sábado, 23 de abril de 2016

El Capitán Alatriste ya no está triste

Zenda Libros es el sumidero al que van a parar las personas de bien, aquellas que no caben en los contubernios actuales, sí, esos llenos de gente que si no politiza o la chupa de lado no es nadie…

Digo que el otro día me pasé por Zenda Libros y descubrí un nuevo Alatriste. O más bien él me descubrió a mi, porque suelo leer a salto de mata pero me dio un pescozón y me fijó la mente: Todo Alatriste. Día del libro.
Sí, Juan Gómez-Jurado, yo también tengo un teclado de esos, pero conectado a un MAC. :-D
Técnicamente hablando no es nuevo, sino que igual que en su momento se recogió todo el canon holmesiano en un solo volumen, cuidado y mimado, ahora también se ha hecho con el alatristiano. Con dos grandes diferencias: no es una traición, digo traducción, y el autor está vivo.
¿Qué significa eso? 
¡¡Pues que la edición viene firmada!!  Y a todas luces parece que es una firma hecha a mano, aunque no puedo asegurarlo. Firmar 15.000 libros puede ser mucha (demasiada) tela, así que no descarto que sea algún tipo de tampón. 
Y numerada.
A eso he de añadir que, pese a lo que ponía en Amazon (lo siento, la más o menos única y más rápida forma de poder comprar un libro desde Holanda, en donde resido, es así), es una edición de tapa dura con sobrecubierta, un papel crema más que exquisito, una fuente de letra muy pero que muy bonita y algo que no es nada habitual en estos últimos tiempos: lomo cosido.
A eso hay que añadir una biografía de Alatriste, que todavía no he mirado por el morbo de no hacerlo hasta que no llegue a ella en el flujo de la enésima relectura de sus siete novelas, que empiezo mañana por la mañana.
Eso sí, búscate un atril porque el libro pesa lo suyo. Para los que dicen que el saber no ocupa lugar.

domingo, 10 de abril de 2016

Ulysses, iCloud e incompetencias varias

No, no voy a hablar del héroe griego, sino de una aplicación para OS X e iOS que tiene su mismo nombre. Habréis leído a Chulilla (y a mi) comentar cosas sobre Scrivener. 

