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lunes, 15 de agosto de 2016

La insoportable levedad del ebook mierdoso

Hace unos días compré un bundle de esos que están ahora tan de moda. Pagué más de 12 euros por 14 obras de autores noveles de habla hispana, algunas de las cuales ya había leído con anterioridad.

El paga lo que quieras es este (no sé cuánto tiempo estará en cartelera) y pertenece a lo que quiera que sea la entidad Ebrolis.
Al cabo de unos minutos recibo un fichero ZIP con todos los libros en los tres formatos más comunes: ePub, mobi y PDF. La primera en la frente: de los 14 libros, creo recordar que tres de ellos traían mal la portada y los metadatos. 
No es que tuvieran mal la portada de un un formato, sino que los tres formatos de cada ebook lo tenían mal. Por lo tanto, a tener que averiguar qué libros son, metadatos y portadas. Encima las portadas las tuve que instalar a mano porque Calibre no era capaz de encontrarlas.
Si solo fuera eso…
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Pues nada, me pongo a leer libros como un poseso y os resumo el tema:
  • El protector (Joaquim Colore): Primera parte. Empezamos bien. Un libro recortado, como es habitual entre muchos autores noveles, sin darse cuenta de que lo único que hacen es encabronar al lector y que pasemos de él.
  • Órbita final: éxodo (Jorge del Barrio): este no fue a la escuela y no le dijeron que los párrafos no se separan con una línea en blanco, ni que se indentan. Será bueno o será malo, pero gracias a la mierda de formato, no lo voy a leer.
  • Hijos bastardos de Matusalén: Eternos (Raúl Atreides): Título más largo que la novela en sí, con un nombre de autor que da un poco de grima, y encima el primero de una serie que no sabemos si va a continuar o no. Descartado.
  • El retorno de la magia (Jonás Cobos): Otro primero de una serie de un autor que tiene doscientas series empezadas y parece que ninguna terminada. Además, luego los junta por temáticas y arma tal lío que no sabes qué estás comprando. Encima el arranque, pese a toda la acción, deja mucho que desear, con enormes errores argumentales y saltos de trama sin mucho sentido. Descartado.
  • Mundo sin futuro (Alberto Meneses): Este autor me suena mucho, pero no sé de qué. El comienzo de la novela es correcto salvo que en un mundo futuro nadie se cree que la gente no lleve un puto móvil encima, y que los malos, metiéndose en una base militar norteamericana, luego sean incapaces de localizar la llamada de un teléfono fijo. Y encima el primero de una serie de tres que luego te van a costar del orden de 3 euros cada uno. Descartado.
  • El Legado de Prometeo (Miguel Santander): De este no tengo crítica. Bueno, sí, que ya lo había leído y no me gustó.
  • Los trabajos de Iktis (Pablo Daniel Rodríguez Sánchez): Otro que no sabe que entre párrafos no se ponen líneas en blanco (a veces no solo una, sino varias), ni que no se pone separación entre el guión largo y el comienzo del diálogo, o que a veces hay que poner verbos guía. Parece que hay una precuela (¡joder!), pero como me importa una higa si es bueno o no por los problemas de formato, porque tampoco lo voy a leer.
  • El lenguaje de los gigantes (Mónica Samundio): Este no lo voy a leer porque la temática no me gusta mucho, y menos después de leer el primer capítulo, aunque por lo demás se ve bastante correcto en todo.
  • Marc, el último terrícola: la furia de Dackhara (Alejandro Arnaldos): Otro que se piensa que un título largo es sinónimo de buen libro. Espera, espera, que este parece bastante interesante pese a lo absurdo del comienzo. De momento (un 40% del libro) no está mal, pero yo esperaba una sátira social pero en su lugar es una mera historia de aventuras. Espero, quiero creer, que el título no anuncie más aventuras futuras (no, estamos en el presente) de Marc, ni que me deje colgado con un futuro libro, porque le van a dar mucho por donde amargan los pepinos.
  • Traición en el gran consejo (Miguel Ángel Alonso Puliso): Otra primera parte de una trilogía a la que le falta el último por publicar. Se salva porque es muy bueno (ya lo había leído) y porque en la portada ya te pone que es el Libro I.
  • La ciudad de las esferas y El juego de las esferas (Salvador Bayarri): Este se salva porque en el bundle están los dos libros que hay publicados de la serie. Y encima es muy bueno. De hecho estoy a la espera del tercer volumen, que sale a principios del año que viene. 
  • La esperanza de Luminion y La caída de Luminion (Jaime Blanch): Estos me quedan por leer, forman parte de una tetralogía (al menos los que han salido). La única crítica que tengo es que no se diga que son dos de cuatro y, como los tengo pendientes, todavía no puedo hablar ni bien ni mal. Si me guío por el de Emmo del mismo autor, creo que me van a gustar.
No quiero echar más leña al fuego, pero algunos autores se han quedado sin leer no porque sus obras sean buenas o malas, sino que teniendo lo que tengo en The Pila(tm), no me entretengo en nimiedades.
Lo que sí tengo claro es que 12 euros entre 3 libros que me han gustado, me sale a 4 euros el libro. Si tengo la suerte de que me gusten los de Luminion, me saldrán a dos euros y medio el libro, más caros que si los compro de forma independiente.
Si añado los 6.89 que me van a costar los dos de Luminion que faltan a la serie, el resultado es cada libro me sale a 2.7 euros.
Vamos, que he hecho el primo. Y encima añadimos los cabreos que me he pillado.
Lo dicho: una y no más Santo Tomás. A partir de ahora, igual que con los bundles de aplicaciones MAC, ni con un palo.

domingo, 29 de marzo de 2015

Amazon, la nube y... ¿práctica desleal?

