lunes, 20 de octubre de 2014

Sigo sin entender los precios de los libros

Luego dicen que pirateamos, o que no publican porque no compramos, o cualquier otra variación ecarilotrópico-gmnésica inventada por las editoriales, pero es que hay algo que no entiendo ni aunque me lo metan con calzador en la cabeza.
El sábado (17 de octubre de 2014) estuve dándome una vuelta por Casa del Libro de Alicante. Esquivando a los chicos, que son un poco pesaditos con el si me pueden ayudar -ya pediré ayuda yo si no encuentro lo que busco-, encontré algunos libros interesantes.
Dejadme que me explaye a gusto.
Había, o todavía hay, una mesa con un montón de libros de divulgación. Parece ser que se trata de una campaña o algo así, porque incluso tienen un folleto que se titula Ciencia. Un viaje a través del conocimiento
La primera sorpresa fue encontrar un par de novelas de corte más o menos científico como El asesinato de Pitágoras o Una mente prodigiosa. Peor fue encontrar Punsetadas varias (tanto de él como de ella), que personalmente me parecen libros sobre majaderías fantastico-pirulis Juan Pelotilla.
La segunda fue encontrar imbecilidades supinas como Tu horóscopo personal 2015, La llegada de los dioses (von Daniken, ahí es nada) y, cómo no, ikeradas como Enigmas sin resolver (I) o La última puerta: experiencias cercanas a la muerte.
Sinceramente se me cae la cara de vergüenza ajena que puedan aparecer libros de ese tipo junto a obras más o menos serias. Es como si te sirvieran un pollo con guarnición de mierda y para beber, pipí de orangután.
Pero no es ese el motivo de escribir esto. 
El motivo es otro. Es una nueva demostración de que los precios en los libros son completamente aleatorios y no tienen ningún tipo de lógica más que el que las editoriales quieran imponer.
De hecho me vine con dos libros (más otro más que no viene al caso). El primero de ellos es Las máquinas de Leonardo, 240 páginas a todo color de papel satinado en gran formato y lomo cosido. Algo menos de 16 euros.
El segundo fue Leonardo da Vinci. Cuadernos. Unas 450 páginas con lomo pegado pero tapa dura con papel reciclado de bastante buena calidad. 13 euros.
Son dos libros traducidos al español. El primero de ellos requiere una laboriosa adaptación, pues está completamente lleno de dibujos e infografías. El segundo es más regular, pero también contiene un montón de ilustraciones insertadas en el texto.

16 euros y 13 euros. ¿Cómo cojones puede valer 23 euros una miserable novela que no es más que letras, papel y tapas?

sábado, 10 de mayo de 2014

GoodReader 4: Más de lo mismo, paga de nuevo y la decadencia de iOS

 

Ayer cuando volvía de trabajar me enteré de que GoodReader ha sacado una nueva versión de su visor de PDF. Ha pasado de la versión tres y pico a la cuatro.

¿Qué cambios trae? Sencillamente que ahora es una aplicación universal, por lo que no hay que pagar una para el iPhone y otra para el iPad.

De todos modos, leed hasta el final que creo que expongo una idea bastante preocupante y que algunos ya han previsto.


Hasta ahí vale, es buena idea y una ventaja para los nuevos usuarios.

¿Pero qué pasa con los que tenemos la aplicación desde el mismo día en que salió, a la vez que el ya mítico iPad 1?

Básicamente, pagar otra vez por lo mismo. Y como no puedes probar, pues si no te gusta, a sanjoderse tocan.

GoodReader es una increíble aplicación para leer y anotar PDF en las iCosas. De hecho la versión iPad salió a la vez que el propio dispositivo. No realmente así, pero fue una de las primeras aplicaciones específicas en estar disponible al cabo de unos días de la apertura de la tienda, por el módico precio de 0.75 euros (o algo así), y lo cierto es que fue una de las aplicaciones que me hicieron apostar fuerte por el iPad.

Yo al menos pasé de leer PDF en un portátil sentado en una silla o estar de mala manera en el sofá, a poder leer cómodamente prácticamente en cualquier sitio.

Conforme pasó el tiempo fue creciendo en funcionalidad hasta conseguir ser casi todo en uno. Entre las cosas a destacar está el hecho de que permite sincronizar ficheros en la nube. Es decir, tu anotas un PDF y lo dejas localmente en el iPad. Cuando quieres sincronizarlo todo, le das al botón adecuado y el programa se baja lo nuevo y sube los cambios.

