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domingo, 10 de abril de 2016

Ulysses, iCloud e incompetencias varias

No, no voy a hablar del héroe griego, sino de una aplicación para OS X e iOS que tiene su mismo nombre. Habréis leído a Chulilla (y a mi) comentar cosas sobre Scrivener. 

Pues bien, Ulysses es algo similar pero con un diseño algo más moderno.
La idea de Ulysses es la de una aplicación para escribir sin distracciones, pero a diferencia de las chorriaplicaciones metrosexuales existentes, a veinte euros el disponer de un lienzo en blanco y tres atajos de teclado, Ulysses implementa todo un interesante envoltorio capaz de sincronización entre dispositivos y lo que es más importante: colaboración.
La aplicación no se ofrece como una de colaboración, porque no lo es, pero al igual que Scrivener se puede usar para escribir un guión de una película (que necesita un formato específico), Ulysses tiene la potencia y los medios suficientes para servir de software colaborativo mientras no se esté escribiendo en la misma hoja.
Lo pongo en cursiva porque el concepto en la aplicación no es el tradicional, sino que se trata de una parte de un todo. Es decir, una hoja en Ulysses es un bloque de texto que puede estar compuesto por una palabra o por diez mil.
Pues bien, mientras dos usuarios no tengan abierta una misma hoja, podrán editar cualquier parte del documento o documentos en cuestión.
Otro de los conceptos no tradicionales, y en los que se diferencia de casi cualquier otro programa, incluido Scrivener, es que no tiene concepto de fichero ni de proyecto.
Por lo tanto, todo está almacenado en un mismo lugar, aunque sí soporta una estructura jerárquica de profundidad infinita. La idea base es la misma que en 12, pero sin tener proyectos independientes.
Una de las mayores ventajas de tener el sistema así, es la búsqueda. Todo está en la punta de los dedos, y parece ser que el sistema de indexado de Ulysses es bastante bueno.
Si bien en apariencia es una ventaja, sobre todo para los usuarios que no quieren o no saben lidiar con ficheros, al final tenerlo todo en una misma cesta puede resultar peligroso.
Muy peligroso.
El otro día restauré mi iMAC viejuno, del 2011 pero que todavía da el callo con 24GB de RAM, dos discos duros internos -uno SSD- y un segundo monitor de 28 pulgadas.
Digo que lo restauré a lo bruto. Es decir, arranqué en modo recuperación y tiré de Time Machine. ¿El motivo? Simplemente quería limpiar el disco del sistema, que estaba casi lleno, y me daba mucha pereza andar con búsqueda de ficheros y demás, así que reinstalé desde cero, para descubrir que si una cosa me daba pereza, volver a instalar todos los programas me la daba más, así que tiré de Time Machine, restauré y luego limpié los ficheros.
Dobre trabajo por gandul, hala.
La restauración fue bien, y al cabo de unas dos horas mi OS X El Capitánestuvo funcionando como un campeón, cosa que no siempre ocurre cuando restauras un Windows de su copia de seguridad usando las herramientas de Microsoft.
Un par de días tiré a usar Ulysses en mi MacBook del 2012 para descubrir que todo lo que tenía en la aplicación daba conflicto con el iMAC.
Es decir, todas y cada una de las hojas, unos 30 megas de texto, estaban en conflicto con la copia del iMAC. Y para más inri, no había tocado absolutamente nada de nada.
Tremebundamente cabreado me puse en contacto con el servicio de Ulysses, pero como soy un ansias, conseguí resolverlo antes de que me respondieran.
(No os diré la cantidad de trapacerías que intenté antes de encontrar la solución correcta, entre las que estaba trastear a mano con las copias locales e internas de iCloud en ambos ordenadores).
¿Cómo? Pues bastante fácil.
En uno de los ordenadores, el que sea de los que esté todo en conflicto, echa todo tu trabajo a la papelera de la aplicación. No sufras que no pasa nada.
Solo tienes que dejar sin tirar, primero resolviendo el conflicto y quizás dejándolo en el escritorio, aquello que modificaste después de la restauración, si modificaste algo.
Luego te vas a la configuración de la aplicación, pestaña de copia de seguridad, y reza porque esté activa. Si lo está (y si no has tocado nada del programa debe estarlo por defecto), le das a Browse Backupsy eliges la anterior al desastre.
Yo al menos tengo muchas, de meses hacia atrás. Selecciones todo y con el botón derecho del ratón le das a restaurar.
Esperas a que se sincronice todo, añades los cambios que tenías en el escritorio, y listo para el baile.
No quiero entrar en detalles sobre quién fue el culpable del hecho, aunque apostaría por iCloud, que no tiene previsto ese escenario, aunque tampoco le quito culpa a Ulysses, que debía ser un poco más espabilado y saber que si dos copias de una hoja tienen la misma marca de tiempo y su contenido es idéntico… es que son iguales haya o no conflicto.

