lunes, 12 de abril de 2010

Revisando el iPad (III). Programas varios (I)

Bueno, antes de empezar a explicaros cómo van algunos programas, me gustaría comentaros cómo he conseguido mi iPad casi el mismo día que salió en USA. De hecho salió un domingo y el jueves siguiente ya lo tenía en casa, y pude haberlo tenido el miércoles si los espabilaos de FedEx se hubieran dado algo más de prisa en pasar el tema de aduanas.

Mi versión de 64GB me costó, justificante del banco en mano, 651.75€. Evidentemente el de 32GB y el de 16GB son bastante más baratos. La ventaja está en que esa es la cantidad y no otra, porque quien me lo vendió lo hizo con todos los gastos pagados en origen. Siempre que he importado algo he tenido problemas con la Aduana, o con papeles varios. Y encima me han clavado a base de bien.

El vendedor se llama Dontretail y tiene página web y, a parte de vender iPads, vende otras cosas bastante difíciles de conseguir desde España, como el Nook y otros cachivaches de Apple. Y lo hace con gastos pagados, es decir, lo que él te cobra es lo único que vas a pagar. Además, desde que haces el pedido hasta que lo recibes no suelen pasar más de tres o cuatro días, al menos para España.

En mi caso ha habido, cómo no, un lío con los de FedEx y me han cobrado el IVA y los gastos de gestión, pero en seguida me he puesto en contacto con el vendedor y estamos en trámites de que FedEx me devuelva los veintipocos euros que les tuve que pagar.

Dicho esto, vamos a entrar en materia.

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Ya dije en la entrada anterior que el iPad era un iPod grande, pero no es del todo cierto. Podríamos decir que es el hermano mayor, en el que se pueden hacer cosas mucho más cómodamente que en el pequeño, y encima se nota que funciona sensiblemente más rápido. Pero, evidentemente, no es un Tablet ni de lejos. No lo es porque arranca en décimas de segundo, y no lo es porque con él es tontería intentar escribir documentos o trabajar con el correo más allá de alguna gestión puntual y urgente. Como ya han dicho, es un consumidor de contenidos, no un creador. Y personalmente no creo que haya nada malo en ello, la verdad.

Además, todavía es pronto para cantar victoria (o derrota), ya que la mayoría de programas nativos para el iPad son apresuradas modificaciones de los del iPod y lo que ello supone en relación al tamaño de la pantalla, ya que es significativamente mayor y lo que en el iPod tenía sentido, en el iPad deja de tenerlo.

IBooks: Es el programa que Apple y sus asociadas ofrecen como elemento para leer libros, y la verdad es que es una gozada de programa, con una funcionalidad y ergonomía superior al Kindle for iPad, que no es otra cosa que la versión del iPod adaptada a la pantalla grande, sin posibilidad de subrayado ni diccionario. El iBooks, sin ser para echar cohetes, cumple su cometido. Tiene cuatro tipos de fuentes y varios tamaños, trae diccionario inglés-inglés integrado, permite subrayados, marcadores y buscar dentro del libro. En vertical tiene una sola columna con amplios márgenes, y en apaisado se distribuye en dos, cosa que es muy de agradecer porque si no la anchura del texto sería intratable.

Lo guapo del programa, que no deja de ser una mera chorrada estética pero me gusta mucho, es que el fondo es una especie de libro abierto, con el degradado central, las tapas y el relleno de las hojas. El paso de página es espectacular y está muy bien conseguido. Si tocas el canto, simplemente se pasa la página sin más que una brevísima animación, pero si desplazamos el dedo a lo largo de la hoja, ésta se dobla y se renderiza como si fuera una página de libro normal y corriente, deformando incluso el texto. Sin dejar de ser una tontería intrascendente, tiene su cosa y enriquece la sensación de lectura.

Basado, cómo no, en el formato ePub con DRM propietario, también permite leer nuestros propios libros ePub sin DRM con sólo dejarlos caer sobre iTunes. A la hora de sincronizar con el iPad, el programa los convierte en el formato interno de iBooks que, de nuevo como no podía ser de otra forma, está en SQLITE.

Kindle for iPad: La única ventaja de este programa sobre el anterior es que, gracias a Whispernet, podemos bajarnos y mantener sincronizados todos nuestros libros en todos los cacharros compatibles con Amazon. En cualquier otro aspecto, iBooks le da como cien mil patadas. Esperemos que se piquen entre ellos y conviertan sus respectivos programas en algo con muchas y útiles opciones. De hecho la gente del iBooks ya ha anunciado un servicio similar al de Whispernet.

BookShelf: Otro visor de libros electrónicos con dos versiones, una gratuita con publicidad y otra que vale 4€. Según el autor soporta TXT, html, fb2, epub, pdb (varios subformatos), prc, mobi, chm, mht, rtc, doc y docx. También los mismos formatos que antes pero comprimidos con ZIP. De ellos yo he probado pdb, mobi, fb2 y chm, y los dos últimos no me han funcionado bien.

La ventaja de este programa está en la posibilidad de personalización, con un montón de fuentes y tamaños, así como del interlineado. Por lo demás se nota que es una versión iPod rápidamente retocada, porque ni permite cambiar los márgenes (estos son muy reducidos y el texto se ve muy ancho, y más aún en apaisado) y sólo soporta una especie de mix entre scroll con los dedos y paso de página bastante contra intuitivo.

Para meterle libros, tienes que bajarte un servidor de la web del fabricante e instalarlo en tu ordenador (MAC o PC), en el que darás de alta directorios locales, y entonces podrás, dese el programa en el iPad, bajarte libros existentes en dichos directorios. También se pueden bajar libros libres desde una montoná de sitios web ya predefinidos en el propio programa.

readMe: Euro y medio con soporte para FB2 y ePub sin DRM. Apenas sin opciones de configuración y con clara herencia del iPod. Eso sí, soporta una espuerta y media de fuentes.

La forma de meter libros en el programa es un tanto curiosa. Aparte de la lista de servidores de internet desde donde se pueden bajar, tiene un mini servidor web que, una vez activo, nos permite apuntar el navegador de cualquier ordenador del rango de red wifi y subir los libros mediante un interfaz web.

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También lo he dicho con anterioridad, el renderizado de fuentes en todos los productos Apple deja mucho que desear, y eso en el iPad se nota bastante, sobre todo cuando la fuente empieza a ser pequeña. Si queréis ver un ejemplo comparativo con el Kindle DX, aquí tenéis unas fotos de gran calidad.

En resumen, y para una función en exclusiva de lectura de libros electrónicos, los dispositivos especializados ganan por goleada. Son menos pesados, tienen mejores fuentes, les dura más la batería y se pueden leer en la calle. Por el contrario, el iPad tiene un mayor contraste, una pantalla mucho más funcional y en color (y con más brillos) y, pese a lo que digan, no cansa la vista si eres capaz de ajustar el brillo a su valor adecuado. Además, por la noche puedes leer con la luz apagada y si te apetece navegar por internet o ver un vídeo sólo tienes que tocar dos botones.