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domingo, 10 de abril de 2016

Ulysses, iCloud e incompetencias varias

No, no voy a hablar del héroe griego, sino de una aplicación para OS X e iOS que tiene su mismo nombre. Habréis leído a Chulilla (y a mi) comentar cosas sobre Scrivener. 

Pues bien, Ulysses es algo similar pero con un diseño algo más moderno.
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La idea de Ulysses es la de una aplicación para escribir sin distracciones, pero a diferencia de las chorriaplicaciones metrosexuales existentes, a veinte euros el disponer de un lienzo en blanco y tres atajos de teclado, Ulysses implementa todo un interesante envoltorio capaz de sincronización entre dispositivos y lo que es más importante: colaboración.
La aplicación no se ofrece como una de colaboración, porque no lo es, pero al igual que Scrivener se puede usar para escribir un guión de una película (que necesita un formato específico), Ulysses tiene la potencia y los medios suficientes para servir de software colaborativo mientras no se esté escribiendo en la misma hoja.
Lo pongo en cursiva porque el concepto en la aplicación no es el tradicional, sino que se trata de una parte de un todo. Es decir, una hoja en Ulysses es un bloque de texto que puede estar compuesto por una palabra o por diez mil.
Pues bien, mientras dos usuarios no tengan abierta una misma hoja, podrán editar cualquier parte del documento o documentos en cuestión.
Otro de los conceptos no tradicionales, y en los que se diferencia de casi cualquier otro programa, incluido Scrivener, es que no tiene concepto de fichero ni de proyecto.
Por lo tanto, todo está almacenado en un mismo lugar, aunque sí soporta una estructura jerárquica de profundidad infinita. La idea base es la misma que en 12, pero sin tener proyectos independientes.
Una de las mayores ventajas de tener el sistema así, es la búsqueda. Todo está en la punta de los dedos, y parece ser que el sistema de indexado de Ulysses es bastante bueno.
Si bien en apariencia es una ventaja, sobre todo para los usuarios que no quieren o no saben lidiar con ficheros, al final tenerlo todo en una misma cesta puede resultar peligroso.
Muy peligroso.
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El otro día restauré mi iMAC viejuno, del 2011 pero que todavía da el callo con 24GB de RAM, dos discos duros internos -uno SSD- y un segundo monitor de 28 pulgadas.
Digo que lo restauré a lo bruto. Es decir, arranqué en modo recuperación y tiré de Time Machine. ¿El motivo? Simplemente quería limpiar el disco del sistema, que estaba casi lleno, y me daba mucha pereza andar con búsqueda de ficheros y demás, así que reinstalé desde cero, para descubrir que si una cosa me daba pereza, volver a instalar todos los programas me la daba más, así que tiré de Time Machine, restauré y luego limpié los ficheros.
Dobre trabajo por gandul, hala.
La restauración fue bien, y al cabo de unas dos horas mi OS X El Capitánestuvo funcionando como un campeón, cosa que no siempre ocurre cuando restauras un Windows de su copia de seguridad usando las herramientas de Microsoft.
Un par de días tiré a usar Ulysses en mi MacBook del 2012 para descubrir que todo lo que tenía en la aplicación daba conflicto con el iMAC.
Es decir, todas y cada una de las hojas, unos 30 megas de texto, estaban en conflicto con la copia del iMAC. Y para más inri, no había tocado absolutamente nada de nada.
Tremebundamente cabreado me puse en contacto con el servicio de Ulysses, pero como soy un ansias, conseguí resolverlo antes de que me respondieran.
(No os diré la cantidad de trapacerías que intenté antes de encontrar la solución correcta, entre las que estaba trastear a mano con las copias locales e internas de iCloud en ambos ordenadores).
¿Cómo? Pues bastante fácil.
En uno de los ordenadores, el que sea de los que esté todo en conflicto, echa todo tu trabajo a la papelera de la aplicación. No sufras que no pasa nada.
Solo tienes que dejar sin tirar, primero resolviendo el conflicto y quizás dejándolo en el escritorio, aquello que modificaste después de la restauración, si modificaste algo.
Luego te vas a la configuración de la aplicación, pestaña de copia de seguridad, y reza porque esté activa. Si lo está (y si no has tocado nada del programa debe estarlo por defecto), le das a Browse Backupsy eliges la anterior al desastre.
Yo al menos tengo muchas, de meses hacia atrás. Selecciones todo y con el botón derecho del ratón le das a restaurar.
Esperas a que se sincronice todo, añades los cambios que tenías en el escritorio, y listo para el baile.
—
No quiero entrar en detalles sobre quién fue el culpable del hecho, aunque apostaría por iCloud, que no tiene previsto ese escenario, aunque tampoco le quito culpa a Ulysses, que debía ser un poco más espabilado y saber que si dos copias de una hoja tienen la misma marca de tiempo y su contenido es idéntico… es que son iguales haya o no conflicto.

domingo, 3 de abril de 2016

Apple, cada día te odio más (pero todavía menos que a Microsoft)

Buenos días, lectores míos, hoy el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo, digo WinTablet os va a contar otra que me está haciendo Apple desde la actualización 9.3 y 10.11.4 (y no, no es el tema de los enlaces en Safari).
Para que lo disfrutéis, lusers míos.
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Hoy vengo a hablaros de iBooks y su última novedad en iOS 9.3 y OS X 10.11.4, que no es más que el uso de la nube para almacenar tus libros.
Es decir, que ahora, si dejas caer un libro dentro de un iBooks, este libro estará disponible en todos y cada uno de tus otros ordenadores. Más o menos. 
Y digo más o menos porque de mi colección de aCosas e iCosas, se sincroniza en todos menos en mi iMac del 2011. Quizás sea porque es demasiado antiguo y no acepte bien iCloud (léase con irónica ironía, por favor).
Esa es la primera en la frente, que no es que sea pequeña pero que al final me da igual porque no suelo leer en ese iMac. 
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iBooks tiene otra característica muy potente y que, aunque en sus principios funcionaba penosamente, llevaba mucho tiempo yendo perfecta: la sincronización de la posición de cada libro entre dispositivos.
La única diferencia entre antes y ahora estaba en que o bien sincronizabas los libros a través de iTunes, o bien los tenías que añadir a mando en cada dispositivo.
El resultado era el mismo si el fichero era exactamente el mismo: sincronización del punto de lectura, con la salvedad de que si tenías mala conexión a veces no funcionaba, pero eso pasa igual con cualquier otro cacharro.
Pues eso ha dejado de funcionar, o al menos ha ocurrido con algunos libros, y estoy por creer que el problema no estaba en 9.3 y sí en 9.3.1, porque antes de poner esa todo me iba bien.
De todos modos el hecho está en que voy a tener que dejar de usar iBooks y pasarme a alguna otra alternativa.
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¿Cuál? Pues no sé. De las que conozco, Marvin es la más potente de todas pero está abandonada, no tiene soporte para el iPad PRO y la sincronización falla bastante. 
El autor de la aplicación ha dicho que está preparando una actualización bomba, pero no me lo creo.
Otra de las que prometen se llama Hyphen, pero tiene el mismo problema que la anterior: no sincroniza (esta por diseño), y aunque el autor ha prometido el oro y el moro, el hecho es que no se actualiza desde hace unos meses.
Esto me lleva a un tema incidental respecto a la creación de aplicaciones. Desde mi punto de vista es preferible que el autor vaya añadiendo opciones gradualmente, en pequeños pasos, que no pocas y con muchas opciones.
En primer lugar porque así la creación y corrección de bugs es controlable, y en segundo, la gente percibe que tu aplicación está viva.
Os puedo poner el ejemplo de GoodReader, que llevaba casi un año sin actualizarse y ya pensábamos que había muerto, cuando de repente añadió de golpe más opciones, entre ellas soporte para el palito y el iPad Pro. 
Otro ejemplo es Hypen, que tiene wiki con seguimiento del progreso, y lleva como tres meses sin que ese 25% terminado avance hacia adelante. Eso te da muy mala espina por mucho que el autor diga que continua avanzando.
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Y en esas estamos. No tengo ganas de iniciar una nueva tanda de prueba de aplicaciones para leer, y ya sé que más de uno me recomendaría el Kindle, en versión cacharro independiente o en versión aplicación.
Y no lo uso por dos motivos. El primero es que, pese a indicar el tiempo que queda de lectura del capítulo, te lo indica como “tiempo” y no como páginas o locations (que es como el Kindle mide el tamaño de un libro), y dada mi extraña forma de leer, el tiempo de lectura no significa nada para mi. 
El otro motivo estriba en que no me gusta leer con el Kindle (el aparato). Pese a todos los avances, sigue teniendo el problema del contraste. El fondo, al ser un poco claro, requiere que la luz esté a un nivel alto, por lo que hiere un poco a los ojos, de modo que solo tienes la opción de brillo bajo y forzar la vista o brillo alto y deslumbrarte.
Evidentemente hablo de leer en la cama por la noche con la luz apagada. De día el Kindle es tan usable como un aparato con pantalla retroiluminada, y a la luz del sol ni te digo.
Y mi amigo Odo acaba de hacer que me dé cuenta de una cosa: ya no leo de lado en la cama, cosa que me gustaba mucho, por la incomodidad de sujetar un cacharro grande…
Así que quizás vuelva al Kindle…

miércoles, 24 de febrero de 2016

Export from Scrivener to Ulysses in OS X

After a lot of trying to manage to export from Scrivener to Ulysses, I’ve found the best way to do that.

