lunes, 15 de agosto de 2016

La insoportable levedad del ebook mierdoso

Hace unos días compré un bundle de esos que están ahora tan de moda. Pagué más de 12 euros por 14 obras de autores noveles de habla hispana, algunas de las cuales ya había leído con anterioridad.

El paga lo que quieras es este (no sé cuánto tiempo estará en cartelera) y pertenece a lo que quiera que sea la entidad Ebrolis.
Al cabo de unos minutos recibo un fichero ZIP con todos los libros en los tres formatos más comunes: ePub, mobi y PDF. La primera en la frente: de los 14 libros, creo recordar que tres de ellos traían mal la portada y los metadatos. 
No es que tuvieran mal la portada de un un formato, sino que los tres formatos de cada ebook lo tenían mal. Por lo tanto, a tener que averiguar qué libros son, metadatos y portadas. Encima las portadas las tuve que instalar a mano porque Calibre no era capaz de encontrarlas.
Si solo fuera eso…
Pues nada, me pongo a leer libros como un poseso y os resumo el tema:
  • El protector (Joaquim Colore): Primera parte. Empezamos bien. Un libro recortado, como es habitual entre muchos autores noveles, sin darse cuenta de que lo único que hacen es encabronar al lector y que pasemos de él.
  • Órbita final: éxodo (Jorge del Barrio): este no fue a la escuela y no le dijeron que los párrafos no se separan con una línea en blanco, ni que se indentan. Será bueno o será malo, pero gracias a la mierda de formato, no lo voy a leer.
  • Hijos bastardos de Matusalén: Eternos (Raúl Atreides): Título más largo que la novela en sí, con un nombre de autor que da un poco de grima, y encima el primero de una serie que no sabemos si va a continuar o no. Descartado.
  • El retorno de la magia (Jonás Cobos): Otro primero de una serie de un autor que tiene doscientas series empezadas y parece que ninguna terminada. Además, luego los junta por temáticas y arma tal lío que no sabes qué estás comprando. Encima el arranque, pese a toda la acción, deja mucho que desear, con enormes errores argumentales y saltos de trama sin mucho sentido. Descartado.
  • Mundo sin futuro (Alberto Meneses): Este autor me suena mucho, pero no sé de qué. El comienzo de la novela es correcto salvo que en un mundo futuro nadie se cree que la gente no lleve un puto móvil encima, y que los malos, metiéndose en una base militar norteamericana, luego sean incapaces de localizar la llamada de un teléfono fijo. Y encima el primero de una serie de tres que luego te van a costar del orden de 3 euros cada uno. Descartado.
  • El Legado de Prometeo (Miguel Santander): De este no tengo crítica. Bueno, sí, que ya lo había leído y no me gustó.
  • Los trabajos de Iktis (Pablo Daniel Rodríguez Sánchez): Otro que no sabe que entre párrafos no se ponen líneas en blanco (a veces no solo una, sino varias), ni que no se pone separación entre el guión largo y el comienzo del diálogo, o que a veces hay que poner verbos guía. Parece que hay una precuela (¡joder!), pero como me importa una higa si es bueno o no por los problemas de formato, porque tampoco lo voy a leer.
  • El lenguaje de los gigantes (Mónica Samundio): Este no lo voy a leer porque la temática no me gusta mucho, y menos después de leer el primer capítulo, aunque por lo demás se ve bastante correcto en todo.
  • Marc, el último terrícola: la furia de Dackhara (Alejandro Arnaldos): Otro que se piensa que un título largo es sinónimo de buen libro. Espera, espera, que este parece bastante interesante pese a lo absurdo del comienzo. De momento (un 40% del libro) no está mal, pero yo esperaba una sátira social pero en su lugar es una mera historia de aventuras. Espero, quiero creer, que el título no anuncie más aventuras futuras (no, estamos en el presente) de Marc, ni que me deje colgado con un futuro libro, porque le van a dar mucho por donde amargan los pepinos.
  • Traición en el gran consejo (Miguel Ángel Alonso Puliso): Otra primera parte de una trilogía a la que le falta el último por publicar. Se salva porque es muy bueno (ya lo había leído) y porque en la portada ya te pone que es el Libro I.
  • La ciudad de las esferas y El juego de las esferas (Salvador Bayarri): Este se salva porque en el bundle están los dos libros que hay publicados de la serie. Y encima es muy bueno. De hecho estoy a la espera del tercer volumen, que sale a principios del año que viene. 
  • La esperanza de Luminion y La caída de Luminion (Jaime Blanch): Estos me quedan por leer, forman parte de una tetralogía (al menos los que han salido). La única crítica que tengo es que no se diga que son dos de cuatro y, como los tengo pendientes, todavía no puedo hablar ni bien ni mal. Si me guío por el de Emmo del mismo autor, creo que me van a gustar.
No quiero echar más leña al fuego, pero algunos autores se han quedado sin leer no porque sus obras sean buenas o malas, sino que teniendo lo que tengo en The Pila(tm), no me entretengo en nimiedades.
Lo que sí tengo claro es que 12 euros entre 3 libros que me han gustado, me sale a 4 euros el libro. Si tengo la suerte de que me gusten los de Luminion, me saldrán a dos euros y medio el libro, más caros que si los compro de forma independiente.
Si añado los 6.89 que me van a costar los dos de Luminion que faltan a la serie, el resultado es cada libro me sale a 2.7 euros.
Vamos, que he hecho el primo. Y encima añadimos los cabreos que me he pillado.
Lo dicho: una y no más Santo Tomás. A partir de ahora, igual que con los bundles de aplicaciones MAC, ni con un palo.

