domingo, 4 de octubre de 2009

Amazon: Se me cae la cara de vergüenza ajena

Paro mi apretada agenda de estos días para comentar una cosa en relación a Amazon y sus Kindle que hace que se me caiga la cara de vergüenza ajena, equiparando a la compañía casi al mismo nivel que el gobierno que se relata en el libro que retiró de los aparatos.

Todos sabéis que Amazon, no hace mucho, retiró de los Kindle sin consentimiento de los usuarios un par de libros que no tenían los derechos de autor correctos, y que dicha retirada supuso un problema para alguna gente que los tenía a medio leer.

Eso sin hablar de la violación en sí, si no ya legal, sí moral, de los derechos de las personas. Añadamos que los Kindle envían periódicamente un registro de lo que el lector ha hecho en el aparato. Si bien esto tampoco es grave de por sí, sí que lo es que se haga sin el consentimiento expreso de los propietarios, aunque al final parece ser que el modelo que tiene Amazon de los Kindle es el mismo que el del software propietario: te presto el aparato, tu me pagas una cantidad inicial por ello, pero en cualquier momento puedo exigirte de dejes de usarlo . Por tanto, el aparato es mío y hago lo que quiera con él, desde actualizártelo sin tu permiso hasta saber cuáles son tus gustos y frecuencia de lecturas, así como borrarte o modificarte lo que me salga de los cojones (y me viene a la cabeza Microsoft y su Windows Update).

Visto lo visto no me negaréis que básicamente un Kindle es eso y funciona de esa manera.

Como consecuencia de la retirada de los libros, un estudiante demandó a Amazon, no por la retirada en sí, sino por la pérdida de su trabajo escolar como consecuencia de ello. Pues bien, leo primero en Lectores Electrónicos y luego en Blog Kindle que la demanda ha terminado con unos resultados, cuando menos, algo rarittos. Tinta-e también se hace eco en el tema, pero menos.

Por otro lado, Bolg Kindle se hace cruces del hecho de que la demanda no haya sido la típica recolección de pasta que es habitual allí, sino que se trata de un serio toque de atención a la empresa de Bezos ya que, por ejemplo, los 150.000 dólares obtenidos irán a entidades de caridad en lugar de a los afectados... Vaya, parece que en USA todavía queda gente honrada.

Pero lo más polémico, lo que me llena de indignación hasta niveles indecibles, es el otro resultado de la demanda: Amazon devolverá el libro y las anotaciones a quien así lo desee o pagará 30 dólares como indemnización...

Es decir, que Amazon realmente no borró nada de sus servidores, sino que simplemente dejó de poner las notas disponibles para los propietarios. En otras palabras: Amazon ha guardado y mantenido los datos privados de los usuarios, posiblemente pudiendo analizarlos y trastear con ellos... Aquí en España se les iba a caer el pelo bien caído, os lo puedo asegurar (aunque ahora recuerdo a Telefónica y tampoco es que pasara mucho).

Así que a lo descrito al principio de esta entrada hay que confirmar y añadir lo que ya se sospechaba: que Amazon no es trigo limpio ni de lejos, y que realmente hay que tener muchísimo cuidado con ella...

Personalmente, si existieran lectores de libros-e con las mismas características y funcionalidades que los Kindle, estaría poniendo mis dos aparatos a la venta de forma inmediata, pero el hecho es que todavía no hay nada que se les acerque, sobre todo al DX (Sí, ya sé que está el DR1000, pero ese pronto pasará a ser abandonaware, y si no, tiempo al tiempo).

También estaba pensando hacer un viaje de placer/trabajo a USA el año que viene, y de paso llevarme mis K en la maleta y registrarlos como dios manda y bajarme algunas cosillas, pero visto lo visto, si voy a USA será sin ellos. Palabrita de niño Jesús, y el hecho de que no los ponga a la venta ya es que el sistema inalámbrico no funciona desde España, y la conexión por USB, pese a tenerla hackeada, no la dejo salir a internet.

La verdad es que hace falta que entren otras empresas grandes y poderosas en el negocio de la venta de libros electrónicos, aunque el futuro no es muy halagüeño. Sony ha demostrado no tener el muelle adecuado pese a contar en principio con un buen aparato, que ha estropeado con sus últimos modelos, cayendo en el mismo error que con el PRS-700: la mala calidad de su pantalla. Aparte, su tienda online no es gran cosa.

Barnes and Noble quizás sea la empresa que mayor posibilidades tenga de hacerlo ya que no tiene lector propio y no podrá controlarlo de la misma forma en que lo hace Amazon, pero creo que está apoyando a los caballos perdedores. El Plastic Logic, pese a presentar una vista y funcionalidad en principio genial, no es más que vaporware; nadie lo ha visto funcionar, y las pocas veces que lo han enseñado, ha presentado bastantes detalles problemáticos. Y desde luego el DR800 será otro fracaso del mismo tipo al que nos tiene acostumbrados iRex, así que ya veremos cómo se presenta la novela.