Hace unos días Amazon ha hecho un movimiento muy extraño, tanto que al parecer no tiene explicación ninguna.
Básicamente lo que ha hecho ha sido dejar de darnos gratis 5GB de almacenamiento en la nube para nuestros libros personales si no tienes un Kindle Fire.
Básicamente la cosa está ahora de la siguiente manera: Si quieres mantener sincronizados tus libros, tienes que pagar por el almacenamiento en la nube a no ser que tengas un Kindle Fire. El precio más bajo son 11 dólares al año.
Con anterioridad, al registrar una aplicación Kindle o comprarte un Kindle de tinta electrónica, obtenías 5GB de espacio gratuito para mantener tus libros personales en la nube y que se sincronizaran entre dispositivos.
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Básicamente se trata de una patada en los huevos, con premeditación y alevosía, y que personalmente me los toca bastante pese a que yo apenas tengo unos 20 libros no comprados a ellos, la mayoría aquiridos en otro lares.
Lo que realmente me repatea es el hecho de que nos haya quitado algo que ya teníamos. Entiendo que a los nuevos registrados no les de espacio, pero los que ya lo tenemos…
Por lo menos desde USA (que es donde yo tengo la cuenta) no creo que nos podamos quejar ni mucho ni poco. Sin embargo creo que en España es ilegal hacer algo así, por lo que veremos en qué queda el tema.
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Esto nos da una serie de indicaciones, o al menos me las da a mi, que muy bien pudiera estar equivocado.
Lo primero de todo es que no venden suficientes Fire y quieren potenciar la venta de los mismos. Hace tiempo pude trastear con uno de ellos, y la verdad es que no me gustó nada de nada.
La primera pega que le vi es que la aplicación de lectura es la misma que la de Android (de hecho el Fire es un AOSP), con todas sus ventajas y sus bugs (que no son pocos). Aparte de eso funciona bastante lenta.
La segunda fue que todo el dispositivo está orientado a que compres contenidos. Compra. Compra. Compra. Tus muelas.
Así que igual que lo tuve un par de días de prueba, se lo devolví a su dueño y santas pascuas.
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Otra de las cosas que se vislumbran es el hecho de que a Amazon ahora ya no le interesa que se vendan Kindle clásicos. O eso es lo que parece. Hay gente que ha dicho que la tinta está muerta, que fue una moda pasajera.
Yo más bien creo que ha llegado a su tope tecnológico y que poco más se puede mejorar, por lo que dentro de nuestra sociedad altamente consumista ya no interesa a los fabricantes.
No le interesa o ya no los vende, habiendo saturado el mercado hasta el punto de que quien quiere uno, ya lo tiene y no necesita otro más, como es el caso de mi familia, que todos los que leen (incluida mi madre que huye despavorida de la tecnología) tienen ya uno o incluso dos.
El hecho está en que una de las ventajas que daba a los Kindle sobre la competencia ha desaparecido o va a desaparecer en breve. 
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¿Qué desaparece? Las notas sincronizadas y la sincronización del punto de lectura entre diferentes dispostivos de todo aquello que no les hayas comprado a ellos.
Lo que ha hecho Amazon ha sido primero cogernos de los huevos y ahora apretarnos un poco. ¿Sabéis cuál ha sido mi reacción? Comprarme un Kobo Aura H2O, que tiene mejor pantalla y mejor software de lectura, y dejaré de comprar en Amazon. Primero tengo que gastar los casi 50 euros de saldo de la última tarjeta, pero a partir de ahí dejaré de comprar libro electrónico a ellos, o al menos diversificaré las tiendas.

Y es aquí, ahora, donde entra a relucir todo el tema de quitarles el bicho a los ebooks comprados. ¿Por qué hacerlo? Porque el derecho a leer esos libros es tuyo, se lo compraste a Amazon. Ojo, he dicho leerlos, no poseerlos. Como sin fichero físico no puedes leerlos, tienes que conservar una copia local sin DRM para poderlo hacer donde quieras. Que es lo que hago yo.

domingo, 15 de febrero de 2015

Magzter y Zinio, ¿trigo sucio? Y otros trucos más

Llevo ya varios años leyendo revistas en esas dos plataformas con sus aplicaciones respectivas. Para los que no lo sepáis, todas las revistas en la tienda de Apple pertenecen a la plataforma Magzter, así como las aplicaciones independientes para leer cada una de ellas.

Primer truco:
De hecho, si queréis tenerlo todo concentrado en una sola aplicación, podéis bajaros Magzter de la tienda y registraros con ella. Y tendréis todas las revistas en una sola aplicación que es lo que hago yo. En Windows 8.x y en Android, solo hay una plataforma, pero en iOS podemos tenerlo todo separado o junto.