sábado, 30 de julio de 2016

Adiós Embarcadero, adiós

No es muy conocido que yo he trabajado en la filial española de la empresa Embarcadero, dueña de Delphi y C++ Builder, dos productos que fueron lo más pero que ya no lo son, opinión personal, por supuesto.
Yo dejé la empresa para irme a trabajar a Holanda, y no me arrepiento. El mismo día en el que dije que me iba, nos comunicaron que Idera, una pequeña empresa de bases de datos, había comprado a Embarcadero. Tan solo hubo dos horas entre el momento en que oficialmente pedí la baja voluntaria y el que anunciaron la compra. Para nosotros fue como si un lenguado se hubiera comido una ballena, porque aparentemente Idera era una empresa chiquita comiéndose a una empresa mucho mayor, pero claro, detrás están los grupos de inversión que son los que realmente hacen estas operaciones.
Personalmente he vivido dos compras de este tipo trabajando en empresas grandes, y ninguna fue traumática en exceso para los empleados como yo. Me refiero a que, pese al cambio de jefes, a los currantes poco nos cambió la cosa si no es algún que otro cambio en las reglas de funcionamiento interno…
Pero aquí parece que la cosa se presenta mucho más diferente. Básicamente, parece ser que Idera está echando a la calle a todas las divisiones de Embarcadero en todo el mundo. Un recorte a lo Microsoft, pero mucho más drástico. Al menos es lo que se deja entrever en la entrada del amigo José León, jefazo de la filial española y que él mismo cuenta cómo llegó a serlo.
Para que os hagáis una idea, Embarcadero ha mantenido a lo largo de todo el mundo “pequeños” grupos de trabajo, encargados de distintas partes de sus productos. Sin ir más lejos, en la filial de Elche, una de las que cierran y en la que yo estuve trabajando, se hace parte del producto de Delphi, C++ Builder y DbPower Studio, que era donde yo estaba. Había más grupos, si no recuerdo mal, en Polonia, Rusia…
Parece ser que todos esos grupos están siendo cerrados a golpe de ERE. Lo que es triste, aunque también es algo que se veía venir dado el devenir de Embarcadero porque, por ejemplo, o abandoné C++ Builder asqueado de los bugs y problemas que presentaba, aparte de las restricciones en la activación del producto…
También parece ser que yo dejé de usarlo justo cuando empezó a desarrollarse en España, y por lo que he visto desde dentro, la calidad ha mejorado sensiblemente, pero parece ser que no justifica dos versiones por año que ponen el precio de la herramienta por encima de las posibilidades del usuario medio, máxime cuando en estos momentos Visual Sutdio + Xamarin son gratuitos para ese mismo tipo de usuario.
Tampoco es que Xamarin sea la panacea, las pocas veces que lo he usado he terminado hasta los cojones del producto por su baja calidad, pero es una alternativa al mismo nivel de sencillez que Delphi, así que no llueven buenos tiempos para estos productos, porque si cierran los centros de desarrollo… ¿quién va a continuar con las nuevas versiones?
¿Se van a hacer en Estados Unidos, a 100K/año el desarrollador cuando en España está a cuatro veces menos? ¿Van a contratar de nuevo a Helsberg? ¿Nos ha engañado José León y resulta que no es un súper-developer, sino que es el mayor genio que ha parido madre y va a seguir él solo con el producto? ¿Ha inventado alguien una IA programadora capaz de construir todo eso sin necesidad de personas?
No, lo que creo, tristemente, es que Delphi, C++Builder y quizás los productos de bases de datos se van al garete, sustituidos por los de Idera, que os aseguro no le llegan a la suela de los zapatos.
En fin, es lo que hay. El VHS le ganó al 2000 y al Beta, y no por ser mejor producto o tecnología.
RIP, Delphi.