domingo, 3 de abril de 2016

Apple, cada día te odio más (pero todavía menos que a Microsoft)

Buenos días, lectores míos, hoy el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo, digo WinTablet os va a contar otra que me está haciendo Apple desde la actualización 9.3 y 10.11.4 (y no, no es el tema de los enlaces en Safari).
Para que lo disfrutéis, lusers míos.
Hoy vengo a hablaros de iBooks y su última novedad en iOS 9.3 y OS X 10.11.4, que no es más que el uso de la nube para almacenar tus libros.
Es decir, que ahora, si dejas caer un libro dentro de un iBooks, este libro estará disponible en todos y cada uno de tus otros ordenadores. Más o menos. 
Y digo más o menos porque de mi colección de aCosas e iCosas, se sincroniza en todos menos en mi iMac del 2011. Quizás sea porque es demasiado antiguo y no acepte bien iCloud (léase con irónica ironía, por favor).
Esa es la primera en la frente, que no es que sea pequeña pero que al final me da igual porque no suelo leer en ese iMac. 
iBooks tiene otra característica muy potente y que, aunque en sus principios funcionaba penosamente, llevaba mucho tiempo yendo perfecta: la sincronización de la posición de cada libro entre dispositivos.
La única diferencia entre antes y ahora estaba en que o bien sincronizabas los libros a través de iTunes, o bien los tenías que añadir a mando en cada dispositivo.
El resultado era el mismo si el fichero era exactamente el mismo: sincronización del punto de lectura, con la salvedad de que si tenías mala conexión a veces no funcionaba, pero eso pasa igual con cualquier otro cacharro.
Pues eso ha dejado de funcionar, o al menos ha ocurrido con algunos libros, y estoy por creer que el problema no estaba en 9.3 y sí en 9.3.1, porque antes de poner esa todo me iba bien.
De todos modos el hecho está en que voy a tener que dejar de usar iBooks y pasarme a alguna otra alternativa.
¿Cuál? Pues no sé. De las que conozco, Marvin es la más potente de todas pero está abandonada, no tiene soporte para el iPad PRO y la sincronización falla bastante. 
El autor de la aplicación ha dicho que está preparando una actualización bomba, pero no me lo creo.
Otra de las que prometen se llama Hyphen, pero tiene el mismo problema que la anterior: no sincroniza (esta por diseño), y aunque el autor ha prometido el oro y el moro, el hecho es que no se actualiza desde hace unos meses.
Esto me lleva a un tema incidental respecto a la creación de aplicaciones. Desde mi punto de vista es preferible que el autor vaya añadiendo opciones gradualmente, en pequeños pasos, que no pocas y con muchas opciones.
En primer lugar porque así la creación y corrección de bugs es controlable, y en segundo, la gente percibe que tu aplicación está viva.
Os puedo poner el ejemplo de GoodReader, que llevaba casi un año sin actualizarse y ya pensábamos que había muerto, cuando de repente añadió de golpe más opciones, entre ellas soporte para el palito y el iPad Pro. 
Otro ejemplo es Hypen, que tiene wiki con seguimiento del progreso, y lleva como tres meses sin que ese 25% terminado avance hacia adelante. Eso te da muy mala espina por mucho que el autor diga que continua avanzando.
Y en esas estamos. No tengo ganas de iniciar una nueva tanda de prueba de aplicaciones para leer, y ya sé que más de uno me recomendaría el Kindle, en versión cacharro independiente o en versión aplicación.
Y no lo uso por dos motivos. El primero es que, pese a indicar el tiempo que queda de lectura del capítulo, te lo indica como “tiempo” y no como páginas o locations (que es como el Kindle mide el tamaño de un libro), y dada mi extraña forma de leer, el tiempo de lectura no significa nada para mi. 
El otro motivo estriba en que no me gusta leer con el Kindle (el aparato). Pese a todos los avances, sigue teniendo el problema del contraste. El fondo, al ser un poco claro, requiere que la luz esté a un nivel alto, por lo que hiere un poco a los ojos, de modo que solo tienes la opción de brillo bajo y forzar la vista o brillo alto y deslumbrarte.
Evidentemente hablo de leer en la cama por la noche con la luz apagada. De día el Kindle es tan usable como un aparato con pantalla retroiluminada, y a la luz del sol ni te digo.
Y mi amigo Odo acaba de hacer que me dé cuenta de una cosa: ya no leo de lado en la cama, cosa que me gustaba mucho, por la incomodidad de sujetar un cacharro grande…
Así que quizás vuelva al Kindle…

miércoles, 24 de febrero de 2016

Export from Scrivener to Ulysses in OS X

After a lot of trying to manage to export from Scrivener to Ulysses, I’ve found the best way to do that.