Segundo truco:
¿Compráis las revistas desde iOS (iPhone o iPad)? Error. Ahí están un 30% más caras que si entráis en la Web, os identificáis con el mismo correo que en las aplicaciones y compráis lo que queráis desde allí. Mucho más barato y a veces incluso hay alguna oferta que te permite tener un año por una cantidad irrisoria.

OJO:
No sé si Zinio sigue o no esa táctica, pero Magzter sí. Se trata de que cuando compras una cantidad de números en la WEB (pongamos seis meses), en ningún lugar te dice que se trata de una suscripción pero en efecto así es. Es decir, que pasados los seis meses, esa revista que compraste por cincuenta céntimos cada número, el año completo te va a costar los mismos treinta euros que si fuera en papel.
A mi me han soplado 20 euros de Filosofía Hoy, he protestado y lo único que han hecho ha sido desactivar la suscripción, pero los euros no me los devuelven así les cante por soleares. Ya no se trata del dinero en sí, se trata de la mala praxis. 
Lo dicho, cruz en la frente. Mañana lunes iré al banco a bloquear cualquier cargo en los que aparezca la palabra Magzter y hablaré a ver si se les puede meter mano mediante VISA.

Ambas plataformas son muy mierdosas como medio de lectura, ya sea en una tableta o en el ordenador a través del navegador WEB. Apenas tienen opciones de personalización y la funcionalidad es escasa tirando a nula.
Y eso si no contamos lo mal implementadas que están en Windows 8, con un consumo de batería más que bestial y una calidad de presentación bastante mala.

¿Queréis leer más cómodamente? Pues entonces haced el

Tercer truco:
Esto se hace muy fácil en un iPad. En un Android es más complicado, sobre todo si es un Samsung con su peculiar sistema de captura de pantalla. Y en el PC o en las Surface, mejor no hablemos. Pero si tenéis un iPad, adelante:
  1. Bloquead el giro de pantalla y ponedlo en vertical
  2. Haced una captura de pantalla (botón de cerrar aplicación y de apagado)
  3. Pasad página.
  4. Id al paso 2.
  5. Cuando hayáis capturado la revista entera, id a un MAC o PC, bajad las fotos y generad un PDF.

Listo para leer en cualquier visor PDF sin los problemas que dan las aplicaciones oficiales.
Me da igual si es legal o no. Estoy eliminando una carencia de un software escrito con el culo, y es para consumo propio. Además, el día que Magzter o Zinio dejen de existir, mis revistas no desaparecerán.
Si pones ese resultado en internet, allá tu responsabilidad y allá también, tu cartera. Estad atentos a mi futura entrada sobre “Trampas para Canarios”.
—
Y ya que estamos con el tema de la piratería, os cuento algo curioso. Pese a tener compradas y estar suscrito a varias revistas a través de dichas plataformas, no estoy leyendo los números descargados con ellas, ni siquiera con tercer truco.
Estoy leyendo las versiones piratas descargadas del submundo. No so voy a contar cómo hacerlo, aunque es trivial.
¿Por qué pago si lo tengo pirata? En primer lugar porque entiendo que debo comprar lo que leo. A muchos os parecerá extraño, peor no estoy pagando a Magzter ni a Zinio, estoy pagando a los editores y los autores. Si pudiera hacerles llega mi parte del dinero saltándome al intermediario, lo haría. Pero como a fecha de hoy no es posible, mi honor personal me dice que debo pagar.
¿Por qué leo la versión pirata en lugar de la que he pagado? Porque es mejor. A veces se puede encontrar la versión ePub de la revista, pero en general yo prefiero la edición facsímil en PDF. 
En true PDF, que significa que el texto es texto y se puede marcar, seleccionar, copiar, etc.. Si haces zoom no se pierde calidad. Vamos, básicamente lo hago así porque 

La versión pirata es sensiblemente mejor que la comprada.

¿Habéis leído, intermediaros? Aplicaos la lección, porque así no vamos. No podéis quejaros. No tenéis derecho a ello.
Pero todavía hay más.
El número actual del Analog SFF es el de Abril. Yo tengo ya descargado y estoy leyendo el de Mayo. Hay dos o tres revistas en las que ocurre esto mes a mes. Se da incluso la situación de que hay disponibles números con hasta dos meses de adelanto respecto a la fecha de aparición no en la calle, sino en las ediciones electrónicas que suelen estar disponibles de forma oficial unos días antes.
Como ya he comentado, he terminado definitivamente con Magzter. Seguiré obteniendo los números que tengo comprados pero ya nunca más les compraré nada a ellos.
Eso significa que la única forma de obtener alguna revista va a ser a través de las zonas oscuras. Siento mucho que sea así, pero no creo que haya nadie más honesto que yo en estas lides y estoy hasta los mismísimos cojones de las prácticas desleales de muchas empresas.
(Por favor, Amazon, trae el Analog SFF y el Asimov’s de una puñetera vez a España. Será eso o la piratería).