RIP, C++ Builder.

sábado, 23 de abril de 2016

El Capitán Alatriste ya no está triste

Zenda Libros es el sumidero al que van a parar las personas de bien, aquellas que no caben en los contubernios actuales, sí, esos llenos de gente que si no politiza o la chupa de lado no es nadie…

Digo que el otro día me pasé por Zenda Libros y descubrí un nuevo Alatriste. O más bien él me descubrió a mi, porque suelo leer a salto de mata pero me dio un pescozón y me fijó la mente: Todo Alatriste. Día del libro.
Sí, Juan Gómez-Jurado, yo también tengo un teclado de esos, pero conectado a un MAC. :-D
Técnicamente hablando no es nuevo, sino que igual que en su momento se recogió todo el canon holmesiano en un solo volumen, cuidado y mimado, ahora también se ha hecho con el alatristiano. Con dos grandes diferencias: no es una traición, digo traducción, y el autor está vivo.
¿Qué significa eso? 
¡¡Pues que la edición viene firmada!!  Y a todas luces parece que es una firma hecha a mano, aunque no puedo asegurarlo. Firmar 15.000 libros puede ser mucha (demasiada) tela, así que no descarto que sea algún tipo de tampón. 
Y numerada.
A eso he de añadir que, pese a lo que ponía en Amazon (lo siento, la más o menos única y más rápida forma de poder comprar un libro desde Holanda, en donde resido, es así), es una edición de tapa dura con sobrecubierta, un papel crema más que exquisito, una fuente de letra muy pero que muy bonita y algo que no es nada habitual en estos últimos tiempos: lomo cosido.
A eso hay que añadir una biografía de Alatriste, que todavía no he mirado por el morbo de no hacerlo hasta que no llegue a ella en el flujo de la enésima relectura de sus siete novelas, que empiezo mañana por la mañana.
Eso sí, búscate un atril porque el libro pesa lo suyo. Para los que dicen que el saber no ocupa lugar.

domingo, 10 de abril de 2016

Ulysses, iCloud e incompetencias varias

No, no voy a hablar del héroe griego, sino de una aplicación para OS X e iOS que tiene su mismo nombre. Habréis leído a Chulilla (y a mi) comentar cosas sobre Scrivener. 