Toda una gozada, vamos.

Sólo hecho de menos una cosa: poder ver las páginas en modo continuo y poder invertir los colores, poniendo el fondo en negro y el texto en blanco como si fuera un negativo, cosa que por cierto hacen la mayoría de visores PDF en Android.


Bueno, volviendo al tema que nos ocupa, GoodReader siempre ha ido actualizando su aplicación, excepto ayer que sacó una versión nueva, la 4, con supuestamente mejoras en la interfaz y en la funcionalidad, aparte del hecho de que ahora es una aplicación universal, lo que quiere decir que se puede instalar tanto en el iPhone como en el iPad con una sola compra.

Hasta aquí todo bien. El problema viene cuando la pagas y la instalas. Lo primero que hace es saltarte un aviso para que importes el contenido de la versión anterior, cosa que hace de forma impecable incluso con mis más de 32GB de ficheros PDF sincronizados con la nube. Y no tarda mucho a hacerlo.

Nos ha jodido. Y tanto que hace la importación de forma impecable. Como que son la misma aplicación. Igual de fea o casi, con la misma funcionalidad excepto algunas mejoras en la interfaz (ahora la parte del menú se puede replegar y se queda como una tirilla vertical), y otras en la parte de edición de PDF.

En concreto ahora se puede crear un PDF vacío para anotar, y también se pueden juntar y separar PDF, añadirles o quitarles páginas.

Vamos, que no vale una versión nueva ni de lejos.


Esto me lleva a plantearme una cuestión bastante seria y que es el motivo de esta entrada.

La empresa detrás de GoodReader ha tenido que volver a sacar una aplicación nueva para seguir teniendo ingresos.

Teniendo en cuenta que se trata de uno de los programas más útiles y funcionales de la Store, algo oscuro está pasando.

Imagina que tienes un negocio y que tienes que engañar (está claro que no es un engaño en sí, pero se le acerca), o más bien que emplear la picaresca de tener que volver a cobrar algo que ya se ha pagado, rompiendo en cierta medida las reglas imperantes hasta el momento y que sólo habían quebrado algunas empresas un tanto sinvergüenzas

El motivo más probable de todo esto puede deberse a la sencilla razón de que el mercado está saturado de aplicaciones y ya nadie sigue comprando.

Es decir, el modelo de negocio de las aplicaciones está en que para seguir ingresando dinero debe haber gente nueva que compre la aplicación. Cuando un usuario compra una, ya no tiene que volver a pagar por ella.

Por lo tanto elm modelo hasta la fecha queda un poco distorsionado. Antes también se pagaban las actualizaciones, como ocurre en Windows y en MAC, hasta que también llega el punto de saturación y se salta a la venta por suscripción.

Pero hay aplicaciones en las que dicho modelo no va a funcionar. En el caso de GoodReader seguro que no. Si no he pagado por suscribirme a Office (que pese a ser MVP no tengo gratis), no lo voy a hacer por un visor de ficheros…

Cuando la gente deja de comprar tu aplicación tienes dos salidas: diversificar negocio y crear otra nueva de otro tema diferente o intentar volver a venderla.

Y no hay más cera que la que arde. Me refiero a que haces eso o cierras.

¿A qué conclusión nos lleva esto? A una muy sencilla: el mercado de iCosas está más que saturado. Uno podrá comprarse el nuevo iPad con alas, pero su aplicación sigue (o debe seguir) funcionando sin problemas.

Si supiéramos el número de aplicaciones que ha vendido la empresa que ha creado GoodReader sabríamos el tope y el fulcro de crisis para diversificar o para saber los límites a donde se puede llegar.

Desde el principio para mi estuvo claro que esto iba a tener un tope, un máximo a partir del cual entraríamos en una meseta plana para las aplicaciones de valor añadido (como GoodReader). Creo haberlo comentado en algún lado pero ahora no consigo encontrarlo, y también me gustaría saber los números reales.1

Esto me lleva a la conclusión de que Apple ha entrado en una meseta de la que debe salir ya mismo si quiere seguir siendo lo que es en la actualidad. No hay nada malo en quedarse en donde está, hacer nicho como IBM o como no creo que tarde mucho a hacer Microsoft.

