domingo, 10 de abril de 2016
Ulysses, iCloud e incompetencias varias
domingo, 3 de abril de 2016
Apple, cada día te odio más (pero todavía menos que a Microsoft)
miércoles, 24 de febrero de 2016
Export from Scrivener to Ulysses in OS X
After a lot of trying to manage to export from Scrivener to Ulysses, I’ve found the best way to do that.
- Select the folder, or the entire project, or whatever you want to move into Ulysses.
- Go to Scrivener menu, select File -> Export >Files
- Select “Rich Text with Attachments” as format.
- Select a folder. You will get each Scrivener section in one file.
- Export them.
- Go to Ulysses.
- Select/Create destination folder.
- Drop all the files into the central panel, at right side of the tree.
- You will got one sheet for each Scrivener sheet, images and links included.
sábado, 10 de mayo de 2014
GoodReader 4: Más de lo mismo, paga de nuevo y la decadencia de iOS
Ayer cuando volvía de trabajar me enteré de que GoodReader ha sacado una nueva versión de su visor de PDF. Ha pasado de la versión tres y pico a la cuatro.
¿Qué cambios trae? Sencillamente que ahora es una aplicación universal, por lo que no hay que pagar una para el iPhone y otra para el iPad.
De todos modos, leed hasta el final que creo que expongo una idea bastante preocupante y que algunos ya han previsto.
Hasta ahí vale, es buena idea y una ventaja para los nuevos usuarios.
¿Pero qué pasa con los que tenemos la aplicación desde el mismo día en que salió, a la vez que el ya mítico iPad 1?
Básicamente, pagar otra vez por lo mismo. Y como no puedes probar, pues si no te gusta, a sanjoderse tocan.
GoodReader es una increíble aplicación para leer y anotar PDF en las iCosas. De hecho la versión iPad salió a la vez que el propio dispositivo. No realmente así, pero fue una de las primeras aplicaciones específicas en estar disponible al cabo de unos días de la apertura de la tienda, por el módico precio de 0.75 euros (o algo así), y lo cierto es que fue una de las aplicaciones que me hicieron apostar fuerte por el iPad.
Yo al menos pasé de leer PDF en un portátil sentado en una silla o estar de mala manera en el sofá, a poder leer cómodamente prácticamente en cualquier sitio.
Conforme pasó el tiempo fue creciendo en funcionalidad hasta conseguir ser casi todo en uno. Entre las cosas a destacar está el hecho de que permite sincronizar ficheros en la nube. Es decir, tu anotas un PDF y lo dejas localmente en el iPad. Cuando quieres sincronizarlo todo, le das al botón adecuado y el programa se baja lo nuevo y sube los cambios.
Toda una gozada, vamos.
Sólo hecho de menos una cosa: poder ver las páginas en modo continuo y poder invertir los colores, poniendo el fondo en negro y el texto en blanco como si fuera un negativo, cosa que por cierto hacen la mayoría de visores PDF en Android.
Bueno, volviendo al tema que nos ocupa, GoodReader siempre ha ido actualizando su aplicación, excepto ayer que sacó una versión nueva, la 4, con supuestamente mejoras en la interfaz y en la funcionalidad, aparte del hecho de que ahora es una aplicación universal, lo que quiere decir que se puede instalar tanto en el iPhone como en el iPad con una sola compra.
Hasta aquí todo bien. El problema viene cuando la pagas y la instalas. Lo primero que hace es saltarte un aviso para que importes el contenido de la versión anterior, cosa que hace de forma impecable incluso con mis más de 32GB de ficheros PDF sincronizados con la nube. Y no tarda mucho a hacerlo.
Nos ha jodido. Y tanto que hace la importación de forma impecable. Como que son la misma aplicación. Igual de fea o casi, con la misma funcionalidad excepto algunas mejoras en la interfaz (ahora la parte del menú se puede replegar y se queda como una tirilla vertical), y otras en la parte de edición de PDF.
En concreto ahora se puede crear un PDF vacío para anotar, y también se pueden juntar y separar PDF, añadirles o quitarles páginas.
Vamos, que no vale una versión nueva ni de lejos.
Esto me lleva a plantearme una cuestión bastante seria y que es el motivo de esta entrada.
La empresa detrás de GoodReader ha tenido que volver a sacar una aplicación nueva para seguir teniendo ingresos.
Teniendo en cuenta que se trata de uno de los programas más útiles y funcionales de la Store, algo oscuro está pasando.
Imagina que tienes un negocio y que tienes que engañar (está claro que no es un engaño en sí, pero se le acerca), o más bien que emplear la picaresca de tener que volver a cobrar algo que ya se ha pagado, rompiendo en cierta medida las reglas imperantes hasta el momento y que sólo habían quebrado algunas empresas un tanto sinvergüenzas…
El motivo más probable de todo esto puede deberse a la sencilla razón de que el mercado está saturado de aplicaciones y ya nadie sigue comprando.
Es decir, el modelo de negocio de las aplicaciones está en que para seguir ingresando dinero debe haber gente nueva que compre la aplicación. Cuando un usuario compra una, ya no tiene que volver a pagar por ella.
Por lo tanto elm modelo hasta la fecha queda un poco distorsionado. Antes también se pagaban las actualizaciones, como ocurre en Windows y en MAC, hasta que también llega el punto de saturación y se salta a la venta por suscripción.
Pero hay aplicaciones en las que dicho modelo no va a funcionar. En el caso de GoodReader seguro que no. Si no he pagado por suscribirme a Office (que pese a ser MVP no tengo gratis), no lo voy a hacer por un visor de ficheros…
Cuando la gente deja de comprar tu aplicación tienes dos salidas: diversificar negocio y crear otra nueva de otro tema diferente o intentar volver a venderla.
Y no hay más cera que la que arde. Me refiero a que haces eso o cierras.
¿A qué conclusión nos lleva esto? A una muy sencilla: el mercado de iCosas está más que saturado. Uno podrá comprarse el nuevo iPad con alas, pero su aplicación sigue (o debe seguir) funcionando sin problemas.