lunes, 20 de octubre de 2014

Sigo sin entender los precios de los libros

Luego dicen que pirateamos, o que no publican porque no compramos, o cualquier otra variación ecarilotrópico-gmnésica inventada por las editoriales, pero es que hay algo que no entiendo ni aunque me lo metan con calzador en la cabeza.
El sábado (17 de octubre de 2014) estuve dándome una vuelta por Casa del Libro de Alicante. Esquivando a los chicos, que son un poco pesaditos con el si me pueden ayudar -ya pediré ayuda yo si no encuentro lo que busco-, encontré algunos libros interesantes.
Dejadme que me explaye a gusto.
Había, o todavía hay, una mesa con un montón de libros de divulgación. Parece ser que se trata de una campaña o algo así, porque incluso tienen un folleto que se titula Ciencia. Un viaje a través del conocimiento. 
La primera sorpresa fue encontrar un par de novelas de corte más o menos científico como El asesinato de Pitágoras o Una mente prodigiosa. Peor fue encontrar Punsetadas varias (tanto de él como de ella), que personalmente me parecen libros sobre majaderías fantastico-pirulis Juan Pelotilla.
La segunda fue encontrar imbecilidades supinas como Tu horóscopo personal 2015, La llegada de los dioses (von Daniken, ahí es nada) y, cómo no, ikeradas como Enigmas sin resolver (I) o La última puerta: experiencias cercanas a la muerte.
Sinceramente se me cae la cara de vergüenza ajena que puedan aparecer libros de ese tipo junto a obras más o menos serias. Es como si te sirvieran un pollo con guarnición de mierda y para beber, pipí de orangután.
Pero no es ese el motivo de escribir esto. 
El motivo es otro. Es una nueva demostración de que los precios en los libros son completamente aleatorios y no tienen ningún tipo de lógica más que el que las editoriales quieran imponer.
De hecho me vine con dos libros (más otro más que no viene al caso). El primero de ellos es Las máquinas de Leonardo, 240 páginas a todo color de papel satinado en gran formato y lomo cosido. Algo menos de 16 euros.
El segundo fue Leonardo da Vinci. Cuadernos. Unas 450 páginas con lomo pegado pero tapa dura con papel reciclado de bastante buena calidad. 13 euros.
Son dos libros traducidos al español. El primero de ellos requiere una laboriosa adaptación, pues está completamente lleno de dibujos e infografías. El segundo es más regular, pero también contiene un montón de ilustraciones insertadas en el texto.

16 euros y 13 euros. ¿Cómo cojones puede valer 23 euros una miserable novela que no es más que letras, papel y tapas?

sábado, 10 de mayo de 2014

GoodReader 4: Más de lo mismo, paga de nuevo y la decadencia de iOS

 

Ayer cuando volvía de trabajar me enteré de que GoodReader ha sacado una nueva versión de su visor de PDF. Ha pasado de la versión tres y pico a la cuatro.

¿Qué cambios trae? Sencillamente que ahora es una aplicación universal, por lo que no hay que pagar una para el iPhone y otra para el iPad.

De todos modos, leed hasta el final que creo que expongo una idea bastante preocupante y que algunos ya han previsto.


Hasta ahí vale, es buena idea y una ventaja para los nuevos usuarios.

¿Pero qué pasa con los que tenemos la aplicación desde el mismo día en que salió, a la vez que el ya mítico iPad 1?

Básicamente, pagar otra vez por lo mismo. Y como no puedes probar, pues si no te gusta, a sanjoderse tocan.

GoodReader es una increíble aplicación para leer y anotar PDF en las iCosas. De hecho la versión iPad salió a la vez que el propio dispositivo. No realmente así, pero fue una de las primeras aplicaciones específicas en estar disponible al cabo de unos días de la apertura de la tienda, por el módico precio de 0.75 euros (o algo así), y lo cierto es que fue una de las aplicaciones que me hicieron apostar fuerte por el iPad.

Yo al menos pasé de leer PDF en un portátil sentado en una silla o estar de mala manera en el sofá, a poder leer cómodamente prácticamente en cualquier sitio.

Conforme pasó el tiempo fue creciendo en funcionalidad hasta conseguir ser casi todo en uno. Entre las cosas a destacar está el hecho de que permite sincronizar ficheros en la nube. Es decir, tu anotas un PDF y lo dejas localmente en el iPad. Cuando quieres sincronizarlo todo, le das al botón adecuado y el programa se baja lo nuevo y sube los cambios.

Toda una gozada, vamos.

Sólo hecho de menos una cosa: poder ver las páginas en modo continuo y poder invertir los colores, poniendo el fondo en negro y el texto en blanco como si fuera un negativo, cosa que por cierto hacen la mayoría de visores PDF en Android.


Bueno, volviendo al tema que nos ocupa, GoodReader siempre ha ido actualizando su aplicación, excepto ayer que sacó una versión nueva, la 4, con supuestamente mejoras en la interfaz y en la funcionalidad, aparte del hecho de que ahora es una aplicación universal, lo que quiere decir que se puede instalar tanto en el iPhone como en el iPad con una sola compra.

Hasta aquí todo bien. El problema viene cuando la pagas y la instalas. Lo primero que hace es saltarte un aviso para que importes el contenido de la versión anterior, cosa que hace de forma impecable incluso con mis más de 32GB de ficheros PDF sincronizados con la nube. Y no tarda mucho a hacerlo.

Nos ha jodido. Y tanto que hace la importación de forma impecable. Como que son la misma aplicación. Igual de fea o casi, con la misma funcionalidad excepto algunas mejoras en la interfaz (ahora la parte del menú se puede replegar y se queda como una tirilla vertical), y otras en la parte de edición de PDF.

En concreto ahora se puede crear un PDF vacío para anotar, y también se pueden juntar y separar PDF, añadirles o quitarles páginas.

