domingo, 21 de julio de 2013

Nuevas adquisiciones (III)

La primera parte de este texto está aquí, y aquí la segunda.
Bueno, ya he escaneado, digo fotografiado, dos de los tres libros que tenía previsto. El tercero todavía no porque no lo he recibido. Como indicación, han sido 6GB en ficheros y he tomado unas setecientas fotografías.
Pero vayamos por el principio.
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Hay por ahí un montón de herramientas y tutoriales pare fotografiar un libro y realizar un OCR. Desde escáneres de tipo profesional que hasta pasan la página ellos solos y que usan empresas como Google, hasta soluciones más de estar por casa, como una caja de cartón cortada por la mitad, un flexo y una cutre-cámara de fotos, pasando por medios semiautomáticos.
Todos ellos se basan en colocar el libro en una especie de cama, abierto unos 45 grados, e ir pasando página y haciendo fotos, una por cada cara. Es decir, pasas página, haces foto (previa colocación de un cristal para fijar la página si así procede), pasas página, haces foto… Así hasta tener todo un lado, las pares o las impares.
Luego le das la vuelta al libro, y repites con el otro lado. Si tienes la suerte de tener dos cámara supongo que se podrán hacer las dos caras a la vez, o incluso con algún sistema de prisma, que reúna las dos páginas en una sola, puesta en horizontal gracias a algún efecto óptico.
La cosa está en que puedes gastarte la cantidad de dinero que quieras en ello. En mi caso, como van a ser tres libros, he elegido la solución más barata dentro de lo útil.
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Lo primero fue hacerme con un trípode. En concreto este, que tiene la posibilidad de doblar las patas. Puede ser uno de pie, más alto (recomendable), etc.
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Considero que es una parte imprescindible: tu pulso, por muy firme que sea, seguro que deja mucho que desear para hacer una foto en condiciones. Eso lo sabe hasta el Tato.
En el modelo descrito, sujetar el móvil es muy sencillo ya que la parte de enganche es una grapa con muelle. Simplemente estiras, pones el móvil y sueltas.
Ojo con los iPhone y demás maravillas de la tecnología moderna: ponle antes un bumper por si acaso. Y con un poco de maña, puedes poner cualquier orientación sin problema.
Y antes de comprar, comprueba que tu móvil no sobrepasa el ancho máximo de la pinza.
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Lo segundo fue probar diferentes configuraciones y posiciones. Diferentes iluminaciones, diferentes cajas cortadas por la mitad, diferentes mesas, diferentes coordenadas geopolíticas y rezos varios…
En fin, que tras probar con cosas como esta:
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en todas las combinaciones posibles, con o sin atril, alturas diferentes, flexos varios, ventanas varias, peleas con el gato para coger antes el mejor sitio, al final de todo, para bochorno propio y ajeno, la solución más viable fue esta:
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Eso y los muñoncitos que mi mamá me dio por manos. Porque hay que joderse con los videos que hay por ahí, con esas demos tan fashion y tan modernas…
Cuando no hay un brillo aquí, lo hay allí, o viene el gato a investigar y decide que el teléfono es suyo e intenta marcarlo, o cuando crees que lo has conseguido, resulta que algo estaba mal sujeto y se escurre todo.
Añadamos el jodido cristal de los cojones. Vamos, que refleja como si fuera un espejo, que si quieres fotografiar la cámara que toma las imágenes, pon un cristal completamente transparente y limpio delante de un libro. Da igual por dónde le venga la luz. Hasta el fotógrafo se ve.
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Pues lo dicho. Al final el atril, un atril normal y corriente de madera que me regaló mi hermana hace unos años, el trípode sobre unos libros (por eso he dicho antes que si es algo más grande mejor), y ya está.
La persiana de la habitación bajada, la puerta cerrada y la luz del techo, que es amarillenta.
A echar fotos. Primero las impares, luego las pares.
Quizás sea esa la parte más sencilla. Lo cierto es que te comes el libro en un momento (es un decir, claro). Mucho más rápido que con un escáner. Y más complicado, porque a veces hay hojas rebeldes y tienes que aplicar la técnica del dátil, o técnica dactilar o digital, que consiste en sujetar la página con un dedo, dedo que, por supuesto, luego sale en la foto.