Pues bien, Ulysses es algo similar pero con un diseño algo más moderno.
La idea de Ulysses es la de una aplicación para escribir sin distracciones, pero a diferencia de las chorriaplicaciones metrosexuales existentes, a veinte euros el disponer de un lienzo en blanco y tres atajos de teclado, Ulysses implementa todo un interesante envoltorio capaz de sincronización entre dispositivos y lo que es más importante: colaboración.
La aplicación no se ofrece como una de colaboración, porque no lo es, pero al igual que Scrivener se puede usar para escribir un guión de una película (que necesita un formato específico), Ulysses tiene la potencia y los medios suficientes para servir de software colaborativo mientras no se esté escribiendo en la misma hoja.
Lo pongo en cursiva porque el concepto en la aplicación no es el tradicional, sino que se trata de una parte de un todo. Es decir, una hoja en Ulysses es un bloque de texto que puede estar compuesto por una palabra o por diez mil.
Pues bien, mientras dos usuarios no tengan abierta una misma hoja, podrán editar cualquier parte del documento o documentos en cuestión.
Otro de los conceptos no tradicionales, y en los que se diferencia de casi cualquier otro programa, incluido Scrivener, es que no tiene concepto de fichero ni de proyecto.
Por lo tanto, todo está almacenado en un mismo lugar, aunque sí soporta una estructura jerárquica de profundidad infinita. La idea base es la misma que en 12, pero sin tener proyectos independientes.
Una de las mayores ventajas de tener el sistema así, es la búsqueda. Todo está en la punta de los dedos, y parece ser que el sistema de indexado de Ulysses es bastante bueno.
Si bien en apariencia es una ventaja, sobre todo para los usuarios que no quieren o no saben lidiar con ficheros, al final tenerlo todo en una misma cesta puede resultar peligroso.
Muy peligroso.
El otro día restauré mi iMAC viejuno, del 2011 pero que todavía da el callo con 24GB de RAM, dos discos duros internos -uno SSD- y un segundo monitor de 28 pulgadas.
Digo que lo restauré a lo bruto. Es decir, arranqué en modo recuperación y tiré de Time Machine. ¿El motivo? Simplemente quería limpiar el disco del sistema, que estaba casi lleno, y me daba mucha pereza andar con búsqueda de ficheros y demás, así que reinstalé desde cero, para descubrir que si una cosa me daba pereza, volver a instalar todos los programas me la daba más, así que tiré de Time Machine, restauré y luego limpié los ficheros.
Dobre trabajo por gandul, hala.
La restauración fue bien, y al cabo de unas dos horas mi OS X El Capitánestuvo funcionando como un campeón, cosa que no siempre ocurre cuando restauras un Windows de su copia de seguridad usando las herramientas de Microsoft.
Un par de días tiré a usar Ulysses en mi MacBook del 2012 para descubrir que todo lo que tenía en la aplicación daba conflicto con el iMAC.
Es decir, todas y cada una de las hojas, unos 30 megas de texto, estaban en conflicto con la copia del iMAC. Y para más inri, no había tocado absolutamente nada de nada.
Tremebundamente cabreado me puse en contacto con el servicio de Ulysses, pero como soy un ansias, conseguí resolverlo antes de que me respondieran.
(No os diré la cantidad de trapacerías que intenté antes de encontrar la solución correcta, entre las que estaba trastear a mano con las copias locales e internas de iCloud en ambos ordenadores).
¿Cómo? Pues bastante fácil.
En uno de los ordenadores, el que sea de los que esté todo en conflicto, echa todo tu trabajo a la papelera de la aplicación. No sufras que no pasa nada.
Solo tienes que dejar sin tirar, primero resolviendo el conflicto y quizás dejándolo en el escritorio, aquello que modificaste después de la restauración, si modificaste algo.
Luego te vas a la configuración de la aplicación, pestaña de copia de seguridad, y reza porque esté activa. Si lo está (y si no has tocado nada del programa debe estarlo por defecto), le das a Browse Backupsy eliges la anterior al desastre.
Yo al menos tengo muchas, de meses hacia atrás. Selecciones todo y con el botón derecho del ratón le das a restaurar.
Esperas a que se sincronice todo, añades los cambios que tenías en el escritorio, y listo para el baile.
No quiero entrar en detalles sobre quién fue el culpable del hecho, aunque apostaría por iCloud, que no tiene previsto ese escenario, aunque tampoco le quito culpa a Ulysses, que debía ser un poco más espabilado y saber que si dos copias de una hoja tienen la misma marca de tiempo y su contenido es idéntico… es que son iguales haya o no conflicto.

