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lunes, 26 de agosto de 2013

Revistas electrónicas y más petisoperías

Cuando yo digo que soy un poco petisopo, es que lo soy. Llevo todo el puñetero verano pegado, en casa, a un iMac que más que un ordenador parece una estufa, cuando justo al lado tengo un MacBook Pro Retina casi durmiendo el sueño de los justos.

Bueno, a ver, no es que esté todo el día delante del ordenador, que no lo estoy, ya tengo bastante con el del curro, pero siempre hay algo que mirar. Que si el correo, las noticias, o simplemente actualizar tu biblioteca con la última lectura o compra.

Y, por supuesto, escribir cosas como esta.

Para más inri, tengo a mi novia de aquí para allá con su Air. De la cocina a la sala de estar, de allí al dormitorio y, como parece un muelle, adopta las posiciones más variopintas que por desgracia yo no puedo porque mi columna vertebral no es la suya. Pero su portátil en una de sus manos. Siempre.

En fin, que hay que ser muy capullo, tan capullo como yo como para no darse cuenta del hecho: ¡que tienes un puto ordenador portátil que es tan potente como tu fijo, y encima da mucho menos calor!

Si de hecho, hasta en el curro tienes un portátil. También una bestia parda (cualquiera desarrolla para Windows Phone con algo menos de un i5/i7 con 8 GB de RAM y no muere en el intento, aunque en el caso del trabajo el cuello de botella es el disco duro, que es de 5200 vueltas y no hay presupuesto para uno SDD dado que el más pequeño que necesito sería de 256GB…).

De hecho en este mismo momento estoy en la sala de estar, sentado en el sofá con las piernas cruzadas, un cojín y encima, el ordenador. Sin calores, sin ruidos, sin penas.

***

Bueno, tras el despotrique matutino, un truco para tener vuestra revista preferida -comprada, eso sí-, en vuestro ordenador sin necesidad de Zinio o del Quiosco de iOS.

Zinio guarda localmente las revistas en una especie de archivo PDF por página. Es decir, cuando tu te bajas una revista, él crea una carpeta en su caché y baja una página por fichero. Cada una de esas páginas es un PDF, o al menos así lo parece. Porque si intentas abrirlo con algún programa genérico no puedes. Unos te piden una contraseña, otros simplemente te dicen que el archivo está corrupto.

Una solución sería tomar esos ficheros y pasarlos por algún rompe claves, pero tendrías que hacerlo fichero a fichero y seguro que te llevaría bastante tiempo, e incluso podría ocurrir que no pudieras porque realmente no sean PDF normales.

Pero si tienes un iPad o una tableta que sea capaz de tomar capturas de pantalla, lo tienes todo. Simplemente has de tomar una captura de cada página.

Una vez las tengas, te vas a un Mac/PC y las copias. Ya sólo queda imprimirlas a un PDF y, si quieres recortarlas, usar algo como Briss. 

En el caso del MAC, lo que yo hago es, una vez he importado las fotos con iPhoto, las saco a una carpeta local, las selecciono todas y las presento en Vista Previa. Una vez allí, y comprobado que siguen la secuencia lógica de la numeración, la exporto a PDF colocando los metadatos adecuados. Y de allí, al Calibre.

***

Si usáis iPhoto con Vista Previa, tened en cuenta que hay un bug bastante asqueroso. No sé de quién es la culpa porque siempre me doy cuenta a la hora de mirar si todas las capturas están bien y en secuencia.

El tema está en que faltan capturas. Como yo las hago en el iPad, a cada captura se corresponde un flash de la pantalla y el típico ruido de cámara de fotos, por lo que en principio hay una imagen guardada por cada captura.

Luego iPhoto te presenta la importación. Seleccionas todas y las pasas al programa, y luego de ahí a una carpeta externa.

Pues bien, ya sea que algunas capturas no se guarden en el iPad, o que iPhoto no las importe todas, o que sí las importe pero luego no las grabe todas localmente, el hecho es que cuando estás moviendo doscientas o trescientas fotos, siempre se pierde alguna.

Y sé que se pierden y que no es mi mano la que no toma la captura porque falta el número. Es decir, que la numeración de la captura pasa de, por ejemplo, IMG_1771.PNG a IMG_1773.PNG. La de en medio, por arte de birlibirloque, ha desaparecido. El problema está en que nunca me acuerdo de revisar todos los pasos y pillar al culpable.

Preguntadle a Apple.

Añade a eso que a veces tienes que borrar dos o tres veces una imagen de fotos en streaming porque te dice que se ha borrado pero en realidad no lo ha hecho y tendrás la combinación perfecta para hartarte del programa y para fragmentar seriamente tu disco duro y el bundle de iPhoto.

***

Ojo, yo hago eso con las revistas que he comprado y que me interesan tener de forma local y poder leerlas fuera de su aplicación, que a veces termina siendo muy limitada.

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Sí, ya sé que lo conté, pero me apetecía hacerlo de nuevo.

jueves, 15 de agosto de 2013

iBooks en MAC OS X. ¿Por qué no? Y otras cosicosas pensariles

Antes de ayer instalé en mi MAC de escritorio la Preview 5 de OS 10.8 Mavericks, o más bien la 4 y luego actualicé a la 5. Todo fue bien y me gustó tanto que también la puse en mi portátil. 

De momento no he visto que ahorre más batería, sino que anda piscas pajas con la versión anterior. Es decir, unas 5 horas de las 7 u 8 prometidas. 

Pero no es eso lo que quería contar. La Preview 5 trae iBooks para MAC. Viene a ser lo mismo que el de las iCosas, pero en versión escritorio. Mismas opciones, más o menos la misma visualización. 

Una cosa que me llamó mucho la atención es la presentación del texto a la hora de leer un libro. La calidad, en una pantalla normal, es impresionante. No os digo ya en una Retina como la de mi Pro. 

Bueno, no es eso lo que me llamó la atención. Lo hizo el hecho de que si son capaces de pintar texto con tanta calidad… ¿por qué no lo hacen en todo el sistema? Porque fuera de un Retina, ya lo he comentado, el suavizado de fuentes en un MAC es prácticamente inexistente.

Al menos ya sé que saben y pueden hacerlo. Otra es que quieran.

***

Decía que iBooks funciona muy bien en un MAC. Incluso a pantalla completa, las columnas quedan limitadas a un ancho más que razonable. No sé si se deberá a que es el mismo código del iPad y tiene dicha limitación o a que se han dado cuenta de que hay un máximo de ancho de columna a partir de cual la lectura se hace difícil.

Quiero creer lo segundo, aunque Damocles me susurra al oído que no, que es lo primero y que a Apple se le da una higa si la línea es ancha o estrecha.

¿Qué opciones echo en falta? Ajuste de interlineado, de brillo independiente del que tenga el monitor y la opción de poner más columnas.

De todos modos cumple lo que promete.

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Se supone que debe sincronizar con iCloud todos tus libros y posiciones sin importar dónde esté cada libro.

No obstante, es algo que no funciona. Quiero creer que lo vayan a arreglar, pero dado que la iNube de Apple nunca ha funcionado bien del todo, dudo que termine de ir bien.

De hecho ya falla cuando se trata de sincronizar entre dos dispositivos (un iPad y un iPhone), ahora que hay un tercero en la oficina dudo mucho que lo haga bien.

Pero debemos esperar.

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Y se tienen que poner las pilas porque esta mañana la versión que tengo en el PRO ha decidido que mi música comprada en iTunes también son libros, y me ha bajado la carátula y me da la opción de leerlos. 

Por supuesto, luego ni se bajan ni se pueden leer.

Pero los libros de verdad que tengo tanto en el iPad como en el otro MAC, esos no. Esos para el iBooks de mi PRO no existen.

Vamos, que les queda un hervor… digamos que varios.

***

Y ahora vamos con las pajas mentales. ¿Por qué ha puesto Apple iBooks en un ordenador? ¿Para que la gente tenga más posibilidades de leer (o más bien, ellos de vender)? ¿Porque es algo así como completar funcionalidad o, en otras palabras, convergencia?

Microsoft ya lo está haciendo con su Windows Phone y su Windows 8. De hecho, ambas versiones comparten el mismo núcleo. Más o menos como hacen los dispositivos iCosas y sus hermanos mayores.

Son tiempos de convergencia, de reducir dos plantillas de programadores a una sola, de ahorrar costes, de saca muchas versiones y rápido…

De todos modos, visto lo visto, y ese es el punto al que quería llegar, no creo que falte mucho, no más de un año, quizás este septiembre (cosa que dudo), en que Apple convierta su MacBook Air en algo situado entre el propio Air y un iPad.

Es decir, es muy posible que ese supuesto iPad de 12 pulgadas no sea tal, sino un Air con pantalla táctil y teclado desmontable o al menos ocultable de alguna manera más o menos ingeniosa.

Sinceramente espero que no sea similar a la de los Surface de Microsoft, porque uno de los teclados ya se me ha roto y estoy esperando a que pasen estos días de fiesta para hacer valer la garantía.

domingo, 17 de febrero de 2013

Review Samsung Ativ S (I y II) en HTCSpain

Fiajos vosotros qué cosas le pasan a uno. Iba yo a publicar aquí un par de entradas sobre mi recientemente adquirido Samsung Ativ S con Windows Phone cuando uno de los administradores de HTCSpain se fijó en mi y me pidió que los escribiera para ellos. Así que, me lié la manta y los escribí en un fin de semana. Luego aparecieron allí y ahora que me acuerdo, os pongo aquí un enlace a ellos:

· Todo sea por conseguir un SANSUMG ATIV S ... ¡¡¡ MADRE MIA !!! Si es que merece la pena ... ¿o no?