Vamos, que no vale una versión nueva ni de lejos.


Esto me lleva a plantearme una cuestión bastante seria y que es el motivo de esta entrada.

La empresa detrás de GoodReader ha tenido que volver a sacar una aplicación nueva para seguir teniendo ingresos.

Teniendo en cuenta que se trata de uno de los programas más útiles y funcionales de la Store, algo oscuro está pasando.

Imagina que tienes un negocio y que tienes que engañar (está claro que no es un engaño en sí, pero se le acerca), o más bien que emplear la picaresca de tener que volver a cobrar algo que ya se ha pagado, rompiendo en cierta medida las reglas imperantes hasta el momento y que sólo habían quebrado algunas empresas un tanto sinvergüenzas…

El motivo más probable de todo esto puede deberse a la sencilla razón de que el mercado está saturado de aplicaciones y ya nadie sigue comprando.

Es decir, el modelo de negocio de las aplicaciones está en que para seguir ingresando dinero debe haber gente nueva que compre la aplicación. Cuando un usuario compra una, ya no tiene que volver a pagar por ella.

Por lo tanto elm modelo hasta la fecha queda un poco distorsionado. Antes también se pagaban las actualizaciones, como ocurre en Windows y en MAC, hasta que también llega el punto de saturación y se salta a la venta por suscripción.

Pero hay aplicaciones en las que dicho modelo no va a funcionar. En el caso de GoodReader seguro que no. Si no he pagado por suscribirme a Office (que pese a ser MVP no tengo gratis), no lo voy a hacer por un visor de ficheros…

Cuando la gente deja de comprar tu aplicación tienes dos salidas: diversificar negocio y crear otra nueva de otro tema diferente o intentar volver a venderla.

Y no hay más cera que la que arde. Me refiero a que haces eso o cierras.

¿A qué conclusión nos lleva esto? A una muy sencilla: el mercado de iCosas está más que saturado. Uno podrá comprarse el nuevo iPad con alas, pero su aplicación sigue (o debe seguir) funcionando sin problemas.

Si supiéramos el número de aplicaciones que ha vendido la empresa que ha creado GoodReader sabríamos el tope y el fulcro de crisis para diversificar o para saber los límites a donde se puede llegar.

Desde el principio para mi estuvo claro que esto iba a tener un tope, un máximo a partir del cual entraríamos en una meseta plana para las aplicaciones de valor añadido (como GoodReader). Creo haberlo comentado en algún lado pero ahora no consigo encontrarlo, y también me gustaría saber los números reales.1

Esto me lleva a la conclusión de que Apple ha entrado en una meseta de la que debe salir ya mismo si quiere seguir siendo lo que es en la actualidad. No hay nada malo en quedarse en donde está, hacer nicho como IBM o como no creo que tarde mucho a hacer Microsoft.

Son tiempos interesantes para vivirlos, se avecina una crisis de un par de cojones, aunque espero que sean capaces de verla y lo que es más difícil, evitarla.

Estad atentos al WWDC y a próximos eventos. Quizás la siguiente Apple sea Apple (ya sabemos que, en oposición a Microsoft -a no ser que lo demuestre ya mismo-, Apple sabe reinventarse), o quizás sea Samsung, pero lo más seguro es que si Apple no sabe o no puede, estemos más cerca de ver levantarse a alguien de la polvorienta China (leáse Xiaomi o similar)…

  1. Otro tema en el que no voy a entrar son las aplicaciones servicio (léase WhatsApp, Facebook) que durarán lo que dure el servicio al que estén representando y son independientes de la plataforma. ↩

domingo, 29 de diciembre de 2013

Estamos rodeados de tontos

Leo aquí una de esas entradas, o artículos, o como queráis llamarlo, que hacen que me hierva la sangre a más no poder. 

Sinceramente, ese tío es tonto del culo. 

Es tonto del culo por muchas razones, la mayor de todas es que tiene más razón que un santo, pero, igual que muchos iletrados tecnológicos, ponen el carro delante del burro.

También existe otra opción, y es que este señor, que mi mujer dice escribe de forma bastante pedante y para lucimiento propio -yo no lo he leído ni creo, visto el caso, que lo haga-, esté haciendo el ridículo más espantoso por los cuatro y miserables duros que le han pagado por escribir esta burrada.

Digo, alguien quiere que se hable mal de las telefónicas y/o de los suministradores de banda ancha, le paga unas pelas a quien sea para que se ponga en ridículo ante el foro y sirva de vocero ante sectores interesados en, realmente, no sé qué.

Vamos, que no se le pueden poner puertas al campo, a lo más tender senderos que puedan conducir a los rebaños internautas, si estos quieren, claro, porque si no, como si lo vallan con alambre de espino fronterizo: la gente seguirá cruzando por donde quiera y porque sí.

Sea la opción que sea, me reitero en mi afirmación: tonto del culo.

A ver, que este señor tiene más razón que un santo, ya lo he dicho. Que la piratería es una lacra. Estoy con él.

Que la gente compra menos libros que antes. Estoy con él. Que los autores deben vivir de lo que escriben. Estoy con él. 

Que los datos que cita son ciertos. Pues no lo sé a ciencia cierta, pero deben ser ciertos, al menos en esencia. Digamos que también estoy con él en este sentido.

