domingo, 29 de marzo de 2015
Amazon, la nube y... ¿práctica desleal?
domingo, 1 de marzo de 2015
Trampa para canarios y el sector editorial
jueves, 17 de abril de 2014
Mucho miedo y pocas nueces. De Mobileread hablamos
domingo, 29 de diciembre de 2013
Estamos rodeados de tontos
Leo aquí una de esas entradas, o artículos, o como queráis llamarlo, que hacen que me hierva la sangre a más no poder.
Sinceramente, ese tío es tonto del culo.
Es tonto del culo por muchas razones, la mayor de todas es que tiene más razón que un santo, pero, igual que muchos iletrados tecnológicos, ponen el carro delante del burro.
También existe otra opción, y es que este señor, que mi mujer dice escribe de forma bastante pedante y para lucimiento propio -yo no lo he leído ni creo, visto el caso, que lo haga-, esté haciendo el ridículo más espantoso por los cuatro y miserables duros que le han pagado por escribir esta burrada.
Digo, alguien quiere que se hable mal de las telefónicas y/o de los suministradores de banda ancha, le paga unas pelas a quien sea para que se ponga en ridículo ante el foro y sirva de vocero ante sectores interesados en, realmente, no sé qué.
Vamos, que no se le pueden poner puertas al campo, a lo más tender senderos que puedan conducir a los rebaños internautas, si estos quieren, claro, porque si no, como si lo vallan con alambre de espino fronterizo: la gente seguirá cruzando por donde quiera y porque sí.
Sea la opción que sea, me reitero en mi afirmación: tonto del culo.
A ver, que este señor tiene más razón que un santo, ya lo he dicho. Que la piratería es una lacra. Estoy con él.
Que la gente compra menos libros que antes. Estoy con él. Que los autores deben vivir de lo que escriben. Estoy con él.
Que los datos que cita son ciertos. Pues no lo sé a ciencia cierta, pero deben ser ciertos, al menos en esencia. Digamos que también estoy con él en este sentido.
Hay otras afirmaciones en las que podría discrepar. Quizás se hayan dejado de vender libros porque en 2011 la crisis no era tan acuciante como ahora (un millón más de parados, mucha más gente por debajo del umbral de la pobreza), y quizás en esos millones que todavía son más pobres estén lo que antes compraban un libro.
Sí que tiene razón en algo: yo compro menos papel. Bastante menos. De hecho, creo haber adquirido este año no más de cuatro o cinco libros con soporte de árbol muerto, cuando en mis tiempos la tasa era de veinte o treinta.
Pero he comprado, sí, comprado, aproximadamente unos 50 ebooks. Más que en papel, de hecho he comprado tantos que mi the pila es bastante grande. Más que cuando no existía eso del eBook.
A lo mejor soy yo solo el que ha hecho ese 0,6% que cita el autor y todos los demás lo han pirateado todo. Pero resulta que no, que conozco a mucha gente que antes compraba papel y ahora bits.
Quizás sea que no han incluído a Amazon y su Kindle, y sólo reflejan las ventas de Libranda. Si ha sido así, siento ser tan duro: que se jodan, u os jodéis. Vosotros os lo habéis buscado, por intentar tergiversar (como hacéis siempre) el mercado.
En román paladino: Libranda era una mierda, y lo es, y lo seguirá siendo.
Quizás si, quizás hayáis puesto los datos de Amazon. Cómo los habéis conseguido no lo sé, porque esa empresa no suelta prenda.
Quizás la gente no compra ebooks y piratea porque una media de 8 euros por ebook (que te crees tu eso, la media está entre 10 y 15 euros), y si no visita tiendas libranderas, es un robo a mano armada.
Que no, que un ebook lo formatea un profesional en dos horas, cuatro si quieres. De ahí a la plataforma de venta. Que el paso del documento original a uno válido para papel y electrónico dependerá de lo chapuzas que sea el escritor, pero es el único gasto igual (y que se puede compartir).