Si supiéramos el número de aplicaciones que ha vendido la empresa que ha creado GoodReader sabríamos el tope y el fulcro de crisis para diversificar o para saber los límites a donde se puede llegar.
Desde el principio para mi estuvo claro que esto iba a tener un tope, un máximo a partir del cual entraríamos en una meseta plana para las aplicaciones de valor añadido (como GoodReader). Creo haberlo comentado en algún lado pero ahora no consigo encontrarlo, y también me gustaría saber los números reales.1
Esto me lleva a la conclusión de que Apple ha entrado en una meseta de la que debe salir ya mismo si quiere seguir siendo lo que es en la actualidad. No hay nada malo en quedarse en donde está, hacer nicho como IBM o como no creo que tarde mucho a hacer Microsoft.
Son tiempos interesantes para vivirlos, se avecina una crisis de un par de cojones, aunque espero que sean capaces de verla y lo que es más difícil, evitarla.
Estad atentos al WWDC y a próximos eventos. Quizás la siguiente Apple sea Apple (ya sabemos que, en oposición a Microsoft -a no ser que lo demuestre ya mismo-, Apple sabe reinventarse), o quizás sea Samsung, pero lo más seguro es que si Apple no sabe o no puede, estemos más cerca de ver levantarse a alguien de la polvorienta China (leáse Xiaomi o similar)…
- Otro tema en el que no voy a entrar son las aplicaciones servicio (léase WhatsApp, Facebook) que durarán lo que dure el servicio al que estén representando y son independientes de la plataforma. ↩
domingo, 6 de octubre de 2013
Hasta los putos cojones de la obsolescencia programada de Apple
Me explico. Tengo un iPad 1, de 64 GB y va como una moto. Bueno, iba. Porque ya no va. Vale, sí que va. La batería le dura casi lo mismo que el primer día, que suele ser lo primero que falla en estos aparatos.
Pero sólo la batería. Me llamó mucho la atención, porque en general yo no suelo dejar que los cacharros se me envejezcan en las manos y suelo revenderlos con no más de un año de uso.
Me llamó la atención que la batería, tras más de dos años de uso, estuviera como el primer día. Y más todavía cuando empezó a usarlo mi novia, con una carga diaria… No hacía más porque le duraba todo el día y a veces más. Lo usaba como su ordenador principal, toda ella tirada en el sofá.
Pero qué cosas, justo unos días antes de que saliera al mercado el iPad 3, el iPad 1 comenzó a hacer cosas muy raras. Cierres de aplicaciones inesperados. Las mismas aplicaciones que el día anterior iban perfectas, de repente empezaron a cerrarse solas.
Sobre todo Safari, que era lo que ella más usaba. Y no hubo solución. Ni reinicios, ni reseteos de fábrica ni nada de nada. Simplemente comenzaron a fallar sin otra explicación.
Para más inri, no hubo ninguna actualización del sistema operativo de por medio. Es decir, que la causa de los errores podría haber sido una actualización, pero no.
Llegó la fecha y comenzaron los fallos.
***
Ahora tengo un iPad 3… Sí que ha habido una actualización del sistema operativo, el iOS 7. Y de nuevo ha comenzado el baile.
Y ya no tengo dudas. Ahora soy yo el que está usando el aparato, y soy yo el que está seguro de que a finales de septiembre abría exactamente los mismos PDF, los mismos epub y navegaba por las mismas Webs. Con el mismo sistema operativo, recién actualizado.
Y sí, como ya he dicho, volvemos al baile. Desde este fin de semana el iPad va sensiblemente más lento, esos PDF, esos ePub, esas Webs ahora petan mi sistema. Los mismos. No prácticamente los mismos, sino exactamente los mismos.
Recordemos que a finales de este mes hay una nueva keynote y se supone que salen nuevos iPads. Yo estoy ya completamente seguro de que saldrán. A causa de cómo se está comportando el mío.
Y de nuevo una restauración no ha servido de nada.
***
Ya tenía la mosca detrás de la oreja, pero ahora estoy completamente seguro. Si mis conocimientos de las tripas de iOS fueran los de Windows, a todas luces buscaría la causa de ello. Como sólo controlo las iCosas a nivel de usuario, confirmada la sospecha, esperaré a ver si alguien descubre algo.
Yo estoy seguro.
También estoy seguro que el límite de Apple para tumbar las iCosas es de dos generaciones. Cuando sale una nueva, los cacharros que se correspondan a la ante-antepenúltima dejarán de funcionar bien.
***
Es tiempo de cambiar. Menos mal que de momento a los MAC eso no suele pasarles.
¿Son necesarios los 64 bits en un teléfono (digamos un iPhone 5S)?
NOTA: Esta entrada también se publica aquí.
La respuesta correcta es absolutamente no. No sin condiciones. Un rotundo y absoluto no.
No obstante, se puede leer entre líneas y podría haber una razón.
Pero antes comencemos con los motivos negativos. El paso de 32 a 64 bits solo está justificado si se cumplen algunas de las necesidades que vamos a comentar.
No obstante, primero debemos explicar algunas cosas. Cuando uno ejecuta una aplicación en un sistema operativo moderno, ocurren varias cosas. Por un lado está la aplicación, que necesita un espacio de memoria para poder ser cargada. Y esa aplicación tiene que tener alguna forma de hacer llamadas al sistema operativo para que este realice acciones como abrir un fichero o conectarse a Internet.
Eso se consigue con un modelo de memoria. Y la forma más fácil es que el sistema operativo y la aplicación compartan el espacio de direcciones. Dicho como una analogía, imagina que tienes una caja de un tamaño determinad y que en ella tienen que caber dos objetos. Una opción es dividir la caja en dos compartimentos, dejando un hueco para cada objeto.
