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domingo, 29 de marzo de 2015

Amazon, la nube y... ¿práctica desleal?

Hace unos días Amazon ha hecho un movimiento muy extraño, tanto que al parecer no tiene explicación ninguna.
Básicamente lo que ha hecho ha sido dejar de darnos gratis 5GB de almacenamiento en la nube para nuestros libros personales si no tienes un Kindle Fire.
Básicamente la cosa está ahora de la siguiente manera: Si quieres mantener sincronizados tus libros, tienes que pagar por el almacenamiento en la nube a no ser que tengas un Kindle Fire. El precio más bajo son 11 dólares al año.
Con anterioridad, al registrar una aplicación Kindle o comprarte un Kindle de tinta electrónica, obtenías 5GB de espacio gratuito para mantener tus libros personales en la nube y que se sincronizaran entre dispositivos.
Básicamente se trata de una patada en los huevos, con premeditación y alevosía, y que personalmente me los toca bastante pese a que yo apenas tengo unos 20 libros no comprados a ellos, la mayoría aquiridos en otro lares.
Lo que realmente me repatea es el hecho de que nos haya quitado algo que ya teníamos. Entiendo que a los nuevos registrados no les de espacio, pero los que ya lo tenemos…
Por lo menos desde USA (que es donde yo tengo la cuenta) no creo que nos podamos quejar ni mucho ni poco. Sin embargo creo que en España es ilegal hacer algo así, por lo que veremos en qué queda el tema.
Esto nos da una serie de indicaciones, o al menos me las da a mi, que muy bien pudiera estar equivocado.
Lo primero de todo es que no venden suficientes Fire y quieren potenciar la venta de los mismos. Hace tiempo pude trastear con uno de ellos, y la verdad es que no me gustó nada de nada.
La primera pega que le vi es que la aplicación de lectura es la misma que la de Android (de hecho el Fire es un AOSP), con todas sus ventajas y sus bugs (que no son pocos). Aparte de eso funciona bastante lenta.
La segunda fue que todo el dispositivo está orientado a que compres contenidos. Compra. Compra. Compra. Tus muelas.
Así que igual que lo tuve un par de días de prueba, se lo devolví a su dueño y santas pascuas.
Otra de las cosas que se vislumbran es el hecho de que a Amazon ahora ya no le interesa que se vendan Kindle clásicos. O eso es lo que parece. Hay gente que ha dicho que la tinta está muerta, que fue una moda pasajera.
Yo más bien creo que ha llegado a su tope tecnológico y que poco más se puede mejorar, por lo que dentro de nuestra sociedad altamente consumista ya no interesa a los fabricantes.
No le interesa o ya no los vende, habiendo saturado el mercado hasta el punto de que quien quiere uno, ya lo tiene y no necesita otro más, como es el caso de mi familia, que todos los que leen (incluida mi madre que huye despavorida de la tecnología) tienen ya uno o incluso dos.
El hecho está en que una de las ventajas que daba a los Kindle sobre la competencia ha desaparecido o va a desaparecer en breve. 
¿Qué desaparece? Las notas sincronizadas y la sincronización del punto de lectura entre diferentes dispostivos de todo aquello que no les hayas comprado a ellos.
Lo que ha hecho Amazon ha sido primero cogernos de los huevos y ahora apretarnos un poco. ¿Sabéis cuál ha sido mi reacción? Comprarme un Kobo Aura H2O, que tiene mejor pantalla y mejor software de lectura, y dejaré de comprar en Amazon. Primero tengo que gastar los casi 50 euros de saldo de la última tarjeta, pero a partir de ahí dejaré de comprar libro electrónico a ellos, o al menos diversificaré las tiendas.

Y es aquí, ahora, donde entra a relucir todo el tema de quitarles el bicho a los ebooks comprados. ¿Por qué hacerlo? Porque el derecho a leer esos libros es tuyo, se lo compraste a Amazon. Ojo, he dicho leerlos, no poseerlos. Como sin fichero físico no puedes leerlos, tienes que conservar una copia local sin DRM para poderlo hacer donde quieras. Que es lo que hago yo.