Hay otras afirmaciones en las que podría discrepar. Quizás se hayan dejado de vender libros porque en 2011 la crisis no era tan acuciante como ahora (un millón más de parados, mucha más gente por debajo del umbral de la pobreza), y quizás en esos millones que todavía son más pobres estén lo que antes compraban un libro.

Sí que tiene razón en algo: yo compro menos papel. Bastante menos. De hecho, creo haber adquirido este año no más de cuatro o cinco libros con soporte de árbol muerto, cuando en mis tiempos la tasa era de veinte o treinta.

Pero he comprado, sí, comprado, aproximadamente unos 50 ebooks. Más que en papel, de hecho he comprado tantos que mi the pila es bastante grande. Más que cuando no existía eso del eBook.

A lo mejor soy yo solo el que ha hecho ese 0,6% que cita el autor y todos los demás lo han pirateado todo. Pero resulta que no, que conozco a mucha gente que antes compraba papel y ahora bits.

Quizás sea que no han incluído a Amazon y su Kindle, y sólo reflejan las ventas de Libranda. Si ha sido así, siento ser tan duro: que se jodan, u os jodéis. Vosotros os lo habéis buscado, por intentar tergiversar (como hacéis siempre) el mercado. 

En román paladino: Libranda era una mierda, y lo es, y lo seguirá siendo.

Quizás si, quizás hayáis puesto los datos de Amazon. Cómo los habéis conseguido no lo sé, porque esa empresa no suelta prenda.

Quizás la gente no compra ebooks y piratea porque una media de 8 euros por ebook (que te crees tu eso, la media está entre 10 y 15 euros), y si no visita tiendas libranderas, es un robo a mano armada.

Que no, que un ebook lo formatea un profesional en dos horas, cuatro si quieres. De ahí a la plataforma de venta. Que el paso del documento original a uno válido para papel y electrónico dependerá de lo chapuzas que sea el escritor, pero es el único gasto igual (y que se puede compartir).

Poned una novedad a 6 euros, y a 3 cuando salga en bolsillo. Y los clásicos, a euro. Pero por favor, no uséis las versiones que ya hay por la red y son pirata. No es la primera vez que he comprado un ebook más o menos clásico y me he encontrado con que es la misma versión que anda por la red, pero empaquetado por una editorial que gana dinero a costa de la buena voluntad (sí, lo que lees, buena voluntad) de gente que pone sus medios y su tiempo para que esa obra que sólo está en papel, también lo esté en electrónico.

Pero me he ido por los cerros de Úbeda. He escrito aquí cosas que seguro se pueden matizar o incluso estar yo equivocado, pero sí que hay una que, de nuevo en el hilo del tema que nos ocupa, convierten al que escribió la entrada anterior en o bien un tonto del culo o bien en un perfecto iletrado tecnológico.

No sé qué es peor de las dos opciones, pero lo cierto es que un ebook típico pesa unos 300K (300 kilobytes), o sea, que no hacen falta precisamente 50 “megas” simétricos para poder bajarte unos cuantos. Un simple modem de 56K, como hace muchos años que ya no se ven, dan para bajarte una buena biblioteca en unas horas.

¿Capischi?

Por favor, a la próxima, defended mejor lo indefendible. A lo mejor hasta os sale bien y todo.

jueves, 1 de agosto de 2013

Los ladrones van (vuelven) a la oficina

Decíamos ayer, es un decir, claro está, fin de la cita, que el contubernio de Libranda no era, ni muy claro, ni muy esperanzador, no. Más bien todo lo contrario.

Pues andando se hace camino, y el tiempo nos da la razón, y al pollo que se la piquen, fin de la cita, digo, que hace unos días leía unas interesantes palabras.

Estas: http://scriptaverba.wordpress.com/2013/07/25/a-que-juega-la-fgee-con-dilve/

Bien vale la pena dedicarles un rato. Y luego estas otras: http://scriptaverba.wordpress.com/2013/07/30/bienvenido-mister-libranda/

También tienen su enjundia.

***

Básicamente viene a decir que, ahora que el contubernio está montado, a chupar del bote. Y el que no quiera, que se joda. Y el que menos tenga, que pague más. 

Aunque por un lado, me alegra en cierta forma: por confiar, por pensar las editoriales que les estaban haciendo la cama. Más bien la zanja. 

Lo que nació como una supuesta idea unificadora se ha convertido en eso mismo: un anillo único para atarlos a todos. Fin de la cita.

Y como dice el autor de dichas palabras, siempre quedará el diablo, digo Amazon.