First of all, main problem happens because Scrivener uses RTF as internal text format and Ulysses plain text files with some variation of Markdown, that means you have the formatting directly embedded in the text instead of using some kind of binary stuff.
Second, Ulysses people haven’t implemented a direct import from the other program. I remember asked them and they said “no”. Not a plain no, of course, you never say no to a customer, but if you understand enough, you can see the “no” bright by itself.
And I still think that having that tool is a must because a lot of users are unhappy with last Scrivener decisions, and of course the lack of iOS version.
Personally I’ve been messing with both programs. I like Scrivener a lot because it is capable to work with multiple independent projects, but it is too complex (and ugly) to write blog posts and short stories.
I like Ulysses but I’ve found little bit unstable not caused by Ulysses, but the underlying layer of iCloud. It is simple enough for me, and is very beautiful, but I don’t like have all of my eggs in one not so solid plate, say iCloud.
Thus, I’ve been trying to be able to convert from Scrivener to Ulysses, mostly to not to have half a project in one side and the other half in another.
And finally, today, in a incredible great act of creativity and depth thinking (ironic way), I’ve found the way.
Pay attention, I’m only going to say once:
  1. Select the folder, or the entire project, or whatever you want to move into Ulysses.
  2. Go to Scrivener menu, select File -> Export >Files
  3. Select “Rich Text with Attachments” as format.
  4. Select a folder. You will get each Scrivener section in one file.
  5. Export them.
  6. Go to Ulysses.
  7. Select/Create destination folder. 
  8. Drop all the files into the central panel, at right side of the tree. 
  9. You will got one sheet for each Scrivener sheet, images and links included.
As a bonus, to publish a post written in Ulysses in Wordpress, select preview as Snippet HTML, open the preview pane, select all and copy into the clipboard.
Wordpress edit window will be very happy to accept your text respecting the format (bold, italic, links) but not the images.
(No, no me han jaqueado el sitio, ni me he vuelto anglófilo, ni nada de eso. Simplemente un experimento esto de escribir en inglés)

sábado, 10 de mayo de 2014

GoodReader 4: Más de lo mismo, paga de nuevo y la decadencia de iOS

 

Ayer cuando volvía de trabajar me enteré de que GoodReader ha sacado una nueva versión de su visor de PDF. Ha pasado de la versión tres y pico a la cuatro.

¿Qué cambios trae? Sencillamente que ahora es una aplicación universal, por lo que no hay que pagar una para el iPhone y otra para el iPad.

De todos modos, leed hasta el final que creo que expongo una idea bastante preocupante y que algunos ya han previsto.


Hasta ahí vale, es buena idea y una ventaja para los nuevos usuarios.

¿Pero qué pasa con los que tenemos la aplicación desde el mismo día en que salió, a la vez que el ya mítico iPad 1?

Básicamente, pagar otra vez por lo mismo. Y como no puedes probar, pues si no te gusta, a sanjoderse tocan.

GoodReader es una increíble aplicación para leer y anotar PDF en las iCosas. De hecho la versión iPad salió a la vez que el propio dispositivo. No realmente así, pero fue una de las primeras aplicaciones específicas en estar disponible al cabo de unos días de la apertura de la tienda, por el módico precio de 0.75 euros (o algo así), y lo cierto es que fue una de las aplicaciones que me hicieron apostar fuerte por el iPad.

Yo al menos pasé de leer PDF en un portátil sentado en una silla o estar de mala manera en el sofá, a poder leer cómodamente prácticamente en cualquier sitio.

Conforme pasó el tiempo fue creciendo en funcionalidad hasta conseguir ser casi todo en uno. Entre las cosas a destacar está el hecho de que permite sincronizar ficheros en la nube. Es decir, tu anotas un PDF y lo dejas localmente en el iPad. Cuando quieres sincronizarlo todo, le das al botón adecuado y el programa se baja lo nuevo y sube los cambios.

Toda una gozada, vamos.

Sólo hecho de menos una cosa: poder ver las páginas en modo continuo y poder invertir los colores, poniendo el fondo en negro y el texto en blanco como si fuera un negativo, cosa que por cierto hacen la mayoría de visores PDF en Android.


Bueno, volviendo al tema que nos ocupa, GoodReader siempre ha ido actualizando su aplicación, excepto ayer que sacó una versión nueva, la 4, con supuestamente mejoras en la interfaz y en la funcionalidad, aparte del hecho de que ahora es una aplicación universal, lo que quiere decir que se puede instalar tanto en el iPhone como en el iPad con una sola compra.