Poned una novedad a 6 euros, y a 3 cuando salga en bolsillo. Y los clásicos, a euro. Pero por favor, no uséis las versiones que ya hay por la red y son pirata. No es la primera vez que he comprado un ebook más o menos clásico y me he encontrado con que es la misma versión que anda por la red, pero empaquetado por una editorial que gana dinero a costa de la buena voluntad (sí, lo que lees, buena voluntad) de gente que pone sus medios y su tiempo para que esa obra que sólo está en papel, también lo esté en electrónico.
Pero me he ido por los cerros de Úbeda. He escrito aquí cosas que seguro se pueden matizar o incluso estar yo equivocado, pero sí que hay una que, de nuevo en el hilo del tema que nos ocupa, convierten al que escribió la entrada anterior en o bien un tonto del culo o bien en un perfecto iletrado tecnológico.
No sé qué es peor de las dos opciones, pero lo cierto es que un ebook típico pesa unos 300K (300 kilobytes), o sea, que no hacen falta precisamente 50 “megas” simétricos para poder bajarte unos cuantos. Un simple modem de 56K, como hace muchos años que ya no se ven, dan para bajarte una buena biblioteca en unas horas.
¿Capischi?
Por favor, a la próxima, defended mejor lo indefendible. A lo mejor hasta os sale bien y todo.
domingo, 12 de mayo de 2013
Tagus Lux (Casa del Libro) y los descartes
Soy el afortunado poseedor de un Tagus Lux de Casa del Libro. Bueno, realmente son dos porque el otro es para mi costilla.
Sí, ya sé que esto anda un poco desatendido, pero lo cierto es que me he ido prodigando por otros sitios y qué leches, uno tampoco tiene todo el tiempo del mundo para escribir lo que quisiera.
Los habituales del sitio conocerán que siempre he sido un rabioso kindlerero de los de toda la vida, o más bien desde su segunda versión. Y no, no me refiero al segundo modelo que saliera en España, sino al segundo modelo USA, cuando aquí ese aparato era un animal mitológico.
Desde entonces creo haber manejado todos sus modelos y variantes, comenzando con las citadas versiones americanas y terminando con las europeas. Si no recuerdo mal, y poniéndoles un número para distinguirlos, Kindle 2 USA, Kindle 2 Internacional, DX USA, DX Intl. Eso los de color blanco. Luego pasaron a los de color oscuro, con el Kindle Keyboard ylos Graphite, luego el 4 y finalmente los Paperwhite.
Algunos sólo han pasado por mis manos de forma casi testimonial, pues apenas los he manejado los he cedido a novias (bueno, sólo una), hermanas y madres…
De hecho, hasta hace unos días, yo estaba más que contento con ser un usuario intensivo de las tecnologías Amazon, que se muestran -y esto nadie puede negarlo- mucho más usables y prácticas que cualesquiera otras, léase ePUB y la plataforma de Adobe, que básicamente es una mierda pinchada en un palo, mierda potenciada en España a causa de las editorialuchas y la triste implementación que de ello han hecho, Libranda de por medio.
Vale. Al que quiera saber más sobre esa opinión tan dura, tiene este blog para ir leyendo.
Pero hubo una cosa de Amazon que me andaba tocando un poco los cojones. A mi y a mi pareja. Resulta curioso que una vez que habíamos leído un libro no comprado a ellos, empezábamos a recibir publicidad del tipo “ahora que has leído Piscas pajas quizás te guste El pajote gordo. Y así durante varios libros.
Que conste que esos libros no comprados en Amazon no quiere decir que fueran piratas. Algunos sí, los menos, pero otros simplemente los compraba yo en mi aparato y se los pasaba a ella, después de quitarles el bicho.
Podíamos haber tenido ambos aparatos registrados en la misma cuenta, pero entonces nuestros puntos de lectura se hubieran mezclado.
Por lo tanto, cruz en la casilla y a otra cosa, mariposa.