· Review de la casa del SAMSUNG ATIV S MADE IN FEITA POR RFOG: UNA OPINIÓN MUY PERSONAL

viernes, 12 de octubre de 2012

Galaxy Note II: Android XXL

Soy el afortunado poseedor de un Samsung Galay Note II, el teléfono estrella del fabricante si obviamos el S III, que es la renovación del S II y como salga igual de bueno que este último, se van a volver a comer el mercado.

Lo comentaba mi jefe el otro día, que el mundo, ahora, es Android. Con todas sus pegas, con todas sus limitaciones… ¿Limitaciones? No, espera, eso no. Porque el iPhone es cerrado, y Windows Phone ya no os digo. Bueno, decir que este último es cerrado es un oximoron: simplemente su interfaz para desarrollar aplicaciones es muy limitada.

Android es abierto y permite hacer cosas que otros todavía sueñan…

Por lo tanto, a fecha de hoy, el androide gana por goleada a los otros dos. Cuando salga Windows Phone 8 veremos qué mejoras implementa, aunque no soy muy optimista. De iOS mejor no hablar: llevan 6 versiones mayores y apenas han variado una coma.

Sin embargo Android sí que ha evolucionado, y en el Note se nota, valga la rebuznancia, un montón.

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La primera impresión al ver el teléfono, con su pantalla de 5,5 pulgadas, es que estamos ante una tableta pequeña. Eso significa que resulta un poco ridículo llevártelo a la oreja para hablar por él, aunque yo lo he hecho varias veces en público y nadie me ha mirado raro.

Su gran ventaja -e inconveniente-, es el tamaño de la pantalla. Imaginad que estáis viendo un teléfono Android normal y corriente a través de una lupa. Pues el efecto es el mismo: una letra gigantesca y algunos gráficos algo difuminados.

Eso sí, no hay efecto de pixelado aparente aunque acerques los ojos a la pantalla. En eso Samsung ha hecho los deberes: el suavizado de fuentes es exquisito, pese a tener tan solo doscientas y pico DPI de resolución. No obstante, si lo pones al lado de un iPhone notas la diferencia en la mayor calidad de la pantalla del último. No obstante, para un uso normal, la resolución es perfecta.

Una vez entras en las opciones y pones el tamaño del texto al mínimo, el teléfono queda bastante más adecuado, aunque hay pantallas (como la de llamar) que todavía quedan dibujadas como con esteroides y un tanto difuminadas por el tamaño.

Es el mismo caso que con las tabletas, aunque disminuido, sin llegar a ser tan incómodo. Por otro lado hay aplicaciones que permiten cambiar el tamaño del texto hasta convertir el teléfono en un dispositivo casi perfecto para leer (si no fuera por la pantalla retroiluminada) y navegar.

Lo que nos lleva al tema de la utilidad como dispositivo genérico de consumo y creación de contenidos no multimedia. Me refiero a usarlo para navegar por internet, leer las noticias (RSS y de las otras) y realizar todas esas tareas que uno antes hacía con un ordenador sobremesa o portátil. Y a responder a un correo típico, o chatear un ratín con los amigos/novieta…

Pues bien, para eso es perfecto. Más que perfecto, ideal. 

Como inciso, diré que puede resultar un gran terminal para la tercera edad, sobre todo si tiene problemas de visión. No os riáis, yo he visto a más de un abuelito/a levantarse las gafas, acercando y alejando el aparato de los ojos, para distinguir qué están haciendo.

Lo primero porque el teclado es grande y es bastante difícil de pulsar la tecla equivocada, como suele ocurrir en terminales con la pantalla más estrecha (léase iPhone, por ejemplo). Una vez que has tecleado un rato, el sistema predictivo es muy bueno, y almacena las palabras que has enviado aunque no estén en el diccionario y te las pone en primer lugar. 

Seguro que en más de una ocasión os ha tocado las narices (por no decir ota parte del cuerpo humano situada más abajo) la predicción de los teclados (léase de nuevo iPhone, los MAC de última hornada y en menor medida Windows Phone), cambiando palabras que no queríais por otras que dejan el texto sin mucho sentido. En el Note II (y supongo que en cualquier otro terminal con Android 4.1), eso se ha minimizado al máximo. Ya puedo escribir “pupidupi”, “ontherocks”, “monamug” sin que me ponga “pupita”, “onésimo” o “monagillo” (es un decir, no recuerdo por cuáles las sustituye en realidad).

Aparte de eso, tiene reconocimiento de escritura, que seguro comparten otros teléfonos, y que de nuevo funciona aceptablemente bien, aunque no tanto como la de un equipo Windows. Pero si escribes estilo máquina de escribir (letra a letra) o con grafía continua más o menos coherente, te lo reconocerá sin problemas.

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La calidad física del cacharro flojea un poquillo. Desde luego no da esa sensación de robustez de un iPhone o de un Nokia de los antiguos, más bien todo lo contrario, parece un poco delicatessen en cuanto a plásticos y componentes.

Eso sí, no pesa tanto como pudiera parecer una vez que lo has visto sin haberlo cogido antes. Y la pantalla en exteriores resulta bastante usable. En mi odisea buscándole una funda (que todavía no he encontrado), realicé varias llamadas y chateos mientras iba por la calle y no noté ningún problema al mirar la pantalla. 

La duración de la batería, hasta donde he podido comprobar, es exquisita. Venía cargada al 50% o así, y en unas seis horas de uso continuo (desde que lo saqué de la caja hasta que me fui a dormir), bajó al treinta y pico. Y al día siguiente, tras todo un día de uso, estaba algo por encima del 50%. Wifi y datos activados, leer noticias, chatear, navegar, etc.

A primera vista, la duración puede ser comparable a la de las tabletas. Desde luego, muy por encima de la del iPhone 4 y de cualquier otro teléfono Android.

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En general el desempeño es más que notable. Todavía no he visto que se atasque en un scroll como suele ser habitual en los androides, aunque dependiendo de la aplicación, tiene esa especie de parpadeo que ningún iOS padece. Y supongo que serán la forma de crear los programas, porque hay otros que no parpadean.

Todavía no he jugado, ni le he puesto ningún programa que consuma recursos de forma exagerada, pero siendo un cuatro núcleos con 2 GB de RAM supongo que estará a la altura de las circunstancias.

Eso sí, la visualización de PDF, en cualquier programa (léase Mantano, eZPDF, RepliGo, MoonReader+, …) es extremadamente lenta. Primero se pinta la página en baja resolución y luego pasa a resolución normal, al cabo de cosa de un segundo.

No obstante, los programas para leer ebooks funcionan muy bien, y la pantalla da para poder leer más que cómodamente.

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Una cosa que me ha vuelto loco han sido los gestos con el móvil. Ponlo boca abajo y dejará de sonar y de mostrar avisos. Si suena una llamada, te lo arrimas a la oreja y se activa, si lo zurres tocando la pantalla hace zoom, si le das palmaditas en la parte de arriba la lista de scroll va al principio (no en todos los programas), si pasas la mano por delante toma un pantallazo…

Una vez que te haces a esos gestos la cosa resulta de lo más natural, y creo que otros fabricantes deberían tomar nota, sobre todo en lo de ponerlo boca abajo. No sabía que Android tuviera esas cosas, pero ahora que las conozco resultan más que imprescindibles…

Esto nos lleva al uso del palito (el del teléfono, no el de uno, mal pensados). Aquí tengo sentimientos encontrados. Lo de que si te lo dejas olvidado te avise no tiene precio, pero el uso normal no es tan cómodo como aparece en los vídeos. Hay un retardo entre que sacas el stilus y se activan sus cosas en la pantalla, igual que cuando llamas al manejador de gestos, que te permite realizar acciones rápidas según qué pintes en la pantalla.

De todos modos esa parte no la he tocado todavía mucho. 

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Una cosa, antes de terminar: que ningún troll me salte que eso mismo que he descrito lo hace su terminal marca Guachindeil y que vale trescientos euros menos, o que es algo común a todos los modelos con el androide 4.1. Eso ya lo sé, pero tu Guachindeil Delmon no tiene una pantalla de 4.5 pulgadas, que es el elemento diferenciador.

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De todos modos, si se me escapa algo, ya haré otra entrada.

lunes, 18 de junio de 2012

Persona/ no es lo que parece

Estoy leyendo algunas entradas en blogs y en agregadores de noticias sobre este producto, que se ofrece como un Flipboard español.

Nada mas lejos de la realidad, la comparación es una mentira descarada y encima parece ser que los patrocinadores del tema están dando caña en muchos sitios. Por ejemplo, en Applesfera se les acusa de borrar los comentarios críticos a la aplicación. Hablando de periodismo serio y de vendidos. Addenda: El autor del artículo ha puesto un comentario contando lo que ha pasado, que ha sido que se ha vuelto a editar y se han perdido los citados comentarios. A mi me vale.

Ignoro si los han borrado o no. Yo he puesto uno bastante crítico, que voy a complementar aquí por si pasara lo peor.

Tras estar probándola un poco, el primer susto es que, si bien la aplicación en sí es gratuita, se trata de un servicio de pago. Tienes gratis el primer mes. Luego tienes que pagar 79 céntimos de euro por cada uno adicional.

Pero lo peor no es eso, lo peor es la mentira descarada con la comparación a Flipboard.

Esta aplicación es un agregador de noticias. Ellos recogen una serie de fuentes de noticias y las ponen disponibles a través de la aplicación. También puedes poner tus propias fuentes de RSS a partir de Google Reader. A mi en concreto esta parte no me mola por la forma en la que está implementada, pero como agregador de sitios de noticas es la rehostia, y es para lo que la uso.

Persona/ es otra cosa muy diferente. Cuando entras al programa tienes que activar tus propias fuentes: Twitter, Facebook, Google Reader y alguna más. No tienes que hacerlo con todas, sino con las que quieras.

Vale, ahora te abres una cuenta en el servicio y ya entras en la aplicación en sí. Cuando has trasteado un poco te das cuenta de que es un mero intento de copia de Facebook, Twitter, Tuenti y similares. 