Pues bien, Ulysses es algo similar pero con un diseño algo más moderno.
La idea de Ulysses es la de una aplicación para escribir sin distracciones, pero a diferencia de las chorriaplicaciones metrosexuales existentes, a veinte euros el disponer de un lienzo en blanco y tres atajos de teclado, Ulysses implementa todo un interesante envoltorio capaz de sincronización entre dispositivos y lo que es más importante: colaboración.
La aplicación no se ofrece como una de colaboración, porque no lo es, pero al igual que Scrivener se puede usar para escribir un guión de una película (que necesita un formato específico), Ulysses tiene la potencia y los medios suficientes para servir de software colaborativo mientras no se esté escribiendo en la misma hoja.
Lo pongo en cursiva porque el concepto en la aplicación no es el tradicional, sino que se trata de una parte de un todo. Es decir, una hoja en Ulysses es un bloque de texto que puede estar compuesto por una palabra o por diez mil.
Pues bien, mientras dos usuarios no tengan abierta una misma hoja, podrán editar cualquier parte del documento o documentos en cuestión.
Otro de los conceptos no tradicionales, y en los que se diferencia de casi cualquier otro programa, incluido Scrivener, es que no tiene concepto de fichero ni de proyecto.
Por lo tanto, todo está almacenado en un mismo lugar, aunque sí soporta una estructura jerárquica de profundidad infinita. La idea base es la misma que en 12, pero sin tener proyectos independientes.
Una de las mayores ventajas de tener el sistema así, es la búsqueda. Todo está en la punta de los dedos, y parece ser que el sistema de indexado de Ulysses es bastante bueno.
Si bien en apariencia es una ventaja, sobre todo para los usuarios que no quieren o no saben lidiar con ficheros, al final tenerlo todo en una misma cesta puede resultar peligroso.
Muy peligroso.
El otro día restauré mi iMAC viejuno, del 2011 pero que todavía da el callo con 24GB de RAM, dos discos duros internos -uno SSD- y un segundo monitor de 28 pulgadas.
Digo que lo restauré a lo bruto. Es decir, arranqué en modo recuperación y tiré de Time Machine. ¿El motivo? Simplemente quería limpiar el disco del sistema, que estaba casi lleno, y me daba mucha pereza andar con búsqueda de ficheros y demás, así que reinstalé desde cero, para descubrir que si una cosa me daba pereza, volver a instalar todos los programas me la daba más, así que tiré de Time Machine, restauré y luego limpié los ficheros.
Dobre trabajo por gandul, hala.
La restauración fue bien, y al cabo de unas dos horas mi OS X El Capitánestuvo funcionando como un campeón, cosa que no siempre ocurre cuando restauras un Windows de su copia de seguridad usando las herramientas de Microsoft.
Un par de días tiré a usar Ulysses en mi MacBook del 2012 para descubrir que todo lo que tenía en la aplicación daba conflicto con el iMAC.
Es decir, todas y cada una de las hojas, unos 30 megas de texto, estaban en conflicto con la copia del iMAC. Y para más inri, no había tocado absolutamente nada de nada.
Tremebundamente cabreado me puse en contacto con el servicio de Ulysses, pero como soy un ansias, conseguí resolverlo antes de que me respondieran.
(No os diré la cantidad de trapacerías que intenté antes de encontrar la solución correcta, entre las que estaba trastear a mano con las copias locales e internas de iCloud en ambos ordenadores).
¿Cómo? Pues bastante fácil.
En uno de los ordenadores, el que sea de los que esté todo en conflicto, echa todo tu trabajo a la papelera de la aplicación. No sufras que no pasa nada.
Solo tienes que dejar sin tirar, primero resolviendo el conflicto y quizás dejándolo en el escritorio, aquello que modificaste después de la restauración, si modificaste algo.
Luego te vas a la configuración de la aplicación, pestaña de copia de seguridad, y reza porque esté activa. Si lo está (y si no has tocado nada del programa debe estarlo por defecto), le das a Browse Backupsy eliges la anterior al desastre.
Yo al menos tengo muchas, de meses hacia atrás. Selecciones todo y con el botón derecho del ratón le das a restaurar.
Esperas a que se sincronice todo, añades los cambios que tenías en el escritorio, y listo para el baile.
No quiero entrar en detalles sobre quién fue el culpable del hecho, aunque apostaría por iCloud, que no tiene previsto ese escenario, aunque tampoco le quito culpa a Ulysses, que debía ser un poco más espabilado y saber que si dos copias de una hoja tienen la misma marca de tiempo y su contenido es idéntico… es que son iguales haya o no conflicto.

domingo, 3 de abril de 2016

Apple, cada día te odio más (pero todavía menos que a Microsoft)

