domingo, 10 de abril de 2016
Ulysses, iCloud e incompetencias varias
domingo, 3 de abril de 2016
Apple, cada día te odio más (pero todavía menos que a Microsoft)
miércoles, 24 de febrero de 2016
Export from Scrivener to Ulysses in OS X
After a lot of trying to manage to export from Scrivener to Ulysses, I’ve found the best way to do that.
- Select the folder, or the entire project, or whatever you want to move into Ulysses.
- Go to Scrivener menu, select File -> Export >Files
- Select “Rich Text with Attachments” as format.
- Select a folder. You will get each Scrivener section in one file.
- Export them.
- Go to Ulysses.
- Select/Create destination folder.
- Drop all the files into the central panel, at right side of the tree.
- You will got one sheet for each Scrivener sheet, images and links included.
lunes, 25 de noviembre de 2013
Instalar iWork... sin iWork en Mavericks
Con iWork me refiero a las aplicaciones Pages, Keynote y Numbers, que forman el equivalente al Office de Microsoft. Si tenemos Mavericks es bastante sencillo de instalarlas sin haberlas comprado.
He de decir que esta forma no es ilegal, sino más bien a-legal en el sentido de que nosotros no vamos a hacer nada especial para obtener dicho software, sino que vamos a aprovechar un hueco que Apple, parece ser que consciente de ello, no ha resuelto.
En primer lugar necesitamos un equipo con Mavericks. Al menos uno. Me refiero a que una vez obtenidas las aplicaciones, luego instalarán en cualquier máquina, pero el proceso debe iniciarse en un MAC con este sistema operativo instalado.
Dado que la actualización a Mavericks es gratuita, no hay nada que nos impida tener la última versión en nuestros equipos.
El primer paso consiste en conseguir una versión de prueba de iWork’s ’09. ¿Cómo? Pues eso es cosa tuya, no mía. En mi caso yo tenía un DVD de uno de mis equipos antiguos, pero sé fehacientemente que se puede obtener de sitios de descarga alternativos.
No, no pirata, sino lugares como CNET y similares. Es cuestión de buscar un poco. Yo no voy a poner un enlace aquí, pero sí que os digo que la descarga no es ilegal en el sentido de que no estamos obteniendo software pirata.
Una vez que tenemos dicho DMG lo instalamos. Nos da una fecha de caducidad o la opción de comprarlo, evidentemente no vamos a hacerlo.
Mi consejo es que si eres un fanboy de pro como yo, seguro que tienes por ahí un DVD con la demo, o se la puedes pedir a algún amigo.
Vale, ahora viene el truco del almendruco. Coge un vaso medio lleno de agua. Exprime un limón entero y pon algo de azúcar… no no, espera, esto va en otro sitio.
No tienes que hacer nada más que lanzar una aplicación cualquiera de las instaladas y esperar.
Al poco te saltará un aviso de actualización. Y ya está, ahora en la tienda tienes las versiones completas (y nuevas) de las tres aplicaciones. Y sin límite de tiempo.
Si tras el aviso de actualización no ves nada en la MAC App Store, no te preocupes. Ve a Preferencia del Sistema, Idioma y región, añade inglés como lenguaje por defecto y reinicia. Ahora, con tu MAC en inglés, verás las aplicaciones como compradas. Vuelve a repetir los pasos para dejar el idioma en tu lenguaje nativo y vuelve a reiniciar.
Las aplicaciones deben seguir ahí.
***
De momento, nada indica que se puede repetir la misma cosa con el programa Aperture. Aquí la cosa es un poco más complicada porque al parecer necesitas la versión 3.0.3, que sólo está disponible en limitadísimos lugares, ninguno de ellos completamente fiables… aunque yo tengo un DMG de hace tiempo, así que estoy probando a ver en qué queda la cosa.
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¿Ilegal? No. ¿Alegal? Posiblemente sí, pero creo que tampoco. Me explico. Tu instalas una versión de prueba de un software que estás interesado en comprar. Mientras lo estás probando te salta un aviso de que existe una actualización, que haces. (El hecho de que en España haya que poner el sistema en inglés es incidental. En mi caso lo tengo así).
Una vez actualizado descubres que la marca de caducidad se ha ido.
Te pones en contacto con el fabricante, se lo comunicas y no hace nada. Nos consta que Apple sabe qué y cómo ocurre (y seguro que sabe quiénes lo han hecho y quiénes no).
Sin embargo no pone los medios técnicos para evitarlo.
Por lo tanto, de ilegal nada.
***
Siguiendo con el tema, ahora es momento de dejar limpio nuestro sistema. Tenemos que desisntalar las versiones antiguas, que siguen siendo demo. La solución más rápida es tirar a la papelera dichas versiones desde la carpeta correspondiente en Aplicaciones, pero eso deja el sistema un poco sucio.
