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domingo, 12 de mayo de 2013

Tagus Lux (Casa del Libro) y los descartes

Soy el afortunado poseedor de un Tagus Lux de Casa del Libro. Bueno, realmente son dos porque el otro es para mi costilla. 

Sí, ya sé que esto anda un poco desatendido, pero lo cierto es que me he ido prodigando por otros sitios y qué leches, uno tampoco tiene todo el tiempo del mundo para escribir lo que quisiera.

Los habituales del sitio conocerán que siempre he sido un rabioso kindlerero de los de toda la vida, o más bien desde su segunda versión. Y no, no me refiero al segundo modelo que saliera en España, sino al segundo modelo USA, cuando aquí ese aparato era un animal mitológico.

Desde entonces creo haber manejado todos sus modelos y variantes, comenzando con las citadas versiones americanas y terminando con las europeas. Si no recuerdo mal, y poniéndoles un número para distinguirlos, Kindle 2 USA, Kindle 2 Internacional, DX USA, DX Intl. Eso los de color blanco. Luego pasaron a los de color oscuro, con el Kindle Keyboard ylos Graphite, luego el 4 y finalmente los Paperwhite.

Algunos sólo han pasado por mis manos de forma casi testimonial, pues apenas los he manejado los he cedido a novias (bueno, sólo una), hermanas y madres…

De hecho, hasta hace unos días, yo estaba más que contento con ser un usuario intensivo de las tecnologías Amazon, que se muestran -y esto nadie puede negarlo- mucho más usables y prácticas que cualesquiera otras, léase ePUB y la plataforma de Adobe, que básicamente es una mierda pinchada en un palo, mierda potenciada en España a causa de las editorialuchas y la triste implementación que de ello han hecho, Libranda de por medio.

Vale. Al que quiera saber más sobre esa opinión tan dura, tiene este blog para ir leyendo.

Pero hubo una cosa de Amazon que me andaba tocando un poco los cojones. A mi y a mi pareja. Resulta curioso que una vez que habíamos leído un libro no comprado a ellos, empezábamos a recibir publicidad del tipo “ahora que has leído Piscas pajas quizás te guste El pajote gordo. Y así durante varios libros. 

Que conste que esos libros no comprados en Amazon no quiere decir que fueran piratas. Algunos sí, los menos, pero otros simplemente los compraba yo en mi aparato y se los pasaba a ella, después de quitarles el bicho.

Podíamos haber tenido ambos aparatos registrados en la misma cuenta, pero entonces nuestros puntos de lectura se hubieran mezclado.

Por lo tanto, cruz en la casilla y a otra cosa, mariposa.

Kindles vendidos, los tres que quedaban en casa. Las cuentas no las borraré, al menos no de momento y al menos la mía no ya que tengo por lo menos cien eBooks comprados a ellos y tampoco es cosa de perderlos, pero lo cierto es que Amazon acabó para nosotros.

Seguiremos comprando algo, siempre que el precio acompañe y siempre que no estén por otro lado más baratos. Hablo, claro está, del formato electrónico. Del papel, pues depende de qué. Viviendo en una capital tengo a Casa del Libro, Fnac y El Corte Inglés a veinte minutos en coche. Y encima una al lado de la otra.

***

Bueno, pues lo dicho. ¿Qué comprar que tenga un mínimo de calidad y que no pertenezca a un grande y espía? Porque si no os habéis dado cuenta, el motivo es que ya está bien de que sepan qué y cómo leo.

Descartados los Sony, los Kobo, los Nook. Todos terminan siendo lo mismo. La idea es comprar algo libre y no atado a ninguna librería.

Tras mucho mirar aquí y allí, me quedaron dos familias: Booken y Boox. Ambas son independientes, y ambas tienen un mínimo de calidad. Pocketbook quedó descartada porque sacan aparatos como churros y luego no los actualizan…

Al final nos decidimos por Boox. Ya había tenido uno de ellos y la verdad es que tenían buena pinta y el firmware es de lo mejor de entre lo peor.

A ver, la funcionalidad y la integración con las tiendas no existe, que es lo que queríamos, pero también es cierto que la implementación del software tiene muchos tropezones, que generalmente se quedan donde están y no se solucionan, cosa que los grandes sí suelen hacer. Más o menos.

Elegimos Boox por otra razón: la interfaz de desarrollo es QT, de la que conozco algo y de hecho ya hice, para el modelo que tuve, un parche para que el CoolReader pudiera leer los ficheros de separación silábica desde la unidad externa. Y de hecho dicho parche sigue circulando por internet para esta versión nueva.