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First of all, main problem happens because Scrivener uses RTF as internal text format and Ulysses plain text files with some variation of Markdown, that means you have the formatting directly embedded in the text instead of using some kind of binary stuff.
Second, Ulysses people haven’t implemented a direct import from the other program. I remember asked them and they said “no”. Not a plain no, of course, you never say no to a customer, but if you understand enough, you can see the “no” bright by itself.
And I still think that having that tool is a must because a lot of users are unhappy with last Scrivener decisions, and of course the lack of iOS version.
Personally I’ve been messing with both programs. I like Scrivener a lot because it is capable to work with multiple independent projects, but it is too complex (and ugly) to write blog posts and short stories.
I like Ulysses but I’ve found little bit unstable not caused by Ulysses, but the underlying layer of iCloud. It is simple enough for me, and is very beautiful, but I don’t like have all of my eggs in one not so solid plate, say iCloud.
Thus, I’ve been trying to be able to convert from Scrivener to Ulysses, mostly to not to have half a project in one side and the other half in another.
And finally, today, in a incredible great act of creativity and depth thinking (ironic way), I’ve found the way.
Pay attention, I’m only going to say once:
—
  1. Select the folder, or the entire project, or whatever you want to move into Ulysses.
  2. Go to Scrivener menu, select File -> Export >Files
  3. Select “Rich Text with Attachments” as format.
  4. Select a folder. You will get each Scrivener section in one file.
  5. Export them.
  6. Go to Ulysses.
  7. Select/Create destination folder. 
  8. Drop all the files into the central panel, at right side of the tree. 
  9. You will got one sheet for each Scrivener sheet, images and links included.
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As a bonus, to publish a post written in Ulysses in Wordpress, select preview as Snippet HTML, open the preview pane, select all and copy into the clipboard.
Wordpress edit window will be very happy to accept your text respecting the format (bold, italic, links) but not the images.
(No, no me han jaqueado el sitio, ni me he vuelto anglófilo, ni nada de eso. Simplemente un experimento esto de escribir en inglés)

lunes, 25 de noviembre de 2013

Instalar iWork... sin iWork en Mavericks

Con iWork me refiero a las aplicaciones Pages, Keynote y Numbers, que forman el equivalente al Office de Microsoft. Si tenemos Mavericks es bastante sencillo de instalarlas sin haberlas comprado.

He de decir que esta forma no es ilegal, sino más bien a-legal en el sentido de que nosotros no vamos a hacer nada especial para obtener dicho software, sino que vamos a aprovechar un hueco que Apple, parece ser que consciente de ello, no ha resuelto.

En primer lugar necesitamos un equipo con Mavericks. Al menos uno. Me refiero a que una vez obtenidas las aplicaciones, luego instalarán en cualquier máquina, pero el proceso debe iniciarse en un MAC con este sistema operativo instalado.

Dado que la actualización a Mavericks es gratuita, no hay nada que nos impida tener la última versión en nuestros equipos.

El primer paso consiste en conseguir una versión de prueba de iWork’s ’09. ¿Cómo? Pues eso es cosa tuya, no mía. En mi caso yo tenía un DVD de uno de mis equipos antiguos, pero sé fehacientemente que se puede obtener de sitios de descarga alternativos.

No, no pirata, sino lugares como CNET y similares. Es cuestión de buscar un poco. Yo no voy a poner un enlace aquí, pero sí que os digo que la descarga no es ilegal en el sentido de que no estamos obteniendo software pirata.

Una vez que tenemos dicho DMG lo instalamos. Nos da una fecha de caducidad o la opción de comprarlo, evidentemente no vamos a hacerlo.

Mi consejo es que si eres un fanboy de pro como yo, seguro que tienes por ahí un DVD con la demo, o se la puedes pedir a algún amigo.

Vale, ahora viene el truco del almendruco. Coge un vaso medio lleno de agua. Exprime un limón entero y pon algo de azúcar… no no, espera, esto va en otro sitio.

No tienes que hacer nada más que lanzar una aplicación cualquiera de las instaladas y esperar.

Al poco te saltará un aviso de actualización. Y ya está, ahora en la tienda tienes las versiones completas (y nuevas) de las tres aplicaciones. Y sin límite de tiempo.

Si tras el aviso de actualización no ves nada en la MAC App Store, no te preocupes. Ve a Preferencia del Sistema, Idioma y región, añade inglés como lenguaje por defecto y reinicia. Ahora, con tu MAC en inglés, verás las aplicaciones como compradas. Vuelve a repetir los pasos para dejar el idioma en tu lenguaje nativo y vuelve a reiniciar.

Las aplicaciones deben seguir ahí.

***

De momento, nada indica que se puede repetir la misma cosa con el programa Aperture. Aquí la cosa es un poco más complicada porque al parecer necesitas la versión 3.0.3, que sólo está disponible en limitadísimos lugares, ninguno de ellos completamente fiables… aunque yo tengo un DMG de hace tiempo, así que estoy probando a ver en qué queda la cosa.

***

¿Ilegal? No. ¿Alegal? Posiblemente sí, pero creo que tampoco. Me explico. Tu instalas una versión de prueba de un software que estás interesado en comprar. Mientras lo estás probando te salta un aviso de que existe una actualización, que haces. (El hecho de que en España haya que poner el sistema en inglés es incidental. En mi caso lo tengo así). 

Una vez actualizado descubres que la marca de caducidad se ha ido.

Te pones en contacto con el fabricante, se lo comunicas y no hace nada. Nos consta que Apple sabe qué y cómo ocurre (y seguro que sabe quiénes lo han hecho y quiénes no).

Sin embargo no pone los medios técnicos para evitarlo.

Por lo tanto, de ilegal nada.

***

Siguiendo con el tema, ahora es momento de dejar limpio nuestro sistema. Tenemos que desisntalar las versiones antiguas, que siguen siendo demo. La solución más rápida es tirar a la papelera dichas versiones desde la carpeta correspondiente en Aplicaciones, pero eso deja el sistema un poco sucio.

Una solución alternativa es utilizar algo como Clean my Mac (que es el que yo tengo) y quitarlo todo. 

Luego vas a la tienda y reinstalas las versiones, que ahora están completamente limpias. Y si resulta que en al App Store siguen marcadas como instaladas, un reinicio del sistema es suficiente para que todo quede listo.

Y con eso y un bizcocho, hasta mañana a las ocho.

domingo, 6 de octubre de 2013

¿Son necesarios los 64 bits en un teléfono (digamos un iPhone 5S)?

NOTA: Esta entrada también se publica aquí.

La respuesta correcta es absolutamente no. No sin condiciones. Un rotundo y absoluto no. 

No obstante, se puede leer entre líneas y podría haber una razón. 

 

Pero antes comencemos con los motivos negativos. El paso de 32 a 64 bits solo está justificado si se cumplen algunas de las necesidades que vamos a comentar.

No obstante, primero debemos explicar algunas cosas. Cuando uno ejecuta una aplicación en un sistema operativo moderno, ocurren varias cosas. Por un lado está la aplicación, que necesita un espacio de memoria para poder ser cargada. Y esa aplicación tiene que tener alguna forma de hacer llamadas al sistema operativo para que este realice acciones como abrir un fichero o conectarse a Internet.

Eso se consigue con un modelo de memoria. Y la forma más fácil es que el sistema operativo y la aplicación compartan el espacio de direcciones. Dicho como una analogía, imagina que tienes una caja de un tamaño determinad y que en ella tienen que caber dos objetos. Una opción es dividir la caja en dos compartimentos, dejando un hueco para cada objeto.

