viernes, 12 de octubre de 2012

Galaxy Note II: Android XXL

Soy el afortunado poseedor de un Samsung Galay Note II, el teléfono estrella del fabricante si obviamos el S III, que es la renovación del S II y como salga igual de bueno que este último, se van a volver a comer el mercado.

Lo comentaba mi jefe el otro día, que el mundo, ahora, es Android. Con todas sus pegas, con todas sus limitaciones… ¿Limitaciones? No, espera, eso no. Porque el iPhone es cerrado, y Windows Phone ya no os digo. Bueno, decir que este último es cerrado es un oximoron: simplemente su interfaz para desarrollar aplicaciones es muy limitada.

Android es abierto y permite hacer cosas que otros todavía sueñan…

Por lo tanto, a fecha de hoy, el androide gana por goleada a los otros dos. Cuando salga Windows Phone 8 veremos qué mejoras implementa, aunque no soy muy optimista. De iOS mejor no hablar: llevan 6 versiones mayores y apenas han variado una coma.

Sin embargo Android sí que ha evolucionado, y en el Note se nota, valga la rebuznancia, un montón.

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La primera impresión al ver el teléfono, con su pantalla de 5,5 pulgadas, es que estamos ante una tableta pequeña. Eso significa que resulta un poco ridículo llevártelo a la oreja para hablar por él, aunque yo lo he hecho varias veces en público y nadie me ha mirado raro.

Su gran ventaja -e inconveniente-, es el tamaño de la pantalla. Imaginad que estáis viendo un teléfono Android normal y corriente a través de una lupa. Pues el efecto es el mismo: una letra gigantesca y algunos gráficos algo difuminados.

Eso sí, no hay efecto de pixelado aparente aunque acerques los ojos a la pantalla. En eso Samsung ha hecho los deberes: el suavizado de fuentes es exquisito, pese a tener tan solo doscientas y pico DPI de resolución. No obstante, si lo pones al lado de un iPhone notas la diferencia en la mayor calidad de la pantalla del último. No obstante, para un uso normal, la resolución es perfecta.

Una vez entras en las opciones y pones el tamaño del texto al mínimo, el teléfono queda bastante más adecuado, aunque hay pantallas (como la de llamar) que todavía quedan dibujadas como con esteroides y un tanto difuminadas por el tamaño.

Es el mismo caso que con las tabletas, aunque disminuido, sin llegar a ser tan incómodo. Por otro lado hay aplicaciones que permiten cambiar el tamaño del texto hasta convertir el teléfono en un dispositivo casi perfecto para leer (si no fuera por la pantalla retroiluminada) y navegar.

Lo que nos lleva al tema de la utilidad como dispositivo genérico de consumo y creación de contenidos no multimedia. Me refiero a usarlo para navegar por internet, leer las noticias (RSS y de las otras) y realizar todas esas tareas que uno antes hacía con un ordenador sobremesa o portátil. Y a responder a un correo típico, o chatear un ratín con los amigos/novieta…

Pues bien, para eso es perfecto. Más que perfecto, ideal. 

Como inciso, diré que puede resultar un gran terminal para la tercera edad, sobre todo si tiene problemas de visión. No os riáis, yo he visto a más de un abuelito/a levantarse las gafas, acercando y alejando el aparato de los ojos, para distinguir qué están haciendo.

Lo primero porque el teclado es grande y es bastante difícil de pulsar la tecla equivocada, como suele ocurrir en terminales con la pantalla más estrecha (léase iPhone, por ejemplo). Una vez que has tecleado un rato, el sistema predictivo es muy bueno, y almacena las palabras que has enviado aunque no estén en el diccionario y te las pone en primer lugar. 

Seguro que en más de una ocasión os ha tocado las narices (por no decir ota parte del cuerpo humano situada más abajo) la predicción de los teclados (léase de nuevo iPhone, los MAC de última hornada y en menor medida Windows Phone), cambiando palabras que no queríais por otras que dejan el texto sin mucho sentido. En el Note II (y supongo que en cualquier otro terminal con Android 4.1), eso se ha minimizado al máximo. Ya puedo escribir “pupidupi”, “ontherocks”, “monamug” sin que me ponga “pupita”, “onésimo” o “monagillo” (es un decir, no recuerdo por cuáles las sustituye en realidad).