Son tiempos interesantes para vivirlos, se avecina una crisis de un par de cojones, aunque espero que sean capaces de verla y lo que es más difícil, evitarla.

Estad atentos al WWDC y a próximos eventos. Quizás la siguiente Apple sea Apple (ya sabemos que, en oposición a Microsoft -a no ser que lo demuestre ya mismo-, Apple sabe reinventarse), o quizás sea Samsung, pero lo más seguro es que si Apple no sabe o no puede, estemos más cerca de ver levantarse a alguien de la polvorienta China (leáse Xiaomi o similar)…

  1. Otro tema en el que no voy a entrar son las aplicaciones servicio (léase WhatsApp, Facebook) que durarán lo que dure el servicio al que estén representando y son independientes de la plataforma.

jueves, 17 de abril de 2014

Mucho miedo y pocas nueces. De Mobileread hablamos

Me toca mucho los cojones lo que me han hecho hace poco en Mobileread
El otro día me enteré de que la aplicación de Calibre puede importar libros de forma automática si se dejan en una carpeta. Es decir, tu dejas ahí tus libros, y cuando abres la aplicación esta mira, y si hay alguno, lo importa.
Bueno, pues basado en eso yo pedí que, aparte de importarlo, lo pudiera luego enviar por correo electrónico de forma automática. Es más, pedí que dependiendo de la carpeta se incorporara en una u otra biblioteca…
¡¡¡Y van y me lo cierran por fomentar la piratería!!!
La idea de todo esto no es el pirateo. En mi familia yo soy el bibliotecario mayor. Si mi madre quiere un libro, me lo pide. Mi novia me los deja en una carpeta compartida en Dropbox, y cuando yo los veo los paso a su biblioteca de Calibre y se los envío.
¿Se puede usar para piratear? Pues claro que sí. Pero no quiere decir que se vaya a piratear.

De hecho las armas pueden matar, y no por eso se dejan no solo de fabricar, sino de vender. Y para más inri, España es uno de los grandes productores, y no digamos los Estados Unidos, que a veces inician guerras simplemente para probarlas en condiciones reales… 
Pero claro, las armas matan, pero como las fabrican los mismos que controlan el cotarro, y les da bastante dinero, siguen con ello. Sin embargo, como esto mismo puede hacerles 
Y me toca mucho, pero no sabéis hasta qué punto, los cojones una acción así.
Me cago y me meo yo en esa libertad. La libertad del doble rasero, la libertad del haz lo que digo pero no lo que hago, la libertad de los intereses creados, la libertad de los poderosos y los intereses creados.
Lo dicho, me cago y me meo en ella.

Y no entremos en las editoriales que venden la misma versión que se puede encontrar pirateada por ahí. Sí, lo que lees: alguien piratea algo, y luego llega la editorial y pone a la venta eso mismo, sin siquiera cambiarle una coma.
O en las que te venden por diez euros algo que no vale ni tres. Pero todo esto ya se ha discutido largo y tendido, así que paro aquí.

No tengo nada personal contra los editores de Mobileread, ni mucho menos. Son gente sensata… y temerosa de los poderes fácticos. No querrán ir a Guantánamo acusados de terroristas culturales… en esta mierda de pseudodemocracia en la que está viviendo últimamente el mundo.
Hace falta una revolución social, algo así como la francesa, pero sin guillotina. Con cárceles oscuras, paseos de una hora diaria y biblioteca con cien libros que sean las últimas novedades de altísima calidad que los mismos que han sacado ahora se pudren en ellas.
Ya está bien de tanta mojigatería, tanto fascismo encubierto en democracia, tanto abuso de poder y tergiversación social, mierda de país y de mundo, y de todos sus gobernantes y poderes fácticos.
Que os den por el culo a contrapelo con una caña rajada.

Dixit.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Estamos rodeados de tontos

Leo aquí una de esas entradas, o artículos, o como queráis llamarlo, que hacen que me hierva la sangre a más no poder. 

Sinceramente, ese tío es tonto del culo. 

Es tonto del culo por muchas razones, la mayor de todas es que tiene más razón que un santo, pero, igual que muchos iletrados tecnológicos, ponen el carro delante del burro.