Bueno, pues este es el modelo de memoria estándar, aunque hay otros, es el más común. Es decir, la caja es la memoria disponible en el sistema, y en un hueco está el sistema operativo y en el otro la o las aplicaciones cargadas y en ejecución. Hasta aquí todo bien. Por lo tanto, pasar de 32 a 64 bits es tener una caja más grande.

En palabras más o menos técnicas, un microprocesador de 32 bits es capaz de direccionar hasta 4GB de memoria RAM y uno de 64 unos cuanto miles de millones de Terabytes. Decimos 4GB porque es un estándar, pero los micros x86 y los ARM tienen una capacidad que se llama modo PAE y que permite direccionar 128GB de RAM o incluso más sin salirnos de los 32 bits.

Pero lo habitual en un microprocesador moderno, para evitar florituras extrañas (como punteros de 32 bits en lugar de 24 que es lo habitual, o modelo segmentado), es que tengan la memoria dividida en 1/3 ó 2/2. Es decir, de los 4GB disponibles para cada aplicación, 1 GB está ocupado por el sistema operativo y los otros 3 por la aplicación. O en el otro modelo, mitad y mitad. 

Siguiendo la analogía de la caja, 1/3 de ella el objeto que es el sistema operativo y los otros 2/3 al programa en sí. De este modo, cuando una aplicación quiere hablar con el sistema operativo, se asoma y actúa en consecuencia.

Todo esto es virtual. Suponiendo un iPhone con 1GB de RAM, poca división real como la descrita vamos a tener. O en otras palabras, suponiendo un teléfono con 4GB de RAM, y ejecutando una sola aplicación, la división estaría hecha tal y como hemos comentado, pero con un GB de RAM la cosa no parece muy coherente.

En otras palabras, da igual el tamaño virtual de la caja. Da igual que le quepan sólo dos objetos que sumen 4GB (32 bits) o tropecientos Terabytes (64 bits), porque la realidad es que, ocupando 1, la hemos llenado.

En resumen, pasar de 32 a 64 bits por motivo de tamaño de programa y de sistema operativo es una completa y supina gilipollez. Porque aun tirando de memoria virtual (swap a disco, en este caso a memoria flash), carece de sentido.

Siempre a nivel teórico, sería posible que las aplicaciones necesitaran más de esos dos o tres GB de memoria para funcionar.

¿Las necesita algún programa que se ejecute en un teléfono? Pues francamente no. Y menos aún cuando la memoria real de un teléfono como el iPhone es de 1 GB. Poca partición podemos hacer ahí, pero poca poca.

***

Otro motivo podría ser que un micro de 64 bits se ejecute mucho más rápido que uno de 32. Sí, por lo general es cierto. Al crecer en ancho de registros, también se optimiza su juego de instrucciones, por lo que en general, a una misma velocidad y sin tener en cuenta el cambio de anchura, suelen ir más rápidos. Simplemente porque toman el doble de celdas de memoria de una tacada, tanto para programa como para datos. Evidentemente, los periféricos deben acompañar. 

Eso se hace de varias formas. O bien se instala memoria que permita ser leída en bloques de 64 bits, o bien se instalan dos bancos de 32 bits que se leen de forma simultánea, o 4 de 16, u 8 de 8… Ignoro la arquitectura interna del iPhone, pero no me mojaría mucho si dijera que usa dos bancos de 32 bits.

También hay una más, la económica y la que se suele realizar más habitualmente. Se trata de tener el mismo ancho de bits de memoria y hacer dos lecturas (o escrituras) seguidas. De este modo, aun teniendo un procesador de 64 bits, podemos usar memoria de 32 bits con unos pequeños cambios en la arquitectura real del sistema.

El handicap aquí es que pese a tener un sistema teóricamente más rápido en realidad no lo es tanto, ya que para cada instrucción a ejecutar necesitamos dos lecturas, ejecución, dos escrituras, etc, frente a lectura, ejecución, escritura.

Y eso sin entrar en el almacenamiento de segundo nivel, o de disco, que en los teléfonos suele ser memoria flash. Mientras que el disco sea interno al teléfono siempre podemos seguir la idea de usar varios bancos, pero en cuanto metamos una tarjeta normal y corriente estamos limitados a su velocidad estándar. 

No obstante, esto no nos interesa porque el iPhone no soporta eso.

***

Una aplicación de 64 bits puede llegar a ocupar hasta un 40% más de memoria y hasta un 100% (el doble justo) de disco porque sus punteros tienen el doble de tamaño, y las estructuras de datos suelen ocupar el doble. Y al duplicarse el tamaño de las instrucciones máquina, gastan el doble de espacio al estar almacenados en disco.

Por lo tanto, suponiendo un iPhone con 1GB de RAM y ejecutando programas de 64 bits puros, ese giga se nos queda en aproximadamente 640M realmente útiles comparados con la versión de 32 bits. Es decir, que si queremos acompañar el uso de memora al rendimiento, tenemos que ampliarla en su justa razón. No me extrañaría que el iPhone 5S llevara 2GB de RAM, porque si lleva sólo 1, el efecto final va a ser menos memoria para las aplicaciones, sin hablar del espacio de disco. 

Hazte cuenta que tus 32 GB de disco serán equivalentes, con suerte, a unos 24GB, si no 16. Bonito, ¿no?

***

¿Hay alguna mejora real en tener 64 bits? Sí, sólo una, pero que no es obligatoria ni exclusiva de los 64 bits. El juego de instrucciones seguro que está más optimizado y el rendimiento multimedia y potencia de cálculo de fuerza bruta sí que se notan, y mucho.

¿Por qué? La toma de datos con el doble de ancho significa significativamente menos operaciones. Por ejemplo, una multiplicación de 64 bits en un procesador de 32 bits que no tenga instrucciones de 64 bits necesita hasta 4 multiplicaciones de 32 bits más una o varias sumas, secuencias de control aparte. En 64, esas posibles 5 instrucciones se convierten en una sola. Hemos acelerado 5 veces la operación, y sólo sin tener en cuenta también los tiempos de acceso. Es decir, con 32 bits, una instrucción se compone de tomar de memoria, ejecutar, poner en memoria. ¿La parte más lenta? Poner en memoria, seguida de tomar de memoria y finalmente ejecutar. Sustituimos cinco lecturas y cinco escrituras por una de cada. El incremento de rendimiento, aunque sea memoria de 32 bits bajo un entorno de 64 es literalmente enorme.

No obstante, para tener ese incremento de rendimiento no es necesario pasar a los 64 bits ni mucho menos. ¿Sabéis qué significan las siglas SSE, SSE2, SSE3? Pues eso mismo, que también podemos tomar un procesador de 32 bits y añadirle instrucciones especiales o, como se hace más habitualmente y que también ha hecho Apple, añadir un coprocesador más rápido y dejar que sea él el que haga todo ese trabajo. Si digo tarjeta de vídeo seguro que se me entiende mejor. 

***

Por lo tanto, lo dicho. Los 64 bits no son más que puro marqueting para generar aplausos y dejar bocas abiertas, tanto, que ahora todo el mundo quiere procesadores de 64 bits en sus teléfonos. Posiblemente veamos un Galaxy S4 cuya única mejora sean esos 64 bits, seguidos de un Note 4…

Y de nuevo Apple ha vuelto a conseguir que toda la industria de la telefonía móvil vaya detrás de ellos…

En fin…

***

Y ahora sí, puede que realmente sea éste el motivo por el cual los teléfonos de Apple comiencen a llevar chips ARM de 64 bits, que no les hacen ninguna falta.

¿Qué pasa con el MacBook Air? ¿Os imagináis un Air con un ARM de 64 bits, 8 ó 16 GB de RAM, menos de un quilo de peso, ejecutando la versión 12 de OS X que ha sido integrada con el iOS 9 (por cierto, cerrando el círculo) y con una duración de batería de 16 ó 24 horas? ¿Os imagináis algo a caballo entre el iPad y el Air, al estilo de una Surface PRO pero con la duración de batería de un iPad y el rendimiento de un Air? Me refiero a un MAC completo, plenamente funcional, pero en formato tableta.

Pues estad atentos, que los tiros van por ahí. No sacan un Air con un ARM porque estos todavía no tienen el rendimiento de un i3 o un i5, pero tiempo al tiempo. Y esperemos que Microsoft se ponga las pilas.

lunes, 26 de agosto de 2013

Revistas electrónicas y más petisoperías

Cuando yo digo que soy un poco petisopo, es que lo soy. Llevo todo el puñetero verano pegado, en casa, a un iMac que más que un ordenador parece una estufa, cuando justo al lado tengo un MacBook Pro Retina casi durmiendo el sueño de los justos.