Aparte de eso, tiene reconocimiento de escritura, que seguro comparten otros teléfonos, y que de nuevo funciona aceptablemente bien, aunque no tanto como la de un equipo Windows. Pero si escribes estilo máquina de escribir (letra a letra) o con grafía continua más o menos coherente, te lo reconocerá sin problemas.

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La calidad física del cacharro flojea un poquillo. Desde luego no da esa sensación de robustez de un iPhone o de un Nokia de los antiguos, más bien todo lo contrario, parece un poco delicatessen en cuanto a plásticos y componentes.

Eso sí, no pesa tanto como pudiera parecer una vez que lo has visto sin haberlo cogido antes. Y la pantalla en exteriores resulta bastante usable. En mi odisea buscándole una funda (que todavía no he encontrado), realicé varias llamadas y chateos mientras iba por la calle y no noté ningún problema al mirar la pantalla. 

La duración de la batería, hasta donde he podido comprobar, es exquisita. Venía cargada al 50% o así, y en unas seis horas de uso continuo (desde que lo saqué de la caja hasta que me fui a dormir), bajó al treinta y pico. Y al día siguiente, tras todo un día de uso, estaba algo por encima del 50%. Wifi y datos activados, leer noticias, chatear, navegar, etc.

A primera vista, la duración puede ser comparable a la de las tabletas. Desde luego, muy por encima de la del iPhone 4 y de cualquier otro teléfono Android.

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En general el desempeño es más que notable. Todavía no he visto que se atasque en un scroll como suele ser habitual en los androides, aunque dependiendo de la aplicación, tiene esa especie de parpadeo que ningún iOS padece. Y supongo que serán la forma de crear los programas, porque hay otros que no parpadean.

Todavía no he jugado, ni le he puesto ningún programa que consuma recursos de forma exagerada, pero siendo un cuatro núcleos con 2 GB de RAM supongo que estará a la altura de las circunstancias.

Eso sí, la visualización de PDF, en cualquier programa (léase Mantano, eZPDF, RepliGo, MoonReader+, …) es extremadamente lenta. Primero se pinta la página en baja resolución y luego pasa a resolución normal, al cabo de cosa de un segundo.

No obstante, los programas para leer ebooks funcionan muy bien, y la pantalla da para poder leer más que cómodamente.

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Una cosa que me ha vuelto loco han sido los gestos con el móvil. Ponlo boca abajo y dejará de sonar y de mostrar avisos. Si suena una llamada, te lo arrimas a la oreja y se activa, si lo zurres tocando la pantalla hace zoom, si le das palmaditas en la parte de arriba la lista de scroll va al principio (no en todos los programas), si pasas la mano por delante toma un pantallazo…

Una vez que te haces a esos gestos la cosa resulta de lo más natural, y creo que otros fabricantes deberían tomar nota, sobre todo en lo de ponerlo boca abajo. No sabía que Android tuviera esas cosas, pero ahora que las conozco resultan más que imprescindibles…

Esto nos lleva al uso del palito (el del teléfono, no el de uno, mal pensados). Aquí tengo sentimientos encontrados. Lo de que si te lo dejas olvidado te avise no tiene precio, pero el uso normal no es tan cómodo como aparece en los vídeos. Hay un retardo entre que sacas el stilus y se activan sus cosas en la pantalla, igual que cuando llamas al manejador de gestos, que te permite realizar acciones rápidas según qué pintes en la pantalla.

De todos modos esa parte no la he tocado todavía mucho. 

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Una cosa, antes de terminar: que ningún troll me salte que eso mismo que he descrito lo hace su terminal marca Guachindeil y que vale trescientos euros menos, o que es algo común a todos los modelos con el androide 4.1. Eso ya lo sé, pero tu Guachindeil Delmon no tiene una pantalla de 4.5 pulgadas, que es el elemento diferenciador.

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De todos modos, si se me escapa algo, ya haré otra entrada.

martes, 11 de septiembre de 2012

Patrimonio de nadie

Me recuerda Zeta que patrimonio de su puta madre suena mal, así que cambio el título para comentar algunas cosas que hacen que me ponga de muy mala leche…

Sí, como alguno habrá supuesto, hablo de heredar bienes culturales sin soporte. Vamos, los famosos libros-e y canciones compradas en tiendas como iTunes o Amazon. La cosa, en este momento, está un poco caliente con la notica de que Bruce Willis iba a demandar a Apple por la música comprada, lo que al final terminó siendo o bien un bulo o bien una retirada hacia atrás del actor, que vio las barbas ajenas recortadas y decidió remojar las suyas, que eso de que los hijos de su padre le tengan que volver a comprar sus películas suena bien.