En otras palabras: tienes una pizarra en donde vas tomando noticias de tus cuentas y las vas publicando en dicha pizarra. Vamos, que se parece a Flipboard como el agua al chocolate.

Y si encima dejara leer bien tus fuentes de noticias… Pero no, lo que hace es mostrártelas (y encima de forma desmañada a mi parecer) para que las pongas en tu pizarra.

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En resumen: estamos ante la enésima variante de Facebook, Twitter, Tuenti o Google+, con el inri añadido de que es de pago.

Pa mear y no echar gota.

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Disclaimer: no tengo nada en contra de este tipo de aplicaciones. Como si quieren hacer un tablero para que la gente hable sobre las generaciones impares del chinche limonero.

Lo que me jode es que se enganchen al rebufo de una gran aplicación y que intenten engañarnos. 

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Una última cosa, por si de verdad borraran los comentarios negativos. Ahí va el mío:

Persona.png

domingo, 5 de febrero de 2012

Asus Transformer Prime

Cuando lo anunciaron ya se me hizo la boca agua, y justo me faltó que Liberyd, una amiga de Lectores Electrónicos, me dijera que se había comprado el teclado del suyo (la versión anterior del Transformer) y que lo tenían a la venta en una Web, para que picara miserablemente.

Pedido el jueves al mediodía, entregado el viernes más o menos a la misma hora. Eso sí que es servicio.

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Para los despistaos, el Transformer Primer es una tableta de 10.1 pulgadas en formato panorámico de última generación, lo que quiere decir que trae una pantalla de una calidad acojonante, algo mejor que la de mi A500 (que digamos pertenece a la generación anterior), una cámara trasera de 8 megapíxeles y un quad core de AMD que realmente es un “penta core”, ya que trae cinco núcleos: uno para las tareas livianas y cuatro más para cuando necesita chicha.

Todo lo demás es lo habitual: 1 GB de RAM, 32 ó 64 GB de disco flash, un puerto para una tarjeta microSD, una entrada para cascos y una salida micro HDMI.

Eso en la tableta en sí. Si compras el teclado, como he hecho yo, también tienes un puerto USB normal y corriente y un lector de tarjetas SD.

La duración de la batería dicen que es espectacular. Diez horas de batería la propia tableta, más seis si le pones el teclado. Es decir, en teoría, 16 horas de autonomía, lo que deja a la altura del betún a cualquier otro aparato de similares características.

De momento, en mis pruebas (un par de cargas), la duración no llega a las ocho horas las dos cosas juntas, pero también es cierto que le he estado dando mucha caña, aparte de indexaciones y trabajos varios, así que de momento es pronto para confirmar o refutar esto.

El sistema de teclado más tableta funciona de forma bastante curiosa. Ambos tienen batería, pero en lugar de que la tableta use una u otra, es la del teclado la que, a partir de cierto nivel de descarga de la de la tableta, inicia su carga. A mi modo de ver resulta un tanto ineficiente, porque primero cargas una batería que a su vez carga a otra, lo que genera algunas pérdidas de energía.

Personalmente creo que la mejor forma de hacerlo habría sido que, si la tableta está enganchada al teclado, usara la batería del mismo hasta que se acabe, y luego continuara con la suya. A veces no sé en qué están pensando estos ingenieros.

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Si tuviera que resumir el aparato en pocas palabras diría que ¡¡es la caña!! Es rápida, muy rápida. No hay esperas en prácticamente nada y se puede navegar con varias pestañas casi sin retardos. Programas como Mantano, CoolReader y similares van más rápidos que una moto.

La respuesta al dedo es impresionante, casi similar a la del iPad 2. Vale, algo inferior, y es un problema de los cacharros Android, pero en este caso, dada la potencia de las tripas, apenas se notan los retardos.

A ver, no es que sea lenta. Acciones como lanzar un programa, cerrarlo, abrir el menú, pasar página, todo eso es inmediato y exactamente igual que en el iPad. Los retardos vienen cuando quieres hacer zoom, por ejemplo, pero apenas son apreciables.

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De todos modos se trata de una compra un poco delicada, ya que hay mucha gente descontenta con el aparato. Según he leído por ahí, algunas unidades presentan problemas en la actualización, cosa que a mi no me ha pasado. Es decir, pasó del 3.2 al 4.0.3 sin problema alguno y de forma automática al rato de haberlo encendido. Comentaros que la calidad de las fuentes es mejor en esta última versión, y hay algunas cosas mucho más coherentes en el sistema. También tiene más feedback visual a la hora de tocar con el dedo.

Otros problemas son extrañas sombras en la pantalla, o manchas. Píxeles muertos o vagos, y fugas de luz en los laterales. En mi caso, mi unidad no tiene nada de eso.

También he visto algún vídeo con temblores en la pantalla y corrupciones varias, cosa que tampoco he experimentado. La única deficiencia es el programa CoolReader, que hace unas especies de rayas horizontales cuando no tiene el teclado conectado y corrupciones de pantalla cuando lo tiene, pero lo achaco al programa en sí porque es el único que lo hace.

El GPS todavía no lo he comprobado, pero me ha localizado dentro de casa, cosa que el iPhone no hace, así que muy malo no debe ser. El alcance del Wifi tampoco es como para echar cohetes. De todos modos es idéntico al de mi A500, por lo que debe ser lo normal en estos aparatos.

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Una cosa que me ha llamado la atención, y no poco, es que trae de serie un navegador de archivos. Sí, puedes recorrer el sistema de ficheros al completo, incluso los ocultos (todas las tripas del Android) si así lo activas en el propio programa.

Esto supone una gran ventajas para los usuarios avanzados, porque el sistema le da un cierto aire al Finder o al Explorador de Windows: es decir, a la izquierda tienes la lista de carpetas y a la derecha los archivos que hay en ellas. Toda una gozada para manejarlos.

Esto me ha permitido eliminar una de las taras de Android frente a iOS, que es el hecho de que el primero no está tan integrado como el segundo y hay tareas que chirrían un poco aunque tengas un manejador de archivos de la tienda, ya que estos no suelen venir preparados para pantallas grandes.

En otras palabras, yo antes usaba el Mantano y el Coolreader para leer, usando su propio sistema de archivos. Ahora no, ahora simplemente abro este, me voy a la carpeta deseada y lanzo el fichero. El androide me pregunta con qué lo quiero abrir y listo, a funcionar.

De este modo puedo leer con el Acrobat X (que no trae sistema de ficheros) y que es sensiblemente más rápido que cualquier otro visor de PDF, y que además puede mostrar los PDF de forma continua y no página a página como los demás.

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Por desgracia también trae algo de crapware. El lector de ebooks es un tanto churrimangui y se cae solo cada dos por tres, aparte de que se muere al abrir un PDF o un EPUB gordo, y apenas tiene opciones de configuración aunque sí muestra en dos columnas el texto cuando estás en apaisado.

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Usarlo con el teclado es una gozada. Digamos, dado el rendimiento que tiene, que no hay apenas diferencia de uso entre el Prime y mi MacBook Air salvando las diferencias en cuanto a programas existentes, pero para leer y responder al correo, la web y las RSS es insuperable.

Tiene un PAD que hace las funciones de ratón, y el emparejamiento está muy bien conseguido, con gestos a dos dedos (que yo sepa) y teclas especiales para funciones como ir al HOME o mirar la lista de programas abiertos.

martes, 6 de diciembre de 2011

De Sony, Amazon, FNAC y Casa del Libro

Digamos que ando un poco perraco, así que voy a unir varias entradas en una sola y voy a darme un voltio por la ebooteca actual.

Este es un mes de novedades en el mundo del libro electrónico. No, ni Libranda ha cerrado ni ha bajado sus precios a algo decente. No se trata de eso. Como dijo MEL en una de sus viñetas, en diciembre, y crisis mediante, se nos permite volver a vivir por encima de nuestras posibilidades. Pero sólo este mes.

Para ello se nos tienen que presentar novedades que hagan que busquemos dentro del forro de los pantalones (y bolsos) para encontrar algo de pasta con la que continuar consumiendo, que unas navidades sin pavo y sin gastar a porrillo ya no lo son. Qué pronto que se olvida el nacimiento de todo esto, con una supuesta virgen dando arrullos a un niño en un pesebre, más pobre que el más pobre de la actualidad. Pero claro, eso no vende. En fin.

Novedades en el sector hay varias.

Por un lado tenemos a Amazon, que entra como elefante en cacharrería con su Kindle a 99 euros y su casi millón de libros electrónicos, la mayoría en la lengua de Shakespeare. Pero entra todo lo bien que podría hacer. Estos sí que saben lo suyo.

Aunque no han tenido otra que bajarse los pantalones ante los entes de este país, sí que han conseguido algunos éxitos. El precio de los libros-e en inglés es, tarín marín, al de la web americana. Hay algunos un poco más caros y otros un poco más baratos, pero la media es la traducción al cambio.

Sí, como lees: al cambio. Nada de asumir que un dólar vale un euro, y tampoco nada de añadir el IVA sobre la conversión. En esto me quito el sombrero.

No me lo quito en el tema de algunos libros-e, que mantienen el precio-ladrón de otros sitios, con apenas dos o tres euros bajo el precio de la versión en papel. Digan lo que digan continua siendo un robo a mano armada, y no harán que me calle así que aprueben diez mi Leyes Sinde.

(Ya que estamos en esto, la Ley Sinde podría servir para cerrar este sitio de opinión y no solo el de las descargas ilegales. Ese es el peligro de tamaña aberración perpetrada por la bajada de pantalones que el gobierno español ha realizado ante el americano.)

Pero bueno, es lo que hay y no creo que hayan podido hacer más. Eso sí, veremos si en un futuro la cosa mejora, que creo que lo hará.