Una solución alternativa es utilizar algo como Clean my Mac (que es el que yo tengo) y quitarlo todo.
Luego vas a la tienda y reinstalas las versiones, que ahora están completamente limpias. Y si resulta que en al App Store siguen marcadas como instaladas, un reinicio del sistema es suficiente para que todo quede listo.
Y con eso y un bizcocho, hasta mañana a las ocho.
domingo, 6 de octubre de 2013
¿Son necesarios los 64 bits en un teléfono (digamos un iPhone 5S)?
NOTA: Esta entrada también se publica aquí.
La respuesta correcta es absolutamente no. No sin condiciones. Un rotundo y absoluto no.
No obstante, se puede leer entre líneas y podría haber una razón.
Pero antes comencemos con los motivos negativos. El paso de 32 a 64 bits solo está justificado si se cumplen algunas de las necesidades que vamos a comentar.
No obstante, primero debemos explicar algunas cosas. Cuando uno ejecuta una aplicación en un sistema operativo moderno, ocurren varias cosas. Por un lado está la aplicación, que necesita un espacio de memoria para poder ser cargada. Y esa aplicación tiene que tener alguna forma de hacer llamadas al sistema operativo para que este realice acciones como abrir un fichero o conectarse a Internet.
Eso se consigue con un modelo de memoria. Y la forma más fácil es que el sistema operativo y la aplicación compartan el espacio de direcciones. Dicho como una analogía, imagina que tienes una caja de un tamaño determinad y que en ella tienen que caber dos objetos. Una opción es dividir la caja en dos compartimentos, dejando un hueco para cada objeto.
Bueno, pues este es el modelo de memoria estándar, aunque hay otros, es el más común. Es decir, la caja es la memoria disponible en el sistema, y en un hueco está el sistema operativo y en el otro la o las aplicaciones cargadas y en ejecución. Hasta aquí todo bien. Por lo tanto, pasar de 32 a 64 bits es tener una caja más grande.
En palabras más o menos técnicas, un microprocesador de 32 bits es capaz de direccionar hasta 4GB de memoria RAM y uno de 64 unos cuanto miles de millones de Terabytes. Decimos 4GB porque es un estándar, pero los micros x86 y los ARM tienen una capacidad que se llama modo PAE y que permite direccionar 128GB de RAM o incluso más sin salirnos de los 32 bits.
Pero lo habitual en un microprocesador moderno, para evitar florituras extrañas (como punteros de 32 bits en lugar de 24 que es lo habitual, o modelo segmentado), es que tengan la memoria dividida en 1/3 ó 2/2. Es decir, de los 4GB disponibles para cada aplicación, 1 GB está ocupado por el sistema operativo y los otros 3 por la aplicación. O en el otro modelo, mitad y mitad.
Siguiendo la analogía de la caja, 1/3 de ella el objeto que es el sistema operativo y los otros 2/3 al programa en sí. De este modo, cuando una aplicación quiere hablar con el sistema operativo, se asoma y actúa en consecuencia.
Todo esto es virtual. Suponiendo un iPhone con 1GB de RAM, poca división real como la descrita vamos a tener. O en otras palabras, suponiendo un teléfono con 4GB de RAM, y ejecutando una sola aplicación, la división estaría hecha tal y como hemos comentado, pero con un GB de RAM la cosa no parece muy coherente.
En otras palabras, da igual el tamaño virtual de la caja. Da igual que le quepan sólo dos objetos que sumen 4GB (32 bits) o tropecientos Terabytes (64 bits), porque la realidad es que, ocupando 1, la hemos llenado.
En resumen, pasar de 32 a 64 bits por motivo de tamaño de programa y de sistema operativo es una completa y supina gilipollez. Porque aun tirando de memoria virtual (swap a disco, en este caso a memoria flash), carece de sentido.
Siempre a nivel teórico, sería posible que las aplicaciones necesitaran más de esos dos o tres GB de memoria para funcionar.
¿Las necesita algún programa que se ejecute en un teléfono? Pues francamente no. Y menos aún cuando la memoria real de un teléfono como el iPhone es de 1 GB. Poca partición podemos hacer ahí, pero poca poca.
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Otro motivo podría ser que un micro de 64 bits se ejecute mucho más rápido que uno de 32. Sí, por lo general es cierto. Al crecer en ancho de registros, también se optimiza su juego de instrucciones, por lo que en general, a una misma velocidad y sin tener en cuenta el cambio de anchura, suelen ir más rápidos. Simplemente porque toman el doble de celdas de memoria de una tacada, tanto para programa como para datos. Evidentemente, los periféricos deben acompañar.
Eso se hace de varias formas. O bien se instala memoria que permita ser leída en bloques de 64 bits, o bien se instalan dos bancos de 32 bits que se leen de forma simultánea, o 4 de 16, u 8 de 8… Ignoro la arquitectura interna del iPhone, pero no me mojaría mucho si dijera que usa dos bancos de 32 bits.