Hasta aquí todo bien. El problema viene cuando la pagas y la instalas. Lo primero que hace es saltarte un aviso para que importes el contenido de la versión anterior, cosa que hace de forma impecable incluso con mis más de 32GB de ficheros PDF sincronizados con la nube. Y no tarda mucho a hacerlo.

Nos ha jodido. Y tanto que hace la importación de forma impecable. Como que son la misma aplicación. Igual de fea o casi, con la misma funcionalidad excepto algunas mejoras en la interfaz (ahora la parte del menú se puede replegar y se queda como una tirilla vertical), y otras en la parte de edición de PDF.

En concreto ahora se puede crear un PDF vacío para anotar, y también se pueden juntar y separar PDF, añadirles o quitarles páginas.

Vamos, que no vale una versión nueva ni de lejos.


Esto me lleva a plantearme una cuestión bastante seria y que es el motivo de esta entrada.

La empresa detrás de GoodReader ha tenido que volver a sacar una aplicación nueva para seguir teniendo ingresos.

Teniendo en cuenta que se trata de uno de los programas más útiles y funcionales de la Store, algo oscuro está pasando.

Imagina que tienes un negocio y que tienes que engañar (está claro que no es un engaño en sí, pero se le acerca), o más bien que emplear la picaresca de tener que volver a cobrar algo que ya se ha pagado, rompiendo en cierta medida las reglas imperantes hasta el momento y que sólo habían quebrado algunas empresas un tanto sinvergüenzas

El motivo más probable de todo esto puede deberse a la sencilla razón de que el mercado está saturado de aplicaciones y ya nadie sigue comprando.

Es decir, el modelo de negocio de las aplicaciones está en que para seguir ingresando dinero debe haber gente nueva que compre la aplicación. Cuando un usuario compra una, ya no tiene que volver a pagar por ella.

Por lo tanto elm modelo hasta la fecha queda un poco distorsionado. Antes también se pagaban las actualizaciones, como ocurre en Windows y en MAC, hasta que también llega el punto de saturación y se salta a la venta por suscripción.

Pero hay aplicaciones en las que dicho modelo no va a funcionar. En el caso de GoodReader seguro que no. Si no he pagado por suscribirme a Office (que pese a ser MVP no tengo gratis), no lo voy a hacer por un visor de ficheros…

Cuando la gente deja de comprar tu aplicación tienes dos salidas: diversificar negocio y crear otra nueva de otro tema diferente o intentar volver a venderla.

Y no hay más cera que la que arde. Me refiero a que haces eso o cierras.

¿A qué conclusión nos lleva esto? A una muy sencilla: el mercado de iCosas está más que saturado. Uno podrá comprarse el nuevo iPad con alas, pero su aplicación sigue (o debe seguir) funcionando sin problemas.

Si supiéramos el número de aplicaciones que ha vendido la empresa que ha creado GoodReader sabríamos el tope y el fulcro de crisis para diversificar o para saber los límites a donde se puede llegar.

Desde el principio para mi estuvo claro que esto iba a tener un tope, un máximo a partir del cual entraríamos en una meseta plana para las aplicaciones de valor añadido (como GoodReader). Creo haberlo comentado en algún lado pero ahora no consigo encontrarlo, y también me gustaría saber los números reales.1

Esto me lleva a la conclusión de que Apple ha entrado en una meseta de la que debe salir ya mismo si quiere seguir siendo lo que es en la actualidad. No hay nada malo en quedarse en donde está, hacer nicho como IBM o como no creo que tarde mucho a hacer Microsoft.

Son tiempos interesantes para vivirlos, se avecina una crisis de un par de cojones, aunque espero que sean capaces de verla y lo que es más difícil, evitarla.

Estad atentos al WWDC y a próximos eventos. Quizás la siguiente Apple sea Apple (ya sabemos que, en oposición a Microsoft -a no ser que lo demuestre ya mismo-, Apple sabe reinventarse), o quizás sea Samsung, pero lo más seguro es que si Apple no sabe o no puede, estemos más cerca de ver levantarse a alguien de la polvorienta China (leáse Xiaomi o similar)…

  1. Otro tema en el que no voy a entrar son las aplicaciones servicio (léase WhatsApp, Facebook) que durarán lo que dure el servicio al que estén representando y son independientes de la plataforma.

domingo, 6 de octubre de 2013

Hasta los putos cojones de la obsolescencia programada de Apple

Ahora ya lo tengo más que claro. Apple aplica obsolescencia programada, y de forma bastante evidente.