En fin, más de lo mismo en este país de charanga y pandereta. Fin de la cita. Aquí, hasta el más tonto hace relojes. Fin de la cita.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Ya no vale la pena comprar eBooks en Amazon

Me gustaría hacer una reflexión con vosotros. Es sobre la diferencia de precios entre el eBook y el pBook.
En las Españas de la charanga y pandereta nunca fue una ventaja el libro electrónico frente al de papel, más que nada por el contubernio de Libranda y la ley del precio fijo, ambas cosas seguro que auspiciadas por los poderes fácticos que financian las campañas electorales que, para asegurarse de que gane quien gane van a tener su connivencia, los financian a todos. 
Jugada maestra. O casi.
Porque llegó Amazon y puso los puntos sobre las íes. El mayor problema es que fueron unos puntitos chiquititos, apenas visibles que, salvo la excepción del Kindle Flash (que a veces no lo es tanto), se han ido diluyendo en casi nada.
Claro está no me refiero a los precios que ponen los autores noveles. Ahí la cosa sigue igual, pero tienes el inconveniente de que por cada obra decente que encuentras, hay cientos y cientos que están situadas entre lo infumable y las peores pajas mentales del autor.
El problema tenía solución: tener la cuenta de Amazon en USA. Lo mismo valía para otras tiendas (léase Barnes & Noble, por poner otro ejemplo destacable). En principio podías encontrar el mismo libro bastante más barato, y te aceptaban tu tarjeta de crédito española sin problemas. Lo único que tenías que hacer disponer de una dirección en USA. Mucha gente utilizaba direcciones públicas, como la de la Biblioteca del Congreso y cosas así. 
Pero hace un tiempo endurecieron las cosas y tenías que comprar con una IP norteamericana, con lo que tenías que buscar un proxy, con lo que la ventaja se redujo un poco ya que, al menos yo, ni aun cuando la compra se produjese por HTTPS (encriptada y potencialmente segura), usaría uno gratuito. Así que al precio del libro tenías que añadir el coste de la VPN, que tampoco es muy excesivo.
Pero últimamente la cosa se está desmadrando en cuanto a precios, por lo que ya no vale la pena hacer todo ese montaje para ahorrarte, si te ahorras, algo de dinero.
Porque la diferencia de precios entre la versión electrónica y en papel del libro es incluso a veces mucho menor que en el caso de España… e incluso me he encontrado con libros-e más caros que su equivalente en papel.
Os pongo el ejemplo de la entrada anterior. 
Últimamente Clancy (o quien se los escriba) se está acostumbrando al volumen doble por decirlo de forma suave. Yo lo llamaría timo, pero dejémoslo en el término anterior.
Se publica una novela, por ejemplo, En la mira. Pero no es una novela completa. Aunque ocurren hechos y el argumento más o menos se cierra, quedan grandes flecos, que por supuesto se finalizan en la siguiente. En este caso el título del libro es Threat Vector. Lo mismo ocurrió con sus dos obras anteriores sobre Jack Ryan hijo.
En fin, es lo que hay.
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Pero vayamos al precio de los libros. A fecha de hoy, tenemos:

  • Amazon USA, En la mira. Tapa blanda, 10.99$. Edición Kindle: 10.24$
  • Amazon España, En la mira. Tapa blanda, 11,94€. Edición Kindle: 7.92€.

Te sale a cuenta comprarlo aquí, tanto en eBook como en papel. Fijaos que la diferencia en USA es de 75 centavos de dólar. En España, de 4 euros. Pese a la diferencia de precio, todavía está por encima de la barrera psicológica de los 5 euros para un eBook.
Pasemos ahora a la siguiente novela, que no está publicada en castellano pero sí en inglés original y se puede comprar tanto allí como aquí:

  • Amazon USA, Threat vector. Tapa dura, 14.03$. Edición Kindle: 14.03$
  • Amazon España, Threat vector. Tapa dura, 11.84€. Edición Kindle 10.66€.

Aquí la cosa se pone, incluso, más interesante para el mercado español. Si os fijáis, el precio es más o menos el mismo tras la conversión euro - dólar.
Vamos, básicamente esto demuestra que si quieres un libro, mejor lo compras en papel a no ser que tengas serios problemas de espacio, lo que viene a demostrar mi tesis.
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Es obvio que no hemos entrado en la tónica de la piratería. Evidentemente comprarse un Kindle o cualquier otro cacharro para leer libros pirateados sí que sale a cuenta, pero este no es un sitio en el que se fomente esa práctica, que seguro se ha incrementado como consecuencia de los precios que hemos considerado.
No obstante parece ser que el mercado español está comenzando a hacerlo un poco bien. Desde luego mejor que el USA. Esperemos que los últimos juicios ganados contra el Agency Model sirvan para algo y veamos mejoras en todo esto.
Otra de las cosas que resultan más que evidentes es el hecho de que el precio del libro es completamente artificial y sujeto a los vaivenes del mercado. Uno podría esperar que un libro de tapa dura costase algo más caro que su equivalente en tapa blanda, pero vemos que no es así. Y lo mismo con los precios de los eBooks, que encima no tienen ese problema.
Un asco, vamos.
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Pero lo peor de todo no es eso, y esto sí que es un tema personal. ¡La FNAC me ha timado tres euros! Porque yo lo compré algo más caro el otro día. Hay que joderse. Ya sabes, amigo lector, antes de comprar en tienda física, míralo en alguna electrónica. Lo mismo te sale más barato, y todavía más si juntas unos cuantos y los pides de una tacada, como suelo hacer yo.
Hala, hasta la próxima y felices fiestas a todos (en el ínterin me gustaría ver la cara que se les tiene que haber quedado a todos esos imbéciles -no hay otro nombre para llamarlos- que pensaban que el mundo se acababa realmente ayer). ;-)
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Añado un enlace interesante que me apunta Jordi Balcels. Es un análisis sobre los precios de los libros en Amazon y una forma de seguimiento para comprar el que quieras cuando llegue al precio que quieras: http://meteteme.blogspot.com.es/2012/06/estudio-informal-sobre-precios-de.html

sábado, 10 de noviembre de 2012

"Semos" famosos

Iba yo con mi caballo… Bueno, no, más bien estaba mi novia leyendo sus cosas con su iPad cuando de repente me dice:

-¡Sales aquí!