Otra genuflexión ante Amazon: el precio de su Kindle: 99 euros más tres de gastos de envío. Aquí no hay paridad al cambio, pero si al precio americano añadimos los aranceles de importación y el IVA, veremos que todavía es más barato que el USA.

Y una tercera: su plataforma de auto publicación. No voy a decir aquí nada más que como algunos agentes literarios y editoriales no se espabilen, también les van a comer la merienda. Avisados están. Que no vengan luego llorando y dando lástima.

No como Sony, que ha bajado dos veces de forma consecutiva su T1 en USA mientras que en Europa lo ha subido, de 160 a 200 euros. Ahora veremos qué va a pasar, al menos en España, cuando la gente empiece a comparar precio y prestaciones del Kindle 4 y del T1.

No os preocupéis que yo os ayudo. Si no lo sabéis, llevo un par de semanas manejando un T1 al lado de un Kindle Keyboard, que digamos es un tercio menos potente que el T1. Mi chica tiene un K4 que anda igualado en cuanto al hardware si hacemos abstracción de la pantalla táctil.

El T1 es rápido. El K4 también. EL T1 tiene un gestor de biblioteca bastante chulo, mostrando portadas y pudiendo ver la organización de nuestra biblioteca de varias formas. El Kindle no, el Kindle adolece de una shell un tanto mierdosa comparada con la otra.

Pero creedme una cosa: es mucho más funcional y rápida que la de Sony. Permite organizar los libros de tal forma que la búsqueda de los que llevas en danza es inmediata, mientras que en T1 tienes que andar tocando aquí y allá. Si quieres algo similar en este último tienes que hackear la base de datos de libros. No es necesario un jailbreak, pero sí sacar un fichero y aplicarle unas cuantas modificaciones.

El paso de pagina es similar en ambos modelos, y el tratamiento del texto más o menos igual, aunque en el T1 tienes más fuentes donde elegir y en el Kindle más opciones de formateo.

Otra cosa que no me gusta del T1 es su carcasa, que resulta muy sucia y rápidamente se llena de dedadas y otras guarrerías. En lo que sí destaca es en el manejo de PDF, no mucho pero al llevar el modo reflow es suficiente para que lo elijas si lees muchos PDF. La disposición de los botones no es my ergonómica que digamos, lo que hace difícil su manejo con una sola mano, mientras que cualquier versión de Kindle se puede controlar así sin problema alguno.

Y para terminar, tengo que deciros que el manejo del T1 con los dedos no resulta tan sucio como en un principio pudiera haber pensado, y a menos que comas mermelada y seas un guarro, podrás dejar la bayeta de limpieza en casa, cosa que no ocurre con, por ejemplo, el iPad.

Otra de las novedades este mes son los lectores que tanto la FNAC como Casa del Libro han sacado. Si uno fuera amigo de las teorías conspiroparanoicas, podría objetar que quien eligió los aparatos fue la misma persona, porque ambos dos son idénticos salvo un pequeñísimo lavado de cara.

Y descrito uno, descritos los dos.

¿Sabéis cuál es su mayor pega? Que son lentos, pero que muy lentos. En todo. En el paso de página, en abrir un libro, en mostrar las opciones, en reformatear. Parece un hardware de primera generación (sí, aquellos iLiad ya perdidos en la obsolescencia programada) con una pantalla moderna.

No me cansaré de repetirlo: ese blanco/negro/blanco antes de que aparezca la página siguiente simplemente apesta, sobre todo cuando es tan rápido en otros aparatos similares.

Si no fuera que para comprar en las tiendas online de ambas librerías y luego poder leerlo en un Kindle hacen falta unos pocos conocimientos de informática, os recomendaría encarecidamente este último.

Amazon: tienes tu oportunidad de añadirle al Kindle ePub con soporte para DRM.

domingo, 16 de octubre de 2011

iCloud o la flagrante tontería

¿Sabéis lo que es iCloud? Aunque digáis que sí, me juego un gallifante a que no. ICloud es una mierda envuelta en papel brillante, un trozo de bisutería rodeado de oro del que cagó el moro.

Acabo de comprobarlo. Tengo dos iMAC, un iPad, un iPod y un iPhone (este del curro, que todavía no he actualizado).

Como sabéis, hace unos días salieron todas las actualizaciones de golpe, tanto para el escritorio como para los dispositivos móviles. En mi caso la actualización a Lion 10.7.2 se realizó sin problemas, salvo una notable ralentización del sistema una vez reiniciado, ralentización que parece es temporal ya que ahora funciona todo casi igual de rápido que antes… excepto algún que otro rosetón multicolor de la muette que deja mi i7 de cuatro núcleos dobles y 12 GB de RAM como autista unos segundos… Eso no lo hacía antes de aplicar el parche.

No obstante, la actualización de los dispositivos móviles ha sido más que penosa. En primer lugar falló la descarga y la actualización. Me dio el infausto “internal error” causado por la caída de los servidores de Apple. Hay que joderse, con la expectativa generada y que la empresa no fuera capaz de preverlo con antelación. Joder, hasta Microsoft, el denostado Microsoft, cuando saca un producto nuevo que es muy esperado, aumenta y confía en terceros para las descargas…

Pero no todo termina ahí, no. El iPod se actualizó más o menos bien, a la tercera o la cuarta, pero el iPad hubo de sufrir bastantes intentos. O bien se quedaba autista o bien simplemente fallaba. Como tengo casi 40 GB de datos en él, y la interrupción se producía casi al final, la cosa llevaba su tiempo. Al final, restauración de fábrica, instalación de las aplicaciones y vuelta a meter los datos. Menos mal que soy un chico previsor y los tengo en el MAC, listos en sus carpetas. Eso sí, todavía estoy configurando programas…

¡Quietos parados, fanboys! A ver. Uno mete el iPad, te dice que tiene una actualización, le dices que sí, y a medias falla. No hay otra. No es mi culpa. Es de Apple. Por el motivo que sea. Mi iPad está impoluto, sin Jailbreak, sin cosas raras. Ya que está todo cerrado, debería funcionar a la primera, porque si no me vuelvo a Windows que me deja hacer lo que quiera sin más, y si falla puedo achacarlo a mi ineptitud, no a la de Apple. [Como colofón a esto, no soy el primero que ha tenido problemas. Básicamente la actualización a iOS 5 ha sido pésima. También quiero pensar que no se trata de un intento de que estampe mi iPad 1 contra la pared y me compre un 2.]

***

Bueno, ahora sí, ahora hablemos de la magia de la cosa esa del iCloud. ¿Os pensáis que es una versión mejorada de Dropbox? Juas, ni se le acerca. Hasta el infausto SkyDrive de Microsoft es mejor.

No, no es que vaya mal, es que no cumple mis expectativas. Es una decepción total, más que total, humillante. Lo único que te va a guardar iCloud son los documentos de Pages, de Office (a mi no me lo hace), tus fotos y los calendarios… pero los que crees en la nube. Es decir, la cacareada sincronización sólo se va a producir entre los documentos políticamente correctos que, como siempre, le vengan en gana a Apple. No mis documentos. No mis fotos ya hechas, no los documentos que yo quiera, no.

Y encima, como elemento de obsolescencia programada, si quieres tus documentos en la nube, paga por nuevas versiones que lo soporten. Asco me da. Decepción. Tristeza.

***

En serio, tengo una extraña sensación que me parece que, conforme va pasando el tiempo, es más fuerte y coherente: cuanta más cuota de mercado coge Apple, más se parece a los peores tiempos de Microsoft, con fallos estúpidos, dejadez en atender los requisitos de los clientes y olvidarse de que uno debe estar al loro con las actualizaciones de seguridad y que no debe esperar dos meses a, por ejemplo, invalidar una entidad certificadora. Es una especie de deja-vu, una sensación como de inquietud y de malestar… Ahora que Jobs ya no está, quizás la cosa mejore… aunque lo más seguro es que empeore.

Básicamente, maldita la hora en que me pasé a Apple.

domingo, 25 de septiembre de 2011

WinTablet.info: Windows 8 y los Tablet

Ya sabéis que me gusta meter baza en los nuevos productos de Microsoft más que a un pollo la mierda. No creo que os pille de sorpresa, pero en este caso estamos hablando de caviar Beluga ya que encima tenemos dominio y web propia.

Sí, lo que leéis, el RFOG ha sido invitado a participar en un blog de temática exclusiva sobre Windows 8 y su orientación hacia los Tablet. Sin restricción de temática, sin censura y con libertad total de publicar lo que quiera (no, que no se os abran los ojos como platos, de momento no voy a poner porno).

Bueno, después de la presentación chula, vienen los detalles. Nos hemos juntado cuatro interfectos de entre los indeseables de la internet y que encima somos granos en el culo de las grandes corporaciones y nos hemos decidido a poner los puntos sobre las íes en el tópico descrito más arriba. La idea fue originalmente de Juan Luis Chulilla, quien la propuso a Ctitanic y a mi. No hace falta decir que tardamos 100 milisegundos en decir que sí, que es el tiempo medio de reacción entre el ojo y el cerebro (para aquellos que tengan neuronas, claro). Luego se nos unió Mahjong, y así formamos el cuarteto concertante (la referencia es de Verne).

Dicho y hecho, sólo faltaba arremangarse y empezar a escribir, así que el sitio ya contiene entradas chulas, aunque todavía anda algo en obras y debéis poneos casco no sea que se os caiga algún ladrillo en la cocorota.

Para aquellos que todavía estéis en Babia, os comento. Windows 8 es la siguiente versión de Windows 7, y viene en modo dual. Es decir, que trae dosShell de usuario. La primera es la que todos ya conocemos, con su menú inicio, su explorador y su Internet Explorer, con las mejoras pertinentes. Lo pongo en cursiva porque hay mucha gente a la que la Ribbon en el Explorador no les mola nada… a mí sí.