Bueno, pues este es el modelo de memoria estándar, aunque hay otros, es el más común. Es decir, la caja es la memoria disponible en el sistema, y en un hueco está el sistema operativo y en el otro la o las aplicaciones cargadas y en ejecución. Hasta aquí todo bien. Por lo tanto, pasar de 32 a 64 bits es tener una caja más grande.
En palabras más o menos técnicas, un microprocesador de 32 bits es capaz de direccionar hasta 4GB de memoria RAM y uno de 64 unos cuanto miles de millones de Terabytes. Decimos 4GB porque es un estándar, pero los micros x86 y los ARM tienen una capacidad que se llama modo PAE y que permite direccionar 128GB de RAM o incluso más sin salirnos de los 32 bits.
Pero lo habitual en un microprocesador moderno, para evitar florituras extrañas (como punteros de 32 bits en lugar de 24 que es lo habitual, o modelo segmentado), es que tengan la memoria dividida en 1/3 ó 2/2. Es decir, de los 4GB disponibles para cada aplicación, 1 GB está ocupado por el sistema operativo y los otros 3 por la aplicación. O en el otro modelo, mitad y mitad.
Siguiendo la analogía de la caja, 1/3 de ella el objeto que es el sistema operativo y los otros 2/3 al programa en sí. De este modo, cuando una aplicación quiere hablar con el sistema operativo, se asoma y actúa en consecuencia.
Todo esto es virtual. Suponiendo un iPhone con 1GB de RAM, poca división real como la descrita vamos a tener. O en otras palabras, suponiendo un teléfono con 4GB de RAM, y ejecutando una sola aplicación, la división estaría hecha tal y como hemos comentado, pero con un GB de RAM la cosa no parece muy coherente.
En otras palabras, da igual el tamaño virtual de la caja. Da igual que le quepan sólo dos objetos que sumen 4GB (32 bits) o tropecientos Terabytes (64 bits), porque la realidad es que, ocupando 1, la hemos llenado.
En resumen, pasar de 32 a 64 bits por motivo de tamaño de programa y de sistema operativo es una completa y supina gilipollez. Porque aun tirando de memoria virtual (swap a disco, en este caso a memoria flash), carece de sentido.
Siempre a nivel teórico, sería posible que las aplicaciones necesitaran más de esos dos o tres GB de memoria para funcionar.
¿Las necesita algún programa que se ejecute en un teléfono? Pues francamente no. Y menos aún cuando la memoria real de un teléfono como el iPhone es de 1 GB. Poca partición podemos hacer ahí, pero poca poca.
***
Otro motivo podría ser que un micro de 64 bits se ejecute mucho más rápido que uno de 32. Sí, por lo general es cierto. Al crecer en ancho de registros, también se optimiza su juego de instrucciones, por lo que en general, a una misma velocidad y sin tener en cuenta el cambio de anchura, suelen ir más rápidos. Simplemente porque toman el doble de celdas de memoria de una tacada, tanto para programa como para datos. Evidentemente, los periféricos deben acompañar.
Eso se hace de varias formas. O bien se instala memoria que permita ser leída en bloques de 64 bits, o bien se instalan dos bancos de 32 bits que se leen de forma simultánea, o 4 de 16, u 8 de 8… Ignoro la arquitectura interna del iPhone, pero no me mojaría mucho si dijera que usa dos bancos de 32 bits.
También hay una más, la económica y la que se suele realizar más habitualmente. Se trata de tener el mismo ancho de bits de memoria y hacer dos lecturas (o escrituras) seguidas. De este modo, aun teniendo un procesador de 64 bits, podemos usar memoria de 32 bits con unos pequeños cambios en la arquitectura real del sistema.
El handicap aquí es que pese a tener un sistema teóricamente más rápido en realidad no lo es tanto, ya que para cada instrucción a ejecutar necesitamos dos lecturas, ejecución, dos escrituras, etc, frente a lectura, ejecución, escritura.
Y eso sin entrar en el almacenamiento de segundo nivel, o de disco, que en los teléfonos suele ser memoria flash. Mientras que el disco sea interno al teléfono siempre podemos seguir la idea de usar varios bancos, pero en cuanto metamos una tarjeta normal y corriente estamos limitados a su velocidad estándar.
No obstante, esto no nos interesa porque el iPhone no soporta eso.
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Una aplicación de 64 bits puede llegar a ocupar hasta un 40% más de memoria y hasta un 100% (el doble justo) de disco porque sus punteros tienen el doble de tamaño, y las estructuras de datos suelen ocupar el doble. Y al duplicarse el tamaño de las instrucciones máquina, gastan el doble de espacio al estar almacenados en disco.
Por lo tanto, suponiendo un iPhone con 1GB de RAM y ejecutando programas de 64 bits puros, ese giga se nos queda en aproximadamente 640M realmente útiles comparados con la versión de 32 bits. Es decir, que si queremos acompañar el uso de memora al rendimiento, tenemos que ampliarla en su justa razón. No me extrañaría que el iPhone 5S llevara 2GB de RAM, porque si lleva sólo 1, el efecto final va a ser menos memoria para las aplicaciones, sin hablar del espacio de disco.
Hazte cuenta que tus 32 GB de disco serán equivalentes, con suerte, a unos 24GB, si no 16. Bonito, ¿no?
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¿Hay alguna mejora real en tener 64 bits? Sí, sólo una, pero que no es obligatoria ni exclusiva de los 64 bits. El juego de instrucciones seguro que está más optimizado y el rendimiento multimedia y potencia de cálculo de fuerza bruta sí que se notan, y mucho.
¿Por qué? La toma de datos con el doble de ancho significa significativamente menos operaciones. Por ejemplo, una multiplicación de 64 bits en un procesador de 32 bits que no tenga instrucciones de 64 bits necesita hasta 4 multiplicaciones de 32 bits más una o varias sumas, secuencias de control aparte. En 64, esas posibles 5 instrucciones se convierten en una sola. Hemos acelerado 5 veces la operación, y sólo sin tener en cuenta también los tiempos de acceso. Es decir, con 32 bits, una instrucción se compone de tomar de memoria, ejecutar, poner en memoria. ¿La parte más lenta? Poner en memoria, seguida de tomar de memoria y finalmente ejecutar. Sustituimos cinco lecturas y cinco escrituras por una de cada. El incremento de rendimiento, aunque sea memoria de 32 bits bajo un entorno de 64 es literalmente enorme.