También hay una más, la económica y la que se suele realizar más habitualmente. Se trata de tener el mismo ancho de bits de memoria y hacer dos lecturas (o escrituras) seguidas. De este modo, aun teniendo un procesador de 64 bits, podemos usar memoria de 32 bits con unos pequeños cambios en la arquitectura real del sistema.
El handicap aquí es que pese a tener un sistema teóricamente más rápido en realidad no lo es tanto, ya que para cada instrucción a ejecutar necesitamos dos lecturas, ejecución, dos escrituras, etc, frente a lectura, ejecución, escritura.
Y eso sin entrar en el almacenamiento de segundo nivel, o de disco, que en los teléfonos suele ser memoria flash. Mientras que el disco sea interno al teléfono siempre podemos seguir la idea de usar varios bancos, pero en cuanto metamos una tarjeta normal y corriente estamos limitados a su velocidad estándar.
No obstante, esto no nos interesa porque el iPhone no soporta eso.
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Una aplicación de 64 bits puede llegar a ocupar hasta un 40% más de memoria y hasta un 100% (el doble justo) de disco porque sus punteros tienen el doble de tamaño, y las estructuras de datos suelen ocupar el doble. Y al duplicarse el tamaño de las instrucciones máquina, gastan el doble de espacio al estar almacenados en disco.
Por lo tanto, suponiendo un iPhone con 1GB de RAM y ejecutando programas de 64 bits puros, ese giga se nos queda en aproximadamente 640M realmente útiles comparados con la versión de 32 bits. Es decir, que si queremos acompañar el uso de memora al rendimiento, tenemos que ampliarla en su justa razón. No me extrañaría que el iPhone 5S llevara 2GB de RAM, porque si lleva sólo 1, el efecto final va a ser menos memoria para las aplicaciones, sin hablar del espacio de disco.
Hazte cuenta que tus 32 GB de disco serán equivalentes, con suerte, a unos 24GB, si no 16. Bonito, ¿no?
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¿Hay alguna mejora real en tener 64 bits? Sí, sólo una, pero que no es obligatoria ni exclusiva de los 64 bits. El juego de instrucciones seguro que está más optimizado y el rendimiento multimedia y potencia de cálculo de fuerza bruta sí que se notan, y mucho.
¿Por qué? La toma de datos con el doble de ancho significa significativamente menos operaciones. Por ejemplo, una multiplicación de 64 bits en un procesador de 32 bits que no tenga instrucciones de 64 bits necesita hasta 4 multiplicaciones de 32 bits más una o varias sumas, secuencias de control aparte. En 64, esas posibles 5 instrucciones se convierten en una sola. Hemos acelerado 5 veces la operación, y sólo sin tener en cuenta también los tiempos de acceso. Es decir, con 32 bits, una instrucción se compone de tomar de memoria, ejecutar, poner en memoria. ¿La parte más lenta? Poner en memoria, seguida de tomar de memoria y finalmente ejecutar. Sustituimos cinco lecturas y cinco escrituras por una de cada. El incremento de rendimiento, aunque sea memoria de 32 bits bajo un entorno de 64 es literalmente enorme.
No obstante, para tener ese incremento de rendimiento no es necesario pasar a los 64 bits ni mucho menos. ¿Sabéis qué significan las siglas SSE, SSE2, SSE3? Pues eso mismo, que también podemos tomar un procesador de 32 bits y añadirle instrucciones especiales o, como se hace más habitualmente y que también ha hecho Apple, añadir un coprocesador más rápido y dejar que sea él el que haga todo ese trabajo. Si digo tarjeta de vídeo seguro que se me entiende mejor.
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Por lo tanto, lo dicho. Los 64 bits no son más que puro marqueting para generar aplausos y dejar bocas abiertas, tanto, que ahora todo el mundo quiere procesadores de 64 bits en sus teléfonos. Posiblemente veamos un Galaxy S4 cuya única mejora sean esos 64 bits, seguidos de un Note 4…
Y de nuevo Apple ha vuelto a conseguir que toda la industria de la telefonía móvil vaya detrás de ellos…
En fin…
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Y ahora sí, puede que realmente sea éste el motivo por el cual los teléfonos de Apple comiencen a llevar chips ARM de 64 bits, que no les hacen ninguna falta.
¿Qué pasa con el MacBook Air? ¿Os imagináis un Air con un ARM de 64 bits, 8 ó 16 GB de RAM, menos de un quilo de peso, ejecutando la versión 12 de OS X que ha sido integrada con el iOS 9 (por cierto, cerrando el círculo) y con una duración de batería de 16 ó 24 horas? ¿Os imagináis algo a caballo entre el iPad y el Air, al estilo de una Surface PRO pero con la duración de batería de un iPad y el rendimiento de un Air? Me refiero a un MAC completo, plenamente funcional, pero en formato tableta.