domingo, 1 de marzo de 2015

Trampa para canarios y el sector editorial

El primero en acuñar el término de trampa para canarios creo que fue Tom Clancy en una de sus primeras novelas sobre Jack Ryan. Al menos es ahí donde yo lo leí por primera vez, y como también lo he visto reflejado por otra gente, hemos de suponer que se trata de la primera referencia al tema.
¿Qué es una trampa para canarios? En la novela se trata de identificar a quién está filtrando documentos secretos, ya sea a potencias extranjeras o a los medios de comunicación.
El método consiste en que cada persona que deba ver un documento en concreto, se le suministra una copia con pequeñas variaciones en el texto. Una errata, un artículo cambiado, un espacio en blanco donde no deba haberlo… 
Cosas así. Evidentemente hay que anotar y guardar cada copia por separado y quién se le ha dado.
En cuanto ese documento aparezca donde no debe, tan solo hay que que verificar qué copia es y a quién pertenece. Salvo casos en los que yo tenga acceso a tu copia y use esa en concreto, el infractor se revela a sí mismo.
Evidentemente el filtrador debe desconocer el tema, o debe confiar que su copia es master y sin trampa. También se puede dar el caso de que quien filtre el documento sea una secretaria, o un pirata informático que se haya metido en tu (o en el) sistema.
Pese a todas las pegas, es un método muy útil y me consta que a más de uno lo han pillado así con las manos en la masa en la VidaReal(tm).
¿Qué tiene que ver todo esto con el mundo editorial y la piratería en internet? Pues os lo explico en seguida. No es algo que me hayan contado, ni algo que haya visto documentado en ningún lado, se trata de mi propia experiencia leyendo documentos electrónicos comprados y no comprados.
Ya sabéis que este no es un sitio que fomente la piratería (aunque sí defienda ciertos derechos de los usuarios que a los generadores de contenidos les guste identificar con la tal), así que si te han pillado o te van a pillar gracias a una marca de agua, básicamente te jodes.
Como os he comentado, suelo leer mucho documento online del tipo revista electrónica. Entre las revistas que leo de forma regular está el Asimov’s Science Fiction y el Analog SFF, junto con Scientific American y su versión en castellano, Investigación y ciencia. Aprovechando ofertas de aquí y de allá, también tengo otras suscripciones. 
En general Magzter y Zinio son mis amigos (Magzter ya no) pese a lo mierdosas que son las esas plataformas para leer. También leo los PDF cuando los hay, como es el caso de las dos revistas científicas.
Bueno, vamos al tajo. 
No sé is os habéis dado cuenta, pero a veces cuando estáis leyendo una revista, generalmente un PDF, aunque también ocurre dentro de los propios programas, aparecen una serie de palabras un poco difuminadas. A veces son pocas. A veces son muchas. A veces ni te das cuenta, sobre todo si tu pantalla no es retina (es decir, de alta definición).
No estoy completamente seguro, pero creo que se trata de la trampa para canarios de los editores. Hay varias razones que me llevan a pensar en ello. 
En primer lugar que si te bajas la revista justo el día que sale, apenas hay dos o tres palabras mal. Cuanto más tardes a bajarla, más palabras mal tendrás.
En segundo lugar, que si borras la versión local y te la vuelves a bajar, aparecen las mismas palabras mal y no otras, con lo cual esa “pauta” está asociada a tu número en concreto. Además, abras el PDF en el visor que lo abras, son las mismas palabras las que salen mal.
En tercer lugar, el problema aparece en muchos sitios y visores. Tanto en Magzter como en Zinio, pero también con los visores PDF por defecto de Apple. En donde no ves ningún error es en GoodReader.
En cuarto lugar, si te bajas una versión pirata del PDF, las palabras que se ven mal son otras (o ninguna). Este punto tiene mucha fuerza a favor de la teoría, ya que si fueran errores de la revista y no una marca de agua, o errores del visualizador, las palabras mal mostradas serían las mismas.
En quinto lugar, si te bajas diferentes versiones piratas, todas ellas difieren en unos pocos bytes en su tamaño. A fecha de hoy no creo que exista mucho el tema de la corrupción de ficheros, aunque también podrían ser marcas generadas por los propios piratas para comprobar quién y cómo redistribuye su propia versión.
Esto me lleva a concluir que los generadores de contenidos tienen localizados a quienes suministran versiones ilegales de los documentos. Hasta la fecha no he oído que se haya pillado a nadie por eso, lo que o bien destruye por completo mi teoría (que será lo más probable) o bien no les vale la pena hacer un escarmiento.
No sé, lo más seguro que se trate de una paja mental propia, pero el tema está ahi, encima de la mesa.
Hala, que no lo pirateen a gusto.









jueves, 17 de abril de 2014

Mucho miedo y pocas nueces. De Mobileread hablamos

Me toca mucho los cojones lo que me han hecho hace poco en Mobileread
El otro día me enteré de que la aplicación de Calibre puede importar libros de forma automática si se dejan en una carpeta. Es decir, tu dejas ahí tus libros, y cuando abres la aplicación esta mira, y si hay alguno, lo importa.
Bueno, pues basado en eso yo pedí que, aparte de importarlo, lo pudiera luego enviar por correo electrónico de forma automática. Es más, pedí que dependiendo de la carpeta se incorporara en una u otra biblioteca…
¡¡¡Y van y me lo cierran por fomentar la piratería!!!
La idea de todo esto no es el pirateo. En mi familia yo soy el bibliotecario mayor. Si mi madre quiere un libro, me lo pide. Mi novia me los deja en una carpeta compartida en Dropbox, y cuando yo los veo los paso a su biblioteca de Calibre y se los envío.
¿Se puede usar para piratear? Pues claro que sí. Pero no quiere decir que se vaya a piratear.