Kindles vendidos, los tres que quedaban en casa. Las cuentas no las borraré, al menos no de momento y al menos la mía no ya que tengo por lo menos cien eBooks comprados a ellos y tampoco es cosa de perderlos, pero lo cierto es que Amazon acabó para nosotros.
Seguiremos comprando algo, siempre que el precio acompañe y siempre que no estén por otro lado más baratos. Hablo, claro está, del formato electrónico. Del papel, pues depende de qué. Viviendo en una capital tengo a Casa del Libro, Fnac y El Corte Inglés a veinte minutos en coche. Y encima una al lado de la otra.
***
Bueno, pues lo dicho. ¿Qué comprar que tenga un mínimo de calidad y que no pertenezca a un grande y espía? Porque si no os habéis dado cuenta, el motivo es que ya está bien de que sepan qué y cómo leo.
Descartados los Sony, los Kobo, los Nook. Todos terminan siendo lo mismo. La idea es comprar algo libre y no atado a ninguna librería.
Tras mucho mirar aquí y allí, me quedaron dos familias: Booken y Boox. Ambas son independientes, y ambas tienen un mínimo de calidad. Pocketbook quedó descartada porque sacan aparatos como churros y luego no los actualizan…
Al final nos decidimos por Boox. Ya había tenido uno de ellos y la verdad es que tenían buena pinta y el firmware es de lo mejor de entre lo peor.
A ver, la funcionalidad y la integración con las tiendas no existe, que es lo que queríamos, pero también es cierto que la implementación del software tiene muchos tropezones, que generalmente se quedan donde están y no se solucionan, cosa que los grandes sí suelen hacer. Más o menos.
Elegimos Boox por otra razón: la interfaz de desarrollo es QT, de la que conozco algo y de hecho ya hice, para el modelo que tuve, un parche para que el CoolReader pudiera leer los ficheros de separación silábica desde la unidad externa. Y de hecho dicho parche sigue circulando por internet para esta versión nueva.
Por lo tanto, ni corto ni perezoso me dirigí a la web a comprarlos cuando se me encendió una lucecita en la cabeza. Como había estado mirando muchos modelos, resulta que el Tagus Lux es el mismo modelo que iba a comprar, pero 40 euros más barato.
Las dos únicas diferencias físicas con el i62HD Firefly están en que no tiene botones laterales y en el serigrafiado de la carcasa, que es diferente.
El firmware era una variación del original, personalizado para Casa del Libro y que referencia a su tienda.
También comprobé que el firmware original del i62 instalaba perfectamente en el Lux, así que con coger el coche y acerarme a una tienda física podía tener los dos aparatos al momento y por 80 euros menos.
Total, al llegar a casa les metería el firmware del i62 de Booxtor (el mejor de todos) y tendría dos sendos Firefly, pero algo más baratos.
***
¿A que suena bien? Pues sí, suena perfecto. De hecho la actualización del firmware funcionó a la primera y sin problemas. Y los aparatos funcionaban sin ningún problema…
…
… Hasta que le dimos a regular la luz.
Según Casa del Libro la regulación funciona bien, porque todos sus aparatos la regulan igual.
Según el fabricante OEM no, hay una partida de placas defectuosas (más bien con un error de diseño) que hace que la regulación del brillo no baje de cierto nivel.
Pues bien, ya sabéis por qué valen 40 euros menos: por la ausencia de botones laterales y por las CPU, que son la serie defectuosa. Esto también nos da una idea del funcionamiento de los fabricantes españoles. Peor que los políticos.
Así nos va.
***
La esperanza la tengo en una resistencia llamada R240 que hay que variar de valor, aunque todavía no tengo claro si me decidiré a arreglarla o a devolverlos si consigo una versión del firmware original de Casa del Libro, que por desgracia no tengo, porque si la tuviera ya lo habría hecho.