¿Por qué cojones no puedo legar mi biblioteca musical virtual (y quien dice musical dice de vídeos o de libros o de lo que sea)? 

Razonando un poco podríamos equiparar el DRM al soporte físico. Es decir, tu un libro sólo se lo puedes dar a una persona. ¿Por qué no voy a poder ceder un DRM a otro DRM? ¿Que cuesta dinero mantener una máquina que tome un fichero, le quite el DRM original, le añada el del destinatario? Pues no se lo pongáis, jodíos, que nadie os obliga a ello.

Esto es equivalente a que Iberdrola o quien sea te obligue a sacar el contador a la calle, operación que tienes que pagar de tu bolsillo. ¡Faltaría más! ¿Quién quiere el contador en la calle? ¿Ellos? Pues que lo saquen. A mi me da igual, bastante tengo con autorizarles a que toquen mi fachada y mi casa.

Sí, ya sé que lo tienes que sacar tu, pero es el mismo tipo de obligación impuesta por comodidad o por interés en connivencia con los poderes fácticos.

Pues bien, estamos ante el mismo tipo de abuso. Y como decía un amigo, si no quieres mojarte, no te bañes. 

Supongo que las editoras se correrán de gusto ante esta faceta del contenido electrónico. Ya no tendrán que sacar un nuevo formato supuestamente de mejor calidad para volver a vender el mismo contenido… Ahora, tan sólo hace falta esperar unos años… y fomentar que las familias vuelvan a ser numerosas.

En fin, que bromas aparte, no es precisamente esta una faceta para intentar atajar la piratería, sino más bien lo contrario.

Aparte de los problemas que hay a fecha de hoy para comprar algo electrónico con DRM, con todas sus limitaciones, añadimos el hecho de que no podemos legar lo comprado… Lo más fácil va a ser, de nuevo, conseguirlo pirata sin protecciones y sin otras limitaciones. 

En mi caso sigo comprando, pero lo primero que hago es quitarle el DRM a lo que compro, y si llegara el momento en el que eso fuera imposible… dejaría de comprar, lo siento mucho. O compraría en soporte físico (que sí puedo legar) o pirateraría.

En fin, cosas de la vida.

martes, 14 de agosto de 2012

Boox i62HD/M92: Guionado correcto con CoolReader

Esto me retrotrae a los tiempos del Papyre, cuando el firmware original era poco menos que una mierda pinchada en un palo. Funcionar, lo que se dice funcionar, lo hacía, pero con muchas limitaciones y cosas a medio hacer.

Pasado el tiempo fue cosa de gente de fuera de la empresa los que lo arreglaron todo lo que se podía arreglar, y entonces, sin ser para echar cohetes, al menos cumplía con su función.

Con el i62HD/M29 está pasando más o menos lo mismo, y supongo que, como con las versiones anteriores, en cuanto salgan nuevos aparatos, lo abandonarán.

No, no es que funcione mal. Hace lo que promete, pero podría tener algunas cosas solucionadas. El visor FBReader por defecto no funciona mal. Soporta diccionarios con un doble clic sobre la pantalla, y presenta el texto con más o menos acierto. También tiene muchas opciones y soporta gran variedad de fuentes.

Igual pasa con el CoolReader, que es un visor alternativo. La ventaja de este frente al anterior es que, en principio, aparte de diccionario, soporta anotaciones. Y digo en principio porque en el i62 estas no funcionan porque no han sido activadas.

Otra ventaja está en que se puede poner a dos columnas en horizontal, así como la creación de estilos propios a la hora de ver un formato de ebook mediante ficheros CSS. 

Esto último funciona más o menos aceptablemente, pero lo que no funciona es el guionado de palabras. Está bloqueado en ruso, y encima sólo lee el fichero interno, no el externo.