De hecho las armas pueden matar, y no por eso se dejan no solo de fabricar, sino de vender. Y para más inri, España es uno de los grandes productores, y no digamos los Estados Unidos, que a veces inician guerras simplemente para probarlas en condiciones reales… 
Pero claro, las armas matan, pero como las fabrican los mismos que controlan el cotarro, y les da bastante dinero, siguen con ello. Sin embargo, como esto mismo puede hacerles 
Y me toca mucho, pero no sabéis hasta qué punto, los cojones una acción así.
Me cago y me meo yo en esa libertad. La libertad del doble rasero, la libertad del haz lo que digo pero no lo que hago, la libertad de los intereses creados, la libertad de los poderosos y los intereses creados.
Lo dicho, me cago y me meo en ella.

Y no entremos en las editoriales que venden la misma versión que se puede encontrar pirateada por ahí. Sí, lo que lees: alguien piratea algo, y luego llega la editorial y pone a la venta eso mismo, sin siquiera cambiarle una coma.
O en las que te venden por diez euros algo que no vale ni tres. Pero todo esto ya se ha discutido largo y tendido, así que paro aquí.

No tengo nada personal contra los editores de Mobileread, ni mucho menos. Son gente sensata… y temerosa de los poderes fácticos. No querrán ir a Guantánamo acusados de terroristas culturales… en esta mierda de pseudodemocracia en la que está viviendo últimamente el mundo.
Hace falta una revolución social, algo así como la francesa, pero sin guillotina. Con cárceles oscuras, paseos de una hora diaria y biblioteca con cien libros que sean las últimas novedades de altísima calidad que los mismos que han sacado ahora se pudren en ellas.
Ya está bien de tanta mojigatería, tanto fascismo encubierto en democracia, tanto abuso de poder y tergiversación social, mierda de país y de mundo, y de todos sus gobernantes y poderes fácticos.
Que os den por el culo a contrapelo con una caña rajada.

Dixit.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Estamos rodeados de tontos

Leo aquí una de esas entradas, o artículos, o como queráis llamarlo, que hacen que me hierva la sangre a más no poder. 

Sinceramente, ese tío es tonto del culo. 

Es tonto del culo por muchas razones, la mayor de todas es que tiene más razón que un santo, pero, igual que muchos iletrados tecnológicos, ponen el carro delante del burro.

También existe otra opción, y es que este señor, que mi mujer dice escribe de forma bastante pedante y para lucimiento propio -yo no lo he leído ni creo, visto el caso, que lo haga-, esté haciendo el ridículo más espantoso por los cuatro y miserables duros que le han pagado por escribir esta burrada.

Digo, alguien quiere que se hable mal de las telefónicas y/o de los suministradores de banda ancha, le paga unas pelas a quien sea para que se ponga en ridículo ante el foro y sirva de vocero ante sectores interesados en, realmente, no sé qué.

Vamos, que no se le pueden poner puertas al campo, a lo más tender senderos que puedan conducir a los rebaños internautas, si estos quieren, claro, porque si no, como si lo vallan con alambre de espino fronterizo: la gente seguirá cruzando por donde quiera y porque sí.

Sea la opción que sea, me reitero en mi afirmación: tonto del culo.

A ver, que este señor tiene más razón que un santo, ya lo he dicho. Que la piratería es una lacra. Estoy con él.

Que la gente compra menos libros que antes. Estoy con él. Que los autores deben vivir de lo que escriben. Estoy con él. 

Que los datos que cita son ciertos. Pues no lo sé a ciencia cierta, pero deben ser ciertos, al menos en esencia. Digamos que también estoy con él en este sentido.

Hay otras afirmaciones en las que podría discrepar. Quizás se hayan dejado de vender libros porque en 2011 la crisis no era tan acuciante como ahora (un millón más de parados, mucha más gente por debajo del umbral de la pobreza), y quizás en esos millones que todavía son más pobres estén lo que antes compraban un libro.

Sí que tiene razón en algo: yo compro menos papel. Bastante menos. De hecho, creo haber adquirido este año no más de cuatro o cinco libros con soporte de árbol muerto, cuando en mis tiempos la tasa era de veinte o treinta.

Pero he comprado, sí, comprado, aproximadamente unos 50 ebooks. Más que en papel, de hecho he comprado tantos que mi the pila es bastante grande. Más que cuando no existía eso del eBook.

A lo mejor soy yo solo el que ha hecho ese 0,6% que cita el autor y todos los demás lo han pirateado todo. Pero resulta que no, que conozco a mucha gente que antes compraba papel y ahora bits.