No obstante, para tener ese incremento de rendimiento no es necesario pasar a los 64 bits ni mucho menos. ¿Sabéis qué significan las siglas SSE, SSE2, SSE3? Pues eso mismo, que también podemos tomar un procesador de 32 bits y añadirle instrucciones especiales o, como se hace más habitualmente y que también ha hecho Apple, añadir un coprocesador más rápido y dejar que sea él el que haga todo ese trabajo. Si digo tarjeta de vídeo seguro que se me entiende mejor.
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Por lo tanto, lo dicho. Los 64 bits no son más que puro marqueting para generar aplausos y dejar bocas abiertas, tanto, que ahora todo el mundo quiere procesadores de 64 bits en sus teléfonos. Posiblemente veamos un Galaxy S4 cuya única mejora sean esos 64 bits, seguidos de un Note 4…
Y de nuevo Apple ha vuelto a conseguir que toda la industria de la telefonía móvil vaya detrás de ellos…
En fin…
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Y ahora sí, puede que realmente sea éste el motivo por el cual los teléfonos de Apple comiencen a llevar chips ARM de 64 bits, que no les hacen ninguna falta.
¿Qué pasa con el MacBook Air? ¿Os imagináis un Air con un ARM de 64 bits, 8 ó 16 GB de RAM, menos de un quilo de peso, ejecutando la versión 12 de OS X que ha sido integrada con el iOS 9 (por cierto, cerrando el círculo) y con una duración de batería de 16 ó 24 horas? ¿Os imagináis algo a caballo entre el iPad y el Air, al estilo de una Surface PRO pero con la duración de batería de un iPad y el rendimiento de un Air? Me refiero a un MAC completo, plenamente funcional, pero en formato tableta.
Pues estad atentos, que los tiros van por ahí. No sacan un Air con un ARM porque estos todavía no tienen el rendimiento de un i3 o un i5, pero tiempo al tiempo. Y esperemos que Microsoft se ponga las pilas.
lunes, 26 de agosto de 2013
Revistas electrónicas y más petisoperías
Cuando yo digo que soy un poco petisopo, es que lo soy. Llevo todo el puñetero verano pegado, en casa, a un iMac que más que un ordenador parece una estufa, cuando justo al lado tengo un MacBook Pro Retina casi durmiendo el sueño de los justos.
Bueno, a ver, no es que esté todo el día delante del ordenador, que no lo estoy, ya tengo bastante con el del curro, pero siempre hay algo que mirar. Que si el correo, las noticias, o simplemente actualizar tu biblioteca con la última lectura o compra.
Y, por supuesto, escribir cosas como esta.
Para más inri, tengo a mi novia de aquí para allá con su Air. De la cocina a la sala de estar, de allí al dormitorio y, como parece un muelle, adopta las posiciones más variopintas que por desgracia yo no puedo porque mi columna vertebral no es la suya. Pero su portátil en una de sus manos. Siempre.
En fin, que hay que ser muy capullo, tan capullo como yo como para no darse cuenta del hecho: ¡que tienes un puto ordenador portátil que es tan potente como tu fijo, y encima da mucho menos calor!
Si de hecho, hasta en el curro tienes un portátil. También una bestia parda (cualquiera desarrolla para Windows Phone con algo menos de un i5/i7 con 8 GB de RAM y no muere en el intento, aunque en el caso del trabajo el cuello de botella es el disco duro, que es de 5200 vueltas y no hay presupuesto para uno SDD dado que el más pequeño que necesito sería de 256GB…).
De hecho en este mismo momento estoy en la sala de estar, sentado en el sofá con las piernas cruzadas, un cojín y encima, el ordenador. Sin calores, sin ruidos, sin penas.
***
Bueno, tras el despotrique matutino, un truco para tener vuestra revista preferida -comprada, eso sí-, en vuestro ordenador sin necesidad de Zinio o del Quiosco de iOS.
Zinio guarda localmente las revistas en una especie de archivo PDF por página. Es decir, cuando tu te bajas una revista, él crea una carpeta en su caché y baja una página por fichero. Cada una de esas páginas es un PDF, o al menos así lo parece. Porque si intentas abrirlo con algún programa genérico no puedes. Unos te piden una contraseña, otros simplemente te dicen que el archivo está corrupto.
Una solución sería tomar esos ficheros y pasarlos por algún rompe claves, pero tendrías que hacerlo fichero a fichero y seguro que te llevaría bastante tiempo, e incluso podría ocurrir que no pudieras porque realmente no sean PDF normales.
Pero si tienes un iPad o una tableta que sea capaz de tomar capturas de pantalla, lo tienes todo. Simplemente has de tomar una captura de cada página.
Una vez las tengas, te vas a un Mac/PC y las copias. Ya sólo queda imprimirlas a un PDF y, si quieres recortarlas, usar algo como Briss.
En el caso del MAC, lo que yo hago es, una vez he importado las fotos con iPhoto, las saco a una carpeta local, las selecciono todas y las presento en Vista Previa. Una vez allí, y comprobado que siguen la secuencia lógica de la numeración, la exporto a PDF colocando los metadatos adecuados. Y de allí, al Calibre.
***
Si usáis iPhoto con Vista Previa, tened en cuenta que hay un bug bastante asqueroso. No sé de quién es la culpa porque siempre me doy cuenta a la hora de mirar si todas las capturas están bien y en secuencia.
El tema está en que faltan capturas. Como yo las hago en el iPad, a cada captura se corresponde un flash de la pantalla y el típico ruido de cámara de fotos, por lo que en principio hay una imagen guardada por cada captura.