domingo, 3 de abril de 2016

Apple, cada día te odio más (pero todavía menos que a Microsoft)

Buenos días, lectores míos, hoy el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo, digo WinTablet os va a contar otra que me está haciendo Apple desde la actualización 9.3 y 10.11.4 (y no, no es el tema de los enlaces en Safari).
Para que lo disfrutéis, lusers míos.
Hoy vengo a hablaros de iBooks y su última novedad en iOS 9.3 y OS X 10.11.4, que no es más que el uso de la nube para almacenar tus libros.
Es decir, que ahora, si dejas caer un libro dentro de un iBooks, este libro estará disponible en todos y cada uno de tus otros ordenadores. Más o menos. 
Y digo más o menos porque de mi colección de aCosas e iCosas, se sincroniza en todos menos en mi iMac del 2011. Quizás sea porque es demasiado antiguo y no acepte bien iCloud (léase con irónica ironía, por favor).
Esa es la primera en la frente, que no es que sea pequeña pero que al final me da igual porque no suelo leer en ese iMac. 
iBooks tiene otra característica muy potente y que, aunque en sus principios funcionaba penosamente, llevaba mucho tiempo yendo perfecta: la sincronización de la posición de cada libro entre dispositivos.
La única diferencia entre antes y ahora estaba en que o bien sincronizabas los libros a través de iTunes, o bien los tenías que añadir a mando en cada dispositivo.
El resultado era el mismo si el fichero era exactamente el mismo: sincronización del punto de lectura, con la salvedad de que si tenías mala conexión a veces no funcionaba, pero eso pasa igual con cualquier otro cacharro.
Pues eso ha dejado de funcionar, o al menos ha ocurrido con algunos libros, y estoy por creer que el problema no estaba en 9.3 y sí en 9.3.1, porque antes de poner esa todo me iba bien.
De todos modos el hecho está en que voy a tener que dejar de usar iBooks y pasarme a alguna otra alternativa.
¿Cuál? Pues no sé. De las que conozco, Marvin es la más potente de todas pero está abandonada, no tiene soporte para el iPad PRO y la sincronización falla bastante. 
El autor de la aplicación ha dicho que está preparando una actualización bomba, pero no me lo creo.
Otra de las que prometen se llama Hyphen, pero tiene el mismo problema que la anterior: no sincroniza (esta por diseño), y aunque el autor ha prometido el oro y el moro, el hecho es que no se actualiza desde hace unos meses.
Esto me lleva a un tema incidental respecto a la creación de aplicaciones. Desde mi punto de vista es preferible que el autor vaya añadiendo opciones gradualmente, en pequeños pasos, que no pocas y con muchas opciones.
En primer lugar porque así la creación y corrección de bugs es controlable, y en segundo, la gente percibe que tu aplicación está viva.
Os puedo poner el ejemplo de GoodReader, que llevaba casi un año sin actualizarse y ya pensábamos que había muerto, cuando de repente añadió de golpe más opciones, entre ellas soporte para el palito y el iPad Pro. 
Otro ejemplo es Hypen, que tiene wiki con seguimiento del progreso, y lleva como tres meses sin que ese 25% terminado avance hacia adelante. Eso te da muy mala espina por mucho que el autor diga que continua avanzando.
Y en esas estamos. No tengo ganas de iniciar una nueva tanda de prueba de aplicaciones para leer, y ya sé que más de uno me recomendaría el Kindle, en versión cacharro independiente o en versión aplicación.
Y no lo uso por dos motivos. El primero es que, pese a indicar el tiempo que queda de lectura del capítulo, te lo indica como “tiempo” y no como páginas o locations (que es como el Kindle mide el tamaño de un libro), y dada mi extraña forma de leer, el tiempo de lectura no significa nada para mi. 
El otro motivo estriba en que no me gusta leer con el Kindle (el aparato). Pese a todos los avances, sigue teniendo el problema del contraste. El fondo, al ser un poco claro, requiere que la luz esté a un nivel alto, por lo que hiere un poco a los ojos, de modo que solo tienes la opción de brillo bajo y forzar la vista o brillo alto y deslumbrarte.
Evidentemente hablo de leer en la cama por la noche con la luz apagada. De día el Kindle es tan usable como un aparato con pantalla retroiluminada, y a la luz del sol ni te digo.
Y mi amigo Odo acaba de hacer que me dé cuenta de una cosa: ya no leo de lado en la cama, cosa que me gustaba mucho, por la incomodidad de sujetar un cacharro grande…
Así que quizás vuelva al Kindle…