Si alguien la tiene, por favor, que me lo diga y me la envíe antes de que les meta el soldador.
domingo, 16 de diciembre de 2012
En la mira (Tom Clancy): Mierda de traducción
Hablo de En la mira de Tom Clancy, editado por Berkley este mismo diciembre. A todas luces es una edición americana exportada a España por, al parecer, Pearson, ya que en la contraportada aparece el precio de 14 dólares americanos. Para más detalles, el ISBN es 978-0-451-41641-4.
Vale.
Lo compré ayer mientras hacía una visita relámpago para ver una tableta con Windows RT. Para no extendernos mucho, vi que el precio de 12,50 euros era bastante asequible para un libro de este tipo y dada mi afición al autor, pasé por caja.
Y la sorpresa ha venido esta mañana cuando lo he abierto y me he puesto a leer. La primera ha sido el tamaño del texto y los márgenes. Os dejo una foto de muestra.
Como podéis ver, las casi mil páginas podrían haber sido trescientas si hubieran usado un margen de página y un tamaño de letra algo menor, eso sin hablar del interlineado.
Pero la mayor sorpresa no ha sido esa, la mayor de todas es la traducción. Sin temor a que nadie me llame exagerado, la traducción es una mierda pinchada en un palo.
Como muestra, varios botones:
Si lo tomaban prisionera exprimirían su valor de inteligencia, … (página 11).
Cuando fueran emboscados por una fuerza mayor, el liderazgo correría. (página 11, más abajo).
En los bolsillos administrativos de sus portadores de placas balísticas, cada agente en la misión… (página 12).
…, Sino que los perros habían detectado movimiento y comenzaron a ladrar en cantidades tales que los salvaron de las pistolas de .22 (página 13).
Fijaos que son sólo dos páginas, las dos páginas en las que he anotado las pifias más evidentes, pero de las 11 que he leído todas están llenas de lo mismo.
Son completamente ininteligibles, y la verdad es que dan mucha pena. Casi me atrevería a decir que la traducción ha sido hecha por algún software para ello, y apenas revisada por algún becario falto de ganas.
Con la de traductores buenos que debe haber por ahí queriéndose ganar la vida…
Luego las editoriales se quejan de que los piratean, o de que la gente hace traducciones ilegales…
Desde luego que cualquier traducción de mierda hecha por cualquier grupo de aficionados sería mejor que la porquería de esta edición.
sábado, 10 de noviembre de 2012
"Semos" famosos
Iba yo con mi caballo… Bueno, no, más bien estaba mi novia leyendo sus cosas con su iPad cuando de repente me dice:
-¡Sales aquí!
Y empieza a leerme un párrafo de una entrevista hecha a Juan Gómez-Jurado. Le digo que me pase el enlace por correo y la leo.
Pues resulta que no sólo Gómez-Jurado se acuerda de este su humilde servidor, como se decía antes, al responder a la pregunta del entrevistador sombre el incendiario comentario cuando publicó La leyenda del ladrón.
Y no sólo me ha llamado eso la atención, sino que el escritor muestra una honestidad increíble en todas las respuestas que ha dado aunque fueran en su contra.
Puede que su última novela no me haya gustado, y menos aún la forma en la que se le ha hecho bombo y platillo, pero hay que reconocer que el chaval los tiene bien puestos.
Entre algunas perlas que ha dicho está la siguiente:
Así, es muy difícil que este modelo pueda seguir manteniéndose, más aún si impresentables como Juan Luis Cebrián tienen los santos cojones de decir “no podemos vivir tan bien”, cobrando los 13 millones de euros al año que cobra. La única pretensión de un ejecutivo de un gran medio de comunicación es adelgazar las plantillas y poner a la mayor cantidad de becarios o personas que cobren lo menos posible para sacar a la calle un producto que no cuenta nada.