Bueno, a ver, no es que esté todo el día delante del ordenador, que no lo estoy, ya tengo bastante con el del curro, pero siempre hay algo que mirar. Que si el correo, las noticias, o simplemente actualizar tu biblioteca con la última lectura o compra.

Y, por supuesto, escribir cosas como esta.

Para más inri, tengo a mi novia de aquí para allá con su Air. De la cocina a la sala de estar, de allí al dormitorio y, como parece un muelle, adopta las posiciones más variopintas que por desgracia yo no puedo porque mi columna vertebral no es la suya. Pero su portátil en una de sus manos. Siempre.

En fin, que hay que ser muy capullo, tan capullo como yo como para no darse cuenta del hecho: ¡que tienes un puto ordenador portátil que es tan potente como tu fijo, y encima da mucho menos calor!

Si de hecho, hasta en el curro tienes un portátil. También una bestia parda (cualquiera desarrolla para Windows Phone con algo menos de un i5/i7 con 8 GB de RAM y no muere en el intento, aunque en el caso del trabajo el cuello de botella es el disco duro, que es de 5200 vueltas y no hay presupuesto para uno SDD dado que el más pequeño que necesito sería de 256GB…).

De hecho en este mismo momento estoy en la sala de estar, sentado en el sofá con las piernas cruzadas, un cojín y encima, el ordenador. Sin calores, sin ruidos, sin penas.

***

Bueno, tras el despotrique matutino, un truco para tener vuestra revista preferida -comprada, eso sí-, en vuestro ordenador sin necesidad de Zinio o del Quiosco de iOS.

Zinio guarda localmente las revistas en una especie de archivo PDF por página. Es decir, cuando tu te bajas una revista, él crea una carpeta en su caché y baja una página por fichero. Cada una de esas páginas es un PDF, o al menos así lo parece. Porque si intentas abrirlo con algún programa genérico no puedes. Unos te piden una contraseña, otros simplemente te dicen que el archivo está corrupto.

Una solución sería tomar esos ficheros y pasarlos por algún rompe claves, pero tendrías que hacerlo fichero a fichero y seguro que te llevaría bastante tiempo, e incluso podría ocurrir que no pudieras porque realmente no sean PDF normales.

Pero si tienes un iPad o una tableta que sea capaz de tomar capturas de pantalla, lo tienes todo. Simplemente has de tomar una captura de cada página.

Una vez las tengas, te vas a un Mac/PC y las copias. Ya sólo queda imprimirlas a un PDF y, si quieres recortarlas, usar algo como Briss. 

En el caso del MAC, lo que yo hago es, una vez he importado las fotos con iPhoto, las saco a una carpeta local, las selecciono todas y las presento en Vista Previa. Una vez allí, y comprobado que siguen la secuencia lógica de la numeración, la exporto a PDF colocando los metadatos adecuados. Y de allí, al Calibre.

***

Si usáis iPhoto con Vista Previa, tened en cuenta que hay un bug bastante asqueroso. No sé de quién es la culpa porque siempre me doy cuenta a la hora de mirar si todas las capturas están bien y en secuencia.

El tema está en que faltan capturas. Como yo las hago en el iPad, a cada captura se corresponde un flash de la pantalla y el típico ruido de cámara de fotos, por lo que en principio hay una imagen guardada por cada captura.

Luego iPhoto te presenta la importación. Seleccionas todas y las pasas al programa, y luego de ahí a una carpeta externa.

Pues bien, ya sea que algunas capturas no se guarden en el iPad, o que iPhoto no las importe todas, o que sí las importe pero luego no las grabe todas localmente, el hecho es que cuando estás moviendo doscientas o trescientas fotos, siempre se pierde alguna.

Y sé que se pierden y que no es mi mano la que no toma la captura porque falta el número. Es decir, que la numeración de la captura pasa de, por ejemplo, IMG_1771.PNG a IMG_1773.PNG. La de en medio, por arte de birlibirloque, ha desaparecido. El problema está en que nunca me acuerdo de revisar todos los pasos y pillar al culpable.

Preguntadle a Apple.

Añade a eso que a veces tienes que borrar dos o tres veces una imagen de fotos en streaming porque te dice que se ha borrado pero en realidad no lo ha hecho y tendrás la combinación perfecta para hartarte del programa y para fragmentar seriamente tu disco duro y el bundle de iPhoto.

***

Ojo, yo hago eso con las revistas que he comprado y que me interesan tener de forma local y poder leerlas fuera de su aplicación, que a veces termina siendo muy limitada.

***

Sí, ya sé que lo conté, pero me apetecía hacerlo de nuevo.

jueves, 15 de agosto de 2013

iBooks en MAC OS X. ¿Por qué no? Y otras cosicosas pensariles

Antes de ayer instalé en mi MAC de escritorio la Preview 5 de OS 10.8 Mavericks, o más bien la 4 y luego actualicé a la 5. Todo fue bien y me gustó tanto que también la puse en mi portátil. 

De momento no he visto que ahorre más batería, sino que anda piscas pajas con la versión anterior. Es decir, unas 5 horas de las 7 u 8 prometidas. 

Pero no es eso lo que quería contar. La Preview 5 trae iBooks para MAC. Viene a ser lo mismo que el de las iCosas, pero en versión escritorio. Mismas opciones, más o menos la misma visualización. 

Una cosa que me llamó mucho la atención es la presentación del texto a la hora de leer un libro. La calidad, en una pantalla normal, es impresionante. No os digo ya en una Retina como la de mi Pro. 

Bueno, no es eso lo que me llamó la atención. Lo hizo el hecho de que si son capaces de pintar texto con tanta calidad… ¿por qué no lo hacen en todo el sistema? Porque fuera de un Retina, ya lo he comentado, el suavizado de fuentes en un MAC es prácticamente inexistente.

Al menos ya sé que saben y pueden hacerlo. Otra es que quieran.

***

Decía que iBooks funciona muy bien en un MAC. Incluso a pantalla completa, las columnas quedan limitadas a un ancho más que razonable. No sé si se deberá a que es el mismo código del iPad y tiene dicha limitación o a que se han dado cuenta de que hay un máximo de ancho de columna a partir de cual la lectura se hace difícil.

Quiero creer lo segundo, aunque Damocles me susurra al oído que no, que es lo primero y que a Apple se le da una higa si la línea es ancha o estrecha.

¿Qué opciones echo en falta? Ajuste de interlineado, de brillo independiente del que tenga el monitor y la opción de poner más columnas.

De todos modos cumple lo que promete.

***

Se supone que debe sincronizar con iCloud todos tus libros y posiciones sin importar dónde esté cada libro.

No obstante, es algo que no funciona. Quiero creer que lo vayan a arreglar, pero dado que la iNube de Apple nunca ha funcionado bien del todo, dudo que termine de ir bien.

De hecho ya falla cuando se trata de sincronizar entre dos dispositivos (un iPad y un iPhone), ahora que hay un tercero en la oficina dudo mucho que lo haga bien.

Pero debemos esperar.

***

Y se tienen que poner las pilas porque esta mañana la versión que tengo en el PRO ha decidido que mi música comprada en iTunes también son libros, y me ha bajado la carátula y me da la opción de leerlos. 

Por supuesto, luego ni se bajan ni se pueden leer.

Pero los libros de verdad que tengo tanto en el iPad como en el otro MAC, esos no. Esos para el iBooks de mi PRO no existen.

Vamos, que les queda un hervor… digamos que varios.

***

Y ahora vamos con las pajas mentales. ¿Por qué ha puesto Apple iBooks en un ordenador? ¿Para que la gente tenga más posibilidades de leer (o más bien, ellos de vender)? ¿Porque es algo así como completar funcionalidad o, en otras palabras, convergencia?

Microsoft ya lo está haciendo con su Windows Phone y su Windows 8. De hecho, ambas versiones comparten el mismo núcleo. Más o menos como hacen los dispositivos iCosas y sus hermanos mayores.

Son tiempos de convergencia, de reducir dos plantillas de programadores a una sola, de ahorrar costes, de saca muchas versiones y rápido…

De todos modos, visto lo visto, y ese es el punto al que quería llegar, no creo que falte mucho, no más de un año, quizás este septiembre (cosa que dudo), en que Apple convierta su MacBook Air en algo situado entre el propio Air y un iPad.