miércoles, 24 de febrero de 2016

Export from Scrivener to Ulysses in OS X

After a lot of trying to manage to export from Scrivener to Ulysses, I’ve found the best way to do that.

First of all, main problem happens because Scrivener uses RTF as internal text format and Ulysses plain text files with some variation of Markdown, that means you have the formatting directly embedded in the text instead of using some kind of binary stuff.
Second, Ulysses people haven’t implemented a direct import from the other program. I remember asked them and they said “no”. Not a plain no, of course, you never say no to a customer, but if you understand enough, you can see the “no” bright by itself.
And I still think that having that tool is a must because a lot of users are unhappy with last Scrivener decisions, and of course the lack of iOS version.
Personally I’ve been messing with both programs. I like Scrivener a lot because it is capable to work with multiple independent projects, but it is too complex (and ugly) to write blog posts and short stories.
I like Ulysses but I’ve found little bit unstable not caused by Ulysses, but the underlying layer of iCloud. It is simple enough for me, and is very beautiful, but I don’t like have all of my eggs in one not so solid plate, say iCloud.
Thus, I’ve been trying to be able to convert from Scrivener to Ulysses, mostly to not to have half a project in one side and the other half in another.
And finally, today, in a incredible great act of creativity and depth thinking (ironic way), I’ve found the way.
Pay attention, I’m only going to say once:
  1. Select the folder, or the entire project, or whatever you want to move into Ulysses.
  2. Go to Scrivener menu, select File -> Export >Files
  3. Select “Rich Text with Attachments” as format.
  4. Select a folder. You will get each Scrivener section in one file.
  5. Export them.
  6. Go to Ulysses.
  7. Select/Create destination folder. 
  8. Drop all the files into the central panel, at right side of the tree. 
  9. You will got one sheet for each Scrivener sheet, images and links included.
As a bonus, to publish a post written in Ulysses in Wordpress, select preview as Snippet HTML, open the preview pane, select all and copy into the clipboard.
Wordpress edit window will be very happy to accept your text respecting the format (bold, italic, links) but not the images.
(No, no me han jaqueado el sitio, ni me he vuelto anglófilo, ni nada de eso. Simplemente un experimento esto de escribir en inglés)

domingo, 29 de marzo de 2015

Amazon, la nube y... ¿práctica desleal?