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Esto requiere algo de explicación. CoolReader puede leer ficheros de configuración de dos lugares: /usr/share/ ó una unidad externa, configurada a la hora de compilar el código fuente. En el i62 la externa es /media/flash, que se corresponde con la unidad de disco montable. Por lo tanto, si ponemos ahí alguno de los ficheros adecuados, CoolReader ignorará los internos y leerá estos. 

Tanto con los estilos para los formatos, por ejemplo fb2.css o epub.css, como para la configuración de ficheros, cr3.ini, funciona así. Pero no para los ficheros de guionado. En este caso los programadores de Onyx se han saltado a la torera la posibilidad de poner tus propias personalizaciones a la hora de cortar las palabras al final de la línea.

El motivo de ello es que esa parte está a medio hacer. No hay menú para elegir guionado, ni nada en el fichero INI o en algún otro lado. Está todo cableado dentro del programa, que va a la ruta interna sí o sí y carga el guionado en idioma ruso si está.

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Lo que he hecho con este hack ha sido cambiar la ruta interna por la externa y hacer que busque dos ficheros: primero irá a por “esSOLSTICIO.pdb”, y si este no está, cogerá “esSOLSTICIO.pattern”. Si tampoco lo encuentra, activará el guionado algorítmico, que por cierto tampoco funciona tan mal en castellano.

Es decir, si pones en /cr3/hyph/ uno de esos ficheros dentro de la unidad montada del i62, y aplicas el parche que he creado, el CoolReader usará uno de esos ficheros para hacer el guionado. Yo lo tengo en castellano, pero puedes coger el inglés y ponerlo con esos nombres.

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El proceso de instalación es un tanto barroco, pero tampoco quiero liarme con programas instaladores complejos ni nada semejante. El instalador realiza una operación muy sencilla: saca el fichero cr3 original y mete el nuevo modificado. El desinstalador borra el fichero nuevo interno y vuelve a meter el original.

En esta página de Mobileread tenéis la descarga del parche, que debe quedar descomprimido en la microSD así:

 

/apps/cr/cr3new

/apps/cr/install_cr3.oar

/apps/cr/remove_cr3.oar

 

Ojo con las mayúsculas y minúsculas, tanto en la microSD como en la carpeta interna cuando coloquéis el fichero de guionado. Un error hará que no se instale o no funcione bien, o incluso que perdáis la posibilidad de abrir libros con el CoolReader. En el caso de que os pase algo así, la solución más sencilla es bajaros una actualización de firmware y reflasheéis el aparato.

Cuando tengáis la SD dentro del Onyx, navegáis por ella y ejecutáis install_cr3.oar. Si todo ha ido bien, cr3new se habrá convertido en cr3. Conservad este cr3 porque es el fichero interno original. El desinstalador lo volverá a meter en su sitio, borrando la actualización.

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AVISO: Esto va sin garantía de ningún tipo. 

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Una última cosa sobre el software en linux. Ni os imagináis lo que me ha costado poder compilar el CoolReader para el Onyx. En princpio hay un SDK listo para usar, que construye las partes Open Source, tanto para x86 como para arm, bajo linux. 

Pues no. El sistema de construcción, llamado “rake” es una mierda pinchada en un palo. Inestable e incoherente, unas veces compila y otras no.

El proceso de compilación se lleva a cabo mediante CMake, que es una variante de los makefiles de toda la vida. Pues bien, aquí no es culpa del software, sino de Onyx, que son unos dejados de tomo y lomo. Había ficheros CMakeFile.txt incompletos, con opciones faltantes, etc. Una verdadera chapuza.

Pero la chapuza mayor estaba en el propio CoolReader. Aparte de que la parte de Onyx está a medio hacer, había símbolos duplicados a la hora de compilar. Es decir, hay clases repetidas entre las bibliotecas del Boox y el CR, y de hecho me hago cruces de cómo los propios programadores de Onyx pueden generar las versiones finales.

domingo, 29 de julio de 2012

iCloud vs SkyDrive (para editar documentos)