Buenos días, lectores míos, hoy el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo, digo WinTablet os va a contar otra que me está haciendo Apple desde la actualización 9.3 y 10.11.4 (y no, no es el tema de los enlaces en Safari).
Para que lo disfrutéis, lusers míos.
Hoy vengo a hablaros de iBooks y su última novedad en iOS 9.3 y OS X 10.11.4, que no es más que el uso de la nube para almacenar tus libros.
Es decir, que ahora, si dejas caer un libro dentro de un iBooks, este libro estará disponible en todos y cada uno de tus otros ordenadores. Más o menos. 
Y digo más o menos porque de mi colección de aCosas e iCosas, se sincroniza en todos menos en mi iMac del 2011. Quizás sea porque es demasiado antiguo y no acepte bien iCloud (léase con irónica ironía, por favor).
Esa es la primera en la frente, que no es que sea pequeña pero que al final me da igual porque no suelo leer en ese iMac. 
iBooks tiene otra característica muy potente y que, aunque en sus principios funcionaba penosamente, llevaba mucho tiempo yendo perfecta: la sincronización de la posición de cada libro entre dispositivos.
La única diferencia entre antes y ahora estaba en que o bien sincronizabas los libros a través de iTunes, o bien los tenías que añadir a mando en cada dispositivo.
El resultado era el mismo si el fichero era exactamente el mismo: sincronización del punto de lectura, con la salvedad de que si tenías mala conexión a veces no funcionaba, pero eso pasa igual con cualquier otro cacharro.
Pues eso ha dejado de funcionar, o al menos ha ocurrido con algunos libros, y estoy por creer que el problema no estaba en 9.3 y sí en 9.3.1, porque antes de poner esa todo me iba bien.
De todos modos el hecho está en que voy a tener que dejar de usar iBooks y pasarme a alguna otra alternativa.
¿Cuál? Pues no sé. De las que conozco, Marvin es la más potente de todas pero está abandonada, no tiene soporte para el iPad PRO y la sincronización falla bastante. 
El autor de la aplicación ha dicho que está preparando una actualización bomba, pero no me lo creo.
Otra de las que prometen se llama Hyphen, pero tiene el mismo problema que la anterior: no sincroniza (esta por diseño), y aunque el autor ha prometido el oro y el moro, el hecho es que no se actualiza desde hace unos meses.
Esto me lleva a un tema incidental respecto a la creación de aplicaciones. Desde mi punto de vista es preferible que el autor vaya añadiendo opciones gradualmente, en pequeños pasos, que no pocas y con muchas opciones.
En primer lugar porque así la creación y corrección de bugs es controlable, y en segundo, la gente percibe que tu aplicación está viva.
Os puedo poner el ejemplo de GoodReader, que llevaba casi un año sin actualizarse y ya pensábamos que había muerto, cuando de repente añadió de golpe más opciones, entre ellas soporte para el palito y el iPad Pro. 
Otro ejemplo es Hypen, que tiene wiki con seguimiento del progreso, y lleva como tres meses sin que ese 25% terminado avance hacia adelante. Eso te da muy mala espina por mucho que el autor diga que continua avanzando.
Y en esas estamos. No tengo ganas de iniciar una nueva tanda de prueba de aplicaciones para leer, y ya sé que más de uno me recomendaría el Kindle, en versión cacharro independiente o en versión aplicación.
Y no lo uso por dos motivos. El primero es que, pese a indicar el tiempo que queda de lectura del capítulo, te lo indica como “tiempo” y no como páginas o locations (que es como el Kindle mide el tamaño de un libro), y dada mi extraña forma de leer, el tiempo de lectura no significa nada para mi. 
El otro motivo estriba en que no me gusta leer con el Kindle (el aparato). Pese a todos los avances, sigue teniendo el problema del contraste. El fondo, al ser un poco claro, requiere que la luz esté a un nivel alto, por lo que hiere un poco a los ojos, de modo que solo tienes la opción de brillo bajo y forzar la vista o brillo alto y deslumbrarte.
Evidentemente hablo de leer en la cama por la noche con la luz apagada. De día el Kindle es tan usable como un aparato con pantalla retroiluminada, y a la luz del sol ni te digo.
Y mi amigo Odo acaba de hacer que me dé cuenta de una cosa: ya no leo de lado en la cama, cosa que me gustaba mucho, por la incomodidad de sujetar un cacharro grande…
Así que quizás vuelva al Kindle…

miércoles, 24 de febrero de 2016

Export from Scrivener to Ulysses in OS X

After a lot of trying to manage to export from Scrivener to Ulysses, I’ve found the best way to do that.

First of all, main problem happens because Scrivener uses RTF as internal text format and Ulysses plain text files with some variation of Markdown, that means you have the formatting directly embedded in the text instead of using some kind of binary stuff.
Second, Ulysses people haven’t implemented a direct import from the other program. I remember asked them and they said “no”. Not a plain no, of course, you never say no to a customer, but if you understand enough, you can see the “no” bright by itself.
And I still think that having that tool is a must because a lot of users are unhappy with last Scrivener decisions, and of course the lack of iOS version.
Personally I’ve been messing with both programs. I like Scrivener a lot because it is capable to work with multiple independent projects, but it is too complex (and ugly) to write blog posts and short stories.
I like Ulysses but I’ve found little bit unstable not caused by Ulysses, but the underlying layer of iCloud. It is simple enough for me, and is very beautiful, but I don’t like have all of my eggs in one not so solid plate, say iCloud.
Thus, I’ve been trying to be able to convert from Scrivener to Ulysses, mostly to not to have half a project in one side and the other half in another.
And finally, today, in a incredible great act of creativity and depth thinking (ironic way), I’ve found the way.
Pay attention, I’m only going to say once:
  1. Select the folder, or the entire project, or whatever you want to move into Ulysses.
  2. Go to Scrivener menu, select File -> Export >Files
  3. Select “Rich Text with Attachments” as format.
  4. Select a folder. You will get each Scrivener section in one file.
  5. Export them.
  6. Go to Ulysses.
  7. Select/Create destination folder. 
  8. Drop all the files into the central panel, at right side of the tree. 
  9. You will got one sheet for each Scrivener sheet, images and links included.
As a bonus, to publish a post written in Ulysses in Wordpress, select preview as Snippet HTML, open the preview pane, select all and copy into the clipboard.
Wordpress edit window will be very happy to accept your text respecting the format (bold, italic, links) but not the images.
(No, no me han jaqueado el sitio, ni me he vuelto anglófilo, ni nada de eso. Simplemente un experimento esto de escribir en inglés)

domingo, 29 de marzo de 2015

Amazon, la nube y... ¿práctica desleal?