Luego iPhoto te presenta la importación. Seleccionas todas y las pasas al programa, y luego de ahí a una carpeta externa.
Pues bien, ya sea que algunas capturas no se guarden en el iPad, o que iPhoto no las importe todas, o que sí las importe pero luego no las grabe todas localmente, el hecho es que cuando estás moviendo doscientas o trescientas fotos, siempre se pierde alguna.
Y sé que se pierden y que no es mi mano la que no toma la captura porque falta el número. Es decir, que la numeración de la captura pasa de, por ejemplo, IMG_1771.PNG a IMG_1773.PNG. La de en medio, por arte de birlibirloque, ha desaparecido. El problema está en que nunca me acuerdo de revisar todos los pasos y pillar al culpable.
Preguntadle a Apple.
Añade a eso que a veces tienes que borrar dos o tres veces una imagen de fotos en streaming porque te dice que se ha borrado pero en realidad no lo ha hecho y tendrás la combinación perfecta para hartarte del programa y para fragmentar seriamente tu disco duro y el bundle de iPhoto.
***
Ojo, yo hago eso con las revistas que he comprado y que me interesan tener de forma local y poder leerlas fuera de su aplicación, que a veces termina siendo muy limitada.
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Sí, ya sé que lo conté, pero me apetecía hacerlo de nuevo.
jueves, 15 de agosto de 2013
iBooks en MAC OS X. ¿Por qué no? Y otras cosicosas pensariles
Antes de ayer instalé en mi MAC de escritorio la Preview 5 de OS 10.8 Mavericks, o más bien la 4 y luego actualicé a la 5. Todo fue bien y me gustó tanto que también la puse en mi portátil.
De momento no he visto que ahorre más batería, sino que anda piscas pajas con la versión anterior. Es decir, unas 5 horas de las 7 u 8 prometidas.
Pero no es eso lo que quería contar. La Preview 5 trae iBooks para MAC. Viene a ser lo mismo que el de las iCosas, pero en versión escritorio. Mismas opciones, más o menos la misma visualización.
Una cosa que me llamó mucho la atención es la presentación del texto a la hora de leer un libro. La calidad, en una pantalla normal, es impresionante. No os digo ya en una Retina como la de mi Pro.
Bueno, no es eso lo que me llamó la atención. Lo hizo el hecho de que si son capaces de pintar texto con tanta calidad… ¿por qué no lo hacen en todo el sistema? Porque fuera de un Retina, ya lo he comentado, el suavizado de fuentes en un MAC es prácticamente inexistente.
Al menos ya sé que saben y pueden hacerlo. Otra es que quieran.
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Decía que iBooks funciona muy bien en un MAC. Incluso a pantalla completa, las columnas quedan limitadas a un ancho más que razonable. No sé si se deberá a que es el mismo código del iPad y tiene dicha limitación o a que se han dado cuenta de que hay un máximo de ancho de columna a partir de cual la lectura se hace difícil.
Quiero creer lo segundo, aunque Damocles me susurra al oído que no, que es lo primero y que a Apple se le da una higa si la línea es ancha o estrecha.
¿Qué opciones echo en falta? Ajuste de interlineado, de brillo independiente del que tenga el monitor y la opción de poner más columnas.
De todos modos cumple lo que promete.
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Se supone que debe sincronizar con iCloud todos tus libros y posiciones sin importar dónde esté cada libro.
No obstante, es algo que no funciona. Quiero creer que lo vayan a arreglar, pero dado que la iNube de Apple nunca ha funcionado bien del todo, dudo que termine de ir bien.
De hecho ya falla cuando se trata de sincronizar entre dos dispositivos (un iPad y un iPhone), ahora que hay un tercero en la oficina dudo mucho que lo haga bien.
Pero debemos esperar.
***
Y se tienen que poner las pilas porque esta mañana la versión que tengo en el PRO ha decidido que mi música comprada en iTunes también son libros, y me ha bajado la carátula y me da la opción de leerlos.
Por supuesto, luego ni se bajan ni se pueden leer.
Pero los libros de verdad que tengo tanto en el iPad como en el otro MAC, esos no. Esos para el iBooks de mi PRO no existen.
Vamos, que les queda un hervor… digamos que varios.
***
Y ahora vamos con las pajas mentales. ¿Por qué ha puesto Apple iBooks en un ordenador? ¿Para que la gente tenga más posibilidades de leer (o más bien, ellos de vender)? ¿Porque es algo así como completar funcionalidad o, en otras palabras, convergencia?
Microsoft ya lo está haciendo con su Windows Phone y su Windows 8. De hecho, ambas versiones comparten el mismo núcleo. Más o menos como hacen los dispositivos iCosas y sus hermanos mayores.
Son tiempos de convergencia, de reducir dos plantillas de programadores a una sola, de ahorrar costes, de saca muchas versiones y rápido…
De todos modos, visto lo visto, y ese es el punto al que quería llegar, no creo que falte mucho, no más de un año, quizás este septiembre (cosa que dudo), en que Apple convierta su MacBook Air en algo situado entre el propio Air y un iPad.
Es decir, es muy posible que ese supuesto iPad de 12 pulgadas no sea tal, sino un Air con pantalla táctil y teclado desmontable o al menos ocultable de alguna manera más o menos ingeniosa.
Sinceramente espero que no sea similar a la de los Surface de Microsoft, porque uno de los teclados ya se me ha roto y estoy esperando a que pasen estos días de fiesta para hacer valer la garantía.
lunes, 10 de junio de 2013
¿Apple? A bajar las acciones
domingo, 30 de diciembre de 2012
Android vs iOS
Lo siento, tíos, pero no hay color entre usar una tableta Android y un iPad. Gana el segundo por goleada. Pese a todas sus limitaciones artificiales, su pantalla más pequeña, su mayor peso y su peor pantalla frente a una Nexus 10, pese a todo eso, es un aparato mucho más ergonómico y manejable.