Pues estad atentos, que los tiros van por ahí. No sacan un Air con un ARM porque estos todavía no tienen el rendimiento de un i3 o un i5, pero tiempo al tiempo. Y esperemos que Microsoft se ponga las pilas.
lunes, 26 de agosto de 2013
Revistas electrónicas y más petisoperías
Cuando yo digo que soy un poco petisopo, es que lo soy. Llevo todo el puñetero verano pegado, en casa, a un iMac que más que un ordenador parece una estufa, cuando justo al lado tengo un MacBook Pro Retina casi durmiendo el sueño de los justos.
Bueno, a ver, no es que esté todo el día delante del ordenador, que no lo estoy, ya tengo bastante con el del curro, pero siempre hay algo que mirar. Que si el correo, las noticias, o simplemente actualizar tu biblioteca con la última lectura o compra.
Y, por supuesto, escribir cosas como esta.
Para más inri, tengo a mi novia de aquí para allá con su Air. De la cocina a la sala de estar, de allí al dormitorio y, como parece un muelle, adopta las posiciones más variopintas que por desgracia yo no puedo porque mi columna vertebral no es la suya. Pero su portátil en una de sus manos. Siempre.
En fin, que hay que ser muy capullo, tan capullo como yo como para no darse cuenta del hecho: ¡que tienes un puto ordenador portátil que es tan potente como tu fijo, y encima da mucho menos calor!
Si de hecho, hasta en el curro tienes un portátil. También una bestia parda (cualquiera desarrolla para Windows Phone con algo menos de un i5/i7 con 8 GB de RAM y no muere en el intento, aunque en el caso del trabajo el cuello de botella es el disco duro, que es de 5200 vueltas y no hay presupuesto para uno SDD dado que el más pequeño que necesito sería de 256GB…).
De hecho en este mismo momento estoy en la sala de estar, sentado en el sofá con las piernas cruzadas, un cojín y encima, el ordenador. Sin calores, sin ruidos, sin penas.
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Bueno, tras el despotrique matutino, un truco para tener vuestra revista preferida -comprada, eso sí-, en vuestro ordenador sin necesidad de Zinio o del Quiosco de iOS.
Zinio guarda localmente las revistas en una especie de archivo PDF por página. Es decir, cuando tu te bajas una revista, él crea una carpeta en su caché y baja una página por fichero. Cada una de esas páginas es un PDF, o al menos así lo parece. Porque si intentas abrirlo con algún programa genérico no puedes. Unos te piden una contraseña, otros simplemente te dicen que el archivo está corrupto.
Una solución sería tomar esos ficheros y pasarlos por algún rompe claves, pero tendrías que hacerlo fichero a fichero y seguro que te llevaría bastante tiempo, e incluso podría ocurrir que no pudieras porque realmente no sean PDF normales.
Pero si tienes un iPad o una tableta que sea capaz de tomar capturas de pantalla, lo tienes todo. Simplemente has de tomar una captura de cada página.
Una vez las tengas, te vas a un Mac/PC y las copias. Ya sólo queda imprimirlas a un PDF y, si quieres recortarlas, usar algo como Briss.
En el caso del MAC, lo que yo hago es, una vez he importado las fotos con iPhoto, las saco a una carpeta local, las selecciono todas y las presento en Vista Previa. Una vez allí, y comprobado que siguen la secuencia lógica de la numeración, la exporto a PDF colocando los metadatos adecuados. Y de allí, al Calibre.
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Si usáis iPhoto con Vista Previa, tened en cuenta que hay un bug bastante asqueroso. No sé de quién es la culpa porque siempre me doy cuenta a la hora de mirar si todas las capturas están bien y en secuencia.
El tema está en que faltan capturas. Como yo las hago en el iPad, a cada captura se corresponde un flash de la pantalla y el típico ruido de cámara de fotos, por lo que en principio hay una imagen guardada por cada captura.
Luego iPhoto te presenta la importación. Seleccionas todas y las pasas al programa, y luego de ahí a una carpeta externa.
Pues bien, ya sea que algunas capturas no se guarden en el iPad, o que iPhoto no las importe todas, o que sí las importe pero luego no las grabe todas localmente, el hecho es que cuando estás moviendo doscientas o trescientas fotos, siempre se pierde alguna.
Y sé que se pierden y que no es mi mano la que no toma la captura porque falta el número. Es decir, que la numeración de la captura pasa de, por ejemplo, IMG_1771.PNG a IMG_1773.PNG. La de en medio, por arte de birlibirloque, ha desaparecido. El problema está en que nunca me acuerdo de revisar todos los pasos y pillar al culpable.