Por lo tanto, ni corto ni perezoso me dirigí a la web a comprarlos cuando se me encendió una lucecita en la cabeza. Como había estado mirando muchos modelos, resulta que el Tagus Lux es el mismo modelo que iba a comprar, pero 40 euros más barato.

Las dos únicas diferencias físicas con el i62HD Firefly están en que no tiene botones laterales y en el serigrafiado de la carcasa, que es diferente.

El firmware era una variación del original, personalizado para Casa del Libro y que referencia a su tienda.

También comprobé que el firmware original del i62 instalaba perfectamente en el Lux, así que con coger el coche y acerarme a una tienda física podía tener los dos aparatos al momento y por 80 euros menos.

Total, al llegar a casa les metería el firmware del i62 de Booxtor (el mejor de todos) y tendría dos sendos Firefly, pero algo más baratos.

***

¿A que suena bien? Pues sí, suena perfecto. De hecho la actualización del firmware funcionó a la primera y sin problemas. Y los aparatos funcionaban sin ningún problema…

… Hasta que le dimos a regular la luz.

Según Casa del Libro la regulación funciona bien, porque todos sus aparatos la regulan igual.

Según el fabricante OEM no, hay una partida de placas defectuosas (más bien con un error de diseño) que hace que la regulación del brillo no baje de cierto nivel.

Pues bien, ya sabéis por qué valen 40 euros menos: por la ausencia de botones laterales y por las CPU, que son la serie defectuosa. Esto también nos da una idea del funcionamiento de los fabricantes españoles. Peor que los políticos.

Así nos va.

***

La esperanza la tengo en una resistencia llamada R240 que hay que variar de valor, aunque todavía no tengo claro si me decidiré a arreglarla o a devolverlos si consigo una versión del firmware original de Casa del Libro, que por desgracia no tengo, porque si la tuviera ya lo habría hecho.

Si alguien la tiene, por favor, que me lo diga y me la envíe antes de que les meta el soldador.

 

 

 

 

martes, 14 de agosto de 2012

Boox i62HD/M92: Guionado correcto con CoolReader

Esto me retrotrae a los tiempos del Papyre, cuando el firmware original era poco menos que una mierda pinchada en un palo. Funcionar, lo que se dice funcionar, lo hacía, pero con muchas limitaciones y cosas a medio hacer.

Pasado el tiempo fue cosa de gente de fuera de la empresa los que lo arreglaron todo lo que se podía arreglar, y entonces, sin ser para echar cohetes, al menos cumplía con su función.

Con el i62HD/M29 está pasando más o menos lo mismo, y supongo que, como con las versiones anteriores, en cuanto salgan nuevos aparatos, lo abandonarán.

No, no es que funcione mal. Hace lo que promete, pero podría tener algunas cosas solucionadas. El visor FBReader por defecto no funciona mal. Soporta diccionarios con un doble clic sobre la pantalla, y presenta el texto con más o menos acierto. También tiene muchas opciones y soporta gran variedad de fuentes.

Igual pasa con el CoolReader, que es un visor alternativo. La ventaja de este frente al anterior es que, en principio, aparte de diccionario, soporta anotaciones. Y digo en principio porque en el i62 estas no funcionan porque no han sido activadas.

Otra ventaja está en que se puede poner a dos columnas en horizontal, así como la creación de estilos propios a la hora de ver un formato de ebook mediante ficheros CSS. 

Esto último funciona más o menos aceptablemente, pero lo que no funciona es el guionado de palabras. Está bloqueado en ruso, y encima sólo lee el fichero interno, no el externo.

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Esto requiere algo de explicación. CoolReader puede leer ficheros de configuración de dos lugares: /usr/share/ ó una unidad externa, configurada a la hora de compilar el código fuente. En el i62 la externa es /media/flash, que se corresponde con la unidad de disco montable. Por lo tanto, si ponemos ahí alguno de los ficheros adecuados, CoolReader ignorará los internos y leerá estos. 

Tanto con los estilos para los formatos, por ejemplo fb2.css o epub.css, como para la configuración de ficheros, cr3.ini, funciona así. Pero no para los ficheros de guionado. En este caso los programadores de Onyx se han saltado a la torera la posibilidad de poner tus propias personalizaciones a la hora de cortar las palabras al final de la línea.