Quizás sea que no han incluído a Amazon y su Kindle, y sólo reflejan las ventas de Libranda. Si ha sido así, siento ser tan duro: que se jodan, u os jodéis. Vosotros os lo habéis buscado, por intentar tergiversar (como hacéis siempre) el mercado. 

En román paladino: Libranda era una mierda, y lo es, y lo seguirá siendo.

Quizás si, quizás hayáis puesto los datos de Amazon. Cómo los habéis conseguido no lo sé, porque esa empresa no suelta prenda.

Quizás la gente no compra ebooks y piratea porque una media de 8 euros por ebook (que te crees tu eso, la media está entre 10 y 15 euros), y si no visita tiendas libranderas, es un robo a mano armada.

Que no, que un ebook lo formatea un profesional en dos horas, cuatro si quieres. De ahí a la plataforma de venta. Que el paso del documento original a uno válido para papel y electrónico dependerá de lo chapuzas que sea el escritor, pero es el único gasto igual (y que se puede compartir).

Poned una novedad a 6 euros, y a 3 cuando salga en bolsillo. Y los clásicos, a euro. Pero por favor, no uséis las versiones que ya hay por la red y son pirata. No es la primera vez que he comprado un ebook más o menos clásico y me he encontrado con que es la misma versión que anda por la red, pero empaquetado por una editorial que gana dinero a costa de la buena voluntad (sí, lo que lees, buena voluntad) de gente que pone sus medios y su tiempo para que esa obra que sólo está en papel, también lo esté en electrónico.

Pero me he ido por los cerros de Úbeda. He escrito aquí cosas que seguro se pueden matizar o incluso estar yo equivocado, pero sí que hay una que, de nuevo en el hilo del tema que nos ocupa, convierten al que escribió la entrada anterior en o bien un tonto del culo o bien en un perfecto iletrado tecnológico.

No sé qué es peor de las dos opciones, pero lo cierto es que un ebook típico pesa unos 300K (300 kilobytes), o sea, que no hacen falta precisamente 50 “megas” simétricos para poder bajarte unos cuantos. Un simple modem de 56K, como hace muchos años que ya no se ven, dan para bajarte una buena biblioteca en unas horas.

¿Capischi?

Por favor, a la próxima, defended mejor lo indefendible. A lo mejor hasta os sale bien y todo.

domingo, 12 de mayo de 2013

Tagus Lux (Casa del Libro) y los descartes

Soy el afortunado poseedor de un Tagus Lux de Casa del Libro. Bueno, realmente son dos porque el otro es para mi costilla. 

Sí, ya sé que esto anda un poco desatendido, pero lo cierto es que me he ido prodigando por otros sitios y qué leches, uno tampoco tiene todo el tiempo del mundo para escribir lo que quisiera.

Los habituales del sitio conocerán que siempre he sido un rabioso kindlerero de los de toda la vida, o más bien desde su segunda versión. Y no, no me refiero al segundo modelo que saliera en España, sino al segundo modelo USA, cuando aquí ese aparato era un animal mitológico.

Desde entonces creo haber manejado todos sus modelos y variantes, comenzando con las citadas versiones americanas y terminando con las europeas. Si no recuerdo mal, y poniéndoles un número para distinguirlos, Kindle 2 USA, Kindle 2 Internacional, DX USA, DX Intl. Eso los de color blanco. Luego pasaron a los de color oscuro, con el Kindle Keyboard ylos Graphite, luego el 4 y finalmente los Paperwhite.

Algunos sólo han pasado por mis manos de forma casi testimonial, pues apenas los he manejado los he cedido a novias (bueno, sólo una), hermanas y madres…

De hecho, hasta hace unos días, yo estaba más que contento con ser un usuario intensivo de las tecnologías Amazon, que se muestran -y esto nadie puede negarlo- mucho más usables y prácticas que cualesquiera otras, léase ePUB y la plataforma de Adobe, que básicamente es una mierda pinchada en un palo, mierda potenciada en España a causa de las editorialuchas y la triste implementación que de ello han hecho, Libranda de por medio.

Vale. Al que quiera saber más sobre esa opinión tan dura, tiene este blog para ir leyendo.

Pero hubo una cosa de Amazon que me andaba tocando un poco los cojones. A mi y a mi pareja. Resulta curioso que una vez que habíamos leído un libro no comprado a ellos, empezábamos a recibir publicidad del tipo “ahora que has leído Piscas pajas quizás te guste El pajote gordo. Y así durante varios libros. 

Que conste que esos libros no comprados en Amazon no quiere decir que fueran piratas. Algunos sí, los menos, pero otros simplemente los compraba yo en mi aparato y se los pasaba a ella, después de quitarles el bicho.