Preguntadle a Apple.
Añade a eso que a veces tienes que borrar dos o tres veces una imagen de fotos en streaming porque te dice que se ha borrado pero en realidad no lo ha hecho y tendrás la combinación perfecta para hartarte del programa y para fragmentar seriamente tu disco duro y el bundle de iPhoto.
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Ojo, yo hago eso con las revistas que he comprado y que me interesan tener de forma local y poder leerlas fuera de su aplicación, que a veces termina siendo muy limitada.
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Sí, ya sé que lo conté, pero me apetecía hacerlo de nuevo.
jueves, 15 de agosto de 2013
iBooks en MAC OS X. ¿Por qué no? Y otras cosicosas pensariles
Antes de ayer instalé en mi MAC de escritorio la Preview 5 de OS 10.8 Mavericks, o más bien la 4 y luego actualicé a la 5. Todo fue bien y me gustó tanto que también la puse en mi portátil.
De momento no he visto que ahorre más batería, sino que anda piscas pajas con la versión anterior. Es decir, unas 5 horas de las 7 u 8 prometidas.
Pero no es eso lo que quería contar. La Preview 5 trae iBooks para MAC. Viene a ser lo mismo que el de las iCosas, pero en versión escritorio. Mismas opciones, más o menos la misma visualización.
Una cosa que me llamó mucho la atención es la presentación del texto a la hora de leer un libro. La calidad, en una pantalla normal, es impresionante. No os digo ya en una Retina como la de mi Pro.
Bueno, no es eso lo que me llamó la atención. Lo hizo el hecho de que si son capaces de pintar texto con tanta calidad… ¿por qué no lo hacen en todo el sistema? Porque fuera de un Retina, ya lo he comentado, el suavizado de fuentes en un MAC es prácticamente inexistente.
Al menos ya sé que saben y pueden hacerlo. Otra es que quieran.
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Decía que iBooks funciona muy bien en un MAC. Incluso a pantalla completa, las columnas quedan limitadas a un ancho más que razonable. No sé si se deberá a que es el mismo código del iPad y tiene dicha limitación o a que se han dado cuenta de que hay un máximo de ancho de columna a partir de cual la lectura se hace difícil.
Quiero creer lo segundo, aunque Damocles me susurra al oído que no, que es lo primero y que a Apple se le da una higa si la línea es ancha o estrecha.
¿Qué opciones echo en falta? Ajuste de interlineado, de brillo independiente del que tenga el monitor y la opción de poner más columnas.
De todos modos cumple lo que promete.
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Se supone que debe sincronizar con iCloud todos tus libros y posiciones sin importar dónde esté cada libro.
No obstante, es algo que no funciona. Quiero creer que lo vayan a arreglar, pero dado que la iNube de Apple nunca ha funcionado bien del todo, dudo que termine de ir bien.
De hecho ya falla cuando se trata de sincronizar entre dos dispositivos (un iPad y un iPhone), ahora que hay un tercero en la oficina dudo mucho que lo haga bien.
Pero debemos esperar.
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Y se tienen que poner las pilas porque esta mañana la versión que tengo en el PRO ha decidido que mi música comprada en iTunes también son libros, y me ha bajado la carátula y me da la opción de leerlos.
Por supuesto, luego ni se bajan ni se pueden leer.
Pero los libros de verdad que tengo tanto en el iPad como en el otro MAC, esos no. Esos para el iBooks de mi PRO no existen.
Vamos, que les queda un hervor… digamos que varios.
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Y ahora vamos con las pajas mentales. ¿Por qué ha puesto Apple iBooks en un ordenador? ¿Para que la gente tenga más posibilidades de leer (o más bien, ellos de vender)? ¿Porque es algo así como completar funcionalidad o, en otras palabras, convergencia?
Microsoft ya lo está haciendo con su Windows Phone y su Windows 8. De hecho, ambas versiones comparten el mismo núcleo. Más o menos como hacen los dispositivos iCosas y sus hermanos mayores.
Son tiempos de convergencia, de reducir dos plantillas de programadores a una sola, de ahorrar costes, de saca muchas versiones y rápido…
De todos modos, visto lo visto, y ese es el punto al que quería llegar, no creo que falte mucho, no más de un año, quizás este septiembre (cosa que dudo), en que Apple convierta su MacBook Air en algo situado entre el propio Air y un iPad.
Es decir, es muy posible que ese supuesto iPad de 12 pulgadas no sea tal, sino un Air con pantalla táctil y teclado desmontable o al menos ocultable de alguna manera más o menos ingeniosa.