El motivo de ello es que esa parte está a medio hacer. No hay menú para elegir guionado, ni nada en el fichero INI o en algún otro lado. Está todo cableado dentro del programa, que va a la ruta interna sí o sí y carga el guionado en idioma ruso si está.

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Lo que he hecho con este hack ha sido cambiar la ruta interna por la externa y hacer que busque dos ficheros: primero irá a por “esSOLSTICIO.pdb”, y si este no está, cogerá “esSOLSTICIO.pattern”. Si tampoco lo encuentra, activará el guionado algorítmico, que por cierto tampoco funciona tan mal en castellano.

Es decir, si pones en /cr3/hyph/ uno de esos ficheros dentro de la unidad montada del i62, y aplicas el parche que he creado, el CoolReader usará uno de esos ficheros para hacer el guionado. Yo lo tengo en castellano, pero puedes coger el inglés y ponerlo con esos nombres.

***

El proceso de instalación es un tanto barroco, pero tampoco quiero liarme con programas instaladores complejos ni nada semejante. El instalador realiza una operación muy sencilla: saca el fichero cr3 original y mete el nuevo modificado. El desinstalador borra el fichero nuevo interno y vuelve a meter el original.

En esta página de Mobileread tenéis la descarga del parche, que debe quedar descomprimido en la microSD así:

 

/apps/cr/cr3new

/apps/cr/install_cr3.oar

/apps/cr/remove_cr3.oar

 

Ojo con las mayúsculas y minúsculas, tanto en la microSD como en la carpeta interna cuando coloquéis el fichero de guionado. Un error hará que no se instale o no funcione bien, o incluso que perdáis la posibilidad de abrir libros con el CoolReader. En el caso de que os pase algo así, la solución más sencilla es bajaros una actualización de firmware y reflasheéis el aparato.

Cuando tengáis la SD dentro del Onyx, navegáis por ella y ejecutáis install_cr3.oar. Si todo ha ido bien, cr3new se habrá convertido en cr3. Conservad este cr3 porque es el fichero interno original. El desinstalador lo volverá a meter en su sitio, borrando la actualización.

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AVISO: Esto va sin garantía de ningún tipo. 

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Una última cosa sobre el software en linux. Ni os imagináis lo que me ha costado poder compilar el CoolReader para el Onyx. En princpio hay un SDK listo para usar, que construye las partes Open Source, tanto para x86 como para arm, bajo linux. 

Pues no. El sistema de construcción, llamado “rake” es una mierda pinchada en un palo. Inestable e incoherente, unas veces compila y otras no.

El proceso de compilación se lleva a cabo mediante CMake, que es una variante de los makefiles de toda la vida. Pues bien, aquí no es culpa del software, sino de Onyx, que son unos dejados de tomo y lomo. Había ficheros CMakeFile.txt incompletos, con opciones faltantes, etc. Una verdadera chapuza.

Pero la chapuza mayor estaba en el propio CoolReader. Aparte de que la parte de Onyx está a medio hacer, había símbolos duplicados a la hora de compilar. Es decir, hay clases repetidas entre las bibliotecas del Boox y el CR, y de hecho me hago cruces de cómo los propios programadores de Onyx pueden generar las versiones finales.

domingo, 1 de julio de 2012

De Kindle a Boox i62HD (Review y cómo automatizar tareas)

El RFOG se ha cambiado de bando, o al menos eso parece. No es que sea un chaquetero, sino que simplemente se ha cansado de sus Kindles. La jugada todavía no ha terminado, porque le queda un cacharrín por vender. Os cuento.

En su haber, y a fecha de hoy, tiene un Kindle 2 USA y otro DX (no recuerda si USA o Internacional) prestado a una de sus hermanas. Luego tiene otro Kindle 2 Internacional que obra en las manos de la otra. Eso son préstamos en usufructo, lo que viene a decir que son propiedad de sus hermanas y que, salvo que se cansen o se les rompa, no los volverá a ver.

También poseía un Kindle Touch WiFi, que ahora es propiedad de su novia. El Kindle 4 que le regaló a ella lo tiene, en préstamo, la madre de RFOG. Queda un Kindle 3 de su novia que de momento duerme el sueño de los justos pero que seguro será vendido próximamente.

También ha vendido su Nook de primera generación (el de la pantallita), su Kindle 3 con funda de luz, y su Kindle DXG. Tiene apalabrado su Boox 6, que anda un poco corto de batería, y su PocketBook 903 Pro, que todavía sigue en venta. 