También existe otra opción, y es que este señor, que mi mujer dice escribe de forma bastante pedante y para lucimiento propio -yo no lo he leído ni creo, visto el caso, que lo haga-, esté haciendo el ridículo más espantoso por los cuatro y miserables duros que le han pagado por escribir esta burrada.

Digo, alguien quiere que se hable mal de las telefónicas y/o de los suministradores de banda ancha, le paga unas pelas a quien sea para que se ponga en ridículo ante el foro y sirva de vocero ante sectores interesados en, realmente, no sé qué.

Vamos, que no se le pueden poner puertas al campo, a lo más tender senderos que puedan conducir a los rebaños internautas, si estos quieren, claro, porque si no, como si lo vallan con alambre de espino fronterizo: la gente seguirá cruzando por donde quiera y porque sí.

Sea la opción que sea, me reitero en mi afirmación: tonto del culo.

A ver, que este señor tiene más razón que un santo, ya lo he dicho. Que la piratería es una lacra. Estoy con él.

Que la gente compra menos libros que antes. Estoy con él. Que los autores deben vivir de lo que escriben. Estoy con él. 

Que los datos que cita son ciertos. Pues no lo sé a ciencia cierta, pero deben ser ciertos, al menos en esencia. Digamos que también estoy con él en este sentido.

Hay otras afirmaciones en las que podría discrepar. Quizás se hayan dejado de vender libros porque en 2011 la crisis no era tan acuciante como ahora (un millón más de parados, mucha más gente por debajo del umbral de la pobreza), y quizás en esos millones que todavía son más pobres estén lo que antes compraban un libro.

Sí que tiene razón en algo: yo compro menos papel. Bastante menos. De hecho, creo haber adquirido este año no más de cuatro o cinco libros con soporte de árbol muerto, cuando en mis tiempos la tasa era de veinte o treinta.

Pero he comprado, sí, comprado, aproximadamente unos 50 ebooks. Más que en papel, de hecho he comprado tantos que mi the pila es bastante grande. Más que cuando no existía eso del eBook.

A lo mejor soy yo solo el que ha hecho ese 0,6% que cita el autor y todos los demás lo han pirateado todo. Pero resulta que no, que conozco a mucha gente que antes compraba papel y ahora bits.

Quizás sea que no han incluído a Amazon y su Kindle, y sólo reflejan las ventas de Libranda. Si ha sido así, siento ser tan duro: que se jodan, u os jodéis. Vosotros os lo habéis buscado, por intentar tergiversar (como hacéis siempre) el mercado. 

En román paladino: Libranda era una mierda, y lo es, y lo seguirá siendo.

Quizás si, quizás hayáis puesto los datos de Amazon. Cómo los habéis conseguido no lo sé, porque esa empresa no suelta prenda.

Quizás la gente no compra ebooks y piratea porque una media de 8 euros por ebook (que te crees tu eso, la media está entre 10 y 15 euros), y si no visita tiendas libranderas, es un robo a mano armada.

Que no, que un ebook lo formatea un profesional en dos horas, cuatro si quieres. De ahí a la plataforma de venta. Que el paso del documento original a uno válido para papel y electrónico dependerá de lo chapuzas que sea el escritor, pero es el único gasto igual (y que se puede compartir).

Poned una novedad a 6 euros, y a 3 cuando salga en bolsillo. Y los clásicos, a euro. Pero por favor, no uséis las versiones que ya hay por la red y son pirata. No es la primera vez que he comprado un ebook más o menos clásico y me he encontrado con que es la misma versión que anda por la red, pero empaquetado por una editorial que gana dinero a costa de la buena voluntad (sí, lo que lees, buena voluntad) de gente que pone sus medios y su tiempo para que esa obra que sólo está en papel, también lo esté en electrónico.

Pero me he ido por los cerros de Úbeda. He escrito aquí cosas que seguro se pueden matizar o incluso estar yo equivocado, pero sí que hay una que, de nuevo en el hilo del tema que nos ocupa, convierten al que escribió la entrada anterior en o bien un tonto del culo o bien en un perfecto iletrado tecnológico.

No sé qué es peor de las dos opciones, pero lo cierto es que un ebook típico pesa unos 300K (300 kilobytes), o sea, que no hacen falta precisamente 50 “megas” simétricos para poder bajarte unos cuantos. Un simple modem de 56K, como hace muchos años que ya no se ven, dan para bajarte una buena biblioteca en unas horas.

¿Capischi?