La segunda interfaz se llama Metro y está destinada a los Tablet, sean del tipo que sean. Si habéis visto Windows Phone ya tenéis una idea de qué es. Como siempre con las tecnologías de Microsoft, debajo hay más de lo que parece, y también ahora ocurre así.

A simple vista Metro parece nada más que una interfaz de apretar botones, pero dentro existe un motor basado en DirectX muy potente e interesante, envuelto en una capa que se programa con C# y una variante de C++/CLI. Y no es .NET, es nativa. De esto os contaré más aquí, pero en otro momento.

Finalmente también hay una preview de la siguiente versión de Visual Studio que es capaz de generar ejecutables para esta nueva plataforma, y de esto también hablaré por aquí.

Bueno, lo dicho, daos una vuelta por WinTablet.info.

jueves, 4 de agosto de 2011

Unboxing de mi Macbook Air

Mientras mi nuevo Macbook Air de última generación (Mid 2011) se va actualizando e instalando el software comprado en la App Store, os presento el unboxing del mismo.
Pero como el unboxing es algo que no requiere mucho texto, os vais al álbum de Fickr y allí tendréis todas las fotos, que tampoco son muchas.

domingo, 1 de mayo de 2011

Aplicaciones para leer en Honeycomb vs iPad (Review Iconia TAB A500, IV)

Os voy a contar mi experiencia con algunos programas para leer libros-e y PDF en el Iconia, y por extensión en Honeycomb.

Visores/Editores de PDF

Resulta tristísimo que los dos programas que destacan en esto sean pésimos comparados con sus equivalentes del iPad. Vamos, que no le llegan in a la suela de los zapatos a GoodReader ni a iAnnotatePDF.

Tienen muchísimas carencias, son lentos y apenas presentan opciones de configuración. Desde mi punto de vista dan bastante asco aunque cumplen su función.

El más barato de los dos es el EzPDF. También es el más lento, con diferencia. Y necesita importar los ficheros antes de abrirlos, aunque lo hace bastante rápido. Hace lo normal, como zoom mediante pinzamiento, desplazamiento y tiene unas ligeras opciones de anotaciones, que se guardan en el propio PDF.

El otro es el RepliGo Reader. Este tiene más cosas, funciona más rápido y no necesita importar. De hecho incluso abre con soltura mi último PDF escaneado de unos 250 megas. Pero echo de menos muchas opciones, como bloque de márgenes y cosas así a las que nos tiene acostumbrados el iPad.

En la red dicen que el Adobe Reader y su versión X funcionan muy bien (en contra de lo habitual, en el que las aplicaciones de Adobe para sistemas embebidos han sido una mierda), pero resulta que no están disponibles para Honeycomb…

Con esto no quiero decir que no se puedan leer PDF con el Icona ni mucho menos. Se pueden leer, y mejor porque al ser más ancho ni tienes que andar con muchos zooms, y porque el renderizado de las fuentes es mucho mejor.

Libros-e

Aquí pasa igual que con iOS: hay una buena espuerta de aplicaciones para leer libros, y todas son una mierda, empezando por las corporativas (léase Amazon, Kobo…), pasando por las gratuitas y terminando con las de pago excepto, quizás i2reader en iOS. Pero aquí es peor, ya que la pantalla es más ancha y todavía se extiendo más el texto…

No he probado muchas, y tampoco voy a caer en la tónica de mirarlas todas como hice con el iPad. Aldiko, Moon+Reader, Amazon (que peta), Laputa y LumiRead, que viene con el Honeycomb y es el peor de todos, son más o menos iguales con más o menos las misas misérrimas opciones.

Los que sí destacan, aunque no mucho, son FBReader y CoolReader. Ambos tienen muchas opciones, con la ventaja de que el segundo tiene dos columnas en apaisado, y ambos soportan diccionarios de una manera un tanto peculiar.

Tienes que instalar otra aplicación, y una vez que lo has hecho, los diccionarios que quieras, que vienen como aplicaciones normales. Luego ejecutas el diccionario, que a su vez se instala e integra en la citada aplicación, y en un caso hasta se borra a sí mismo. En el otro lo tienes que desinstalar a mano. Una vez hecho eso, cuando puntees una palabra, saltará esa aplicación, mostrándote la definición. Con el botón de atrás vuelves al libro. La primera vez es lenta, las demás son más rápidas.

Os recomiendo leer en vertical y con un tamaño de letra grande, no porque se vea mal, sino porque si no queda muy ancha.

No he sido capaz de encontrar Google Books en el Market. O bien no está para España o bien no funciona bajo Honeycomb.

Comics

Destacan dos, Perfect Viewer y ACV. Ambos soportan un montón de formatos, incluso carpetas entendidas como un comic. No los he trasteado mucho, pero ambos se ven de cojones, y de hecho una tableta de estas es un gran visor de tebeos.

Otras aplicaciones

No he probado mucho más, pero a destacar el sempiterno DropBox, EverPaper como visor de Instapaper (no hay cliente nativo), que no está preparado para Honeycomb, Pulse para sustituir a Flipboard y a Zite (triste sustituto), y Opera Mobile como navegador alternativo (y funciona muy bien).

No he podido encontrar el Amazon Android Market…

sábado, 30 de abril de 2011

Honeycomb vs iPad (Review Iconia TAB A500, III)

¿Por qué le he cambiado el título a la entrada? Es muy sencillo: porque más que ver cómo funciona el ACER, lo que estoy viendo es cómo funciona Honeycomb frente al iPad. Es decir, la nueva hornada de tabletos son todos iguales respecto al hardware y al software, y en lo único que se diferencian es en el diseño y en los botones.

Resulta un poco risible la situación que se está dando en este momento. Existe una compañía que ha creado un producto limitadísimo, con unas condiciones de uso draconianas y una capacidad de personalización rayana en el cero absoluto. Eso sin contar barrabasadas varias como el tema del seguimiento de las estaciones de telefonía y más cosas que seguro saldrán a la luz. Y por otro lado todos los demás fabricantes intentando hacerle la competencia. Y van perdiendo.

Me recuerda a cierto paralelismo con Microsoft en la época del MS-DOS y de los primeros Windows. DR-DOS le daba cien mil patadas al de Microsoft, y OS/2 hacía lo mismo su equivalente. Sin embargo la compañía de Redmon se quedó con el pastel, de igual forma que lo está haciendo ahora Apple, y con las mismas técnicas sucias y rastreras. Para que luego digan que la historia no se repite.

No obstante, el iPad mola. Mola en todo menos en una cosa, que no llego a entender por más que intento encontrarle sentido.

Hablando en plata, después de estar casi dos días manejando la tableta con Honeycomb, ver el iPad me da asco. Pero de eso hablaré mañana, y lo demostraré poniéndoos unas fotos comparativas.

Pero volvamos a Honeycomb. Cuando empecé a leer los primeros comentarios sobre el sistema operativo, me negaba a creer lo que estaba viendo. Google no podía haberlo hecho tan mal. Pero sí, lo ha hecho. Pésimamente. Por ejemplo, el Android Market, la aplicación que nos lleva a comprar e instalar las aplicaciones, peta. Peta sistemáticamente. A veces vas a mirar un programa y te salta la pantalla de cierre. O al instalarlo. O al comprarlo. Básicamente es una mierda de programa.

También se nota cierta prisa en otras partes del sistema. Algunas pantallas sólo tienen una orientación. No, no me refiero a que sólo se puedan ver en horizontal o vertical, me refiero a que sólo se pueden ver en una de las cuatro posiciones. Y para más inri, aunque no estoy completamente seguro, dependiendo de la pantalla, va a un lado o al otro.

El rendimiento no es muy allá y a veces va a trompicones. Se queda como autista una fracción de segundo y sigue. No me refiero a las aplicaciones, sino a las cosas del sistema operativo. El cursor (el trapezoide ese) cuando estás editando texto a veces se va a una esquina y tienes que quitar el dedo, esperar un poco y volver a ponerlo. No obstante es una ventaja frente a iOS, que te fuerza a tener la palabra como precisión máxima.

Aun así, funciona bastante bien y no me ha perdido ningún dato. Digamos que se nota que necesita un hervor, sería como una RC de Windows, en la que todo funciona aceptablemente bien pero todavía necesita un toque.

***

El diseño del sistema es bastante ergonómico. Destaca el botón global de ir hacia atrás (como en los Kindle) y el listado de los programas en ejecución. La combinación de ambos es muy potente, y funciona con suavidad y a la perfección. En contra de lo que he leído por ahí, sólo te muestra cuatro (apaisado) o cinco (vertical) aplicaciones, que se lanzan enseguida aunque a veces ya se hayan descargado de memoria.

El concepto de escritorio tampoco está nada mal, aunque en mi caso me sobran todos los widgets, incluso el del reloj, aunque ese lo he dejado. La búsqueda de aplicaciones y en internet se hace de forma simultánea y a veces lleva a confusión. Y si estamos perracos para teclear sobre un cristal, podemos usar el reconocimiento de voz, que funciona muy bien, y sin entrenamiento.

Lo demás es lo habitual, la lista de aplicaciones, un agrupador de las mismas un tanto exótico aunque funcional, y poco más.

La impresión es que como iOS no se aplique el cuento, se va a quedar atrasado en cuanto a ergonomía y facilidad de uso (o más bien diferentes formas fáciles de hacer una misma cosa). Después de usar Honeycomb, el iPad se me queda como obsoleto, y más aún en el aspecto de la multitarea, porque si dejas una aplicación haciendo algo (por ejemplo el navegador abriendo una página), cuando vuelves ya lo ha hecho, en contra del iPad en el que, mientras ha estado en backgound, no ha hecho nada.