Es decir, es muy posible que ese supuesto iPad de 12 pulgadas no sea tal, sino un Air con pantalla táctil y teclado desmontable o al menos ocultable de alguna manera más o menos ingeniosa.

Sinceramente espero que no sea similar a la de los Surface de Microsoft, porque uno de los teclados ya se me ha roto y estoy esperando a que pasen estos días de fiesta para hacer valer la garantía.

lunes, 10 de junio de 2013

¿Apple? A bajar las acciones

Termino de ver la Keynote de Junio de 2013 y… creo que las acciones de Apple van a empezar a bajar en picado.
¿Por qué, os preguntaréis? Muy sencillo: Quitando el MacBook Air nuevo, que lo único que trae es una batería de mayor duración, no han presentado absolutamente nada nuevo…
Bueno, sí, un Mac Pro que parece un rodillo de amasar o un bote de coca cola y que creo que no tiene capacidad de ampliación o si la tiene es muy poca, y un montón de cosas nuevas… en beta.
Es decir, aparte de unos pequeños cambios en un modelo de portátil, más un nuevo ordenador que va a ser tan caro que nadie va a poder/querer comprárselo, nada. 
Cero patatero.
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No digo que todas esas cosas que han anunciado no sean chulas. Lo serán cuando estén en la calle, dentro de seis meses. 
Vaporware al más puro estilo de cualquier otra empresa.
Es lo que hay.
Apple ya no es lo que era.
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Acabo de comprobar que el Mac Pro no está en venta. Es decir, más vaporware.

domingo, 29 de julio de 2012

iCloud vs SkyDrive (para editar documentos)

Dicen que si envuelves una mierda en papel de plata y la rodeas de mucha publicidad, pese a su apestoso olor y consistencia, la gente dirá maravillas de ella. También dicen que a veces hay joyas ocultas que nadie se molesta en mirar…
Pues eso es exactamente lo que ocurre con estos dos productos. 
Por un lado tenemos a la súper publicitada iCloud. La gente anda como loca con el producto, que sinceramente no es para tanto ni funciona tan bien como se pretende que lo haga. Por un lado tenemos la parte de copia de seguridad de tus compras en los iPad, iPhones e iPod. Eso, creo, está funcionando más que bien. Pero no os emocionéis: restaurar los cuarenta gigabytes desde la nube de mi iPad muy bien puede tardar un día entero o incluso más, tiempo durante el cual tu dispositivo es poco menos que inútil. Desde un MAC esa misma restauración suele durar un par de horas como mucho. También tienes que mirar lo que valen 50 GB de datos en iCloud.
Tu decides.
Podríamos añadir que si no te fías o corres el riesgo de que la parte del iTunes en tu MAC se corrompa, tienes la posibilidad no sólo de sacar a mano dicha copia y guardarla donde quieras, sino también la del Time Machine, que te permite no sólo tenerla guardad, sino recuperar versiones antiguas.
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Vale. Eso no lo tiene SkyDrive. De momento, porque veremos qué hace Windows 8 con los perfiles compartidos. Si no pasa nada y si cumplen lo prometido, la parte tableta de este sistema operativo lo traerá con la misma transparencia que lo tiene iOS (con la ventaja de que también funcionará, en parte, para la versión escritorio, cosa que no ocurre con iCloud).
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¿Conocéis algo que se llama Conexión de documentos de Microsoft? Seguro que no, pero es algo que trae, al menos, Office 2011 para MAC. Ese programa te permite entrar no sólo en SkyDrive, sino también en otros servidores de Sharepoint… Una vez configurado, sólo tenemos que abrirlo e ir navegando por sus distintas carpetas y haciendo doble clic en los documentos pertinentes para que se abran localmente y luego se guarden en la nube.

Sí, habéis leído bien: carpetas. Las que quieras y con el nivel de anidamiento que quieras. 
¿iCloud? Sólo un nivel, al mismo estilo que la lista de programas de las iCosas. A todas luces insuficiente para cualquier trabajo profesional, aunque suficiente para uso doméstico y anecdótico, que parece ser el destino del sistema operativo de Apple para los equipos de escritorio.
Otra de las pifias de iCloud consiste en que cada programa tiene su nube, con lo que eso de tener centralizado todo en un mismo lugar y no repetir cosas (por ejemplo, yo podría editar un mismo DOC en Word y Pages) se va por el garete.
¿Qué pasa con la nube particular cuando borras un mismo programa en todos tus equipos? ¿Se pierde? ¿Se queda en el limbo esperando la reinstalación y ocupando espacio que quizás nunca vuelvas a recuperar?
Lo dicho, una porquería de servicio. Muy cool, muy fashion de la muette pero sólo eso y nada más.

viernes, 27 de julio de 2012

MacBook Pro Retina. Primeras impresiones

Bueno, pues llevo ya unos días con mi flamante MacBook Pro Retina y ya puedo hablar con conocimiento de causa sobre él.

Las principal mejora que publicitan es la pantalla Retina. En principio la cosa no tiene truco: tenemos una resolución increíble con una nitidez idéntica a la del iPad e iPhone. También han cambiado algunas cosas en la pantalla de selección de resoluciones: hemos pasado de que nos muestren las físicas a enseñarnos cinco resoluciones sin indicar nada más que una relación de tamaños de texto y espacio. De las cinco, la central es la nativa del Pro. Luego tenemos dos a cada lado. 

Una cosa curiosa que al parecer no está presente en este tipo de panel es la resolución nativa del mismo. Si os fijáis, en las pantallas tradicionales hay una resolución de pantalla que se ve perfecta, mientras que en todas las demás el resultado queda como borroso. Pues bien, en una pantalla Retina eso no pasa y todas tienen la misma claridad y precisión, lo que quiere decir que podemos trabajar con la que más nos guste.

No obstante, tener una pantalla de este tipo genera algunas complicaciones: algunos programas se ven horribles. Una muestra la tenéis con el cliente oficial de Twitter, que si bien para muchos -incluido yo mismo- es más que suficiente, en el Pro he tenido que sustituirlo por Twitterrific porque no es que se vea mal, es que se ve completamente horroroso, completamente emborronado.

Esto nos da una idea de cuán chapuceramente está construido un programa. Si tienes un Pro de estos, y el programa muestra el texto perfecto pero los gráficos escalados, los programadores que lo han hecho son de primera. Si te encuentras con que los gráficos se ven diminutos (independientemente de cómo se muestre el texto), estás ante programadores de segunda. Y finalmente, si te ocurre como con el cliente de Twitter, a esa gente no la puedes llamar programador…

A ver, que nadie se me sulfure, lo de la calidad del programador va medio en broma, pero lo de la chapucería nacional no.

Retomando el tema del Twitter, primero probé Tweetbot, pero está en versión Alfa y encima consume entre el 1% y el 10% de tiempo del procesador, con lo que la batería del Pro dura muchísimo menos. 

Ahora estoy con Twitterrific, tanto en el iPad como en el Retina. Dice que se mantiene sincronizado entre clientes, pero de momento a mi no me está funcionando.

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De todos modos, para aquellos acostumbrados a los paneles normales, no os podéis imaginar la calidad de la pantalla. Hay que verla para darse cuenta. Luego, cuando vuelves a un ordenador normal te das cuenta de lo mierdosas que son todas las demás pantallas, sobre todo las de los otros MAC, que pintan un texto bastante asqueroso.

La navegación Web, siempre que la hagas con Safari, también es exquisita en cuanto a calidad. Otros navegadores como Chrome no quedan a la altura del tema, y se ve todo como turbio, pero no tanto como con el cliente oficial de Twitter.

En mi caso, para minimizar este problema, tengo seleccionada la resolución mayor, que es casi idéntica a mi iMac de 27” pero en un tamaño de 15”. En algunos momentos sí que tengo que forzar la vista, pero son puntuales y con acercar un poco más la cabeza es más que suficiente.

De este modo la resolución de los gráficos queda casi idéntica a las 96 dpi estándar y no ves escalonado alguno, y el texto, aunque pequeño, también queda más que visible dada la calidad de la pantalla. Y si te queda demasiado diminuto, siempre puedes variar el zoom que la mayoría de editores de texto tienen.

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Compré la versión más grande, el i7 a 2.6GHz con disco SSD de 512 GB. Pero lo hice con un descuento puntual y se me quedó casi al precio del modelo inferior, y con ese tamaño de disco y lo que yo hago no tendré problemas de almacenamiento ya que nunca he llegado a ocupar más de doscientos o trescientos gigas. Y no lo hice por el rendimiento, sino por el disco.