Dicen que si envuelves una mierda en papel de plata y la rodeas de mucha publicidad, pese a su apestoso olor y consistencia, la gente dirá maravillas de ella. También dicen que a veces hay joyas ocultas que nadie se molesta en mirar…
Pues eso es exactamente lo que ocurre con estos dos productos. 
Por un lado tenemos a la súper publicitada iCloud. La gente anda como loca con el producto, que sinceramente no es para tanto ni funciona tan bien como se pretende que lo haga. Por un lado tenemos la parte de copia de seguridad de tus compras en los iPad, iPhones e iPod. Eso, creo, está funcionando más que bien. Pero no os emocionéis: restaurar los cuarenta gigabytes desde la nube de mi iPad muy bien puede tardar un día entero o incluso más, tiempo durante el cual tu dispositivo es poco menos que inútil. Desde un MAC esa misma restauración suele durar un par de horas como mucho. También tienes que mirar lo que valen 50 GB de datos en iCloud.
Tu decides.
Podríamos añadir que si no te fías o corres el riesgo de que la parte del iTunes en tu MAC se corrompa, tienes la posibilidad no sólo de sacar a mano dicha copia y guardarla donde quieras, sino también la del Time Machine, que te permite no sólo tenerla guardad, sino recuperar versiones antiguas.
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Vale. Eso no lo tiene SkyDrive. De momento, porque veremos qué hace Windows 8 con los perfiles compartidos. Si no pasa nada y si cumplen lo prometido, la parte tableta de este sistema operativo lo traerá con la misma transparencia que lo tiene iOS (con la ventaja de que también funcionará, en parte, para la versión escritorio, cosa que no ocurre con iCloud).
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¿Conocéis algo que se llama Conexión de documentos de Microsoft? Seguro que no, pero es algo que trae, al menos, Office 2011 para MAC. Ese programa te permite entrar no sólo en SkyDrive, sino también en otros servidores de Sharepoint… Una vez configurado, sólo tenemos que abrirlo e ir navegando por sus distintas carpetas y haciendo doble clic en los documentos pertinentes para que se abran localmente y luego se guarden en la nube.

Sí, habéis leído bien: carpetas. Las que quieras y con el nivel de anidamiento que quieras. 
¿iCloud? Sólo un nivel, al mismo estilo que la lista de programas de las iCosas. A todas luces insuficiente para cualquier trabajo profesional, aunque suficiente para uso doméstico y anecdótico, que parece ser el destino del sistema operativo de Apple para los equipos de escritorio.
Otra de las pifias de iCloud consiste en que cada programa tiene su nube, con lo que eso de tener centralizado todo en un mismo lugar y no repetir cosas (por ejemplo, yo podría editar un mismo DOC en Word y Pages) se va por el garete.
¿Qué pasa con la nube particular cuando borras un mismo programa en todos tus equipos? ¿Se pierde? ¿Se queda en el limbo esperando la reinstalación y ocupando espacio que quizás nunca vuelvas a recuperar?
Lo dicho, una porquería de servicio. Muy cool, muy fashion de la muette pero sólo eso y nada más.

viernes, 27 de julio de 2012

MacBook Pro Retina. Primeras impresiones

Bueno, pues llevo ya unos días con mi flamante MacBook Pro Retina y ya puedo hablar con conocimiento de causa sobre él.

Las principal mejora que publicitan es la pantalla Retina. En principio la cosa no tiene truco: tenemos una resolución increíble con una nitidez idéntica a la del iPad e iPhone. También han cambiado algunas cosas en la pantalla de selección de resoluciones: hemos pasado de que nos muestren las físicas a enseñarnos cinco resoluciones sin indicar nada más que una relación de tamaños de texto y espacio. De las cinco, la central es la nativa del Pro. Luego tenemos dos a cada lado. 

Una cosa curiosa que al parecer no está presente en este tipo de panel es la resolución nativa del mismo. Si os fijáis, en las pantallas tradicionales hay una resolución de pantalla que se ve perfecta, mientras que en todas las demás el resultado queda como borroso. Pues bien, en una pantalla Retina eso no pasa y todas tienen la misma claridad y precisión, lo que quiere decir que podemos trabajar con la que más nos guste.

No obstante, tener una pantalla de este tipo genera algunas complicaciones: algunos programas se ven horribles. Una muestra la tenéis con el cliente oficial de Twitter, que si bien para muchos -incluido yo mismo- es más que suficiente, en el Pro he tenido que sustituirlo por Twitterrific porque no es que se vea mal, es que se ve completamente horroroso, completamente emborronado.