Por favor, a la próxima, defended mejor lo indefendible. A lo mejor hasta os sale bien y todo.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Instalar iWork... sin iWork en Mavericks

Con iWork me refiero a las aplicaciones Pages, Keynote y Numbers, que forman el equivalente al Office de Microsoft. Si tenemos Mavericks es bastante sencillo de instalarlas sin haberlas comprado.

He de decir que esta forma no es ilegal, sino más bien a-legal en el sentido de que nosotros no vamos a hacer nada especial para obtener dicho software, sino que vamos a aprovechar un hueco que Apple, parece ser que consciente de ello, no ha resuelto.

En primer lugar necesitamos un equipo con Mavericks. Al menos uno. Me refiero a que una vez obtenidas las aplicaciones, luego instalarán en cualquier máquina, pero el proceso debe iniciarse en un MAC con este sistema operativo instalado.

Dado que la actualización a Mavericks es gratuita, no hay nada que nos impida tener la última versión en nuestros equipos.

El primer paso consiste en conseguir una versión de prueba de iWork’s ’09. ¿Cómo? Pues eso es cosa tuya, no mía. En mi caso yo tenía un DVD de uno de mis equipos antiguos, pero sé fehacientemente que se puede obtener de sitios de descarga alternativos.

No, no pirata, sino lugares como CNET y similares. Es cuestión de buscar un poco. Yo no voy a poner un enlace aquí, pero sí que os digo que la descarga no es ilegal en el sentido de que no estamos obteniendo software pirata.

Una vez que tenemos dicho DMG lo instalamos. Nos da una fecha de caducidad o la opción de comprarlo, evidentemente no vamos a hacerlo.

Mi consejo es que si eres un fanboy de pro como yo, seguro que tienes por ahí un DVD con la demo, o se la puedes pedir a algún amigo.

Vale, ahora viene el truco del almendruco. Coge un vaso medio lleno de agua. Exprime un limón entero y pon algo de azúcar… no no, espera, esto va en otro sitio.

No tienes que hacer nada más que lanzar una aplicación cualquiera de las instaladas y esperar.

Al poco te saltará un aviso de actualización. Y ya está, ahora en la tienda tienes las versiones completas (y nuevas) de las tres aplicaciones. Y sin límite de tiempo.

Si tras el aviso de actualización no ves nada en la MAC App Store, no te preocupes. Ve a Preferencia del Sistema, Idioma y región, añade inglés como lenguaje por defecto y reinicia. Ahora, con tu MAC en inglés, verás las aplicaciones como compradas. Vuelve a repetir los pasos para dejar el idioma en tu lenguaje nativo y vuelve a reiniciar.

Las aplicaciones deben seguir ahí.

***

De momento, nada indica que se puede repetir la misma cosa con el programa Aperture. Aquí la cosa es un poco más complicada porque al parecer necesitas la versión 3.0.3, que sólo está disponible en limitadísimos lugares, ninguno de ellos completamente fiables… aunque yo tengo un DMG de hace tiempo, así que estoy probando a ver en qué queda la cosa.

***

¿Ilegal? No. ¿Alegal? Posiblemente sí, pero creo que tampoco. Me explico. Tu instalas una versión de prueba de un software que estás interesado en comprar. Mientras lo estás probando te salta un aviso de que existe una actualización, que haces. (El hecho de que en España haya que poner el sistema en inglés es incidental. En mi caso lo tengo así). 

Una vez actualizado descubres que la marca de caducidad se ha ido.

Te pones en contacto con el fabricante, se lo comunicas y no hace nada. Nos consta que Apple sabe qué y cómo ocurre (y seguro que sabe quiénes lo han hecho y quiénes no).

Sin embargo no pone los medios técnicos para evitarlo.

Por lo tanto, de ilegal nada.

***

Siguiendo con el tema, ahora es momento de dejar limpio nuestro sistema. Tenemos que desisntalar las versiones antiguas, que siguen siendo demo. La solución más rápida es tirar a la papelera dichas versiones desde la carpeta correspondiente en Aplicaciones, pero eso deja el sistema un poco sucio.

Una solución alternativa es utilizar algo como Clean my Mac (que es el que yo tengo) y quitarlo todo. 

Luego vas a la tienda y reinstalas las versiones, que ahora están completamente limpias. Y si resulta que en al App Store siguen marcadas como instaladas, un reinicio del sistema es suficiente para que todo quede listo.