No obstante, la combinación de procesador y disco hacen que este equipo sea rápido. Lo repito: rápido. No hay ningún tipo de retardo en casi nada, todo es instantáneo. Desde cargar un vídeo hasta abrir el Word o el Pages, que se toman su tiempo con un disco duro mecánico. Un test rápido me dio unos 390 Mb/s de escritura y 450 MB/s de lectura. Sin ser el rendimiento de Cruzier M4 del iMac, tampoco está mal.

Eso sí, como hagas algo más aparte de navegar o de mirar el correo el ordenador se calienta. Poco pero se calienta, y si haces más cosas más se calentará, hasta el punto de que tendrás que quitártelo de las piernas.

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Pesa muy poco más de los dos kilos, y la verdad es que no se hace muy pesado si no se calienta. De hecho lo he estado usando en el sofá con él sobre el pecho para leer un PDF y sostenido entre las rodillas y el pecho, tumbado, para escribir algo. Evidentemente es más pesado que el Air, pero tampoco es tanta la diferencia y, si sumamos el mayor tamaño de pantalla y su calidad, al Air le voy a dar pase de venta dentro de poco. (Por cierto, ¿Le interesa a alguien un Air del 2011 de 13”?).

Una cosa que no me ha gustado es que parece menos robusto que las versiones no Retina. Al cogerlo con una mano cruje un poquito y te da algo de yuyu. Se ve que al ser más fino cuenta con menores refuerzos internos. Y otra cosa: no lo sujetéis con una sola mano desde el lateral y hagáis presión sobre la zona de los altavoces…

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El sonido es acojonante, que es otra de las características de su venta. Pantalla, disco y sonido. Os puedo asegurar que se oye incluso mejor que un iMac, que debe tener altavoces, si no de más calidad, sí algo más grandes.

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Y finalmente está el tema de la batería. Se carga en unas dos horas y se descarga más que adecuadamente para durar lo prometido o incluso más. De hecho, pese a haber estándole metiendo el León Montañés, y luego todas las actualizaciones pertinentes, sólo he tenido que recargarlo una vez.

Y bueno, que sepáis que esta entrada ha sido escrita desde el susodicho equipo. :-)

sábado, 14 de julio de 2012

Ahora sí, ahora no. Vivan las cerificaciones

Somos imbéciles. O al menos eso es lo que Apple piensa de nosotros. Os cuento una historia sobre certificaciones.

Todos (o la mayoría, no sé) de los equipos de Apple traen varias certificaciones. Una de ellas es la EPEAT, que parece ser que si se la dan a un equipo, aparte de ecológico, es de montaje y desmontaje fácil (o algo similar). He de reconocer que tampoco he mirado exactamente qué es EPEAT, pero para la tesis que quiero defender no hace falta. Simplemente es una pegatina más que puedes poner en la caja y en las características del equipo, y que se supone, como el valor en la mili, cumple una serie de requisitos más o menos estrictos.

Yo recuerdo haber pasado algunas de inmunidad electromagnética con serias dificultades, sobre todo cuando ves cómo le aplican nosecuantosmil voltios a tu cacharrín y ves cómo se cae y luego se levanta. También he pasado algunas especiales para poder ser homologadas y cumplir ciertas legislaciones locales. Estas han sido más fáciles, porque simplemente comprueban que tu equipo cumple con los mínimos exigidos por la ley.

Por lo tanto sé de lo que hablo. Y quizás algún día cuente una anécdota -si se le puede llamar así- de algo que me pasó tiempo ha y que casi hace que le prendiera fuego al laboratorio que las hizo.

Pues bien, hace unos días Apple dijo que sus equipos ya no tenían la certificación EPEAT. La gente empezó a quejarse, y días después Apple dijo que sí, que la volvían a tener.

¿Cómo puede ser eso? A ver, la tienen o no la tienen. Ojalá fuera tan fácil eso de ponerse y quitarse pegatinas. 

De hecho, ahora ya también la tiene el MacBook Pro Retina, que según dicen los expertos es de lo menos ecológico y difícil de montar/desmontar que hay actualmente en el mercado.

De todo esto yo me quedo con la idea de que un poco imbéciles si que debemos ser, por creernos a pies juntillas lo que nos dicen, como si fuera tan fácil poner o quitar una certificación, y todavía más imbéciles por tragarnos que el Pro Retina cumple la EPEAT. Vamos, que poderoso es don dinero, y tonto el pueblo entero.

domingo, 8 de julio de 2012

Instalando un segundo disco a un iMac mid 2011 (III). Software

La segunda parte de esta entrada está aquí.
Bueno, si todo os ha ido bien, el MAC arrancará como siempre, pero ahora tendrá un disco más que tendréis que inicializar. En mi caso, sin contar nada externo al MAC, ahora tengo dos discos duros, uno SSD de 256GB y otro mecánico de 1TB, cada uno de ellos conectado a su propio puerto SATA III. El mecánico es el que viene de serie con el iMAC, el SSD es un Cruzier M4 (El de 2TB es el FireWire 800 que ahora uso de Time Machine):

Mi primera idea fue restaurar la partición completa que tenía en el mecánico sobre el SSD. Pese a haber sido copiada sin problemas desde la partición de recuperación del iMac, y tras reiniciar el disco mecánico, dos cosas empezaron a ir mal:
Perdí la partición de recuperación que estaba en el de 1TB, y mi cuenta de usuario perdió algún tipo de token de seguridad y se fueron al garete la mitad de las activaciones de programas y la otra mitad dejó de funcionar bien, dando extraños errores. Por lo que tuve que restaurar de nuevo sobre el mecánico, desactivar algunos programas que llevaban activaciones, y luego realizar una instalación en limpio sobre el SSD, dejando el mecánico como disco para datos. 
En el SSD tengo el sistema operativo con todo, incluso un par de máquinas virtuales. En el otro todo lo que me voy descargando de internet, otras máquinas virtuales y el código fuente, que tengo duplicado online mediante SkyDrive. Tengo ambos discos ocupados en un 50% aproximadamente.
***
Realicé una serie de pruebas de rendimiento sobre el Cruzier. Yo no sé dónde se sacan las tasas de escritura, pero las de lectura sí que acompañan. Recién instalado, con el sistema operativo en el disco mecánico, me dio unas tasas de 200MB/s de escritura y unos 600MB/s de lectura. Sí, 600. Ahí queda eso.
Justo ahora, con todo el sistema operativo instalado, el rendimiento del disco es el indicado:

La escritura ha tenido picos de 300, y la lectura de 600. Como dijo aquél, ahora vas y lo kaskas.
***
¿En qué se traduce eso? 
Pues en 8 segundos de tiempo de arranque desde que aparece la pantalla blanca hasta que tienes el escritorio funcionando. Antes con el mecánico tardaba unos cuarenta segundos a aparecer el escritorio, y luego el disco se tiraba sus buenos cinco minutos rascando como loco. También era habitual que me apareciera la roseta multicolor de la muerte con bastante frecuencia. Básicamente siempre que tenía que hacer alguna tarea intensiva de disco y a veces hasta redimensionando ventanas.
Ahora, lanzar programas como Pages, Word, Excel o el propio iTunes son operaciones instantáneas. Y la rosa multicolor sólo la veo cuando accedo al disco mecánico y está detenido, porque si todavía no se ha parado tampoco tengo esos autismos a la hora de escribir en disco.
Incluso la máquina virtual Windows que tengo se levanta en un par de segundos, y los programas se lanzan de forma instantánea. Más que en PC (también con discos SSD pero mucho más antiguos y más lentos). Las que están en el disco mecánico van algo más lentas, pero no mucho más.
Digamos que tener un disco para el sistema operativo y otro para los datos es lo que realmente necesita OS X para disparar el rendimiento de todo.
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TRIM o no TRIM
La pregunta del millón. ¿He parcheado para activar el TRIM? Pues no. Os cuento.
Los discos SSD son memorias tipo flash como las SD y los USB, lo único que sensiblemente más rápidas. Este tipo de chips funcionan de forma completamente diferente a los discos tradicionales. Digamos que se presentan como una serie de sectores lineales como los discos, pero debajo hay otra cosa: chips de memoria estática.
Estos chips tienen tres comandos: lectura, escritura y borrado. Y una regla: antes de escribir hay que borrar. O escribir sobre borrado. 
Cuando el sistema operativo lee de disco, el driver del SSD traduce la orden de lectura ATA a la de lectura del chip o chips afectados. La lectura se realiza y no pasa nada.
Cuando el sistema operativo escribe en un archivo, el driver SSD traduce la orden de escritura ATA a una del chip. Si el chip está borrado, se escribe y no pasa nada. Si el chip no está borrado, primero se emite un comando de borrar y luego de escribir. Cosa curiosa el borrado es sensiblemente más lento que la escritura. Digamos que borrar es “peinar” las celdillas, dejándolas en punta. Cuando escribes, agachas las celdillas pertinentes y punto.
Cuando el sistema operativo borra un archivo, realmente no lo borra, sino que lo marca, dentro de la tabla de índice, como borrado. Por lo tanto, el contenido del fichero no se borra, tanto en un disco magnético como en uno SSD. Cuando se sobreescribe un sector de un fichero borrado (pero que no está borrado en sí), en un disco mecánico la cabeza pasa y reescribe sin problemas. En uno SSD no. En uno SSD hay que, primero borrar las celdillas y luego escribir. 
Para que os hagáis una idea: una operación de escritura sobre unas celdas no borradas puede pasar de una tasa de 250MB/s a 10 ó 20MB/s, como cuatro veces más lenta que en un disco mecánico.
Conforme vamos usando un disco SSD, vamos creando y borrando ficheros. Lo hacemos nosotros y lo hace el sistema operativo, y el driver del disco, que no es tonto, va usando partes borradas para escribir, hasta que ya no quedan de esas y entonces se utilizan las que están todavía sin borrar. Y viene la caída de rendimiento. Os aseguro que yo lo he experimentado con el PC y es enorme. De diez a uno, o más.
¿Cómo se soluciona eso? TRIM. Cuando un MAC (o un Windows o las últimas versiones de Linux) marca un archivo como borrado, mira qué sectores ocupaba y envía un comando TRIM para cada una de esas celdillas. Luego, el disco, cuando tiene tiempo libre, va ejecutando el comando de borrar sobre dichas celdas. Y cuando se vaya a escribir de nuevo, éstas ya están peinadas y nos ahorramos el comando de borrado y por tanto la caída de rendimiento.
Aquí hay un handicap, y es que si el disco no tiene tiempos idle no va a borrar nada, por lo tanto los discos SSD no suelen valer para los servidores. Con los mecánicos pasa lo mismo, que al tener una tasa de uso intensiva, la parte que calcula cómo evitar la fragmentación no tiene tiempo de actuar y el disco se fragmenta que da gusto, pero la caída de rendimiento de un disco mecánico fragmentado no es tanta como la de uno SSD sin celdas vacías.
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¿Qué pasa con mi Cruzier M4? Pues que según el fabricante tiene una cosa que se llama recolector de basura, que es una variante al TRIM pero sin TRIM, y que en concreto para los MAC, dicen, no es necesario activar el TRIM porque ellos ya lo hacen de forma automática con su recolector, y que de hecho, activar ambos es contraproducente. Ignoro si es cierto o no, pero en mi caso, y de momento (y sin activar el TRIM) todavía no he experimentado ninguna caída de rendimiento.
Parece ser que todos los Cruzier M4 llevan este sistema, y que si el tuyo no, actualiza a la última versión del firmware y lo tendrás.
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Desfragmentar, recuperar datos borrados
Los discos SSD no necesitan desfragmentarse (cierto es que, salvo excepciones, los mecánicos tampoco). Iba a decir que no se fragmentan, pero sí que lo hacen, en la misma medida que uno mecánico. La diferencia está en que dicha fragmentación no afecta para nada al rendimiento. 
Un disco SSD es una serie de chips uno al lado del otro, y el tiempo de acceso es prácticamente idéntico. Salvo en una lectura/escritura en modo ráfaga, bastante poco común salvo que estemos copiando ficheros grandes, el rendimiento es prácticamente el mismo ya que el tiempo de acceso a cualquier parte a partir de otra diferente es prácticamente el mismo.
Cuando un disco SSD se rompe los datos no se pierden. Se queda en modo lectura y punto. Al no tener partes mecánicas no hay nada que se pueda romper físicamente. Está claro que si una celda se rompe está rota, o que si sufre una sobretensión se puede ir todo al garete, pero no es lo habitual. Cuando un SSD empieza a tener problemas serios de escritura el firmware impide más escrituras, pero todavía se puede usar como dispositivo de solo lectura, aunque mi consejo es que copies los datos lo más rápido posible.
Finalmente, cuando un fichero ha sido borrado (y el TRIM o el recolector ha hecho su trabajo), olvídate de recuperar nada. Si formateas, formateado has. No hay vuelta atrás. Las celdas se han borrado y no queda rastro, no al menos desde el punto de vista de la calle. Supongo que los gobiernos y otras entidades tendrán sistemas para cortar los chips y fotografiarlos y encontrar las celdillas residuales no borradas, o restos de electrones atascados aquí o allí, pero a efectos prácticos olvídate de recuperar tus datos por cualquier medio. Así que afila tus copias de seguridad. 

Instalando un segundo disco a un iMac mid 2011 (II). Operación

La primera parte de esta entrada está aquí. 
Bueno, al final me ha llegado el kit de montaje del segundo disco, con un puto recargo de treinta euros de aduanas por una caja de herramientas y un cable. Un poco cabrones sí que son, la verdad. En fin.
Bueno, no voy a contar mucho aquí. He seguido los pasos descritos por la gente de iFixit, y de hecho el desmontaje y montaje son bastante sencillos excepto una serie de cosas importantes que han omitido.
En primer lugar la pantalla del iMac sale con muchísima facilidad ya que va sujeta con imanes. Lo que si que hay que tener es mucho cuidado con ella porque es un simple plástico. Nada de cristal, así que ciudadín con los rayones y los golpes.
Una cosa que no comentan y que es muy importante es lo que creo que es la tarjeta WiFi, que está por el centro de todo. Ved la foto.

Si una vez que has soltado la CPU empiezas a moverla para acá y para allá lo más fácil es que se os suelten los tres cablecillos que van a malas penas enganchados en la placa. Para quitarla sólo hay que soltar el tornillo de la izquierda de la parte de abajo.
Ojo con los tornillos que sujetan la CPU, que no son todos iguales aunque lo parezcan. De los que tienen cuerpo sin roscar, hay dos alturas. Anota bien quién es quién.  
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Levantar la CPU para colocar el conector SATA es fácil. Lo que es un poco laborioso es volver a meter la placa base bien. Y ojo, mucho cuidado que hay que encajarla en su sitio. Cuesta un poco pero al final se consigue. También hay que tener cuidado con los cables que has soltado, que en un tres y no res se meten por debajo y tienes que andar metiendo puntas o pinzas para recuperarlos.
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Os hará falta una linterna. No es imprescindible pero ayuda un montón a la hora de mirar cuando no tengas claro qué hay debajo o cómo encajan las cosas. Tampoco estaría de más que os agenciárais unas pinzas. Por si se os escapa algún cable.
Por lo demás es proceso es completamente transparente, y al encender el MAC este pita si te ha olvidado meter de nuevo la RAM, que es lo que me ha pasado a mi. Menudo susto, oye, hasta que he visto en un rincón de la mesa los cuatro módulos de memoria… 
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Y nada más que decir. Luego os cuento cómo va el software y qué hay que hacer para instalarlo: básicamente nada. 

domingo, 1 de julio de 2012

De Kindle a Boox i62HD (Review y cómo automatizar tareas)

El RFOG se ha cambiado de bando, o al menos eso parece. No es que sea un chaquetero, sino que simplemente se ha cansado de sus Kindles. La jugada todavía no ha terminado, porque le queda un cacharrín por vender. Os cuento.

En su haber, y a fecha de hoy, tiene un Kindle 2 USA y otro DX (no recuerda si USA o Internacional) prestado a una de sus hermanas. Luego tiene otro Kindle 2 Internacional que obra en las manos de la otra. Eso son préstamos en usufructo, lo que viene a decir que son propiedad de sus hermanas y que, salvo que se cansen o se les rompa, no los volverá a ver.

También poseía un Kindle Touch WiFi, que ahora es propiedad de su novia. El Kindle 4 que le regaló a ella lo tiene, en préstamo, la madre de RFOG. Queda un Kindle 3 de su novia que de momento duerme el sueño de los justos pero que seguro será vendido próximamente.