Bueno, pues lo dicho, que semos famosos, pero el crédito es para Juan Gómez-Jurado.
martes, 11 de septiembre de 2012
Patrimonio de nadie
Me recuerda Zeta que patrimonio de su puta madre suena mal, así que cambio el título para comentar algunas cosas que hacen que me ponga de muy mala leche…
Sí, como alguno habrá supuesto, hablo de heredar bienes culturales sin soporte. Vamos, los famosos libros-e y canciones compradas en tiendas como iTunes o Amazon. La cosa, en este momento, está un poco caliente con la notica de que Bruce Willis iba a demandar a Apple por la música comprada, lo que al final terminó siendo o bien un bulo o bien una retirada hacia atrás del actor, que vio las barbas ajenas recortadas y decidió remojar las suyas, que eso de que los hijos de su padre le tengan que volver a comprar sus películas suena bien.
¿Por qué cojones no puedo legar mi biblioteca musical virtual (y quien dice musical dice de vídeos o de libros o de lo que sea)?
Razonando un poco podríamos equiparar el DRM al soporte físico. Es decir, tu un libro sólo se lo puedes dar a una persona. ¿Por qué no voy a poder ceder un DRM a otro DRM? ¿Que cuesta dinero mantener una máquina que tome un fichero, le quite el DRM original, le añada el del destinatario? Pues no se lo pongáis, jodíos, que nadie os obliga a ello.
Esto es equivalente a que Iberdrola o quien sea te obligue a sacar el contador a la calle, operación que tienes que pagar de tu bolsillo. ¡Faltaría más! ¿Quién quiere el contador en la calle? ¿Ellos? Pues que lo saquen. A mi me da igual, bastante tengo con autorizarles a que toquen mi fachada y mi casa.
Sí, ya sé que lo tienes que sacar tu, pero es el mismo tipo de obligación impuesta por comodidad o por interés en connivencia con los poderes fácticos.
Pues bien, estamos ante el mismo tipo de abuso. Y como decía un amigo, si no quieres mojarte, no te bañes.
Supongo que las editoras se correrán de gusto ante esta faceta del contenido electrónico. Ya no tendrán que sacar un nuevo formato supuestamente de mejor calidad para volver a vender el mismo contenido… Ahora, tan sólo hace falta esperar unos años… y fomentar que las familias vuelvan a ser numerosas.
En fin, que bromas aparte, no es precisamente esta una faceta para intentar atajar la piratería, sino más bien lo contrario.
Aparte de los problemas que hay a fecha de hoy para comprar algo electrónico con DRM, con todas sus limitaciones, añadimos el hecho de que no podemos legar lo comprado… Lo más fácil va a ser, de nuevo, conseguirlo pirata sin protecciones y sin otras limitaciones.
En mi caso sigo comprando, pero lo primero que hago es quitarle el DRM a lo que compro, y si llegara el momento en el que eso fuera imposible… dejaría de comprar, lo siento mucho. O compraría en soporte físico (que sí puedo legar) o pirateraría.
En fin, cosas de la vida.
martes, 29 de mayo de 2012
Ahora la culpa es de Amazon
Leo en Mi Experiencia Kindle que las editoriales españolas están enfadadas porque parece ser que Amazon es el culpable en el desplome en la venta de libros. Citando al citador:
"Amazon es verdugo de las librerías, y de todo el sector editorial español. No respetan el precio fijo que por ley tienen los libros y, debido a eso, hemos presentado una demanda contra ellos".
¿Pero no quedamos que era el pirateo? ¿Nos aclararemos? ¿O es que resulta que estamos dando palos de ciego?
¿Conocéis la expresión esa de que “todo es culpa de los demás porque todos están contra mi”? Pues idos aplicando el cuento, si todo va mal porque los demás son malos y nos hacen pupita, ¿no será que estamos ignorando la viga en nuestro ojo?
Antes de que Amazon entrara en España la culpa era de la piratería, ese tremendo lastre que hacía que no se vendieran libros. Ahora que Amazon está, las ventas caen por esta empresa, que son malos malosos y no respetan el contubernio montado por las Editoriales y el Estado (mejor no hablar de él, Bankia mediante).