Y con eso y un bizcocho, hasta mañana a las ocho.

domingo, 6 de octubre de 2013

Hasta los putos cojones de la obsolescencia programada de Apple

Ahora ya lo tengo más que claro. Apple aplica obsolescencia programada, y de forma bastante evidente.

Me explico. Tengo un iPad 1, de 64 GB y va como una moto. Bueno, iba. Porque ya no va. Vale, sí que va. La batería le dura casi lo mismo que el primer día, que suele ser lo primero que falla en estos aparatos.

Pero sólo la batería. Me llamó mucho la atención, porque en general yo no suelo dejar que los cacharros se me envejezcan en las manos y suelo revenderlos con no más de un año de uso.

Me llamó la atención que la batería, tras más de dos años de uso, estuviera como el primer día. Y más todavía cuando empezó a usarlo mi novia, con una carga diaria… No hacía más porque le duraba todo el día y a veces más. Lo usaba como su ordenador principal, toda ella tirada en el sofá.

Pero qué cosas, justo unos días antes de que saliera al mercado el iPad 3, el iPad 1 comenzó a hacer cosas muy raras. Cierres de aplicaciones inesperados. Las mismas aplicaciones que el día anterior iban perfectas, de repente empezaron a cerrarse solas.

Sobre todo Safari, que era lo que ella más usaba. Y no hubo solución. Ni reinicios, ni reseteos de fábrica ni nada de nada. Simplemente comenzaron a fallar sin otra explicación.

Para más inri, no hubo ninguna actualización del sistema operativo de por medio. Es decir, que la causa de los errores podría haber sido una actualización, pero no.

Llegó la fecha y comenzaron los fallos.

***

Ahora tengo un iPad 3… Sí que ha habido una actualización del sistema operativo, el iOS 7. Y de nuevo ha comenzado el baile.

Y ya no tengo dudas. Ahora soy yo el que está usando el aparato, y soy yo el que está seguro de que a finales de septiembre abría exactamente los mismos PDF, los mismos epub y navegaba por las mismas Webs. Con el mismo sistema operativo, recién actualizado.

Y sí, como ya he dicho, volvemos al baile. Desde este fin de semana el iPad va sensiblemente más lento, esos PDF, esos ePub, esas Webs ahora petan mi sistema. Los mismos. No prácticamente los mismos, sino exactamente los mismos.

Recordemos que a finales de este mes hay una nueva keynote y se supone que salen nuevos iPads. Yo estoy ya completamente seguro de que saldrán. A causa de cómo se está comportando el mío.
Y de nuevo una restauración no ha servido de nada.

***

Ya tenía la mosca detrás de la oreja, pero ahora estoy completamente seguro. Si mis conocimientos de las tripas de iOS fueran los de Windows, a todas luces buscaría la causa de ello. Como sólo controlo las iCosas a nivel de usuario, confirmada la sospecha, esperaré a ver si alguien descubre algo.

Yo estoy seguro.

También estoy seguro que el límite de Apple para tumbar las iCosas es de dos generaciones. Cuando sale una nueva, los cacharros que se correspondan a la ante-antepenúltima dejarán de funcionar bien.

***

Es tiempo de cambiar. Menos mal que de momento a los MAC eso no suele pasarles.

¿Son necesarios los 64 bits en un teléfono (digamos un iPhone 5S)?

NOTA: Esta entrada también se publica aquí.

La respuesta correcta es absolutamente no. No sin condiciones. Un rotundo y absoluto no. 

No obstante, se puede leer entre líneas y podría haber una razón. 

 

Pero antes comencemos con los motivos negativos. El paso de 32 a 64 bits solo está justificado si se cumplen algunas de las necesidades que vamos a comentar.

No obstante, primero debemos explicar algunas cosas. Cuando uno ejecuta una aplicación en un sistema operativo moderno, ocurren varias cosas. Por un lado está la aplicación, que necesita un espacio de memoria para poder ser cargada. Y esa aplicación tiene que tener alguna forma de hacer llamadas al sistema operativo para que este realice acciones como abrir un fichero o conectarse a Internet.