Ya sé que comparar ambas pantallas no tiene mucho sentido: ambas son de una calidad increíble, aunque supuestamente la del Nexus sea mejor, la diferencia es inapreciable durante el uso diario.
Otro cantar es la duración de la batería. Lo siento, no hay color, y menos aún cuando llevas usándola unos días. Cada vez dura menos. Ocurre como los Windows antiguos (léase XP sin SP3), que necesitaban una reinstalación periódica desde cero si querías que el rendimiento no terminara siendo una mierda.
Ocurre lo mismo con Android. Me da igual si se debe a los programas que instalas o a lo que sea: en un iPad la batería dura siempre lo mismo, en un Android no.
En el Nexus todavía no lo he hecho, pero en el Note II ya lleva un reset total porque de repente comenzó a gastar el 100% de la batería en unas cinco horas estando en reposo y nada de lo que intenté resultó excepto el borrado total (y no, no había instalado nada nuevo). De hecho creo que el problema estaba en el Google Now!, pero después de desactivarlo siguió consumiendo lo mismo.
De los programas Android que no están preparados para tabletas no voy a decir nada porque todo el mundo sabe lo mal que funcionan en una.
Pero sí de los que se supone están adaptados. No tengo un solo programa que funcione bien del todo.
- Mantano: a veces no sincroniza con la nube, otras no visualiza algún PDF, otras enciende la tableta él solo.
- Adobe Reader: no guarda las posiciones de los documentos.
- IAnnotate, ezPDFReader, Repligo: son leeeeeeeeeeeeentos. Muy (demasiado) lentos. ¿He dicho que son lentos? Apenas los uso por ese motivo, pero las pocas veces que lo he hecho han terminado cerrándose sin más.
- Moon+Reader Pro: pocos son los libros que lee bien. Cuando no se come la última letra de algunas palabras hace unos guionados de órdago, y cuando no simplemente repite párrafos o no se entera de que está siendo abierto desde otro programa. Y todo eso cuando no peta.
- GMail: bueno, este va bien cuando no se cierra solo, pero hay veces en las que se queda autista y se cierra.
- GReader: puede ser el único que funciona bien. Todavía no lo he visto hacer cosas raras.
- Amazon Kindle: este va bien, pero tiene tan pocas opciones… Y bueno, no sincroniza bien.
- CoolReader. Depende de la actualización, pero en general suele ir aceptablemente bien.
- Instapaper y Pocket: estos dos adolecen del mismo problema: a veces no se actualizan y tienes que resetear el contenido. El problema viene cuando has enviado un montón de noticias y no sabes qué se ha añadido y qué no.
- Lo que sí suele funcionar bien son las aplicaciones en la nube: DropBox, Box, SkyDrive…
- Flipboard también suele funcionar bien.
- News360: cuando no se queda pajarito no se puede pasar página.
- Zinio: Cuando no se cierra sin más, hay que “zarandear” la página actual para que se “aclare”.
- Navegadores. Estos en general, y en especial Chrome, lo que más hacen es colgarse ellos y colgar la tableta completa. Tienes que apagarla y luego mantener varias veces el botón de encendido apretado hasta que le da por reiniciarse.
- WiFi: Lo siento, el WiFi es una mierda en la Nexus 10, al menos comparado con el iPad. Aparte de tener entre un 20% y un 40% menos de cobertura, a veces se queda gilipollas y aparece como conectado pero no lo estás. Tienes que apagarlo y volverlo a encender. Y de nuevo me la sopla si es cosa de mi WiFi o del proveedor: en el iPad eso no pasa. Ya se encarga el firmware de hacer lo que tenga que hacer para reconectar.
Bueno, esta es una pequeña lista de las cosas que ahora recuerdo que ocurren en Android y no en iOS. Si os fijáis no estoy hablando de una tableta chinorris (de esas no quiero ni pensar cómo irán), sino en LA TABLETA ANDROID por excelencia.
Con esto no quiero decir que el androide sea una mierda. Lo que quiero decir es que una tableta Android es una mierda. Estoy más que contento con mi teléfono androide. Como ya sabéis es un Galaxy Note II, y el de mi novia un S II y ambos funcionan al pelo y no dan ningún problema, y para más inri, algunas aplicaciones citadas tampoco presentan los problemas que he descrito arriba.
Por lo tanto, Android gana a iOS (y por goleada, creedme) en teléfonos y justo al revés en tabletas.
Creo ser imparcial en la apreciación que os estoy comentando. En iOS existen otras cosas quizás más serias, sobre todo la falta de apertura del sistema, pero no son problemas en el sentido de cosas que no funcionan como deberían. Se trata de limitaciones impuestas y ya cuentas con ellas de partida.
Sí, a mi novia con su iPad de primera generación el navegador se le cierra cada dos por tres (pero a mi en mi iPad 3 no), y el tema de sincronización de favoritos con iCloud simplemente no funciona, y existen aplicaciones churrimanguis que no terminan de ir bien… pero son las menos y ya se encarga el ecosistema de írselas comiendo.
En el caso de Android, las que he comentado son las mejores que he podido encontrar. Si nos ponemos a comparar las mejores aplicaciones de cada sistema… bueno, digamos que entonces Android sí que se hundiría de verdad en la más abyecta miseria de las miserias.
Luego está el tema de la seguridad. Siempre se ha dicho que el iPad está abierto de piernas en cuanto a la posibilidad de meterle mano. Es cierto, pero no existe el equivalente que haga lo mismo en Android. Me refiero a que no existe una web (o al menos yo no la conozco) que saque los puntos flojos de este último como está Seguridad Apple. Y me juego un gallinfante a que Android es tanto o más inseguro que iOS, y para muestra todas esas veces que tienen que retirar aplicaciones de forma masiva porque no son otra cosa que espías…
Hala, podéis llamarme puto fanboy de mierda si queréis, pero creo que estoy siendo justo con el tema.