Me explico. Tengo un iPad 1, de 64 GB y va como una moto. Bueno, iba. Porque ya no va. Vale, sí que va. La batería le dura casi lo mismo que el primer día, que suele ser lo primero que falla en estos aparatos.

Pero sólo la batería. Me llamó mucho la atención, porque en general yo no suelo dejar que los cacharros se me envejezcan en las manos y suelo revenderlos con no más de un año de uso.

Me llamó la atención que la batería, tras más de dos años de uso, estuviera como el primer día. Y más todavía cuando empezó a usarlo mi novia, con una carga diaria… No hacía más porque le duraba todo el día y a veces más. Lo usaba como su ordenador principal, toda ella tirada en el sofá.

Pero qué cosas, justo unos días antes de que saliera al mercado el iPad 3, el iPad 1 comenzó a hacer cosas muy raras. Cierres de aplicaciones inesperados. Las mismas aplicaciones que el día anterior iban perfectas, de repente empezaron a cerrarse solas.

Sobre todo Safari, que era lo que ella más usaba. Y no hubo solución. Ni reinicios, ni reseteos de fábrica ni nada de nada. Simplemente comenzaron a fallar sin otra explicación.

Para más inri, no hubo ninguna actualización del sistema operativo de por medio. Es decir, que la causa de los errores podría haber sido una actualización, pero no.

Llegó la fecha y comenzaron los fallos.

***

Ahora tengo un iPad 3… Sí que ha habido una actualización del sistema operativo, el iOS 7. Y de nuevo ha comenzado el baile.

Y ya no tengo dudas. Ahora soy yo el que está usando el aparato, y soy yo el que está seguro de que a finales de septiembre abría exactamente los mismos PDF, los mismos epub y navegaba por las mismas Webs. Con el mismo sistema operativo, recién actualizado.

Y sí, como ya he dicho, volvemos al baile. Desde este fin de semana el iPad va sensiblemente más lento, esos PDF, esos ePub, esas Webs ahora petan mi sistema. Los mismos. No prácticamente los mismos, sino exactamente los mismos.

Recordemos que a finales de este mes hay una nueva keynote y se supone que salen nuevos iPads. Yo estoy ya completamente seguro de que saldrán. A causa de cómo se está comportando el mío.
Y de nuevo una restauración no ha servido de nada.

***

Ya tenía la mosca detrás de la oreja, pero ahora estoy completamente seguro. Si mis conocimientos de las tripas de iOS fueran los de Windows, a todas luces buscaría la causa de ello. Como sólo controlo las iCosas a nivel de usuario, confirmada la sospecha, esperaré a ver si alguien descubre algo.

Yo estoy seguro.

También estoy seguro que el límite de Apple para tumbar las iCosas es de dos generaciones. Cuando sale una nueva, los cacharros que se correspondan a la ante-antepenúltima dejarán de funcionar bien.

***

Es tiempo de cambiar. Menos mal que de momento a los MAC eso no suele pasarles.

¿Son necesarios los 64 bits en un teléfono (digamos un iPhone 5S)?

NOTA: Esta entrada también se publica aquí.

La respuesta correcta es absolutamente no. No sin condiciones. Un rotundo y absoluto no. 

No obstante, se puede leer entre líneas y podría haber una razón. 

 

Pero antes comencemos con los motivos negativos. El paso de 32 a 64 bits solo está justificado si se cumplen algunas de las necesidades que vamos a comentar.

No obstante, primero debemos explicar algunas cosas. Cuando uno ejecuta una aplicación en un sistema operativo moderno, ocurren varias cosas. Por un lado está la aplicación, que necesita un espacio de memoria para poder ser cargada. Y esa aplicación tiene que tener alguna forma de hacer llamadas al sistema operativo para que este realice acciones como abrir un fichero o conectarse a Internet.

Eso se consigue con un modelo de memoria. Y la forma más fácil es que el sistema operativo y la aplicación compartan el espacio de direcciones. Dicho como una analogía, imagina que tienes una caja de un tamaño determinad y que en ella tienen que caber dos objetos. Una opción es dividir la caja en dos compartimentos, dejando un hueco para cada objeto.

Bueno, pues este es el modelo de memoria estándar, aunque hay otros, es el más común. Es decir, la caja es la memoria disponible en el sistema, y en un hueco está el sistema operativo y en el otro la o las aplicaciones cargadas y en ejecución. Hasta aquí todo bien. Por lo tanto, pasar de 32 a 64 bits es tener una caja más grande.