***

A fecha de hoy, el gran problema de Honeycomb son las aplicaciones, que brillan por su ausencia. No nos engañemos: hay miles de aplicaciones para Android y que funcionan en Honeycomb. Miles. Pero están diseñadas para una pantalla más pequeña y lo que en un móvil resulta útil e interesante, en una tableta no.

La peor limitación de las aplicaciones está en que cada tarea se realiza a pantalla completa, y no existe el concepto de ventana flotante como en iOS. Resulta desesperante ir recorriendo una a una todas las fuentes porque no puedes saltarlas o el hecho de saltarlas supone retroceder dos pantallas y volver a avanzar otras dos, sin saber dónde tocar porque no hay pistas visuales.

Si en iOS no existe el concepto de “ir al siguiente mensaje sin leer”, en Honeycomb tampoco, como tampoco existe el de “marcar todo como leído”. A mí al menos me desespera mucho tener cien fuentes (o correos) sin leer, leer los que me interesen, y marcar los demás como leídos. En Honeycomb no se puede hacer. Ni con las aplicaciones que vienen con el tableto, ni con las de terceras partes.

Personalmente me encuentro un poco preocupado, porque me da la impresión de que soy el único que protesta por esas cosas. Si el loco piensa que todos los demás están locos, lo más lógico es que quien realmente lo esté sea uno mismo, ¿no?

De todos modos me parece imbécil que nadie se haya dado cuenta de eso. ¿Será que los programadores no usan sus productos más allá de la verificación? Es que ni siquiera el Google Reader, que viene con el Honeycomb lleva la opción de marcar todo como leído, ni una vista en maestro detalle como en el iPad. Bueno, sí que la trae, pero es una mierda pinchada en un palo. Ergonomía cero.

***

La pantalla es demasiado ancha o demasiado alta. Será cojonuda para ver películas, pero resulta una mierda para otras cosas, sobre todo cuando el diseño de la aplicación no acompaña.

Pobre, muy pobre. Algunas cosas están muy bien pensadas, pero otras parecen diseños de principiante, y de principiante no muy inteligente.

A Honeycomb no le falta un hervor. Le faltan tres, y el rediseño del 50% de sus conceptos. En eso iOS le gana por goleada. De hecho, iOS en el iPad le gana por goleada en absolutamente todo menos en:

· Calidad del pintado del texto.

· Sistema de ficheros público.

· Posibilidad de añadir más almacenamiento mediante tarjetas.

viernes, 29 de abril de 2011

Acer Iconia TAB A500 (II): Primeras impresiones

Bueno, pues ya llevo un rato con el aparato y me he hecho un poco a la idea de cómo va. De momento os voy a hacer una serie de comentarios cortos, y más adelante entraré en detalles sobre usos concretos y con fotos.

Lo que más me ha llamado la atención es la búsqueda por voz: el jodío me lo ha entendido todo, hasta palabras extrañas como “electrónica”. Mola, aunque seguro que el vecino se piensa que estoy loco por hablar solo.

No noto diferencia en el peso frente al iPad, será porque me lo apoyo en la panza y me da igual. Lo que sí extraño un poco es el formato de la pantalla. En horizontal se me parece demasiado ancho, y en vertical, alto. Supongo que será como todo. Cuando pasé de CRT a TFT los veía con el centro hundido hacia adentro, y cuando pasé de formato normal a panorámico, me sobraba monitor por los lados.

Cosa curiosa: vibra. Cuando le das a atrás, o cuando lo enciendes de apagado completo. En la configuración puedes hacer que vibre con más cosas.

El teclado tiene otra disposición al del iPad y se me van las manos, pero supongo que todo será acostumbrarse.

La pantalla es menos deslizante que la del iPad, pero funciona igual de bien.

La duración de la batería va, de momento, bien. Eso sí, da mucha información. En las opciones tienes qué porcentaje de batería está gastando qué parte del aparato (la pantalla, el standby, el sistema operativo). No sé si será fiable, pero mola.

Un problema gordo: ¿qué aplicaciones hay equivalentes a las que uso en el iPad? De momento he instalado el CoolReader, el Kindle, el Nook no lo veo por ningún lado, y el Pulse, que no me mola. También uno de esos que usan el instapaper, pero tampoco me mola…

Necesito ayuda para que me digáis qué aplicaciones hay equivalentes a, no me importa pagar si la aplicación lo vale:

· Flipboard

· Zite

· Lectores de ebooks en condiciones

· MobileRSS y NewsRack (Fuentes RSS compatibles con Google Reader).

· GoodReader/iAnnotatePDF (Visores y anotadores de pdf, de nivel profesional –de momento tengo unos 20 gigas de PDFs).

· Anotaciones personales, etc.

¿Se escondieron las microSD de 32 GB? Me he recorrido media ciudad buscando una. Nadie las tenía, y en The Phone House se me han ofrecido pedirme una por 100 euros cuando en PC Coste están a algo menos de 70… Al único sitio que no he ido ha sido ahí, e iré mañana por la mañana.

Hala, me voy a seguir con mi juguete nuevo.

Acer Iconia TAB A500 (I): Unboxing (desembalado para los cristiano)

Pues eso, que esta mañana me ha llegado mi Acer Iconia TAB A500. Para los que no lo sepáis, es un Tablet 10,1” con Honeycomb 3.0.1. Comprado en Acer Online, tardó a llegarme justo lo indicado en la WEB. Lo pedí el miércoles sobre las 21:00, A esas horas es como si se hubiera pedido el día siguiente, en el que se tramitó. Y el viernes sobre las 11 de la mañana, lo tuve en las manos.

Lo que más me ha impresionado ha sido la calidad del pintado del texto: desde luego le da cien mil patadas al del iPad, y no entiendo cómo eso no se ha resaltado ni remarcado en nignuna review. Pero ya tendremos tiempo de hablar sobre eso más adelante.

Aquí tenéis las fotos del unboxing. Disfrutadlas y estad atentos porque durante el fin de semana os iré poniendo más cosas.

domingo, 27 de marzo de 2011

Carta de un científico a Alejandro Sanz.

No soy yo el que escribe, pero sí el que apoya:

Hace muchos días que ando dándole vueltas a la ley Sinde, a los derechos de autor, y leyendo tus desafortunados tweets. Ahora que tengo las tres cosas juntitas, déjame que te comente algunas cosas.
Soy científico, investigador del Centro Nacional de Biotecnología y actualmente "Visiting Assistant in Research" en la Yale School of Medicine, en New Haven, Conneticcut.

Trabajo en el desarrollo de vacunas para el tercer mundo, centrando mis esfuerzos en la Leishmaniasis, una enfermedad olvidada que mata e incapacita en África, Asia y Sudamérica. Sí, esos mismos sitios para los que, de vez en cuando, puedes montar una parranda benéfica. Y aunque no lo sepas (y muchas personas no lo saben) es esa enfermedad que hace que miles de pobres niños tengan el vientre hinchado y mueran. La misma que hace que sus padres no puedan trabajar. Entre nosotros, ese tipo de enfermedades que hace que el tercer mundo siga siendo tercer mundo.

Cuando consigo que mi trabajo funcione, tras muchísimas horas de laboratorio exponiéndome a múltiples riesgos para mi salud, intento publicar mis resultados. ¿Sabes lo que pasa cuando lo hago? Que la revista se queda con todos mis derechos de autor. CON TODOS. Si quiero, no sé, poner una figura de mi trabajo en algún otro formato, tengo que pedir permiso. Por mi figura. Por mi trabajo. Y te hablo de figuras en blanco y negro. En color no podemos pagarlas.

¿Sabes por qué? Porque PAGO POR PUBLICAR. Sí, en serio, lo hacemos. Mi laboratorio tiene que pagar para poder difundir los avances científicos que puedan curar a esos niños o a sus padres en el futuro. PAGO POR PUBLICAR y tengo que pedir permiso por mi figura, por mi trabajo.

Ahora podrías meter en 140 caracteres que luchar por mis derechos no me impide que tú lo hagas por los tuyos; yo seguiría leyendo.

Desde que el hombre es hombre, desde que el ser humano es humano, ha demostrado que necesita expresar sus sentimientos. Y de ahí surgió el arte. También, al mismo tiempo, surgieron las preguntas de qué hacía aquí. Los famosos "de dónde vengo, quién soy y a dónde voy".

Y es que las dos cosas, ciencia y arte, son humanas, pero no por ello profesiones.

Mira, no sé, 100 o 200 años atrás. El arte lo hacía el que podía permitírselo. Y la ciencia también. Hasta Darwin descubrió el origen de las especies en un tour por el mundo, en el que vio que los pinzones de unas islas tenían los picos más grandes que otros. La gran revolución científica vino de un viaje de alguien que pudo permitírselo.

Ahora, industria mediante, los artistas cobran por entretener y los científicos cobran por descubrir cosas. Una maravilla para los que no somos de familias ricas y queremos hacer ciencia o arte.

Yo me he quejado y mucho de mi falta de derechos. De intentar defender lo que ahora, para mí, es más que un reconocido trabajo. Y también creo cosas.

La diferencia es que yo con un salario tengo bastante. Y lucho por un salario digno. QUE ME PAGUEN POR MI TRABAJO. No creo que tenga sentido que me paguen tiempo después por mis logros. Te recuerdo que lo que yo quiero es una vacuna para el tercer mundo. Y pagar mis facturas. No quiero ningún rendimiento extra que no me merezco. No quiero derechos de autor, quiero que mis avances sigan derechos a conseguir su objetivo.

Entiendo que quieras que te paguen por tu trabajo. Y deberías (que lo haces) negociar lo que te paga una discográfica por grabar un nuevo disco. O que defiendas tu caché en los escenarios. Pero cobrar también impuestos sobre los CD´s , discos duros, lo-que-sea que la S.G.A.E quiera inventar para sangrar al ciudadano medio, perdóname muy mucho, pero yo, lo veo excesivo. Intentar lanzar una ley que te permita cobrar más de lo que te toca porque la industria que a ti te trata bien se está muriendo, lo siento, pero no. Limitar las libertades individuales para maximizar vuestro beneficio no es justo.