Esto nos da una idea de cuán chapuceramente está construido un programa. Si tienes un Pro de estos, y el programa muestra el texto perfecto pero los gráficos escalados, los programadores que lo han hecho son de primera. Si te encuentras con que los gráficos se ven diminutos (independientemente de cómo se muestre el texto), estás ante programadores de segunda. Y finalmente, si te ocurre como con el cliente de Twitter, a esa gente no la puedes llamar programador…

A ver, que nadie se me sulfure, lo de la calidad del programador va medio en broma, pero lo de la chapucería nacional no.

Retomando el tema del Twitter, primero probé Tweetbot, pero está en versión Alfa y encima consume entre el 1% y el 10% de tiempo del procesador, con lo que la batería del Pro dura muchísimo menos. 

Ahora estoy con Twitterrific, tanto en el iPad como en el Retina. Dice que se mantiene sincronizado entre clientes, pero de momento a mi no me está funcionando.

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De todos modos, para aquellos acostumbrados a los paneles normales, no os podéis imaginar la calidad de la pantalla. Hay que verla para darse cuenta. Luego, cuando vuelves a un ordenador normal te das cuenta de lo mierdosas que son todas las demás pantallas, sobre todo las de los otros MAC, que pintan un texto bastante asqueroso.

La navegación Web, siempre que la hagas con Safari, también es exquisita en cuanto a calidad. Otros navegadores como Chrome no quedan a la altura del tema, y se ve todo como turbio, pero no tanto como con el cliente oficial de Twitter.

En mi caso, para minimizar este problema, tengo seleccionada la resolución mayor, que es casi idéntica a mi iMac de 27” pero en un tamaño de 15”. En algunos momentos sí que tengo que forzar la vista, pero son puntuales y con acercar un poco más la cabeza es más que suficiente.

De este modo la resolución de los gráficos queda casi idéntica a las 96 dpi estándar y no ves escalonado alguno, y el texto, aunque pequeño, también queda más que visible dada la calidad de la pantalla. Y si te queda demasiado diminuto, siempre puedes variar el zoom que la mayoría de editores de texto tienen.

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Compré la versión más grande, el i7 a 2.6GHz con disco SSD de 512 GB. Pero lo hice con un descuento puntual y se me quedó casi al precio del modelo inferior, y con ese tamaño de disco y lo que yo hago no tendré problemas de almacenamiento ya que nunca he llegado a ocupar más de doscientos o trescientos gigas. Y no lo hice por el rendimiento, sino por el disco.

No obstante, la combinación de procesador y disco hacen que este equipo sea rápido. Lo repito: rápido. No hay ningún tipo de retardo en casi nada, todo es instantáneo. Desde cargar un vídeo hasta abrir el Word o el Pages, que se toman su tiempo con un disco duro mecánico. Un test rápido me dio unos 390 Mb/s de escritura y 450 MB/s de lectura. Sin ser el rendimiento de Cruzier M4 del iMac, tampoco está mal.

Eso sí, como hagas algo más aparte de navegar o de mirar el correo el ordenador se calienta. Poco pero se calienta, y si haces más cosas más se calentará, hasta el punto de que tendrás que quitártelo de las piernas.

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Pesa muy poco más de los dos kilos, y la verdad es que no se hace muy pesado si no se calienta. De hecho lo he estado usando en el sofá con él sobre el pecho para leer un PDF y sostenido entre las rodillas y el pecho, tumbado, para escribir algo. Evidentemente es más pesado que el Air, pero tampoco es tanta la diferencia y, si sumamos el mayor tamaño de pantalla y su calidad, al Air le voy a dar pase de venta dentro de poco. (Por cierto, ¿Le interesa a alguien un Air del 2011 de 13”?).

Una cosa que no me ha gustado es que parece menos robusto que las versiones no Retina. Al cogerlo con una mano cruje un poquito y te da algo de yuyu. Se ve que al ser más fino cuenta con menores refuerzos internos. Y otra cosa: no lo sujetéis con una sola mano desde el lateral y hagáis presión sobre la zona de los altavoces…

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El sonido es acojonante, que es otra de las características de su venta. Pantalla, disco y sonido. Os puedo asegurar que se oye incluso mejor que un iMac, que debe tener altavoces, si no de más calidad, sí algo más grandes.

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Y finalmente está el tema de la batería. Se carga en unas dos horas y se descarga más que adecuadamente para durar lo prometido o incluso más. De hecho, pese a haber estándole metiendo el León Montañés, y luego todas las actualizaciones pertinentes, sólo he tenido que recargarlo una vez.