Adiós Android, hola (de nuevo) iPad.
domingo, 29 de julio de 2012
iCloud vs SkyDrive (para editar documentos)
viernes, 27 de julio de 2012
MacBook Pro Retina. Primeras impresiones
Bueno, pues llevo ya unos días con mi flamante MacBook Pro Retina y ya puedo hablar con conocimiento de causa sobre él.
Las principal mejora que publicitan es la pantalla Retina. En principio la cosa no tiene truco: tenemos una resolución increíble con una nitidez idéntica a la del iPad e iPhone. También han cambiado algunas cosas en la pantalla de selección de resoluciones: hemos pasado de que nos muestren las físicas a enseñarnos cinco resoluciones sin indicar nada más que una relación de tamaños de texto y espacio. De las cinco, la central es la nativa del Pro. Luego tenemos dos a cada lado.
Una cosa curiosa que al parecer no está presente en este tipo de panel es la resolución nativa del mismo. Si os fijáis, en las pantallas tradicionales hay una resolución de pantalla que se ve perfecta, mientras que en todas las demás el resultado queda como borroso. Pues bien, en una pantalla Retina eso no pasa y todas tienen la misma claridad y precisión, lo que quiere decir que podemos trabajar con la que más nos guste.
No obstante, tener una pantalla de este tipo genera algunas complicaciones: algunos programas se ven horribles. Una muestra la tenéis con el cliente oficial de Twitter, que si bien para muchos -incluido yo mismo- es más que suficiente, en el Pro he tenido que sustituirlo por Twitterrific porque no es que se vea mal, es que se ve completamente horroroso, completamente emborronado.
Esto nos da una idea de cuán chapuceramente está construido un programa. Si tienes un Pro de estos, y el programa muestra el texto perfecto pero los gráficos escalados, los programadores que lo han hecho son de primera. Si te encuentras con que los gráficos se ven diminutos (independientemente de cómo se muestre el texto), estás ante programadores de segunda. Y finalmente, si te ocurre como con el cliente de Twitter, a esa gente no la puedes llamar programador…
A ver, que nadie se me sulfure, lo de la calidad del programador va medio en broma, pero lo de la chapucería nacional no.
Retomando el tema del Twitter, primero probé Tweetbot, pero está en versión Alfa y encima consume entre el 1% y el 10% de tiempo del procesador, con lo que la batería del Pro dura muchísimo menos.
Ahora estoy con Twitterrific, tanto en el iPad como en el Retina. Dice que se mantiene sincronizado entre clientes, pero de momento a mi no me está funcionando.
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De todos modos, para aquellos acostumbrados a los paneles normales, no os podéis imaginar la calidad de la pantalla. Hay que verla para darse cuenta. Luego, cuando vuelves a un ordenador normal te das cuenta de lo mierdosas que son todas las demás pantallas, sobre todo las de los otros MAC, que pintan un texto bastante asqueroso.
La navegación Web, siempre que la hagas con Safari, también es exquisita en cuanto a calidad. Otros navegadores como Chrome no quedan a la altura del tema, y se ve todo como turbio, pero no tanto como con el cliente oficial de Twitter.
En mi caso, para minimizar este problema, tengo seleccionada la resolución mayor, que es casi idéntica a mi iMac de 27” pero en un tamaño de 15”. En algunos momentos sí que tengo que forzar la vista, pero son puntuales y con acercar un poco más la cabeza es más que suficiente.
De este modo la resolución de los gráficos queda casi idéntica a las 96 dpi estándar y no ves escalonado alguno, y el texto, aunque pequeño, también queda más que visible dada la calidad de la pantalla. Y si te queda demasiado diminuto, siempre puedes variar el zoom que la mayoría de editores de texto tienen.
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Compré la versión más grande, el i7 a 2.6GHz con disco SSD de 512 GB. Pero lo hice con un descuento puntual y se me quedó casi al precio del modelo inferior, y con ese tamaño de disco y lo que yo hago no tendré problemas de almacenamiento ya que nunca he llegado a ocupar más de doscientos o trescientos gigas. Y no lo hice por el rendimiento, sino por el disco.
No obstante, la combinación de procesador y disco hacen que este equipo sea rápido. Lo repito: rápido. No hay ningún tipo de retardo en casi nada, todo es instantáneo. Desde cargar un vídeo hasta abrir el Word o el Pages, que se toman su tiempo con un disco duro mecánico. Un test rápido me dio unos 390 Mb/s de escritura y 450 MB/s de lectura. Sin ser el rendimiento de Cruzier M4 del iMac, tampoco está mal.
Eso sí, como hagas algo más aparte de navegar o de mirar el correo el ordenador se calienta. Poco pero se calienta, y si haces más cosas más se calentará, hasta el punto de que tendrás que quitártelo de las piernas.
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Pesa muy poco más de los dos kilos, y la verdad es que no se hace muy pesado si no se calienta. De hecho lo he estado usando en el sofá con él sobre el pecho para leer un PDF y sostenido entre las rodillas y el pecho, tumbado, para escribir algo. Evidentemente es más pesado que el Air, pero tampoco es tanta la diferencia y, si sumamos el mayor tamaño de pantalla y su calidad, al Air le voy a dar pase de venta dentro de poco. (Por cierto, ¿Le interesa a alguien un Air del 2011 de 13”?).
Una cosa que no me ha gustado es que parece menos robusto que las versiones no Retina. Al cogerlo con una mano cruje un poquito y te da algo de yuyu. Se ve que al ser más fino cuenta con menores refuerzos internos. Y otra cosa: no lo sujetéis con una sola mano desde el lateral y hagáis presión sobre la zona de los altavoces…
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El sonido es acojonante, que es otra de las características de su venta. Pantalla, disco y sonido. Os puedo asegurar que se oye incluso mejor que un iMac, que debe tener altavoces, si no de más calidad, sí algo más grandes.
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Y finalmente está el tema de la batería. Se carga en unas dos horas y se descarga más que adecuadamente para durar lo prometido o incluso más. De hecho, pese a haber estándole metiendo el León Montañés, y luego todas las actualizaciones pertinentes, sólo he tenido que recargarlo una vez.
