viernes, 9 de abril de 2010

Revisando el iPad (I)

Durante la semana que viene iré contando aspectos del iPad que recibí el jueves pasado pero que, por motivos de trabajo (y de salud, que ya se están solucionando poco a poco), no he podido toquetearlo todo lo que me hubiera gustado. No obstante sí que tengo cosas que decir, unas buenas y otras malas.

Voy a empezar con la que creo que es la peor de todas, y con diferencia. Se trata del cargador. Ya he hablado de algo parecido aquí, pero cuando pude echarle mano a uno real me quedé más que estupefacto con él. Os cuento.

No tengo cámara de fotos (sí, ya sé que es extraño que un geek nerd como yo no la tenga, pero es la cruda realidad. Dos que compré dos que me salieron más que rana, así que paso), pero si habéis visto los vídeos de desempaquetado habréis visto el cargador: una especie de cubito blanco con una ranura para insertar un cable USB por un lado y por el otro unas patillas que se despliegan para enchufarlo.

Hasta ahora nada fuera de lo normal, o más bien un diseño atinado y coherente, ¿no? Pues no, una porquería. Para explicarlo con detalle os tengo que contar qué es una clavija tipo schuko. Aquí tenéis unas cuantas, cortesía de Google. Por un lado está el macho, que es el que todos conocemos y por el otro el hembra, que si tenéis una instalación medio decente en vuestra casa, es el que tendréis como base de enchufes. De hecho, si no me equivoco, en absolutamente todos los pisos modernos son las que se instalan.

¿Por qué ese tipo y no otro? Si os fijáis en la imageclip_image001n, las barritas metálicas son la toma de tierra, y cuando vamos a meter una clavija de este tipo lo que primero hace contacto es dicha toma de tierra. Si al otro lado del cable hay algún tipo de derivación, saltará el diferencial de la casa. Luego entran la fase y el neutro, y si de nuevo hay algo raro saltará el diferencial o el magnetotérmico correspondiente. Lo importante es que nuestra mano está a nivel de tierra, por lo que ya puede ser gordo el chispazo que a nosotros no nos va a pasar nada.

clip_image003Ahora nos fijaremos en el cargador del iPad, en la imagen adjunta. A primera vista uno espera que quepa dentro del hueco de un enchufe schuko, ¿verdad? Pues no, no cabe. Pero no se debe a las patas planas estilo USA, no. Se debe a que es demasiado ancho.

Por lo tanto no entrará en una hembra schuko que tenga la posibilidad de la doble conexión, que las hay. Pero tampococlip_image005 en un adaptador de los que hacen la conversión, ya que la mayoría de ellos tienen el mismo tipo de faldilla que el schuko. Como la imagen, en la que se muestran varios modelos.

¿Lo veis? No entra. Existen otros modelos de peor calidad sin faldilla, pero el de la imagen es el más común.

¿Qué podemos hacer entonces si no encontramos de los que no tienen faldilla? Pues con unos alicates y algo de maña, recortar dicho reborde para poder enchufar el cargador. Otra posibilidad es recortar al nivel adecuado con una sierra de hierro (diente fino).

El mayor problema está en que de esa forma la única sujeción entre el adaptador y el cargador son las propias patillas del último, con lo que cuando se nos afloje la presilla interior del primero, que lo hará, sobre todo si usamos el mismo adaptador para varias cosas, correremos el peligro de generar chispitas y de cargar de forma inadecuada nuestro iPad.

Pero la cosa no termina ahí, no, porque encima de todo la parte inferior del cargador es curva, y se balancea un poco sobre la base del adaptador. No sé cómo serán las bases hembra americanas, pero no tienen que diferir mucho de las schuko. Desde mi humilde punto de vista, es una chapuza de cuidado en la que ha primado el diseño frente a la seguridad y eficiencia.

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La segunda parte viene si nos damos cuenta de la raya que corta el cargador. Si nos fijamos en la imagen y estiramos de la parte izquierda por encima del corte hacia arriba, las patillas salen junto al trozo de plástico marcado, de manera que suponemos ahí irá el adaptador europeo.

Quiero creer que no va a ser igual que el de la foto pero con las patas redondas, porque si no, no va entrar en prácticamente ninguna base hembra de Europa, y necesitaremos, de nuevo, un adaptador sin faldilla. Quiero creer por tanto de que van a hacerlo bien y le van a dar el cuerpo suficiente, y de paso se van a leer el reglamento electrotécnico de baja tensión, porque al menos en España (si no en Europa entera), no se puede homologar un aparato eléctrico que no entre en las clavijas tipo schuko. No lo digo yo, lo dice el RETB.

Aquí alguien podría decir que el del Kindle es muy parecido… y tiene, en parte razón. Pero el del Kindle entra por entero dentro de la faldilla, pesa como cuatro veces menos y no tiene la parte baja redondeada para que se balancee.

Pues eso, desde mi punto de vista, una chapuza de cuidado.

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Bueno, lo de arriba es la entrada original tal y como fue publicada el viernes. Os recomiendo que leáis los comentarios porque hay elementos que me han corregido, y con razón.