jueves, 1 de agosto de 2013

Los ladrones van (vuelven) a la oficina

Decíamos ayer, es un decir, claro está, fin de la cita, que el contubernio de Libranda no era, ni muy claro, ni muy esperanzador, no. Más bien todo lo contrario.

Pues andando se hace camino, y el tiempo nos da la razón, y al pollo que se la piquen, fin de la cita, digo, que hace unos días leía unas interesantes palabras.

Estas: http://scriptaverba.wordpress.com/2013/07/25/a-que-juega-la-fgee-con-dilve/

Bien vale la pena dedicarles un rato. Y luego estas otras: http://scriptaverba.wordpress.com/2013/07/30/bienvenido-mister-libranda/

También tienen su enjundia.

***

Básicamente viene a decir que, ahora que el contubernio está montado, a chupar del bote. Y el que no quiera, que se joda. Y el que menos tenga, que pague más. 

Aunque por un lado, me alegra en cierta forma: por confiar, por pensar las editoriales que les estaban haciendo la cama. Más bien la zanja. 

Lo que nació como una supuesta idea unificadora se ha convertido en eso mismo: un anillo único para atarlos a todos. Fin de la cita.

Y como dice el autor de dichas palabras, siempre quedará el diablo, digo Amazon.

En fin, más de lo mismo en este país de charanga y pandereta. Fin de la cita. Aquí, hasta el más tonto hace relojes. Fin de la cita.