¿Sabes por qué tengo un blog de divulgación científica? Para que el mundo vea que la ciencia es importante. Para que posiblemente en el futuro sea una profesión digna. Yo no busco hacerme rico. Yo no quiero recortar libertades. Yo lucho por cambiar la industria que hace que mi actual profesión me obligue a tener otra con la que, juntas, poder pagar las facturas.

Y por favor, no vuelvas a comparar los derechos a recibir medicamentos de los niños pobres con el derecho a declarar culpable de piratería a diestro y siniestro. Que ya lleváis demasiado tiempo cobrando por ello. Renovaros o morid. Pero no hables de los que de verdad mueren aunque de vez en cuando reciban tu calderilla.

Atentamente,
Lucas Sánchez.

sábado, 12 de marzo de 2011

iPad/iPod/i vs. E-ink y otras petisoperías

[Esta entrada también se ha publicado aquí]

Llevo como una semana leyendo exclusivamente con el iPad y mi nuevo iPod Touch de cuarta generación, que para quien no lo sepa tiene una resolución casi idéntica a la del iPad pero en una pantalla mucho más pequeña, por lo que si tienes buena vista la calidad de lectura es acojonante. Y no, no me molesta el brillo de la pantalla, y si con treinta años pegado diez horas al día a una no me he quedado ciego, no creo que me quede en otros treinta, no al menos por culpa de ellas. 

Pese a las críticas a las plataformas de Apple, y su evidente limitación en algunos dispositivos, cada vez estoy más convencido de su utilidad, por encima de Windows. Vamos, que me estoy convirtiendo en un switcher de pro y al completo, pues le estoy dando un tiento al Xcode 4 y me he bajado (y estoy leyendo –que es diferente a bajarse-) un montón de documentación sobre programar en OS X. 

A lo largo de mi historia de amor/odio con Apple, he ido rodeándome, sin quererlo, de muchos de sus dispositivos. 

Primero fue un iPod de segunda generación, que ahora duerme el sueño de los justos pues lo tengo de mero despertador pero que en su momento me acompañó en muchos viajes y cuitas. 

Unos meses después vino un iMac (2008) como quien no quiere la cosa, o más bien como capricho. Ya llevaba un tiempo echándole los ojos a un portátil de Apple, pero los precios me echaban para atrás. Sin embargo, un día en el Mediamarkt mi hermana me dio el empujón que me faltaba y me volví con un flamante Core2Duo de 24”. 

Tras la emoción inicial también quedó criando malvas, más por no entender el OS X que por otra cosa, ya que es un aparato silencioso y que cumple como un jabato. De hecho se quedó como plataforma para actualizar el iPod y luego el iPad. 

Porque el iTunes en Windows es una mierda. Se atasca y atasca el sistema (incluso en mi i7 con 8 núcleos) sin subir ninguna CPU a un porcentaje de uso remarcable. Es como si el driver USB fuera una castaña pilonga. En algún momento tuve las bibliotecas compartidas entre mi anterior PC (un QuadCore) y el iMac gracias a algún que otro truco, pero ya no. 

Más tarde vino el iPad. ¡Ay el iPad! Ese elemento denostado por todos pero que ha tenido un éxito inmenso, más allá de cualquier expectativa… Y es que, pese a las bocas llenas de despectiveces de los expertos, ese tipo de tabletos (expresión copiada de Juan Luis Chulilla) era algo esperado con ansia. 

No voy a entrar aquí en que si no es un PC, que no lo es, o la era post-PC del haba de Steve. Es lo que es. Un aparato para estar tumbado en el sofá y ver una película, o leer, o revisar el correo. Y quien niegue la utilidad de eso está más ciego que un topo. Por lo menos para los singles como yo que se pasan el día a solas… y hay unos cuantos singles por el mundo. 

Bueno, como os decía, vino el iPad. El mismo día que salió en USA lo compré a un revendedor americano, por lo que el lunes o el martes siguiente lo tuve aquí y pude, por fin, pasar más tiempo en el sofá que delante del ordenador. Sí, yo soy ese tipo de gandul que es capaz de hacer los trabajos de Hércules si luego va a estar tranquilo tocándose las bolas. 

Se me olvida decir que antes de esto vino un Time Capsule como disco de copia de seguridad para el Time Machine, Windows y como router. Lo cierto es que como disco de seguridad para Windows no sirve porque la mitad de las veces se desconectaba solo, y Windows 7 terminó de rematarlo. Pero como router es insuperable, y cuando viene alguna visita que quiere WiFi le activo la de invitados y me ahorro de compartir claves y demás zarandajas. Y es un equipo robusto. El cable modem ha sido cambiado dos veces, mientras que el TC ahí sigue, haciendo de Time Machine para mi Snow Leopad. 

No me cansaré de repetirlo: el iPad es la rehostia. Y no, no me voy a comprar el iPad 2. Porque la inclusión de las cámaras me la trae floja, y el que pueda ir hasta nueve veces más rápido también. No soy un gamer. Soy un reader. Lo actualizaré cuando le pongan una pantalla más grande o con más resolución. O se rompa el que tengo. 

Durante el día, en el trabajo, voy revisando las RSS en los tiempos muertos y las entradas que me interesan las envío al Instapaper. Por tiempo no siempre puedo hacerlo, pero es lo habitual. 

Cuando llego a casa y hago las tareas comunes (revisar el correo y las news en el PC MAC, cenar, ducharme, ponerme cómodo), me tumbo en el sofá (en cursiva porque es una cama de esas con motor que puede adoptar la postura que quieras) con mi iPad a mano. Leo las RSS que me han quedado y las que me interesan las voy pasando al Instapaper desde el propio programa. Para mis sindicaciones principales uso MobileRSS, y para las secundarias (libros gratis, libros gratis, y algún que otro relacionado) NewsRack (tengo dos cuentas de Google). 

Luego le toca el turno a Fipboard y a Zite. Este último es un reciente descubrimiento y todavía me estoy haciendo a él (y él a mi). Digamos que utiliza una serie de algoritmos basados en tu cuenta de Twitter y de Google Reader para ofrecerte noticias relacionadas a tus intereses. Y se va auto configurando según lo que hagas, lo que leas y cuánto tiempo le dediques a cada tarea. Sí, ya sé, todo termina en unos servidores que a saber qué van a hacer con la información que capturen. Hablando en plata me la trae más que floja que sepan que mis intereses sean C++ o los piticos de boina… 

Tras eso cargo el Instapaper y me recreo en la lectura de todo lo que me he ido pasando. A veces reenvió por correo o saco a Facebook o Twitter algo. Eso me ocupa sobre una hora u hora y media, dependiendo de las novedades que haya. 

El siguiente paso consiste en o bien cerrar el iPad y abrir un libro-e o libro-p o bien seguir con el iPad, que es lo que estoy haciendo últimamente. Y luego a mimir, a veces incluso en el mismo sofá si hace frío, tengo la chimenea encendida, y estoy perraco para cambiar de cuarto… En verano no sé cómo será mi rutina, porque el anterior mi casa estaba de otra forma y la habitación que ahora es mi cuarto de estar era la de trabajo… 

Sí, la tele la tengo de adorno, en otro cuarto, y que siga así por muchos años. 

*** 

Ahora metamos el PC en medio. Es decir, cuando llego a casa lo enciendo y encendido se queda hasta más o menos cuando me voy a dormir. A ratos me levanto y miro las news o miro algo que no puedo hacer en el iPad. 

Algunos días, cuando estoy de humor y la jornada de trabajo no ha sido muy opresiva, programo en casa mis cosas tras la sesión con el iPad (o antes). Sí, tengo proyectos personales a medio hacer, algunos de ellos interesantes. 

Y es aquí dónde viene la crisis del PC… y personal. Entre septiembre y noviembre de 2010 mi situación laboral cambió drásticamente. Básicamente fui miserablemente engañado por mi jefe, aunque él diga que no. Yo curraba en casa. La central en Madrid cerró por temas que no tienen que ver con la crisis y de los que ni puedo ni quiero hablar, y fue trasladada a una ciudad a media hora de coche de dónde vivo. O al pueblo en donde vive mi jefe. 

Yo trasladé mis cosas allí temporalmente para terminar un proyecto que corría prisa. ¡Qué inocente que fui! Pasaron dos meses y seguía allí. Al final todo explotó. Tuve una gordísima con mi jefe y todo quedó claro: no sólo fui engañado para cambiar mi forma de trabajar, sino que luego encima se regodeó diciéndome que ya no podía protestar, que legalmente tenía un mes y ya habían pasado dos. Las promesas de ir sólo uno o dos días a la semana se las llevaron el viento. Mintió como un cosaco. 

Pero no sólo fue eso. En el proceso se perdieron 1000 euros que se me debían de unos extras realizados un tiempo antes y no se me pagaron y “hazte cuenta de que eso no lo vas a ver nunca”. Y también perdí mi PC. Mi versión es que cuando yo empecé a trabajar en mi casa había un PC de nivel medio/alto que era mío. Cuando dejé de currar en mi casa no quedó ninguno. Según mi jefe, el PC lo había pagado él. En cierta medida así era, puesto que del original no quedaba ya ninguna pieza, todas ellas rotas u obsoletas en el desarrollo de mi labor profesional. El hecho de facto es que al empezar yo tenía un PC y al terminar no tenía ninguno. 