Y bueno, que sepáis que esta entrada ha sido escrita desde el susodicho equipo. :-)
domingo, 1 de julio de 2012
De Kindle a Boox i62HD (Review y cómo automatizar tareas)
El RFOG se ha cambiado de bando, o al menos eso parece. No es que sea un chaquetero, sino que simplemente se ha cansado de sus Kindles. La jugada todavía no ha terminado, porque le queda un cacharrín por vender. Os cuento.
En su haber, y a fecha de hoy, tiene un Kindle 2 USA y otro DX (no recuerda si USA o Internacional) prestado a una de sus hermanas. Luego tiene otro Kindle 2 Internacional que obra en las manos de la otra. Eso son préstamos en usufructo, lo que viene a decir que son propiedad de sus hermanas y que, salvo que se cansen o se les rompa, no los volverá a ver.
También poseía un Kindle Touch WiFi, que ahora es propiedad de su novia. El Kindle 4 que le regaló a ella lo tiene, en préstamo, la madre de RFOG. Queda un Kindle 3 de su novia que de momento duerme el sueño de los justos pero que seguro será vendido próximamente.
También ha vendido su Nook de primera generación (el de la pantallita), su Kindle 3 con funda de luz, y su Kindle DXG. Tiene apalabrado su Boox 6, que anda un poco corto de batería, y su PocketBook 903 Pro, que todavía sigue en venta.
Para el que le interese, su precio es de 250 euros portes incluidos a la península. Se ha interesado bastante gente en él, pero nadie se decide. Y de momento el precio no es negociable.
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Como veis, prácticamente se ha deshecho de su flota de lectores de e-books que no tiene prestados. El principal motivo de la venta es muy sencillo: hay que darles mantenimiento mensual si no quieres que se les rompa la batería, y hay que irlos actualizando. Si no los usas, claro, que lo que le ocurre a él.
Se queda con un Transformer Prime con teclado en castellano, un iPad 3 (más un iPad 1 que está usando su novia), y su nueva joya de la corona: un Boox i62HD.
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El Boox.
Es un aparato de última generación con pantalla HD, lo que quiere decir que en lugar de 800x600 píxeles de resolución tiene 1024x768, lo que se nota bastante. Claro, no es un iPad 3, pero sí que pinta mucho mejor el texto y te permite tener una fuente algo más pequeña sin pixelar.
Como es habitual últimamente, tiene pantalla táctil por infrarrojos y WiFi. Aparte de eso soporta la mayoría de formatos, cosa que a fecha de hoy ya no es tan importante ya que tenemos el Calibre para realizar las conversiones de forma automática.
Si queréis leer en detalle sobre el cacharro, podéis echar un vistazo a esta que ha hecho el amigo Aprendedor, que fue el valiente que pidió la primera unidad, al menos en la familia de Lectores Electrónicos.
Yo tengo poco más que añadir a la misma. Bueno, sí, alguna cosilla.
Para empezar, el firmware cumple con lo prometido, justito pero lo cumple. Lo más destacable del mismo es que puedes elegir qué programa quieres para visualizar los diferentes formatos. Tiene el PDFViewer para PDF y ePub, que es el visor con DRM de Adobe y que, según opinión generalizada de todo el mundo, es una mierda pinchada en un palo. FBReader y CoolReader son los otros dos visores.
Tengo que decir que mi gran favorito, CoolReader, me está desilusionando por los problemas que tiene, que ignoro si serán de Boox o del propio CoolReader. Pese a poder configurarlo externamente (aquí lo explico), sigue haciendo mal el silabeo, y el renderizado del texto es bastante malo. La única ventaja que le veo es la doble columna en apaisado, que se puede activar manualmente editando el fichero de configuración que está en el disco del lector. Por esos motivos, tiene a FBReader como visor principal.
También he intentado compilar el SDK y los programas que vienen de ejemplo, y como es habitual con la mierda de Linux, no he podido porque faltan paquetes y hay bugs que no solucionan ni así los maten…
La duración de la batería, o bien es exquisita, o bien el medidor no funciona. Una de dos, porque con cuatro rayas lo recibí y con cuatro rayas sigue al cabo de casi una semana de leer todos los días.
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Una de las poquísimas cosas que echo a faltar es la facilidad que tenía el Kindle de enviar libros de forma automática sin tener que conectarlo al ordenador. Con enviar el fichero por correo electrónico era suficiente.
En el Boox (y ya de paso en cualquier otro) eso no es posible, por lo que o bien lo conectas a un PC, o bien te inventas algo.
Enchufarlo a un MAC tiene un pequeño problema, y es que el desmontaje de la unidad no se realiza de forma satisfactoria y, aparte del aviso del propio ordenador, el Boox se queda un poco pillado hasta que lo reinicias.
Una forma de evitar este problema es tener todos los libros en una microSD. Como no lee metadatos, puedes tener los libros que quieras sin que el aparato se ralentice.
Luego duplicas esa carpeta en el ordenador, o más bien creas una carpeta en tu ordenador con los libros que quieras que vayan en la SD del Boox (o de cualquier otro que tenga soporte para tarjeta externa). Cada vez que quieras añadir o quitar algo, lo haces sobre dicha carpeta.
Y luego te agencias algún programa de sincronización. En Windows tienes el Microsoft SyncToy, que es gratuito y funciona muy bien. En MAC todos los gratuitos que he probado adolecen de algún problema. No obstante, en un Bundle de esos que a veces te venden diez programas por el precio de uno, obtuve el FolderSynchronizer que funciona muy bien y es muy sencillo de manejar.
Ya sólo queda configurar el tema para que la SD quede como elemento de copia de seguridad de tu carpeta local y, cada vez que añadas o quites libros, sácala del lector, insértala en el ordenador y sincroniza.
Claro está, también puedes hacer eso enchufando el lector al ordenador.