En palabras más o menos técnicas, un microprocesador de 32 bits es capaz de direccionar hasta 4GB de memoria RAM y uno de 64 unos cuanto miles de millones de Terabytes. Decimos 4GB porque es un estándar, pero los micros x86 y los ARM tienen una capacidad que se llama modo PAE y que permite direccionar 128GB de RAM o incluso más sin salirnos de los 32 bits.

Pero lo habitual en un microprocesador moderno, para evitar florituras extrañas (como punteros de 32 bits en lugar de 24 que es lo habitual, o modelo segmentado), es que tengan la memoria dividida en 1/3 ó 2/2. Es decir, de los 4GB disponibles para cada aplicación, 1 GB está ocupado por el sistema operativo y los otros 3 por la aplicación. O en el otro modelo, mitad y mitad. 

Siguiendo la analogía de la caja, 1/3 de ella el objeto que es el sistema operativo y los otros 2/3 al programa en sí. De este modo, cuando una aplicación quiere hablar con el sistema operativo, se asoma y actúa en consecuencia.

Todo esto es virtual. Suponiendo un iPhone con 1GB de RAM, poca división real como la descrita vamos a tener. O en otras palabras, suponiendo un teléfono con 4GB de RAM, y ejecutando una sola aplicación, la división estaría hecha tal y como hemos comentado, pero con un GB de RAM la cosa no parece muy coherente.

En otras palabras, da igual el tamaño virtual de la caja. Da igual que le quepan sólo dos objetos que sumen 4GB (32 bits) o tropecientos Terabytes (64 bits), porque la realidad es que, ocupando 1, la hemos llenado.

En resumen, pasar de 32 a 64 bits por motivo de tamaño de programa y de sistema operativo es una completa y supina gilipollez. Porque aun tirando de memoria virtual (swap a disco, en este caso a memoria flash), carece de sentido.

Siempre a nivel teórico, sería posible que las aplicaciones necesitaran más de esos dos o tres GB de memoria para funcionar.

¿Las necesita algún programa que se ejecute en un teléfono? Pues francamente no. Y menos aún cuando la memoria real de un teléfono como el iPhone es de 1 GB. Poca partición podemos hacer ahí, pero poca poca.

***

Otro motivo podría ser que un micro de 64 bits se ejecute mucho más rápido que uno de 32. Sí, por lo general es cierto. Al crecer en ancho de registros, también se optimiza su juego de instrucciones, por lo que en general, a una misma velocidad y sin tener en cuenta el cambio de anchura, suelen ir más rápidos. Simplemente porque toman el doble de celdas de memoria de una tacada, tanto para programa como para datos. Evidentemente, los periféricos deben acompañar. 

Eso se hace de varias formas. O bien se instala memoria que permita ser leída en bloques de 64 bits, o bien se instalan dos bancos de 32 bits que se leen de forma simultánea, o 4 de 16, u 8 de 8… Ignoro la arquitectura interna del iPhone, pero no me mojaría mucho si dijera que usa dos bancos de 32 bits.

También hay una más, la económica y la que se suele realizar más habitualmente. Se trata de tener el mismo ancho de bits de memoria y hacer dos lecturas (o escrituras) seguidas. De este modo, aun teniendo un procesador de 64 bits, podemos usar memoria de 32 bits con unos pequeños cambios en la arquitectura real del sistema.

El handicap aquí es que pese a tener un sistema teóricamente más rápido en realidad no lo es tanto, ya que para cada instrucción a ejecutar necesitamos dos lecturas, ejecución, dos escrituras, etc, frente a lectura, ejecución, escritura.

Y eso sin entrar en el almacenamiento de segundo nivel, o de disco, que en los teléfonos suele ser memoria flash. Mientras que el disco sea interno al teléfono siempre podemos seguir la idea de usar varios bancos, pero en cuanto metamos una tarjeta normal y corriente estamos limitados a su velocidad estándar. 

No obstante, esto no nos interesa porque el iPhone no soporta eso.

***

Una aplicación de 64 bits puede llegar a ocupar hasta un 40% más de memoria y hasta un 100% (el doble justo) de disco porque sus punteros tienen el doble de tamaño, y las estructuras de datos suelen ocupar el doble. Y al duplicarse el tamaño de las instrucciones máquina, gastan el doble de espacio al estar almacenados en disco.

Por lo tanto, suponiendo un iPhone con 1GB de RAM y ejecutando programas de 64 bits puros, ese giga se nos queda en aproximadamente 640M realmente útiles comparados con la versión de 32 bits. Es decir, que si queremos acompañar el uso de memora al rendimiento, tenemos que ampliarla en su justa razón. No me extrañaría que el iPhone 5S llevara 2GB de RAM, porque si lleva sólo 1, el efecto final va a ser menos memoria para las aplicaciones, sin hablar del espacio de disco. 