Hace unos días Amazon ha hecho un movimiento muy extraño, tanto que al parecer no tiene explicación ninguna.
Básicamente lo que ha hecho ha sido dejar de darnos gratis 5GB de almacenamiento en la nube para nuestros libros personales si no tienes un Kindle Fire.
Básicamente la cosa está ahora de la siguiente manera: Si quieres mantener sincronizados tus libros, tienes que pagar por el almacenamiento en la nube a no ser que tengas un Kindle Fire. El precio más bajo son 11 dólares al año.
Con anterioridad, al registrar una aplicación Kindle o comprarte un Kindle de tinta electrónica, obtenías 5GB de espacio gratuito para mantener tus libros personales en la nube y que se sincronizaran entre dispositivos.
Básicamente se trata de una patada en los huevos, con premeditación y alevosía, y que personalmente me los toca bastante pese a que yo apenas tengo unos 20 libros no comprados a ellos, la mayoría aquiridos en otro lares.
Lo que realmente me repatea es el hecho de que nos haya quitado algo que ya teníamos. Entiendo que a los nuevos registrados no les de espacio, pero los que ya lo tenemos…
Por lo menos desde USA (que es donde yo tengo la cuenta) no creo que nos podamos quejar ni mucho ni poco. Sin embargo creo que en España es ilegal hacer algo así, por lo que veremos en qué queda el tema.
Esto nos da una serie de indicaciones, o al menos me las da a mi, que muy bien pudiera estar equivocado.
Lo primero de todo es que no venden suficientes Fire y quieren potenciar la venta de los mismos. Hace tiempo pude trastear con uno de ellos, y la verdad es que no me gustó nada de nada.
La primera pega que le vi es que la aplicación de lectura es la misma que la de Android (de hecho el Fire es un AOSP), con todas sus ventajas y sus bugs (que no son pocos). Aparte de eso funciona bastante lenta.
La segunda fue que todo el dispositivo está orientado a que compres contenidos. Compra. Compra. Compra. Tus muelas.
Así que igual que lo tuve un par de días de prueba, se lo devolví a su dueño y santas pascuas.
Otra de las cosas que se vislumbran es el hecho de que a Amazon ahora ya no le interesa que se vendan Kindle clásicos. O eso es lo que parece. Hay gente que ha dicho que la tinta está muerta, que fue una moda pasajera.
Yo más bien creo que ha llegado a su tope tecnológico y que poco más se puede mejorar, por lo que dentro de nuestra sociedad altamente consumista ya no interesa a los fabricantes.
No le interesa o ya no los vende, habiendo saturado el mercado hasta el punto de que quien quiere uno, ya lo tiene y no necesita otro más, como es el caso de mi familia, que todos los que leen (incluida mi madre que huye despavorida de la tecnología) tienen ya uno o incluso dos.
El hecho está en que una de las ventajas que daba a los Kindle sobre la competencia ha desaparecido o va a desaparecer en breve. 
¿Qué desaparece? Las notas sincronizadas y la sincronización del punto de lectura entre diferentes dispostivos de todo aquello que no les hayas comprado a ellos.
Lo que ha hecho Amazon ha sido primero cogernos de los huevos y ahora apretarnos un poco. ¿Sabéis cuál ha sido mi reacción? Comprarme un Kobo Aura H2O, que tiene mejor pantalla y mejor software de lectura, y dejaré de comprar en Amazon. Primero tengo que gastar los casi 50 euros de saldo de la última tarjeta, pero a partir de ahí dejaré de comprar libro electrónico a ellos, o al menos diversificaré las tiendas.

Y es aquí, ahora, donde entra a relucir todo el tema de quitarles el bicho a los ebooks comprados. ¿Por qué hacerlo? Porque el derecho a leer esos libros es tuyo, se lo compraste a Amazon. Ojo, he dicho leerlos, no poseerlos. Como sin fichero físico no puedes leerlos, tienes que conservar una copia local sin DRM para poderlo hacer donde quieras. Que es lo que hago yo.

jueves, 19 de marzo de 2015

Conseguir libros en papel a muy buen precio


Quizás a más de uno lo que voy a contar aquí le suene a idea de Perogrullo, pero pongo la mano en el asador que a otros muchos ni siquiera se les había pasado por la cabeza.