Podíamos haber tenido ambos aparatos registrados en la misma cuenta, pero entonces nuestros puntos de lectura se hubieran mezclado.

Por lo tanto, cruz en la casilla y a otra cosa, mariposa.

Kindles vendidos, los tres que quedaban en casa. Las cuentas no las borraré, al menos no de momento y al menos la mía no ya que tengo por lo menos cien eBooks comprados a ellos y tampoco es cosa de perderlos, pero lo cierto es que Amazon acabó para nosotros.

Seguiremos comprando algo, siempre que el precio acompañe y siempre que no estén por otro lado más baratos. Hablo, claro está, del formato electrónico. Del papel, pues depende de qué. Viviendo en una capital tengo a Casa del Libro, Fnac y El Corte Inglés a veinte minutos en coche. Y encima una al lado de la otra.

***

Bueno, pues lo dicho. ¿Qué comprar que tenga un mínimo de calidad y que no pertenezca a un grande y espía? Porque si no os habéis dado cuenta, el motivo es que ya está bien de que sepan qué y cómo leo.

Descartados los Sony, los Kobo, los Nook. Todos terminan siendo lo mismo. La idea es comprar algo libre y no atado a ninguna librería.

Tras mucho mirar aquí y allí, me quedaron dos familias: Booken y Boox. Ambas son independientes, y ambas tienen un mínimo de calidad. Pocketbook quedó descartada porque sacan aparatos como churros y luego no los actualizan…

Al final nos decidimos por Boox. Ya había tenido uno de ellos y la verdad es que tenían buena pinta y el firmware es de lo mejor de entre lo peor.

A ver, la funcionalidad y la integración con las tiendas no existe, que es lo que queríamos, pero también es cierto que la implementación del software tiene muchos tropezones, que generalmente se quedan donde están y no se solucionan, cosa que los grandes sí suelen hacer. Más o menos.

Elegimos Boox por otra razón: la interfaz de desarrollo es QT, de la que conozco algo y de hecho ya hice, para el modelo que tuve, un parche para que el CoolReader pudiera leer los ficheros de separación silábica desde la unidad externa. Y de hecho dicho parche sigue circulando por internet para esta versión nueva.

Por lo tanto, ni corto ni perezoso me dirigí a la web a comprarlos cuando se me encendió una lucecita en la cabeza. Como había estado mirando muchos modelos, resulta que el Tagus Lux es el mismo modelo que iba a comprar, pero 40 euros más barato.

Las dos únicas diferencias físicas con el i62HD Firefly están en que no tiene botones laterales y en el serigrafiado de la carcasa, que es diferente.

El firmware era una variación del original, personalizado para Casa del Libro y que referencia a su tienda.

También comprobé que el firmware original del i62 instalaba perfectamente en el Lux, así que con coger el coche y acerarme a una tienda física podía tener los dos aparatos al momento y por 80 euros menos.

Total, al llegar a casa les metería el firmware del i62 de Booxtor (el mejor de todos) y tendría dos sendos Firefly, pero algo más baratos.

***

¿A que suena bien? Pues sí, suena perfecto. De hecho la actualización del firmware funcionó a la primera y sin problemas. Y los aparatos funcionaban sin ningún problema…

… Hasta que le dimos a regular la luz.

Según Casa del Libro la regulación funciona bien, porque todos sus aparatos la regulan igual.

Según el fabricante OEM no, hay una partida de placas defectuosas (más bien con un error de diseño) que hace que la regulación del brillo no baje de cierto nivel.

Pues bien, ya sabéis por qué valen 40 euros menos: por la ausencia de botones laterales y por las CPU, que son la serie defectuosa. Esto también nos da una idea del funcionamiento de los fabricantes españoles. Peor que los políticos.

Así nos va.

***

La esperanza la tengo en una resistencia llamada R240 que hay que variar de valor, aunque todavía no tengo claro si me decidiré a arreglarla o a devolverlos si consigo una versión del firmware original de Casa del Libro, que por desgracia no tengo, porque si la tuviera ya lo habría hecho.

Si alguien la tiene, por favor, que me lo diga y me la envíe antes de que les meta el soldador.

 

 

 

 

domingo, 16 de diciembre de 2012

En la mira (Tom Clancy): Mierda de traducción

Hay pocas veces que me quejo de una traducción, más que nada porque sé que a veces es difícil de hacer un buen trabajo porque el texto original no acompaña, pero esta vez no puedo reprimirme.
Hablo de En la mira de Tom Clancy, editado por Berkley este mismo diciembre. A todas luces es una edición americana exportada a España por, al parecer, Pearson, ya que en la contraportada aparece el precio de 14 dólares americanos. Para más detalles, el ISBN es 978-0-451-41641-4.

Vale.