Hazte cuenta que tus 32 GB de disco serán equivalentes, con suerte, a unos 24GB, si no 16. Bonito, ¿no?

***

¿Hay alguna mejora real en tener 64 bits? Sí, sólo una, pero que no es obligatoria ni exclusiva de los 64 bits. El juego de instrucciones seguro que está más optimizado y el rendimiento multimedia y potencia de cálculo de fuerza bruta sí que se notan, y mucho.

¿Por qué? La toma de datos con el doble de ancho significa significativamente menos operaciones. Por ejemplo, una multiplicación de 64 bits en un procesador de 32 bits que no tenga instrucciones de 64 bits necesita hasta 4 multiplicaciones de 32 bits más una o varias sumas, secuencias de control aparte. En 64, esas posibles 5 instrucciones se convierten en una sola. Hemos acelerado 5 veces la operación, y sólo sin tener en cuenta también los tiempos de acceso. Es decir, con 32 bits, una instrucción se compone de tomar de memoria, ejecutar, poner en memoria. ¿La parte más lenta? Poner en memoria, seguida de tomar de memoria y finalmente ejecutar. Sustituimos cinco lecturas y cinco escrituras por una de cada. El incremento de rendimiento, aunque sea memoria de 32 bits bajo un entorno de 64 es literalmente enorme.

No obstante, para tener ese incremento de rendimiento no es necesario pasar a los 64 bits ni mucho menos. ¿Sabéis qué significan las siglas SSE, SSE2, SSE3? Pues eso mismo, que también podemos tomar un procesador de 32 bits y añadirle instrucciones especiales o, como se hace más habitualmente y que también ha hecho Apple, añadir un coprocesador más rápido y dejar que sea él el que haga todo ese trabajo. Si digo tarjeta de vídeo seguro que se me entiende mejor. 

***

Por lo tanto, lo dicho. Los 64 bits no son más que puro marqueting para generar aplausos y dejar bocas abiertas, tanto, que ahora todo el mundo quiere procesadores de 64 bits en sus teléfonos. Posiblemente veamos un Galaxy S4 cuya única mejora sean esos 64 bits, seguidos de un Note 4…

Y de nuevo Apple ha vuelto a conseguir que toda la industria de la telefonía móvil vaya detrás de ellos…

En fin…

***

Y ahora sí, puede que realmente sea éste el motivo por el cual los teléfonos de Apple comiencen a llevar chips ARM de 64 bits, que no les hacen ninguna falta.

¿Qué pasa con el MacBook Air? ¿Os imagináis un Air con un ARM de 64 bits, 8 ó 16 GB de RAM, menos de un quilo de peso, ejecutando la versión 12 de OS X que ha sido integrada con el iOS 9 (por cierto, cerrando el círculo) y con una duración de batería de 16 ó 24 horas? ¿Os imagináis algo a caballo entre el iPad y el Air, al estilo de una Surface PRO pero con la duración de batería de un iPad y el rendimiento de un Air? Me refiero a un MAC completo, plenamente funcional, pero en formato tableta.

Pues estad atentos, que los tiros van por ahí. No sacan un Air con un ARM porque estos todavía no tienen el rendimiento de un i3 o un i5, pero tiempo al tiempo. Y esperemos que Microsoft se ponga las pilas.

lunes, 26 de agosto de 2013

Revistas electrónicas y más petisoperías

Cuando yo digo que soy un poco petisopo, es que lo soy. Llevo todo el puñetero verano pegado, en casa, a un iMac que más que un ordenador parece una estufa, cuando justo al lado tengo un MacBook Pro Retina casi durmiendo el sueño de los justos.

Bueno, a ver, no es que esté todo el día delante del ordenador, que no lo estoy, ya tengo bastante con el del curro, pero siempre hay algo que mirar. Que si el correo, las noticias, o simplemente actualizar tu biblioteca con la última lectura o compra.

Y, por supuesto, escribir cosas como esta.

Para más inri, tengo a mi novia de aquí para allá con su Air. De la cocina a la sala de estar, de allí al dormitorio y, como parece un muelle, adopta las posiciones más variopintas que por desgracia yo no puedo porque mi columna vertebral no es la suya. Pero su portátil en una de sus manos. Siempre.

En fin, que hay que ser muy capullo, tan capullo como yo como para no darse cuenta del hecho: ¡que tienes un puto ordenador portátil que es tan potente como tu fijo, y encima da mucho menos calor!

Si de hecho, hasta en el curro tienes un portátil. También una bestia parda (cualquiera desarrolla para Windows Phone con algo menos de un i5/i7 con 8 GB de RAM y no muere en el intento, aunque en el caso del trabajo el cuello de botella es el disco duro, que es de 5200 vueltas y no hay presupuesto para uno SDD dado que el más pequeño que necesito sería de 256GB…).