Hablo de conseguir libros increíblemente baratos. Entre un euro/dólar más dos o tres en gastos de envío. E incluso a veces los envíos son gratuitos, aunque entonces el precio del libro sube un poco, supongo que para incluirlo en lo que pagas por el ejemplar.

No, no estoy hablando de coger una recortada, unas medias de la pariente -convenientemente lavadas, eso sí-, y salir a atracar librerías o bibliotecas. Ni a hacerlo por vía de terceros.
Me estoy refiriendo al mercado del libro de segunda mano. Fijaos en la foto.



¿Cuánto me han costado todos esos libros? Pues alrededor de unos treinta euros con los gastos de envío incluidos. Ya sé que son obras viejas, pero casi todas están reeditadas o bien en ediciones más modernas o bien en edición facsímil con impresión bajo demanda.Sí, habéis leído bien. Si por ejemplo compráis algún libro más o menos raro, Amazon lo tiene en su base de datos y te lo imprime bajo demanda sin que tu te enteres. Lo sé porque no es la primera vez que he visto el texto en pequeñito en la zona de créditos. Lo que pasa es que ahora no encuentro ninguno, pero haberlos haylos, como las meigallas.

Los tres que están en vertical continúan a la venta y valen del orden de 20 euros cada uno más gastos de envío. A mi me han costado tres dólares USA cada uno.

El de abajo del todo de la pila en vertical es una primera edición que es bastante difícil de encontrar. Un dólar más tres de gastos de envío.

¿Cómo he conseguido esas bicocas? Pues gracias a las redes de venta de libros de segunda mano. En España tenemos a Iberlibro, que está asociada a AbeBooks (no pongo enlaces, pero Google es tu amigo).

La primera recoge la venta de libros de segunda mano en España, y la segunda a nivel mundial, aunque de lo que más hay son libros en inglés.

Pues ya está. Sólo tenéis que ir a una de esas dos páginas, buscar lo que queráis comprar y seguir los pasos… O no. Si no tenéis ganas de complicaros la vida, es un buen sistema, rápido y eficaz.
Contáis con un seguro que os devuelve el dinero si no os llega lo comprado. Y funciona, os lo aseguro. Compré un libro a mediados de diciembre, a finales de febrero todavía no lo había recibido. Reclamé y me devolvieron el dinero. Luego resulta que había estado detenido en aduanas y de ahí el retraso (no no me cobraron nada por un libro de segunda mano que seguro solo interesa a los expertos en el tema). Como honesto que soy, me puse en contacto con AbeBooks y me volvieron a hacer el cargo. Cuatro dólares más el 3% de comisión que se lleva mi banco.

El de arriba es el camino fácil y seguro. Si os gusta la aventura, hay otra forma todavía más barata, porque tanto AbeBooks como IberLibro se llevan su comisión.

Se trata de, una vez localizado el libro, buscar la librería directamente en internet y comprarles el ejemplar a ellos. Así te ahorras un 30% del precio.

¿El problema? Pues que tenéis que andar con búsquedas, registros en webs, quizás dejar la tarjeta de crédito en sitios varios… y muchas veces si la cosa se tuerce, andar con reclamaciones varias directamente al vendedor.

Yo personalmente sigo ambos caminos según me convenga. La mayoría de esos libros (los verticales en la foto), los compré directamente a una librería americana que los tenía bastante más baratos de lo que aparecían en IberLibro.

Y la jugada me salió perfecta.

Así que ya sabéis: con IberLibro/AbeBooks la compra es más segura, directamente al vendedor, algo más barata.