Hace unos días Amazon ha hecho un movimiento muy extraño, tanto que al parecer no tiene explicación ninguna.
Básicamente lo que ha hecho ha sido dejar de darnos gratis 5GB de almacenamiento en la nube para nuestros libros personales si no tienes un Kindle Fire.
Básicamente la cosa está ahora de la siguiente manera: Si quieres mantener sincronizados tus libros, tienes que pagar por el almacenamiento en la nube a no ser que tengas un Kindle Fire. El precio más bajo son 11 dólares al año.
Con anterioridad, al registrar una aplicación Kindle o comprarte un Kindle de tinta electrónica, obtenías 5GB de espacio gratuito para mantener tus libros personales en la nube y que se sincronizaran entre dispositivos.
Básicamente se trata de una patada en los huevos, con premeditación y alevosía, y que personalmente me los toca bastante pese a que yo apenas tengo unos 20 libros no comprados a ellos, la mayoría aquiridos en otro lares.
Lo que realmente me repatea es el hecho de que nos haya quitado algo que ya teníamos. Entiendo que a los nuevos registrados no les de espacio, pero los que ya lo tenemos…
Por lo menos desde USA (que es donde yo tengo la cuenta) no creo que nos podamos quejar ni mucho ni poco. Sin embargo creo que en España es ilegal hacer algo así, por lo que veremos en qué queda el tema.
Esto nos da una serie de indicaciones, o al menos me las da a mi, que muy bien pudiera estar equivocado.
Lo primero de todo es que no venden suficientes Fire y quieren potenciar la venta de los mismos. Hace tiempo pude trastear con uno de ellos, y la verdad es que no me gustó nada de nada.
La primera pega que le vi es que la aplicación de lectura es la misma que la de Android (de hecho el Fire es un AOSP), con todas sus ventajas y sus bugs (que no son pocos). Aparte de eso funciona bastante lenta.
La segunda fue que todo el dispositivo está orientado a que compres contenidos. Compra. Compra. Compra. Tus muelas.
Así que igual que lo tuve un par de días de prueba, se lo devolví a su dueño y santas pascuas.
Otra de las cosas que se vislumbran es el hecho de que a Amazon ahora ya no le interesa que se vendan Kindle clásicos. O eso es lo que parece. Hay gente que ha dicho que la tinta está muerta, que fue una moda pasajera.
Yo más bien creo que ha llegado a su tope tecnológico y que poco más se puede mejorar, por lo que dentro de nuestra sociedad altamente consumista ya no interesa a los fabricantes.
No le interesa o ya no los vende, habiendo saturado el mercado hasta el punto de que quien quiere uno, ya lo tiene y no necesita otro más, como es el caso de mi familia, que todos los que leen (incluida mi madre que huye despavorida de la tecnología) tienen ya uno o incluso dos.
El hecho está en que una de las ventajas que daba a los Kindle sobre la competencia ha desaparecido o va a desaparecer en breve. 
¿Qué desaparece? Las notas sincronizadas y la sincronización del punto de lectura entre diferentes dispostivos de todo aquello que no les hayas comprado a ellos.
Lo que ha hecho Amazon ha sido primero cogernos de los huevos y ahora apretarnos un poco. ¿Sabéis cuál ha sido mi reacción? Comprarme un Kobo Aura H2O, que tiene mejor pantalla y mejor software de lectura, y dejaré de comprar en Amazon. Primero tengo que gastar los casi 50 euros de saldo de la última tarjeta, pero a partir de ahí dejaré de comprar libro electrónico a ellos, o al menos diversificaré las tiendas.

Y es aquí, ahora, donde entra a relucir todo el tema de quitarles el bicho a los ebooks comprados. ¿Por qué hacerlo? Porque el derecho a leer esos libros es tuyo, se lo compraste a Amazon. Ojo, he dicho leerlos, no poseerlos. Como sin fichero físico no puedes leerlos, tienes que conservar una copia local sin DRM para poderlo hacer donde quieras. Que es lo que hago yo.