Sinceramente espero que no sea similar a la de los Surface de Microsoft, porque uno de los teclados ya se me ha roto y estoy esperando a que pasen estos días de fiesta para hacer valer la garantía.
lunes, 10 de junio de 2013
¿Apple? A bajar las acciones
domingo, 29 de julio de 2012
iCloud vs SkyDrive (para editar documentos)
viernes, 27 de julio de 2012
MacBook Pro Retina. Primeras impresiones
Bueno, pues llevo ya unos días con mi flamante MacBook Pro Retina y ya puedo hablar con conocimiento de causa sobre él.
Las principal mejora que publicitan es la pantalla Retina. En principio la cosa no tiene truco: tenemos una resolución increíble con una nitidez idéntica a la del iPad e iPhone. También han cambiado algunas cosas en la pantalla de selección de resoluciones: hemos pasado de que nos muestren las físicas a enseñarnos cinco resoluciones sin indicar nada más que una relación de tamaños de texto y espacio. De las cinco, la central es la nativa del Pro. Luego tenemos dos a cada lado.
Una cosa curiosa que al parecer no está presente en este tipo de panel es la resolución nativa del mismo. Si os fijáis, en las pantallas tradicionales hay una resolución de pantalla que se ve perfecta, mientras que en todas las demás el resultado queda como borroso. Pues bien, en una pantalla Retina eso no pasa y todas tienen la misma claridad y precisión, lo que quiere decir que podemos trabajar con la que más nos guste.
No obstante, tener una pantalla de este tipo genera algunas complicaciones: algunos programas se ven horribles. Una muestra la tenéis con el cliente oficial de Twitter, que si bien para muchos -incluido yo mismo- es más que suficiente, en el Pro he tenido que sustituirlo por Twitterrific porque no es que se vea mal, es que se ve completamente horroroso, completamente emborronado.
Esto nos da una idea de cuán chapuceramente está construido un programa. Si tienes un Pro de estos, y el programa muestra el texto perfecto pero los gráficos escalados, los programadores que lo han hecho son de primera. Si te encuentras con que los gráficos se ven diminutos (independientemente de cómo se muestre el texto), estás ante programadores de segunda. Y finalmente, si te ocurre como con el cliente de Twitter, a esa gente no la puedes llamar programador…
A ver, que nadie se me sulfure, lo de la calidad del programador va medio en broma, pero lo de la chapucería nacional no.
Retomando el tema del Twitter, primero probé Tweetbot, pero está en versión Alfa y encima consume entre el 1% y el 10% de tiempo del procesador, con lo que la batería del Pro dura muchísimo menos.
Ahora estoy con Twitterrific, tanto en el iPad como en el Retina. Dice que se mantiene sincronizado entre clientes, pero de momento a mi no me está funcionando.
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De todos modos, para aquellos acostumbrados a los paneles normales, no os podéis imaginar la calidad de la pantalla. Hay que verla para darse cuenta. Luego, cuando vuelves a un ordenador normal te das cuenta de lo mierdosas que son todas las demás pantallas, sobre todo las de los otros MAC, que pintan un texto bastante asqueroso.
La navegación Web, siempre que la hagas con Safari, también es exquisita en cuanto a calidad. Otros navegadores como Chrome no quedan a la altura del tema, y se ve todo como turbio, pero no tanto como con el cliente oficial de Twitter.
En mi caso, para minimizar este problema, tengo seleccionada la resolución mayor, que es casi idéntica a mi iMac de 27” pero en un tamaño de 15”. En algunos momentos sí que tengo que forzar la vista, pero son puntuales y con acercar un poco más la cabeza es más que suficiente.
De este modo la resolución de los gráficos queda casi idéntica a las 96 dpi estándar y no ves escalonado alguno, y el texto, aunque pequeño, también queda más que visible dada la calidad de la pantalla. Y si te queda demasiado diminuto, siempre puedes variar el zoom que la mayoría de editores de texto tienen.
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Compré la versión más grande, el i7 a 2.6GHz con disco SSD de 512 GB. Pero lo hice con un descuento puntual y se me quedó casi al precio del modelo inferior, y con ese tamaño de disco y lo que yo hago no tendré problemas de almacenamiento ya que nunca he llegado a ocupar más de doscientos o trescientos gigas. Y no lo hice por el rendimiento, sino por el disco.
No obstante, la combinación de procesador y disco hacen que este equipo sea rápido. Lo repito: rápido. No hay ningún tipo de retardo en casi nada, todo es instantáneo. Desde cargar un vídeo hasta abrir el Word o el Pages, que se toman su tiempo con un disco duro mecánico. Un test rápido me dio unos 390 Mb/s de escritura y 450 MB/s de lectura. Sin ser el rendimiento de Cruzier M4 del iMac, tampoco está mal.
Eso sí, como hagas algo más aparte de navegar o de mirar el correo el ordenador se calienta. Poco pero se calienta, y si haces más cosas más se calentará, hasta el punto de que tendrás que quitártelo de las piernas.