Y empieza a leerme un párrafo de una entrevista hecha a Juan Gómez-Jurado. Le digo que me pase el enlace por correo y la leo.

Pues resulta que no sólo Gómez-Jurado se acuerda de este su humilde servidor, como se decía antes, al responder a la pregunta del entrevistador sombre el incendiario comentario cuando publicó La leyenda del ladrón. 

Y no sólo me ha llamado eso la atención, sino que el escritor muestra una honestidad increíble en todas las respuestas que ha dado aunque fueran en su contra.

Puede que su última novela no me haya gustado, y menos aún la forma en la que se le ha hecho bombo y platillo, pero hay que reconocer que el chaval los tiene bien puestos.

Entre algunas perlas que ha dicho está la siguiente:

 

Así, es muy difícil que este modelo pueda seguir manteniéndose, más aún si impresentables como Juan Luis Cebrián tienen los santos cojones de decir “no podemos vivir tan bien”, cobrando los 13 millones de euros al año que cobra. La única pretensión de un ejecutivo de un gran medio de comunicación es adelgazar las plantillas y poner a la mayor cantidad de becarios o personas que cobren lo menos posible para sacar a la calle un producto que no cuenta nada.  

 

Bueno, pues lo dicho, que semos famosos, pero el crédito es para Juan Gómez-Jurado.

martes, 10 de julio de 2012

De "Unseen Academicals" a "El Atlético Invisible"

[Nota: esto sale en dos de mis blogs, este y este].
Seguro que Terry estará revolviéndose en su tumba… Espera, espera, que todavía sigue vivo. Bueno, entonces lo que estará es llamándonos tontos del culo o algo así. A nosotros no, al traductor y a la editorial que acaba de publicar uno de sus libros: “Unseen Academicals”. 
No vamos a entrar en detalles sobre el precio, que directamente es un robo a mano armada en su edición electrónica (doce euros y pico) y casi, casi, lo mismo para la de papel (sobre dieciocho). De eso ya he hablado suficiente en otros momentos y lugares, y ya sabemos cómo tratan las editoriales a sus clientes, que prefieren el beneficio rápido aunque eso las condene al fracaso y al cierre a largo plazo a una sostenibilidad más razonable.
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Del libro lleva más de un año circulando una traducción no autorizada realizada por la comunidad. He de reconocer que sólo lo empecé a leer, pero me pareció justa y correcta. Y esto significa otro capón para las editoriales: como no lo hagan ellas, siempre habrá quien gane. 
Si sumamos la traducción no oficial, y el precio del ebook… pocos van a vender, lo que se sumará a la continuada queja editorial sobre la piratería sin darse cuenta que son ellos mismos los que la están fomentando. Bueno, sin darse cuenta no, más bien prevaricando y retorciendo la realidad y estirando de los hilos de los favores debidos…
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Pero no quería hablar de eso. De lo que quiero hablar es de la traducción del título, que me parece no pésima, sino más que horrible, y encima por muchas razones.
A ver, Unseen Academicals, que es el original, tiene traducción directa al castellano: Los Académicos Invisibles. ¿Tiene algo de malo este título? Parece ser que sí, pero yo no se lo veo. En fin.
Bueno, pero es que resulta que el título sí que tiene trampa. Los Académicos, que realmente son magos en el universo de Pratchett, viven en un recinto que se llama Unseen Academy, que de nuevo traducido al castellano es La Academia Invisible. Pero según el argumento de la novela, resulta que nunca se los ha visto jugar al fútbol desde hace muchos años. 
Por lo tanto lo de unseen tiene doble sentido, por lo que podríamos interpretar lo de Unseen Academicals como “Los académicos nunca vistos… jugando al fútbol”. Y es que Pratchett es mucho Pratchett, y todas sus novelas suelen tener más de una lectura.
¿Pero de ahí a El atlético invisible? Simplemente hay que joderse, y mucho. 
Quiero creer que la traducción no acompañe al título, porque si no la hemos jodido a base de bien. Espero que Gabriel Dols Gallardo haya hecho bien su trabajo, aunque el título hace que empiece a dudarlo.
Pero ¿qué pasa si eres del Barcelona (por poner un ejemplo)? Eso de “atlético” no te va a caer muy bien que digamos…
Lo dicho, un dechado al buen hacer… Hay que joderse…

lunes, 25 de junio de 2012

Kafkiano, oiga, kafkiano

Andaba yo buscando el libro “Distracción” de Bruce Sterling, en edición electrónica, cuando me dio por buscar en Casa del Libro y… Voy y me encuentro esto:

¿Lo veis, no? El precio en papel es de 4.95€. En electrónico es de 11.95€. Por lo tanto te ahorras 7€. O en otras palabras, te están timando 7 euros más el precio del papel, más el de la impresión y encuadernación, más el del almacenamiento del libro físico, más el beneficio del distribuidor y del librero. 
Vamos, que si te lo vendieran a dos euros todavía ganarían dinero.
Sinvergüenzas…