viernes, 29 de junio de 2012

Los que no se enteran aunque lo tengan delante de las narices

Hablábamos ayer de periodistas listos, de periodistas corruptos o vendidos, y de periodistas tontos o que no tienen ni puta idea de lo que tratan. 

En esta entrada os voy a presentar un caso flagrante de alguien que pese a tener internet a su disposición, y seguro que más medios documentales (por eso es un periodista), termina cagándola a lo grande.

Se trata de una historia de los e-books y aparece en la web de Telecinco. Aquí podéis (y debéis) leer lo publicado antes de seguir con mi entrada.

¿No os han sonado extrañas algunas afirmaciones? A mi sí, y mucho.

Comencemos con el Proyecto Gutenberg. Según la autora del artículo, porque creo que es autora aunque hoy ya no aparezca su nombre en él -nada que ver con luchas de género, ojo-, 

 

hoy día es la mayor biblioteca digital que existe con más de 2000 ejemplares de libros gratuitos

 

Pues bien, si uno se va al propio sitio del proyecto, descubre que, en primera plana, dicen que tienen más de 39.000:

 

Project Gutenberg offers over 39,000 free ebooks: choose among free epub books, free kindle books, download them or read them online.

 

Pero seguimos con la frase que se las trae. “Es la mayor biblioteca digital que existe”. Pues entonces no sé qué será de Amazon, con más de medio millón de libros electrónicos, ni de otras tiendas online, que seguro rondan esos mismos números.

Ya veis lo que da de sí una frase de tan pocas palabras y un periodista que o bien no tiene ni puta idea de lo que habla o simplemente no ha tenido ganas de documentarse adecuadamente.

Del resto del artículo ya no puedo decir nada más, ya que pensaba que la novela de King se ofreció por capítulos en una web de suscripción pero según la Wikipedia también se publicó en e-book en 2000 y no en 2001 como dice la autora…  y si nos atenemos a la definición de libro electrónico como obra literaria distribuida electrónicamente, sobre 1940 Roberto Busa preparó el Index Thomisticus y en 1965 Andries Van Dam y Ted Nelson ya publicaban obras de poesía en formato electrónico, todo ello según la entrada en inglés de la Wikipeida.

No creo que cueste tanto documentarse un poquillo o afinar en lo que se escribe.