De hecho en este mismo momento estoy en la sala de estar, sentado en el sofá con las piernas cruzadas, un cojín y encima, el ordenador. Sin calores, sin ruidos, sin penas.

***

Bueno, tras el despotrique matutino, un truco para tener vuestra revista preferida -comprada, eso sí-, en vuestro ordenador sin necesidad de Zinio o del Quiosco de iOS.

Zinio guarda localmente las revistas en una especie de archivo PDF por página. Es decir, cuando tu te bajas una revista, él crea una carpeta en su caché y baja una página por fichero. Cada una de esas páginas es un PDF, o al menos así lo parece. Porque si intentas abrirlo con algún programa genérico no puedes. Unos te piden una contraseña, otros simplemente te dicen que el archivo está corrupto.

Una solución sería tomar esos ficheros y pasarlos por algún rompe claves, pero tendrías que hacerlo fichero a fichero y seguro que te llevaría bastante tiempo, e incluso podría ocurrir que no pudieras porque realmente no sean PDF normales.

Pero si tienes un iPad o una tableta que sea capaz de tomar capturas de pantalla, lo tienes todo. Simplemente has de tomar una captura de cada página.

Una vez las tengas, te vas a un Mac/PC y las copias. Ya sólo queda imprimirlas a un PDF y, si quieres recortarlas, usar algo como Briss. 

En el caso del MAC, lo que yo hago es, una vez he importado las fotos con iPhoto, las saco a una carpeta local, las selecciono todas y las presento en Vista Previa. Una vez allí, y comprobado que siguen la secuencia lógica de la numeración, la exporto a PDF colocando los metadatos adecuados. Y de allí, al Calibre.

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Si usáis iPhoto con Vista Previa, tened en cuenta que hay un bug bastante asqueroso. No sé de quién es la culpa porque siempre me doy cuenta a la hora de mirar si todas las capturas están bien y en secuencia.

El tema está en que faltan capturas. Como yo las hago en el iPad, a cada captura se corresponde un flash de la pantalla y el típico ruido de cámara de fotos, por lo que en principio hay una imagen guardada por cada captura.

Luego iPhoto te presenta la importación. Seleccionas todas y las pasas al programa, y luego de ahí a una carpeta externa.

Pues bien, ya sea que algunas capturas no se guarden en el iPad, o que iPhoto no las importe todas, o que sí las importe pero luego no las grabe todas localmente, el hecho es que cuando estás moviendo doscientas o trescientas fotos, siempre se pierde alguna.

Y sé que se pierden y que no es mi mano la que no toma la captura porque falta el número. Es decir, que la numeración de la captura pasa de, por ejemplo, IMG_1771.PNG a IMG_1773.PNG. La de en medio, por arte de birlibirloque, ha desaparecido. El problema está en que nunca me acuerdo de revisar todos los pasos y pillar al culpable.

Preguntadle a Apple.

Añade a eso que a veces tienes que borrar dos o tres veces una imagen de fotos en streaming porque te dice que se ha borrado pero en realidad no lo ha hecho y tendrás la combinación perfecta para hartarte del programa y para fragmentar seriamente tu disco duro y el bundle de iPhoto.

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Ojo, yo hago eso con las revistas que he comprado y que me interesan tener de forma local y poder leerlas fuera de su aplicación, que a veces termina siendo muy limitada.

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Sí, ya sé que lo conté, pero me apetecía hacerlo de nuevo.

lunes, 10 de junio de 2013

¿Apple? A bajar las acciones

Termino de ver la Keynote de Junio de 2013 y… creo que las acciones de Apple van a empezar a bajar en picado.
¿Por qué, os preguntaréis? Muy sencillo: Quitando el MacBook Air nuevo, que lo único que trae es una batería de mayor duración, no han presentado absolutamente nada nuevo…
Bueno, sí, un Mac Pro que parece un rodillo de amasar o un bote de coca cola y que creo que no tiene capacidad de ampliación o si la tiene es muy poca, y un montón de cosas nuevas… en beta.
Es decir, aparte de unos pequeños cambios en un modelo de portátil, más un nuevo ordenador que va a ser tan caro que nadie va a poder/querer comprárselo, nada. 
Cero patatero.
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No digo que todas esas cosas que han anunciado no sean chulas. Lo serán cuando estén en la calle, dentro de seis meses. 
Vaporware al más puro estilo de cualquier otra empresa.
Es lo que hay.
Apple ya no es lo que era.
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Acabo de comprobar que el Mac Pro no está en venta. Es decir, más vaporware.