(A veces los gastos de envío son increíblemente altos en IberLibro/AbeBooks y luego la tienda los tiene gratis, incluso con ventas internacionales, casi es el único motivo por el cual vale la pena comprar fuera de IberLibro, porque el 30% de 1 euro no es mucho y tienes una seguridad añadida).








domingo, 1 de marzo de 2015

Trampa para canarios y el sector editorial

El primero en acuñar el término de trampa para canarios creo que fue Tom Clancy en una de sus primeras novelas sobre Jack Ryan. Al menos es ahí donde yo lo leí por primera vez, y como también lo he visto reflejado por otra gente, hemos de suponer que se trata de la primera referencia al tema.
¿Qué es una trampa para canarios? En la novela se trata de identificar a quién está filtrando documentos secretos, ya sea a potencias extranjeras o a los medios de comunicación.
El método consiste en que cada persona que deba ver un documento en concreto, se le suministra una copia con pequeñas variaciones en el texto. Una errata, un artículo cambiado, un espacio en blanco donde no deba haberlo… 
Cosas así. Evidentemente hay que anotar y guardar cada copia por separado y quién se le ha dado.
En cuanto ese documento aparezca donde no debe, tan solo hay que que verificar qué copia es y a quién pertenece. Salvo casos en los que yo tenga acceso a tu copia y use esa en concreto, el infractor se revela a sí mismo.
Evidentemente el filtrador debe desconocer el tema, o debe confiar que su copia es master y sin trampa. También se puede dar el caso de que quien filtre el documento sea una secretaria, o un pirata informático que se haya metido en tu (o en el) sistema.
Pese a todas las pegas, es un método muy útil y me consta que a más de uno lo han pillado así con las manos en la masa en la VidaReal(tm).
¿Qué tiene que ver todo esto con el mundo editorial y la piratería en internet? Pues os lo explico en seguida. No es algo que me hayan contado, ni algo que haya visto documentado en ningún lado, se trata de mi propia experiencia leyendo documentos electrónicos comprados y no comprados.
Ya sabéis que este no es un sitio que fomente la piratería (aunque sí defienda ciertos derechos de los usuarios que a los generadores de contenidos les guste identificar con la tal), así que si te han pillado o te van a pillar gracias a una marca de agua, básicamente te jodes.
Como os he comentado, suelo leer mucho documento online del tipo revista electrónica. Entre las revistas que leo de forma regular está el Asimov’s Science Fiction y el Analog SFF, junto con Scientific American y su versión en castellano, Investigación y ciencia. Aprovechando ofertas de aquí y de allá, también tengo otras suscripciones. 
En general Magzter y Zinio son mis amigos (Magzter ya no) pese a lo mierdosas que son las esas plataformas para leer. También leo los PDF cuando los hay, como es el caso de las dos revistas científicas.
Bueno, vamos al tajo. 
No sé is os habéis dado cuenta, pero a veces cuando estáis leyendo una revista, generalmente un PDF, aunque también ocurre dentro de los propios programas, aparecen una serie de palabras un poco difuminadas. A veces son pocas. A veces son muchas. A veces ni te das cuenta, sobre todo si tu pantalla no es retina (es decir, de alta definición).
No estoy completamente seguro, pero creo que se trata de la trampa para canarios de los editores. Hay varias razones que me llevan a pensar en ello. 
En primer lugar que si te bajas la revista justo el día que sale, apenas hay dos o tres palabras mal. Cuanto más tardes a bajarla, más palabras mal tendrás.
En segundo lugar, que si borras la versión local y te la vuelves a bajar, aparecen las mismas palabras mal y no otras, con lo cual esa “pauta” está asociada a tu número en concreto. Además, abras el PDF en el visor que lo abras, son las mismas palabras las que salen mal.
En tercer lugar, el problema aparece en muchos sitios y visores. Tanto en Magzter como en Zinio, pero también con los visores PDF por defecto de Apple. En donde no ves ningún error es en GoodReader.
En cuarto lugar, si te bajas una versión pirata del PDF, las palabras que se ven mal son otras (o ninguna). Este punto tiene mucha fuerza a favor de la teoría, ya que si fueran errores de la revista y no una marca de agua, o errores del visualizador, las palabras mal mostradas serían las mismas.
En quinto lugar, si te bajas diferentes versiones piratas, todas ellas difieren en unos pocos bytes en su tamaño. A fecha de hoy no creo que exista mucho el tema de la corrupción de ficheros, aunque también podrían ser marcas generadas por los propios piratas para comprobar quién y cómo redistribuye su propia versión.
Esto me lleva a concluir que los generadores de contenidos tienen localizados a quienes suministran versiones ilegales de los documentos. Hasta la fecha no he oído que se haya pillado a nadie por eso, lo que o bien destruye por completo mi teoría (que será lo más probable) o bien no les vale la pena hacer un escarmiento.
No sé, lo más seguro que se trate de una paja mental propia, pero el tema está ahi, encima de la mesa.
Hala, que no lo pirateen a gusto.