Lo compré ayer mientras hacía una visita relámpago para ver una tableta con Windows RT. Para no extendernos mucho, vi que el precio de 12,50 euros era bastante asequible para un libro de este tipo y dada mi afición al autor, pasé por caja.

Y la sorpresa ha venido esta mañana cuando lo he abierto y me he puesto a leer. La primera ha sido el tamaño del texto y los márgenes. Os dejo una foto de muestra.



Como podéis ver, las casi mil páginas podrían haber sido trescientas si hubieran usado un margen de página y un tamaño de letra algo menor, eso sin hablar del interlineado.
Pero la mayor sorpresa no ha sido esa, la mayor de todas es la traducción. Sin temor a que nadie me llame exagerado, la traducción es una mierda pinchada en un palo.

Como muestra, varios botones:

Si lo tomaban prisionera exprimirían su valor de inteligencia, … (página 11).

Cuando fueran emboscados por una fuerza mayor, el liderazgo correría. (página 11, más abajo).

En los bolsillos administrativos de sus portadores de placas balísticas, cada agente en la misión… (página 12).

…, Sino que los perros habían detectado movimiento y comenzaron a ladrar en cantidades tales que los salvaron de las pistolas de .22 (página 13).

Fijaos que son sólo dos páginas, las dos páginas en las que he anotado las pifias más evidentes, pero de las 11 que he leído todas están llenas de lo mismo.

Son completamente ininteligibles, y la verdad es que dan mucha pena. Casi me atrevería a decir que la traducción ha sido hecha por algún software para ello, y apenas revisada por algún becario falto de ganas.

Con la de traductores buenos que debe haber por ahí queriéndose ganar la vida…
Luego las editoriales se quejan de que los piratean, o de que la gente hace traducciones ilegales…

Desde luego que cualquier traducción de mierda hecha por cualquier grupo de aficionados sería mejor que la porquería de esta edición.

sábado, 10 de noviembre de 2012

"Semos" famosos

Iba yo con mi caballo… Bueno, no, más bien estaba mi novia leyendo sus cosas con su iPad cuando de repente me dice:

-¡Sales aquí!

Y empieza a leerme un párrafo de una entrevista hecha a Juan Gómez-Jurado. Le digo que me pase el enlace por correo y la leo.

Pues resulta que no sólo Gómez-Jurado se acuerda de este su humilde servidor, como se decía antes, al responder a la pregunta del entrevistador sombre el incendiario comentario cuando publicó La leyenda del ladrón. 

Y no sólo me ha llamado eso la atención, sino que el escritor muestra una honestidad increíble en todas las respuestas que ha dado aunque fueran en su contra.

Puede que su última novela no me haya gustado, y menos aún la forma en la que se le ha hecho bombo y platillo, pero hay que reconocer que el chaval los tiene bien puestos.

Entre algunas perlas que ha dicho está la siguiente:

 

Así, es muy difícil que este modelo pueda seguir manteniéndose, más aún si impresentables como Juan Luis Cebrián tienen los santos cojones de decir “no podemos vivir tan bien”, cobrando los 13 millones de euros al año que cobra. La única pretensión de un ejecutivo de un gran medio de comunicación es adelgazar las plantillas y poner a la mayor cantidad de becarios o personas que cobren lo menos posible para sacar a la calle un producto que no cuenta nada.  

 

Bueno, pues lo dicho, que semos famosos, pero el crédito es para Juan Gómez-Jurado.

martes, 11 de septiembre de 2012

Patrimonio de nadie

Me recuerda Zeta que patrimonio de su puta madre suena mal, así que cambio el título para comentar algunas cosas que hacen que me ponga de muy mala leche…

Sí, como alguno habrá supuesto, hablo de heredar bienes culturales sin soporte. Vamos, los famosos libros-e y canciones compradas en tiendas como iTunes o Amazon. La cosa, en este momento, está un poco caliente con la notica de que Bruce Willis iba a demandar a Apple por la música comprada, lo que al final terminó siendo o bien un bulo o bien una retirada hacia atrás del actor, que vio las barbas ajenas recortadas y decidió remojar las suyas, que eso de que los hijos de su padre le tengan que volver a comprar sus películas suena bien.

¿Por qué cojones no puedo legar mi biblioteca musical virtual (y quien dice musical dice de vídeos o de libros o de lo que sea)? 

Razonando un poco podríamos equiparar el DRM al soporte físico. Es decir, tu un libro sólo se lo puedes dar a una persona. ¿Por qué no voy a poder ceder un DRM a otro DRM? ¿Que cuesta dinero mantener una máquina que tome un fichero, le quite el DRM original, le añada el del destinatario? Pues no se lo pongáis, jodíos, que nadie os obliga a ello.