Eso se consigue con un modelo de memoria. Y la forma más fácil es que el sistema operativo y la aplicación compartan el espacio de direcciones. Dicho como una analogía, imagina que tienes una caja de un tamaño determinad y que en ella tienen que caber dos objetos. Una opción es dividir la caja en dos compartimentos, dejando un hueco para cada objeto.

Bueno, pues este es el modelo de memoria estándar, aunque hay otros, es el más común. Es decir, la caja es la memoria disponible en el sistema, y en un hueco está el sistema operativo y en el otro la o las aplicaciones cargadas y en ejecución. Hasta aquí todo bien. Por lo tanto, pasar de 32 a 64 bits es tener una caja más grande.

En palabras más o menos técnicas, un microprocesador de 32 bits es capaz de direccionar hasta 4GB de memoria RAM y uno de 64 unos cuanto miles de millones de Terabytes. Decimos 4GB porque es un estándar, pero los micros x86 y los ARM tienen una capacidad que se llama modo PAE y que permite direccionar 128GB de RAM o incluso más sin salirnos de los 32 bits.

Pero lo habitual en un microprocesador moderno, para evitar florituras extrañas (como punteros de 32 bits en lugar de 24 que es lo habitual, o modelo segmentado), es que tengan la memoria dividida en 1/3 ó 2/2. Es decir, de los 4GB disponibles para cada aplicación, 1 GB está ocupado por el sistema operativo y los otros 3 por la aplicación. O en el otro modelo, mitad y mitad. 

Siguiendo la analogía de la caja, 1/3 de ella el objeto que es el sistema operativo y los otros 2/3 al programa en sí. De este modo, cuando una aplicación quiere hablar con el sistema operativo, se asoma y actúa en consecuencia.

Todo esto es virtual. Suponiendo un iPhone con 1GB de RAM, poca división real como la descrita vamos a tener. O en otras palabras, suponiendo un teléfono con 4GB de RAM, y ejecutando una sola aplicación, la división estaría hecha tal y como hemos comentado, pero con un GB de RAM la cosa no parece muy coherente.

En otras palabras, da igual el tamaño virtual de la caja. Da igual que le quepan sólo dos objetos que sumen 4GB (32 bits) o tropecientos Terabytes (64 bits), porque la realidad es que, ocupando 1, la hemos llenado.

En resumen, pasar de 32 a 64 bits por motivo de tamaño de programa y de sistema operativo es una completa y supina gilipollez. Porque aun tirando de memoria virtual (swap a disco, en este caso a memoria flash), carece de sentido.

Siempre a nivel teórico, sería posible que las aplicaciones necesitaran más de esos dos o tres GB de memoria para funcionar.

¿Las necesita algún programa que se ejecute en un teléfono? Pues francamente no. Y menos aún cuando la memoria real de un teléfono como el iPhone es de 1 GB. Poca partición podemos hacer ahí, pero poca poca.

***

Otro motivo podría ser que un micro de 64 bits se ejecute mucho más rápido que uno de 32. Sí, por lo general es cierto. Al crecer en ancho de registros, también se optimiza su juego de instrucciones, por lo que en general, a una misma velocidad y sin tener en cuenta el cambio de anchura, suelen ir más rápidos. Simplemente porque toman el doble de celdas de memoria de una tacada, tanto para programa como para datos. Evidentemente, los periféricos deben acompañar. 

Eso se hace de varias formas. O bien se instala memoria que permita ser leída en bloques de 64 bits, o bien se instalan dos bancos de 32 bits que se leen de forma simultánea, o 4 de 16, u 8 de 8… Ignoro la arquitectura interna del iPhone, pero no me mojaría mucho si dijera que usa dos bancos de 32 bits.

También hay una más, la económica y la que se suele realizar más habitualmente. Se trata de tener el mismo ancho de bits de memoria y hacer dos lecturas (o escrituras) seguidas. De este modo, aun teniendo un procesador de 64 bits, podemos usar memoria de 32 bits con unos pequeños cambios en la arquitectura real del sistema.

El handicap aquí es que pese a tener un sistema teóricamente más rápido en realidad no lo es tanto, ya que para cada instrucción a ejecutar necesitamos dos lecturas, ejecución, dos escrituras, etc, frente a lectura, ejecución, escritura.

Y eso sin entrar en el almacenamiento de segundo nivel, o de disco, que en los teléfonos suele ser memoria flash. Mientras que el disco sea interno al teléfono siempre podemos seguir la idea de usar varios bancos, pero en cuanto metamos una tarjeta normal y corriente estamos limitados a su velocidad estándar. 