Claro, llegan las Editoriales, se alían con una ley injusta para crecer el precio del libro, montan Libranda para que nadie pueda comprar con, de nuevo, precios más que abusivos, y ahora que entra alguien con suficientes cojones como para plantarles cara, lloran y se quejan.
Que no, señores, que no nos la tragamos por enésima vez. Ya sé que hablar de esto en la situación actual, en la que hay problemas mucho más acuciantes que nos están abocando a una dictadura como nunca hemos conocido (y la gente de la calle tan pancha, yo incluido), es como intentar pescar en aguas bravas, pero si bien no puedo ni sé hablar de política sin una recortada en la mano, sí que puedo discutir y defender mi opinión en este sector.
Y es que los consumidores de cultura estamos hasta los mismísimos cojones de vosotros, editoriales prepotentes y abusivas, que os habéis montado un negocio más que redondo alrededor del libro.
Basta ya de abusar, de prevaricar y de haceos los mártires. Modernizaos. Cambiad el chip, porque por mucho que berréis, por mucho que porfiéis, la cosa tradicional se acaba.
¿Retiráis los ebooks de la venta? Fácil: miles de lectores tienen escáners en sus casa. ¿Precios abusivos y con DRM? Fácil: se llama DRM Tools.
No estoy fomentando la piratería ni mucho menos. Estoy fomentando los precios racionales y coherentes, la transparencia editorial y la honradez de todos.
Salvo contadas excepciones, siempre compro mis libros. Pero me niego a pagar precios abusivos. Si en castellano el precio se va de madre, que es casi siempre, lo compro en inglés. Y si el precio sigue estando alto y me interesa mucho, me lo compro en papel. Sólo consigo copias piratas cuando no puedo comprarlo en papel, simplemente está descatalogado o tengo un interés marginal.
Luego hay otra, y es que si quieres un libro en papel que no sea novedad muchas veces no puedes conseguirlo por medios tradicionales (léase librería), porque las distribuidoras y las editoriales las ignoran miserablemente. Pero hay alguien que no te ignora y a quien puedes comprarle casi cualquier libro editado: Sí, hablamos de Amazon.
También podríamos entrar en el aspecto del autor novel. Amazon está dando unas oportunidades que nadie, hasta la fecha, ha hecho. Y os aseguro que hay autores muy pero que muy buenos. ¿Leéis, editoriales?
Y finalmente tenemos un acercamiento diferente: desde que mi chica tiene un Kindle (y tiene ese y no otro porque simplemente fue el que mucha gente le recomendó), no quiere ni oír hablar de libros en papel. Si lo consigue para su cacharrín, lo lee. Si no, pasa de él. Y encima todos los libros le pesan igual.
Pues eso, que a ver si cerráis de una vez y sale gente más espabilada (es un decir, porque vosotros sí que sois espabilados de vedad).
viernes, 13 de abril de 2012
Zinio: Cómo obtener tu revista sin DRM
El DRM del formato AZW3 (Kindle)
Esta es una entrada muy corta para comentar que ya he comprado dos libros en Amazon para el Kindle que me traen una extensión de fichero AZW3 en lugar de AZW.
Como ya sabéis, lo primero que hago es quitarle el bicho para poderlos guardar y leer donde quiera, pero las DRM Tools, en concreto el programa DeDRM 3.1 que tengo en el MAC y que uso para quitarlo, se niegan a hacerlo.
La solución es mucho más sencilla de lo que parece: cambia el nombre de la extensión a AZW y el programa te generará un flamante MOBI sin protección.
***
Y ahora la típica advertencia: Quitar el DRM no es para poder dar y regalar el libro o ponerlo pirata por ahí, sino para poder leerlo en cualquier aparato y no estar sujeto a una tecnología y tienda en concreto. No piratees, pero tampoco pongas el culo en pompa para que te den por él.