Para el que le interese, su precio es de 250 euros portes incluidos a la península. Se ha interesado bastante gente en él, pero nadie se decide. Y de momento el precio no es negociable. 

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Como veis, prácticamente se ha deshecho de su flota de lectores de e-books que no tiene prestados. El principal motivo de la venta es muy sencillo: hay que darles mantenimiento mensual si no quieres que se les rompa la batería, y hay que irlos actualizando. Si no los usas, claro, que lo que le ocurre a él.

Se queda con un Transformer Prime con teclado en castellano, un iPad 3 (más un iPad 1 que está usando su novia), y su nueva joya de la corona: un Boox i62HD. 

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El Boox. 

Es un aparato de última generación con pantalla HD, lo que quiere decir que en lugar de 800x600 píxeles de resolución tiene 1024x768, lo que se nota bastante. Claro, no es un iPad 3, pero sí que pinta mucho mejor el texto y te permite tener una fuente algo más pequeña sin pixelar.

Como es habitual últimamente, tiene pantalla táctil por infrarrojos y WiFi. Aparte de eso soporta la mayoría de formatos, cosa que a fecha de hoy ya no es tan importante ya que tenemos el Calibre para realizar las conversiones de forma automática.

Si queréis leer en detalle sobre el cacharro, podéis echar un vistazo a esta que ha hecho el amigo Aprendedor, que fue el valiente que pidió la primera unidad, al menos en la familia de Lectores Electrónicos. 

Yo tengo poco más que añadir a la misma. Bueno, sí, alguna cosilla. 

Para empezar, el firmware cumple con lo prometido, justito pero lo cumple. Lo más destacable del mismo es que puedes elegir qué programa quieres para visualizar los diferentes formatos. Tiene el PDFViewer para PDF y ePub, que es el visor con DRM de Adobe y que, según opinión generalizada de todo el mundo, es una mierda pinchada en un palo. FBReader y CoolReader son los otros dos visores.

Tengo que decir que mi gran favorito, CoolReader, me está desilusionando por los problemas que tiene, que ignoro si serán de Boox o del propio CoolReader. Pese a poder configurarlo externamente (aquí lo explico), sigue haciendo mal el silabeo, y el renderizado del texto es bastante malo. La única ventaja que le veo es la doble columna en apaisado, que se puede activar manualmente editando el fichero de configuración que está en el disco del lector. Por esos motivos, tiene a FBReader como visor principal.

También he intentado compilar el SDK y los programas que vienen de ejemplo, y como es habitual con la mierda de Linux, no he podido porque faltan paquetes y hay bugs que no solucionan ni así los maten…

La duración de la batería, o bien es exquisita, o bien el medidor no funciona. Una de dos, porque con cuatro rayas lo recibí y con cuatro rayas sigue al cabo de casi una semana de leer todos los días.

***

Una de las poquísimas cosas que echo a faltar es la facilidad que tenía el Kindle de enviar libros de forma automática sin tener que conectarlo al ordenador. Con enviar el fichero por correo electrónico era suficiente.

En el Boox (y ya de paso en cualquier otro) eso no es posible, por lo que o bien lo conectas a un PC, o bien te inventas algo. 

Enchufarlo a un MAC tiene un pequeño problema, y es que el desmontaje de la unidad no se realiza de forma satisfactoria y, aparte del aviso del propio ordenador, el Boox se queda un poco pillado hasta que lo reinicias.

Una forma de evitar este problema es tener todos los libros en una microSD. Como no lee metadatos, puedes tener los libros que quieras sin que el aparato se ralentice. 

Luego duplicas esa carpeta en el ordenador, o más bien creas una carpeta en tu ordenador con los libros que quieras que vayan en la SD del Boox (o de cualquier otro que tenga soporte para tarjeta externa). Cada vez que quieras añadir o quitar algo, lo haces sobre dicha carpeta.

Y luego te agencias algún programa de sincronización. En Windows tienes el Microsoft SyncToy, que es gratuito y funciona muy bien. En MAC todos los gratuitos que he probado adolecen de algún problema. No obstante, en un Bundle de esos que a veces te venden diez programas por el precio de uno, obtuve el FolderSynchronizer que funciona muy bien y es muy sencillo de manejar.

Ya sólo queda configurar el tema para que la SD quede como elemento de copia de seguridad de tu carpeta local y, cada vez que añadas o quites libros, sácala del lector, insértala en el ordenador y sincroniza.

Claro está, también puedes hacer eso enchufando el lector al ordenador.