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Pesa muy poco más de los dos kilos, y la verdad es que no se hace muy pesado si no se calienta. De hecho lo he estado usando en el sofá con él sobre el pecho para leer un PDF y sostenido entre las rodillas y el pecho, tumbado, para escribir algo. Evidentemente es más pesado que el Air, pero tampoco es tanta la diferencia y, si sumamos el mayor tamaño de pantalla y su calidad, al Air le voy a dar pase de venta dentro de poco. (Por cierto, ¿Le interesa a alguien un Air del 2011 de 13”?).
Una cosa que no me ha gustado es que parece menos robusto que las versiones no Retina. Al cogerlo con una mano cruje un poquito y te da algo de yuyu. Se ve que al ser más fino cuenta con menores refuerzos internos. Y otra cosa: no lo sujetéis con una sola mano desde el lateral y hagáis presión sobre la zona de los altavoces…
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El sonido es acojonante, que es otra de las características de su venta. Pantalla, disco y sonido. Os puedo asegurar que se oye incluso mejor que un iMac, que debe tener altavoces, si no de más calidad, sí algo más grandes.
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Y finalmente está el tema de la batería. Se carga en unas dos horas y se descarga más que adecuadamente para durar lo prometido o incluso más. De hecho, pese a haber estándole metiendo el León Montañés, y luego todas las actualizaciones pertinentes, sólo he tenido que recargarlo una vez.
Y bueno, que sepáis que esta entrada ha sido escrita desde el susodicho equipo. :-)
sábado, 14 de julio de 2012
Ahora sí, ahora no. Vivan las cerificaciones
Somos imbéciles. O al menos eso es lo que Apple piensa de nosotros. Os cuento una historia sobre certificaciones.
Todos (o la mayoría, no sé) de los equipos de Apple traen varias certificaciones. Una de ellas es la EPEAT, que parece ser que si se la dan a un equipo, aparte de ecológico, es de montaje y desmontaje fácil (o algo similar). He de reconocer que tampoco he mirado exactamente qué es EPEAT, pero para la tesis que quiero defender no hace falta. Simplemente es una pegatina más que puedes poner en la caja y en las características del equipo, y que se supone, como el valor en la mili, cumple una serie de requisitos más o menos estrictos.
Yo recuerdo haber pasado algunas de inmunidad electromagnética con serias dificultades, sobre todo cuando ves cómo le aplican nosecuantosmil voltios a tu cacharrín y ves cómo se cae y luego se levanta. También he pasado algunas especiales para poder ser homologadas y cumplir ciertas legislaciones locales. Estas han sido más fáciles, porque simplemente comprueban que tu equipo cumple con los mínimos exigidos por la ley.
Por lo tanto sé de lo que hablo. Y quizás algún día cuente una anécdota -si se le puede llamar así- de algo que me pasó tiempo ha y que casi hace que le prendiera fuego al laboratorio que las hizo.
Pues bien, hace unos días Apple dijo que sus equipos ya no tenían la certificación EPEAT. La gente empezó a quejarse, y días después Apple dijo que sí, que la volvían a tener.
¿Cómo puede ser eso? A ver, la tienen o no la tienen. Ojalá fuera tan fácil eso de ponerse y quitarse pegatinas.
De hecho, ahora ya también la tiene el MacBook Pro Retina, que según dicen los expertos es de lo menos ecológico y difícil de montar/desmontar que hay actualmente en el mercado.
De todo esto yo me quedo con la idea de que un poco imbéciles si que debemos ser, por creernos a pies juntillas lo que nos dicen, como si fuera tan fácil poner o quitar una certificación, y todavía más imbéciles por tragarnos que el Pro Retina cumple la EPEAT. Vamos, que poderoso es don dinero, y tonto el pueblo entero.
domingo, 8 de julio de 2012
Instalando un segundo disco a un iMac mid 2011 (III). Software
Instalando un segundo disco a un iMac mid 2011 (II). Operación
domingo, 1 de julio de 2012
De Kindle a Boox i62HD (Review y cómo automatizar tareas)
El RFOG se ha cambiado de bando, o al menos eso parece. No es que sea un chaquetero, sino que simplemente se ha cansado de sus Kindles. La jugada todavía no ha terminado, porque le queda un cacharrín por vender. Os cuento.
En su haber, y a fecha de hoy, tiene un Kindle 2 USA y otro DX (no recuerda si USA o Internacional) prestado a una de sus hermanas. Luego tiene otro Kindle 2 Internacional que obra en las manos de la otra. Eso son préstamos en usufructo, lo que viene a decir que son propiedad de sus hermanas y que, salvo que se cansen o se les rompa, no los volverá a ver.
También poseía un Kindle Touch WiFi, que ahora es propiedad de su novia. El Kindle 4 que le regaló a ella lo tiene, en préstamo, la madre de RFOG. Queda un Kindle 3 de su novia que de momento duerme el sueño de los justos pero que seguro será vendido próximamente.