No obstante, esto no nos interesa porque el iPhone no soporta eso.

***

Una aplicación de 64 bits puede llegar a ocupar hasta un 40% más de memoria y hasta un 100% (el doble justo) de disco porque sus punteros tienen el doble de tamaño, y las estructuras de datos suelen ocupar el doble. Y al duplicarse el tamaño de las instrucciones máquina, gastan el doble de espacio al estar almacenados en disco.

Por lo tanto, suponiendo un iPhone con 1GB de RAM y ejecutando programas de 64 bits puros, ese giga se nos queda en aproximadamente 640M realmente útiles comparados con la versión de 32 bits. Es decir, que si queremos acompañar el uso de memora al rendimiento, tenemos que ampliarla en su justa razón. No me extrañaría que el iPhone 5S llevara 2GB de RAM, porque si lleva sólo 1, el efecto final va a ser menos memoria para las aplicaciones, sin hablar del espacio de disco. 

Hazte cuenta que tus 32 GB de disco serán equivalentes, con suerte, a unos 24GB, si no 16. Bonito, ¿no?

***

¿Hay alguna mejora real en tener 64 bits? Sí, sólo una, pero que no es obligatoria ni exclusiva de los 64 bits. El juego de instrucciones seguro que está más optimizado y el rendimiento multimedia y potencia de cálculo de fuerza bruta sí que se notan, y mucho.

¿Por qué? La toma de datos con el doble de ancho significa significativamente menos operaciones. Por ejemplo, una multiplicación de 64 bits en un procesador de 32 bits que no tenga instrucciones de 64 bits necesita hasta 4 multiplicaciones de 32 bits más una o varias sumas, secuencias de control aparte. En 64, esas posibles 5 instrucciones se convierten en una sola. Hemos acelerado 5 veces la operación, y sólo sin tener en cuenta también los tiempos de acceso. Es decir, con 32 bits, una instrucción se compone de tomar de memoria, ejecutar, poner en memoria. ¿La parte más lenta? Poner en memoria, seguida de tomar de memoria y finalmente ejecutar. Sustituimos cinco lecturas y cinco escrituras por una de cada. El incremento de rendimiento, aunque sea memoria de 32 bits bajo un entorno de 64 es literalmente enorme.

No obstante, para tener ese incremento de rendimiento no es necesario pasar a los 64 bits ni mucho menos. ¿Sabéis qué significan las siglas SSE, SSE2, SSE3? Pues eso mismo, que también podemos tomar un procesador de 32 bits y añadirle instrucciones especiales o, como se hace más habitualmente y que también ha hecho Apple, añadir un coprocesador más rápido y dejar que sea él el que haga todo ese trabajo. Si digo tarjeta de vídeo seguro que se me entiende mejor. 

***

Por lo tanto, lo dicho. Los 64 bits no son más que puro marqueting para generar aplausos y dejar bocas abiertas, tanto, que ahora todo el mundo quiere procesadores de 64 bits en sus teléfonos. Posiblemente veamos un Galaxy S4 cuya única mejora sean esos 64 bits, seguidos de un Note 4…

Y de nuevo Apple ha vuelto a conseguir que toda la industria de la telefonía móvil vaya detrás de ellos…

En fin…

***

Y ahora sí, puede que realmente sea éste el motivo por el cual los teléfonos de Apple comiencen a llevar chips ARM de 64 bits, que no les hacen ninguna falta.

¿Qué pasa con el MacBook Air? ¿Os imagináis un Air con un ARM de 64 bits, 8 ó 16 GB de RAM, menos de un quilo de peso, ejecutando la versión 12 de OS X que ha sido integrada con el iOS 9 (por cierto, cerrando el círculo) y con una duración de batería de 16 ó 24 horas? ¿Os imagináis algo a caballo entre el iPad y el Air, al estilo de una Surface PRO pero con la duración de batería de un iPad y el rendimiento de un Air? Me refiero a un MAC completo, plenamente funcional, pero en formato tableta.

Pues estad atentos, que los tiros van por ahí. No sacan un Air con un ARM porque estos todavía no tienen el rendimiento de un i3 o un i5, pero tiempo al tiempo. Y esperemos que Microsoft se ponga las pilas.