Esto es equivalente a que Iberdrola o quien sea te obligue a sacar el contador a la calle, operación que tienes que pagar de tu bolsillo. ¡Faltaría más! ¿Quién quiere el contador en la calle? ¿Ellos? Pues que lo saquen. A mi me da igual, bastante tengo con autorizarles a que toquen mi fachada y mi casa.

Sí, ya sé que lo tienes que sacar tu, pero es el mismo tipo de obligación impuesta por comodidad o por interés en connivencia con los poderes fácticos.

Pues bien, estamos ante el mismo tipo de abuso. Y como decía un amigo, si no quieres mojarte, no te bañes. 

Supongo que las editoras se correrán de gusto ante esta faceta del contenido electrónico. Ya no tendrán que sacar un nuevo formato supuestamente de mejor calidad para volver a vender el mismo contenido… Ahora, tan sólo hace falta esperar unos años… y fomentar que las familias vuelvan a ser numerosas.

En fin, que bromas aparte, no es precisamente esta una faceta para intentar atajar la piratería, sino más bien lo contrario.

Aparte de los problemas que hay a fecha de hoy para comprar algo electrónico con DRM, con todas sus limitaciones, añadimos el hecho de que no podemos legar lo comprado… Lo más fácil va a ser, de nuevo, conseguirlo pirata sin protecciones y sin otras limitaciones. 

En mi caso sigo comprando, pero lo primero que hago es quitarle el DRM a lo que compro, y si llegara el momento en el que eso fuera imposible… dejaría de comprar, lo siento mucho. O compraría en soporte físico (que sí puedo legar) o pirateraría.

En fin, cosas de la vida.

martes, 29 de mayo de 2012

Ahora la culpa es de Amazon

Leo en Mi Experiencia Kindle que las editoriales españolas están enfadadas porque parece ser que Amazon es el culpable en el desplome en la venta de libros. Citando al citador:

 

"Amazon es verdugo de las librerías, y de todo el sector editorial español. No respetan el precio fijo que por ley tienen los libros y, debido a eso, hemos presentado una demanda contra ellos".

 

¿Pero no quedamos que era el pirateo? ¿Nos aclararemos? ¿O es que resulta que estamos dando palos de ciego?

¿Conocéis la expresión esa de que “todo es culpa de los demás porque todos están contra mi”? Pues idos aplicando el cuento, si todo va mal porque los demás son malos y nos hacen pupita, ¿no será que estamos ignorando la viga en nuestro ojo?

Antes de que Amazon entrara en España la culpa era de la piratería, ese tremendo lastre que hacía que no se vendieran libros. Ahora que Amazon está, las ventas caen por esta empresa, que son malos malosos y no respetan el contubernio montado por las Editoriales y el Estado (mejor no hablar de él, Bankia mediante).

Claro, llegan las Editoriales, se alían con una ley injusta para crecer el precio del libro, montan Libranda para que nadie pueda comprar con, de nuevo, precios más que abusivos, y ahora que entra alguien con suficientes cojones como para plantarles cara, lloran y se quejan.

Que no, señores, que no nos la tragamos por enésima vez. Ya sé que hablar de esto en la situación actual, en la que hay problemas mucho más acuciantes que nos están abocando a una dictadura como nunca hemos conocido (y la gente de la calle tan pancha, yo incluido), es como intentar pescar en aguas bravas, pero si bien no puedo ni sé hablar de política sin una recortada en la mano, sí que puedo discutir y defender mi opinión en este sector.

Y es que los consumidores de cultura estamos hasta los mismísimos cojones de vosotros, editoriales prepotentes y abusivas, que os habéis montado un negocio más que redondo alrededor del libro.

Basta ya de abusar, de prevaricar y de haceos los mártires. Modernizaos. Cambiad el chip, porque por mucho que berréis, por mucho que porfiéis, la cosa tradicional se acaba.

¿Retiráis los ebooks de la venta? Fácil: miles de lectores tienen escáners en sus casa. ¿Precios abusivos y con DRM? Fácil: se llama DRM Tools.

No estoy fomentando la piratería ni mucho menos. Estoy fomentando los precios racionales y coherentes, la transparencia editorial y la honradez de todos.

Salvo contadas excepciones, siempre compro mis libros. Pero me niego a pagar precios abusivos. Si en castellano el precio se va de madre, que es casi siempre, lo compro en inglés. Y si el precio sigue estando alto y me interesa mucho, me lo compro en papel. Sólo consigo copias piratas cuando no puedo comprarlo en papel, simplemente está descatalogado o tengo un interés marginal.

Luego hay otra, y es que si quieres un libro en papel que no sea novedad muchas veces no puedes conseguirlo por medios tradicionales (léase librería), porque las distribuidoras y las editoriales las ignoran miserablemente. Pero hay alguien que no te ignora y a quien puedes comprarle casi cualquier libro editado: Sí, hablamos de Amazon.