Depresión al canto, ideas muy malas de llevarlo a los tribunales con todo y a por todas. Sondeo de familiares y conocidos para el tema. Todos me daban la razón y afirmaban las palabras y promesas que habían oído de mi jefe, pero nadie se comprometió a decirlas ante un juez (y dándoles gracias por avisarme antes y no hacerlo en el momento crucial). Su palabra contra la mía. Y mejores abogados, como llegó a decirme. Hubo unos días en los que la baja por depresión se tornó una salida demasiado tentadora, una baja larga y demoledora par él… 

Lo curioso y lo que más me jode es que encima él queda como el bueno de la película. Como Steve Jobs, su distorsión de la realidad es legendaria entre sus conocidos y familia (por desgracia yo mismo). Según él me dio posibilidad de traérmelo y usar la morralla que había en la empresa, pero claramente las facturas de muchas cosas estaban a nombre de la empresa. Es preferible perder un ordenador que luego ser acusado de robar material de la empresa. Aun así me traje todo lo que tenía una factura a mi nombre… 

Pero no, había de por medio otras razones para seguir de las que no debo hablar… así que decidí tragar y seguir. Horario a rajatabla. Cero concesiones. Pasar de él. Todavía tengo cartas en el bolsillo para jugar, pero las cosas se están volviendo “amigables” de nuevo. De nuevo vueltas a casa a las diez de la noche (antes no eran “vueltas a casa” pero eran “retiradas de currar”)… Pero no, no lo voy a consentir. 

*** 

Bueno, centrándonos en el tema, yo estaba en casa, depresivo y sin ordenador. No, sin ordenador no. Tenía mi fiel iMAC, ya algo obsoleto y con un rendimiento no muy bueno al menos comparado con el PC… Así que volví a usarlo. 

Pero cometí un error. Instalé el vmWare Fusion y le metí todo lo que tenía en una máquina virtual con Windows 7. Imaginaros un iMAC con 4GB de RAM corriendo una VM con 2GB asignados… Lento. 

Por mi cabeza pasó un Mac Pro de 12 cores con mucha RAM. Pero el precio se iba –mucho- de madre. Además, no es oro todo lo que reluce, el rendimiento en determinadas circunstancias no era el esperado en semejante bestia. Así que del de 12 cores bajé al de 4… y me dije que por ese precio tenía un PC el doble de potente, así que eso hice. 

Un i7 de 4 núcleos HT que son 8, 16GB de RAM, 4 discos SSD y uno SATA II en una súper placa Gigabyte con más chipsets que operaciones cosméticas llevan algunas, además de una ATI 6850. Y un monitor de 24” a 1920 x 1200 (en lugar de los ahora 1080 habituales) para complementar el que había podido rescatar del ordenador que era mío pero no era mío. Una bestia parda, vamos. El iMAC de nuevo a la otra mesa, como actualizador del iPad e iPod… 

Pero la procesión iba por dentro. Como un runrún. Cada vez que cogía un libro para ponerme a estudiar como antes me venían a las mientes que eso iba a servir para mejorar mi curro… y lo dejaba. Si abría el Visual Studio lo mismo. Empecé a usar C++ Builder, que no uso en el curro, pero daba igual. 

No quiero. No quiero mejorar para mi jefe. Lo siento. Las tres horas al día menos de tiempo libre que tengo las tiene que pagar de alguna manera. Sí, ya sé, pensaréis que no estaba mejorándome para mi jefe sino para mi. Pues sí y no, pero no es una cosa de querer, es una cosa de poder. A fecha de hoy no puedo estudiar si lo que estudie sirve para lo dicho. Está en mi y en mi espíritu. Punto. 

Por lo tanto estoy en crisis. Crisis profunda. No puedo hacer código en casa. Ni siquiera puedo leer un tema técnico sobre desarrollo sin que me de asco. Sí, ya sé. La depresión… O simplemente largarme. Tengo para vivir una muy larga temporada sin trabajar. Pero no, esa es la solución fácil. Es el camino que no debo tomar. O al menos no ahora. Como dice el refrán, a todo cerdo le llega su San Martín. Veremos. 

*** 

Y seguimos con el runrún. También me comentaron en algún foro que para qué cojones quería un MAC si lo iba a usar como un Windows. Así que fui a por un PC de gama alta. Y me lo compré. Estamos ya en diciembre, han pasado tres meses desde el desastre. Gracias, Noelia, a ti también te las tengo que dar. Por ser como eres. Simplemente por eso. 

Pero la realidad estaba en que quería usar el MAC como un Windows, o metiéndole un Windows dentro, o como queráis verlo. ¿Y por qué no usar un MAC como… un MAC? Aceptar sus ventajas e inconvenientes y tirar hacia delante… 

Joder, a veces uno es tonto y se le escapa lo evidente… Pero todavía no estaba convencido del todo. Yo soy un windowsero rabioso, un fanboy de Windows… Y vino el león. Y Xcode 4. 

Ha habido un par de semanas en la que un día he tenido el PC y al otro el MAC. Y vuelta a cambiar de nuevo. Eso de perder 20 años de experiencia a mis 40 suena un poco fuerte… Indecisión. Culo inquieto. Y eso que el rendimiento de mi iMAC en real es bastante decente. 

Hala, de nuevo a confesarme. No, claro que no es perder 20 años de experiencia, ni mucho menos. Es como cierta lástima a abandonar, a tomar un camino nuevo y diferente. Perder el MVP. No es que lo vaya a perder de la noche a la mañana ni mucho menos. Todavía respondo en los foros, pero si os dais cuenta desde la crisis no he publicado apenas nada en mi blog de desarrollo. Y tengo temas para hacerlo, pero me faltan las ganas, sobre todo cuando te das cuenta de que encima eres un MVP incómodo. 

Yo no escribo en el blog ni respondo en los foros para ser MVP. Sólo faltaría eso. Escribo y respondo porque me apetece y punto. Pero ahora ya no me apetece, o apenas lo hace. Se suma mi crisis, la incomodidad que genero, el hecho de que MS esté perdiendo puntos a pasos agigantados. Nada es decisivo, pero afecta. Bueno, las ganas y mi crisis sí que son decisivas, pero siempre se puede hacer un esfuerzo. Pero no, simplemente no me apetece. 

Y es que, también, el proyecto MVP está muerto. Microsoft lo ha matado lentamente. ¿Cómo pueden estar tan ciegos? ¿Cómo cojones pueden llevar 10 años con un sistema de ayuda para Visual Studio que simplemente no funciona (por poner un ejemplo evidente)? ¿Es que no ven lo evidente? 

Así que se me quitan las ganas cuando encima tengo pocas. La opción fácil es mandarlo todo a tomar por culo. Sin más… Pero no, de nuevo esa es la salida fácil. No hablo del MVP, al final eso me da igual. Si he perdido el interés la culpa es de Microsoft. Simplemente que se jodan. 

Hablo de mandarlo TODO a tomar por culo. Es una opción. No la mejor pero una de ellas. 

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Hay otras. La cacharrería de Apple me mola. El Magic Mouse es… mágico. El Trackpad ya ni os digo. El teclado extendido en el centro. A la izquierda la tableta. A la derecha el ratón. Enfrente hacia la derecha el iMAC, a su izquierda el monitor secundario. Mola. 

Detrás del iMAC, un Book Studio Edition II for MAC de 2TB en RAID 0, recientemente adquirido, conectado al iMAC por FireWire 800. Conectado al PC por eSata va más rápido, pero yo lo quiero en mi MAC. 

El iTunes no hace cosas raras cuando actualiza mi iPad o mi iPod. El iMac no hace ruido alguno. Se suspende solo (bueno, el PC también, pero el iMAC lo hace con más estilo. :-P). Y la pantalla es acojonantemente buena. El monitor secundario tampoco está mal, es un BENQ que tiene entradas para todo y en su momento costó casi lo que se me debe... 

Alfred, Snap. CleanMyMac, BetterZip, VideoLAN, Transmission, Speed Download 5, Calibre. Mola. El Fusion para abrir una máquina virtual Windows de tarde en tarde. Ahora ya no cometo el error de usar Windows virtualizado. Si me hace falta algo que requiera rendimiento enciendo el PC y lo controlo por escritorio remoto. El sempiterno Office (Versión 2011), a la espera de que salga Pages 11… 

No me hace falta nada más. 

Bueno, sí, un iMAC algo más rápido y con más RAM, pero con el añadido del Book Studio de momento me sobra. Esperemos a la próxima actualización de los iMAC (los expertos dicen que para junio o julio), aunque un i7 con 8GB de los actuales tampoco estaría mal. 27” de monitor. Qué gozada. 

Vendo mi PC recién comprado. Y mi Touchsmart TM2 con algo más de un año. 

Xcode 4, en este momento compilando QT 4.7.2, aunque no creo que lo use. Un montón de PDF para leer en el iPAD en relación a Cocoa, Xcode y desarrollo MAC. Mola. Mola mazo. J 

El iPad no tiene sistema de ficheros, pero me la trae al pairo. Mi mayor preocupación a la hora de leer un PDF es si hacerlo en el GoodReader o en el iAnnotatePDF. Mi mayor preocupación a la hora de leer un EPUB o un MOBI es si hacerlo en el iPod o en el iPad, y luego en qué aplicación (tengo para elegir. Las que más me gustan son el iBooks, el Kindle for iPad/iPhone, el Stanza o el i2reader). 

Si quiero meter un fichero al iPAD, lo enchufo al MAC, lo paso a la aplicación correspondiente y a otra cosa mariposa. Sí, ya sé, se puede hacer igual desde Windows. Pero solo cuando el iTunes quiere (no entro si es a propósito o no). Las copias de seguridad del i me tardan un montón en Windows. En MAC son rapidísimas. 

No hay multitarea real. No me hace falta. El GoodReader habla con las otras aplicaciones compatibles. Y el MobileRSS, y el NewsRack, y el Instapaper. Y el Dropbox. 

Mola. 

Mola mazo. 

Y tengo un nuevo reto: aprender a programar en MAC. Y eso a mi jefe no le sirve para nada. Lo mismo hasta vendo alguna aplicación en la tienda… 

Mola. 

Mola mazo. 

J