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Una vez que tienes todas las fotos, entramos en otro proceso diferente, que es el de procesarlas. Con un PC nunca me había pasado antes, pero con el MAC he sufrido algunos trances, que cuento más abajo.
Lo dicho: tienes 700 fotos que tienes que revisar una a una, para ver si no ha salido borrosa, quitar las repetidas porque o bien no te acordabas si habías hecho la hoja actual antes de irte a mear, o bien porque no estabas seguro si se había tomado bien.
Vamos, un chorro de horas. En esto el MAC ayuda un poco, porque las puedes previsualizar con Vista Previa e ir anotando.
En el caso que nos ocupa, he tenido que repetir hasta cuatro veces. Es decir, en una primera vuelta encontré unas 80 fotos inválidas, que tuve que repetir. De esas 80, 10 volvieron a salir mal. De esas 10, 2. Y finalmente, cuando ya lo tenía todo montado, descubrí tres borrosas que se me habían pasado en la revisión.
Vamos, que tardé más a revisarlas que a hacerlas.
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Como cosa curiosa, parece ser que al iPhone le cuesta enfocar en algunas páginas. Y no sé por qué. Simplemente, esas 2 últimas, tuve que hacerlas por lo menos 20 veces cada una para que me saliera una con un enfoque decente. No, no repetí, sino que eché unas veinte de cada, con diferentes acercamientos/alejamiento y orientación de la luz.
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Hay una cosa que me jode mucho. Ya estoy yo para equivocarme, no hace falta que el software que uso tenga bugs. El iPhone se me reinició un par de veces durante las fotos (no, no se quedó sin espacio).
Luego iPhoto se negó a importar algunas fotos, por lo que tuve que realizar la importación dos veces. Anda que no jode eso de ponerte a mirar las fotos y ver que falta alguna. Menos mal que no se pierden, pero te toca volver a conectar el teléfono.
Luego está el Finder. En cuanto haces tres o cuatro mil operaciones con ficheros hay que reiniciar porque empieza a hacer cosas raras. Ficheros que no encuentra. Ficheros que no ves pero que están. Ficheros que dice que no puedes abrir. O cualquier combinación de las tres, con el añadido de que te dice que no puede copiar y/o mover…
Una gozada, vamos. Y por favor, que no venga el piripi de turno a decirme que a él eso no le pasa. Si ha trasteado durante un par de horas con ficheros en un MAC, muchos ficheros, o bien le ha pasado o bien no se entera de lo que está haciendo.
Y con la combinación de iTunes/iPhoto/iCosa, lo mismo. No vale pasar diez fotos. Haz 700 de golpe. Ya verás qué divertido.
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Después vino la tarea de separarlas por libros, ordenarlas y renombrarlas gracias a Path Finder, porque si es por el Finder del OS X…
Y finalmente, primero con Vista Previa generar 8 sendos PDF que luego he recortado con Briss y a los que les he tapado los dátiles con un recuadro negro.
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Bueno, el hecho es que ya tengo 8 PDF recortados, pesando algo menos de 150200 MB cada uno, a resolución completa (la del iPhone), aunque no muy bien colocados ni muy bonitos, pero creo que es suficiente:
*Los descubrimientos del Globo.- Volumen 1
*Los descubrimientos del Globo.- Volumen 2
*Los descubrimientos del Globo.- Volumen 3
*Los descubrimientos del Globo.- Volumen 4
*Los navegantes del siglo XVIII.- Volumen 1
*Los navegantes del siglo XVIII.- Volumen 2
*Los navegantes del siglo XVIII.- Volumen 3
*Los navegantes del siglo XVIII.- Volumen 4
Faltan los 3 de Los viajeros del siglo XIX. Cuando los tenga, me iré a mi PC y les haré el OCR a las imágenes originales. Siendo un i7 de 4x2 núcleos y 16GB de RAM, no creo que le lleve más de una hora o dos como mucho.
Cuando los tenga todos, activaré los enlaces de Dropbox de los 12 volúmenes. Supongo que el fin de semana que viene.