También ha vendido su Nook de primera generación (el de la pantallita), su Kindle 3 con funda de luz, y su Kindle DXG. Tiene apalabrado su Boox 6, que anda un poco corto de batería, y su PocketBook 903 Pro, que todavía sigue en venta. 

Para el que le interese, su precio es de 250 euros portes incluidos a la península. Se ha interesado bastante gente en él, pero nadie se decide. Y de momento el precio no es negociable. 

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Como veis, prácticamente se ha deshecho de su flota de lectores de e-books que no tiene prestados. El principal motivo de la venta es muy sencillo: hay que darles mantenimiento mensual si no quieres que se les rompa la batería, y hay que irlos actualizando. Si no los usas, claro, que lo que le ocurre a él.

Se queda con un Transformer Prime con teclado en castellano, un iPad 3 (más un iPad 1 que está usando su novia), y su nueva joya de la corona: un Boox i62HD. 

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El Boox. 

Es un aparato de última generación con pantalla HD, lo que quiere decir que en lugar de 800x600 píxeles de resolución tiene 1024x768, lo que se nota bastante. Claro, no es un iPad 3, pero sí que pinta mucho mejor el texto y te permite tener una fuente algo más pequeña sin pixelar.

Como es habitual últimamente, tiene pantalla táctil por infrarrojos y WiFi. Aparte de eso soporta la mayoría de formatos, cosa que a fecha de hoy ya no es tan importante ya que tenemos el Calibre para realizar las conversiones de forma automática.

Si queréis leer en detalle sobre el cacharro, podéis echar un vistazo a esta que ha hecho el amigo Aprendedor, que fue el valiente que pidió la primera unidad, al menos en la familia de Lectores Electrónicos. 

Yo tengo poco más que añadir a la misma. Bueno, sí, alguna cosilla. 

Para empezar, el firmware cumple con lo prometido, justito pero lo cumple. Lo más destacable del mismo es que puedes elegir qué programa quieres para visualizar los diferentes formatos. Tiene el PDFViewer para PDF y ePub, que es el visor con DRM de Adobe y que, según opinión generalizada de todo el mundo, es una mierda pinchada en un palo. FBReader y CoolReader son los otros dos visores.

Tengo que decir que mi gran favorito, CoolReader, me está desilusionando por los problemas que tiene, que ignoro si serán de Boox o del propio CoolReader. Pese a poder configurarlo externamente (aquí lo explico), sigue haciendo mal el silabeo, y el renderizado del texto es bastante malo. La única ventaja que le veo es la doble columna en apaisado, que se puede activar manualmente editando el fichero de configuración que está en el disco del lector. Por esos motivos, tiene a FBReader como visor principal.

También he intentado compilar el SDK y los programas que vienen de ejemplo, y como es habitual con la mierda de Linux, no he podido porque faltan paquetes y hay bugs que no solucionan ni así los maten…

La duración de la batería, o bien es exquisita, o bien el medidor no funciona. Una de dos, porque con cuatro rayas lo recibí y con cuatro rayas sigue al cabo de casi una semana de leer todos los días.

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Una de las poquísimas cosas que echo a faltar es la facilidad que tenía el Kindle de enviar libros de forma automática sin tener que conectarlo al ordenador. Con enviar el fichero por correo electrónico era suficiente.

En el Boox (y ya de paso en cualquier otro) eso no es posible, por lo que o bien lo conectas a un PC, o bien te inventas algo. 

Enchufarlo a un MAC tiene un pequeño problema, y es que el desmontaje de la unidad no se realiza de forma satisfactoria y, aparte del aviso del propio ordenador, el Boox se queda un poco pillado hasta que lo reinicias.

Una forma de evitar este problema es tener todos los libros en una microSD. Como no lee metadatos, puedes tener los libros que quieras sin que el aparato se ralentice. 

Luego duplicas esa carpeta en el ordenador, o más bien creas una carpeta en tu ordenador con los libros que quieras que vayan en la SD del Boox (o de cualquier otro que tenga soporte para tarjeta externa). Cada vez que quieras añadir o quitar algo, lo haces sobre dicha carpeta.

Y luego te agencias algún programa de sincronización. En Windows tienes el Microsoft SyncToy, que es gratuito y funciona muy bien. En MAC todos los gratuitos que he probado adolecen de algún problema. No obstante, en un Bundle de esos que a veces te venden diez programas por el precio de uno, obtuve el FolderSynchronizer que funciona muy bien y es muy sencillo de manejar.

Ya sólo queda configurar el tema para que la SD quede como elemento de copia de seguridad de tu carpeta local y, cada vez que añadas o quites libros, sácala del lector, insértala en el ordenador y sincroniza.

Claro está, también puedes hacer eso enchufando el lector al ordenador.

miércoles, 20 de junio de 2012

Instalando un segundo disco a un iMac mid 2011 (I). Preparativos

Para los que no seáis unos putos fanboys como yo, os hago una introducción. Los ordenadores de Apple se suelen renovar más o menos una vez al año. Unas veces son sólo actualizaciones de tecnología (es decir, adaptar el equipo a lo último en procesadores y memoria) pero otras hay revisiones más importantes y, de cuando en cuando, un bombazo.
Este año ha sido el Macbook Pro con pantalla Retina, hace dos años (o tres, ya no me acuerdo) fue el Macbook Air con discos SSD. El año pasado a los iMac se les hizo una pequeña revisión interna, sobre todo al de 27”, lo que dejó hueco para colocar un segundo disco SSD aparte del tradicional mecánico. 
Pero los precios oficiales con dicho segundo disco era más que prohibitivos. Aparte de que los tamaños de disco partían de 256 GB, incrementaban el precio en 600 euros, que no es moco de pavo para un equipo caro de por sí. Si querías sólo el disco SSD en lugar del mecánico el incremento era de 500.
Pasado un tiempo la gente de iFixit encontró la forma de que uno pudiera añadirse su propio disco duro. En general, y hasta la versión del 2011, añadir un segundo disco en un iMac suponía que tenías que retirar la unidad de DVD para hacer sitio y para usar el puerto SATA. 
A partir del 2011 no sólo hay hueco para añadir un SSD, sino que también existe un puerto SATA3 extra en la placa base para ello.
En resumen, que si eres un poco manitas, puedes hacértelo tu mismo con un coste equivalente a la mitad del precio que cobra Apple.
En mi caso, voy a ponerle un disco Crucial M4 SSD de 256GB. En la tienda de la esquina, 225 euros. Ya sé que se podría encontrar más barato en Amazon o en algún otro lado, pero si hay algún problema es mucho más fácil acercarse a la tienda que andar con envíos y demás.
Lo pedí el lunes, el martes ya estaba en la tienda y hoy miércoles me lo he traído. Muy mono él, en su cajita.
Me falta la segunda parte para comenzar a operar. La forma más sencilla es pasar por la tienda de iFixit y comprar esto: iMac Intel 27" Mid 2011 Dual Hard Drive Kit, que se supone trae todo lo necesario para desmontar y añadir el segundo disco excepto el propio disco en sí, que hay que comprar aparte.
Si os fijáis en la foto, trae un juego de ventosas para retirar el cristal, un palito para ir soltando los conectores internos y un juego de puntas especiales para los tornillos internos del iMac. Y finalmente los accesorios al disco: pegatinas para sujetarlo y el cable SATA que irá desde la placa base al disco SSD.
Supongo que existirá alguna forma de encontrar eso mismo más barato. Los destornilladores creo que son TORX normales, y el palito se puede sustituir con cualquier otra cosa. Lo mismo pasa con las ventosas, que seguro cualquier cristalero te las puede prestar o incluso las puedes comprar donde sea.
Lo jodido de encontrar sería el cable. Cuando lo reciba lo veré. Seguro que los conectores están disponibles en tiendas especializadas, y hacerse uno mismo un cable suele no ser muy complicado a poco mañoso que seas… 
Pero comprarlo todo de una tacada es una comodidad increíble, y por 70 dólares más gastos lo tienes todo listo.
Junto a los portes, 35 dólares, la cosa ha subido a 105$, 85 euros al cambio cuando hice la compra, que fue el sábado.
Por lo tanto, el coste de adaptación, Aduanas aparte (si te tocan, aunque no creo que pagara mucho un juego de herramientas), es de 85+225=310 euros, justo un poco más de la mitad. 
Si no pasa nada, mañana recibiré el Kit, con lo que ya os contaré cómo ha ido la cosa.
Eso sí, creo que hay que ser MUUUUUY MANITAS para realizar la operación. Espero estar a la altura.