También podríamos entrar en el aspecto del autor novel. Amazon está dando unas oportunidades que nadie, hasta la fecha, ha hecho. Y os aseguro que hay autores muy pero que muy buenos. ¿Leéis, editoriales?

Y finalmente tenemos un acercamiento diferente: desde que mi chica tiene un Kindle (y tiene ese y no otro porque simplemente fue el que mucha gente le recomendó), no quiere ni oír hablar de libros en papel. Si lo consigue para su cacharrín, lo lee. Si no, pasa de él. Y encima todos los libros le pesan igual.

Pues eso, que a ver si cerráis de una vez y sale gente más espabilada (es un decir, porque vosotros sí que sois espabilados de vedad).

viernes, 13 de abril de 2012

Zinio: Cómo obtener tu revista sin DRM

Antes de nada: Quitar el DRM no es para poder dar y regalar el libro o ponerlo pirata por ahí, sino para poder leerlo en cualquier aparato y no estar sujeto a una tecnología y tienda en concreto. No piratees, pero tampoco pongas el culo en pompa para que te den por él.
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En las versiones anteriores del visor para PC/MAC de Zinio, se podía hacer un truco para obtener tu revista (comprada, por supuesto) en PDF a partir de lo que el visor se bajaba de internet, pero ahora eso no es posible, o al menos yo no he encontrado cómo hacerlo.
Lo que hace ahora es que se baja un fichero SWF y un JPG por cada página. El JPG contiene una miniatura de la página, y se supone que el SWF es alguna forma de Flash encriptado.
Pero eso no nos vale mucho para nuestros propósitos. A poco que busques en internet, encontrarás una serie de scripts para MAC que van pasando página del visor y van tomando instantáneas de la pantalla. Luego tienes que recortar el tema y generas un PDF.
Aquí el problema está en que dependiendo del tamaño de tu monitor la calidad de lo obtenido va a variar sensiblemente. En mi caso, con uno de 27 pulgadas, lo cierto es que las páginas se muestran, ya en el visor, con bastante granulado.
Esa es la opción PC
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Pero también está la opción iPad, sobre todo si tienes un iPad 3, que te va a tomar unas instantáneas de cojones. Tienes que abrir la revista en modo vertical, de forma que se muestre una página por pantalla. Luego aprietas los dos botones del iPad de forma simultánea para hacer una captura de pantalla. Pasas página y repites.
Ahora conectas el iPad al PC/MAC y sacas las fotos que has tomado y que, si lo has hecho todo bien, estarán de forma consecutiva.
Lo siguiente es imprimirlo en un PDF o simplemente comprimir las imágenes en un ZIP o un RAR si la quieres ver en un lector de Cómics. Yo he probado y ambas opciones generan unos ficheros que se ven de cojones. Y tanto, con una resolución de 2048 por 1536 píxeles.
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Vale, ahora viene el tío de las rebajas. Es decir, que lo que acabamos de hacer es una cochinada como un castillo, pero al menos tendrás acceso a tu revista fuera del visor.
Y el tamaño de una captura en PNG muy bien puede llegar a ocupar 3 megas. Cien páginas por 3 megas son casi un giga 300 megas de fichero.
Ahora es tarea tuya de reducir eso a un tamaño aceptable. En MAC no sé si hay algún programa que procese imágenes por lotes, en Windows está xnView que hace eso de cojones y que además permite realizar varias tareas de forma consecutiva sobre una misma imagen… Mi recomendación es generar unos JPG a la resolución que más os guste.
Y si estás ante una revista con mucho texto, como puede ser el Asimov’s o el Analog SFF… pasarle un OCR y obtener una versión en ebook es cosa de un rato. Y claro, también puedes comprar la versión para el Kindle o el Nook…
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Vale, ya sé que es una mierda, pero no he encontrado otra forma y la verdad, estoy muy mayor como para liarme la manta a la cabeza y andar poniéndome el parche en el ojo…

El DRM del formato AZW3 (Kindle)

Esta es una entrada muy corta para comentar que ya he comprado dos libros en Amazon para el Kindle que me traen una extensión de fichero AZW3 en lugar de AZW.

Como ya sabéis, lo primero que hago es quitarle el bicho para poderlos guardar y leer donde quiera, pero las DRM Tools, en concreto el programa DeDRM 3.1 que tengo en el MAC y que uso para quitarlo, se niegan a hacerlo.

La solución es mucho más sencilla de lo que parece: cambia el nombre de la extensión a AZW y el programa te generará un flamante MOBI sin protección.

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Y ahora la típica advertencia: Quitar el DRM no es para poder dar y regalar el libro o ponerlo pirata por ahí, sino para poder leerlo en cualquier aparato y no estar sujeto a una tecnología y tienda en concreto. No piratees, pero tampoco pongas el culo en pompa para que te den por él.