También ha vendido su Nook de primera generación (el de la pantallita), su Kindle 3 con funda de luz, y su Kindle DXG. Tiene apalabrado su Boox 6, que anda un poco corto de batería, y su PocketBook 903 Pro, que todavía sigue en venta.
Para el que le interese, su precio es de 250 euros portes incluidos a la península. Se ha interesado bastante gente en él, pero nadie se decide. Y de momento el precio no es negociable.
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Como veis, prácticamente se ha deshecho de su flota de lectores de e-books que no tiene prestados. El principal motivo de la venta es muy sencillo: hay que darles mantenimiento mensual si no quieres que se les rompa la batería, y hay que irlos actualizando. Si no los usas, claro, que lo que le ocurre a él.
Se queda con un Transformer Prime con teclado en castellano, un iPad 3 (más un iPad 1 que está usando su novia), y su nueva joya de la corona: un Boox i62HD.
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El Boox.
Es un aparato de última generación con pantalla HD, lo que quiere decir que en lugar de 800x600 píxeles de resolución tiene 1024x768, lo que se nota bastante. Claro, no es un iPad 3, pero sí que pinta mucho mejor el texto y te permite tener una fuente algo más pequeña sin pixelar.
Como es habitual últimamente, tiene pantalla táctil por infrarrojos y WiFi. Aparte de eso soporta la mayoría de formatos, cosa que a fecha de hoy ya no es tan importante ya que tenemos el Calibre para realizar las conversiones de forma automática.
Si queréis leer en detalle sobre el cacharro, podéis echar un vistazo a esta que ha hecho el amigo Aprendedor, que fue el valiente que pidió la primera unidad, al menos en la familia de Lectores Electrónicos.
Yo tengo poco más que añadir a la misma. Bueno, sí, alguna cosilla.
Para empezar, el firmware cumple con lo prometido, justito pero lo cumple. Lo más destacable del mismo es que puedes elegir qué programa quieres para visualizar los diferentes formatos. Tiene el PDFViewer para PDF y ePub, que es el visor con DRM de Adobe y que, según opinión generalizada de todo el mundo, es una mierda pinchada en un palo. FBReader y CoolReader son los otros dos visores.
Tengo que decir que mi gran favorito, CoolReader, me está desilusionando por los problemas que tiene, que ignoro si serán de Boox o del propio CoolReader. Pese a poder configurarlo externamente (aquí lo explico), sigue haciendo mal el silabeo, y el renderizado del texto es bastante malo. La única ventaja que le veo es la doble columna en apaisado, que se puede activar manualmente editando el fichero de configuración que está en el disco del lector. Por esos motivos, tiene a FBReader como visor principal.
También he intentado compilar el SDK y los programas que vienen de ejemplo, y como es habitual con la mierda de Linux, no he podido porque faltan paquetes y hay bugs que no solucionan ni así los maten…
La duración de la batería, o bien es exquisita, o bien el medidor no funciona. Una de dos, porque con cuatro rayas lo recibí y con cuatro rayas sigue al cabo de casi una semana de leer todos los días.
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Una de las poquísimas cosas que echo a faltar es la facilidad que tenía el Kindle de enviar libros de forma automática sin tener que conectarlo al ordenador. Con enviar el fichero por correo electrónico era suficiente.
En el Boox (y ya de paso en cualquier otro) eso no es posible, por lo que o bien lo conectas a un PC, o bien te inventas algo.
Enchufarlo a un MAC tiene un pequeño problema, y es que el desmontaje de la unidad no se realiza de forma satisfactoria y, aparte del aviso del propio ordenador, el Boox se queda un poco pillado hasta que lo reinicias.
Una forma de evitar este problema es tener todos los libros en una microSD. Como no lee metadatos, puedes tener los libros que quieras sin que el aparato se ralentice.
Luego duplicas esa carpeta en el ordenador, o más bien creas una carpeta en tu ordenador con los libros que quieras que vayan en la SD del Boox (o de cualquier otro que tenga soporte para tarjeta externa). Cada vez que quieras añadir o quitar algo, lo haces sobre dicha carpeta.
Y luego te agencias algún programa de sincronización. En Windows tienes el Microsoft SyncToy, que es gratuito y funciona muy bien. En MAC todos los gratuitos que he probado adolecen de algún problema. No obstante, en un Bundle de esos que a veces te venden diez programas por el precio de uno, obtuve el FolderSynchronizer que funciona muy bien y es muy sencillo de manejar.
Ya sólo queda configurar el tema para que la SD quede como elemento de copia de seguridad de tu carpeta local y, cada vez que añadas o quites libros, sácala del lector, insértala en el ordenador y sincroniza.
Claro está, también puedes hacer eso enchufando el lector al ordenador.




