sábado, 14 de enero de 2012

Kindle Touch (II). El hardware

El Kindle Touch no tiene botones. Bueno, tiene dos, el de encendido y el de Home que, independientemente de dónde estemos, nos lleva a la lista de libros. El primero está situado en el borde inferior, y sobresale cosa de dos milímetros de la carcasa, por lo que es muy fácil que se presione sin querer. Yo creo que es la mayor cagada del aparato. No obstante, con funda, el problema desaparece, o al menos a mi no se me ha apagado por error nunca. (ACTUALIZACIÓN: Y sin funda tampoco se enciende y/o apaga solo. Para que el botón haga su función hay que presionarlo la cantidad justa de tiempo y por la forma en que lo han hecho resulta muy difícil que ocurra accidentalmente).

El segundo se situa en el centro del marco inferior, y simboliza una especie de rejilla cuyos barrotes sobresalen un poquito de la superficie, lo justo para pasar la yema del dedo y apretar.

Todo lo demás se hace de forma digital, es decir, con los dedos sobre la pantalla. En contra de lo que pueda parecer, si no somos excesivamente guarretes, las dedadas no molestan nada a la lectura. Tan sólo hay que ver una tableta después de haberlo toqueteado un rato. En el K eso no pasa, igual que no pasa con los otros lectores táctiles que he probado. Por lo tanto, el gasto en paño de limpieza es sensiblemente menor.

El mayor inconveniente, frente a sus hermanos, puede estar en que la pantalla está hundida. La sensación es que la pantalla queda más adentro, con lo que el reborde entre ella y el marco es mayor que el de cualquier otro Kindle, y eso hace que tenga algo más de sombras.

Esto se debe a que el sensor táctil rodea a la pantalla, justo debajo de un pequeñísimo reborde que la rodea, y es lo que añade profundidad al marco. Supongo que tendrá emisores y receptores IR a todo lo largo de dicho borde, y cuando bajamos el dedo, la interrupción de la señal le marca las coordenadas del toque.

Ojo con limpiar la pantalla estando encendido: cualquier cosa hace de dedo, por lo que si sois fetichistas en extremo, podéis manejarlo con cualquier punta roma en forma de estilo.

Es más pesado que su hermano menor, la versión no táctil, y tiene una robustez similar aunque es un pelín más alto.

No tiene botón físico de reset, lo que en principio no es un gran problema porque no suele colgarse nunca, y las pocas veces que lo hace, se reincida él solo.

Como su hermano menor, tiene los dos contactos para la funda con luz en la parte de atrás, y según los que lo han intentado, no se puede desarmar ya que si lo haces, lo rompes. Es decir, que la carcasa queda inservible.

Lleva un par de altavoces chiquitos detrás en la zona baja, y la espalda es como gomosa para facilitar la sujeción, aunque lo mejor sería conseguirse una funda con hueco para pasar los dedos porque si no se hace complicado el paso de página con una sola mano.

Viene con el típico cable USB blanco para conectarlo al ordenador, y no trae cargador. La caja también es la típica huevera de Amazon: con una tira de abrefácil que, al quitarla, suelta un lado de la tapa y ahí está el cacharro. Debajo tienes el cable USB y en un hueco de la cubierta de cartón, una cartulina con una instrucciones más que básicas.

En la pantalla, mediante iconografía, te indica que lo pongas a cargar. Y al rato, se enciende solo y te sale un pequeño tutorial sobre cómo manejarlo.