Y bueno, que sepáis que esta entrada ha sido escrita desde el susodicho equipo. :-)

domingo, 15 de julio de 2012

Haz lo que digo pero no lo que hago (de la App Store va la cosa)

No sé si conocéis qué es Scrivener. Por si acaso no, es una herramienta para escribir libros, cuentos, ensayos, guiones y otros temas literarios. Lo cierto es que es bastante buena en su cometido. El concepto se aleja bastante de un procesador de textos tradicional, porque da igual importancia a escribir tu texto como a mantener otras estructuras que un escritor necesita. Lo único mejorable para un usuario que escriba en castellano es que carece de soporte de diccionario y sinónimos en este idioma ya que se basa en el motor interno del OS X para realizar dichos menesteres, y dicho sistema es un poco pobre en cuanto a eso. Por lo demás, impecable.

Pues bien, hace como dos semanas anunciaron una actualización importante al programa. Y digo importante porque se trataba mayormente de una corrección de bugs. No obstante, entre la versión 2.2 y la 2.3 del citado programa, Apple hizo una serie de cambios a la App Store, mayormente la obligación de que todas las aplicaciones cumplieran con el sandboxing

Según la propia política de Apple, sólo las nuevas aplicaciones deberían cumplir esta regla, no obstante Scrivener fue rechazada por no implementarlo pese a ser únicamente una actualización bugs.

Pero el problema real no es ese, el problema real es otro. 

Parece ser que ninguna aplicación de Apple (léase Pages, iPhoto, etc.) cumple con las reglas del sandoxing. Por lo tanto se trata más de una repetición del ordeno y mando dictatorial al que nos tienen acostumbrados, con el añadido de que, según la gente de Scrivener, existen serios bugs en el sandboxing que todavía no están solucionados ni en Lion ni en Mountain Lion, por lo que absolutamente todos los procesadores de textos fallarán estrepitosamente según qué elementos de edición del sistema uses. Y quizás sea ese el motivo por el cual la propia Apple no transforma su Pages…

Al final, dadas las rigideces artificialmente impuestas por la compañía de la manzana, vamos a tener una serie de aplicaciones que si las hemos comprado de la App Store o bien no van a estar actualizadas o bien van a fallar… por culpa de Apple.

Es una situación bastante insostenible que se niegan a solucionar y, para más inri, una aplicación convenientemente preparada, podrá saltarse el sandoboxing como si no existiera dado los problemas de seguridad que tiene.

Un 0 para Apple, y a ver si se pone las pilas.

sábado, 14 de julio de 2012

Ahora sí, ahora no. Vivan las cerificaciones

Somos imbéciles. O al menos eso es lo que Apple piensa de nosotros. Os cuento una historia sobre certificaciones.

Todos (o la mayoría, no sé) de los equipos de Apple traen varias certificaciones. Una de ellas es la EPEAT, que parece ser que si se la dan a un equipo, aparte de ecológico, es de montaje y desmontaje fácil (o algo similar). He de reconocer que tampoco he mirado exactamente qué es EPEAT, pero para la tesis que quiero defender no hace falta. Simplemente es una pegatina más que puedes poner en la caja y en las características del equipo, y que se supone, como el valor en la mili, cumple una serie de requisitos más o menos estrictos.

Yo recuerdo haber pasado algunas de inmunidad electromagnética con serias dificultades, sobre todo cuando ves cómo le aplican nosecuantosmil voltios a tu cacharrín y ves cómo se cae y luego se levanta. También he pasado algunas especiales para poder ser homologadas y cumplir ciertas legislaciones locales. Estas han sido más fáciles, porque simplemente comprueban que tu equipo cumple con los mínimos exigidos por la ley.

Por lo tanto sé de lo que hablo. Y quizás algún día cuente una anécdota -si se le puede llamar así- de algo que me pasó tiempo ha y que casi hace que le prendiera fuego al laboratorio que las hizo.

Pues bien, hace unos días Apple dijo que sus equipos ya no tenían la certificación EPEAT. La gente empezó a quejarse, y días después Apple dijo que sí, que la volvían a tener.

¿Cómo puede ser eso? A ver, la tienen o no la tienen. Ojalá fuera tan fácil eso de ponerse y quitarse pegatinas. 

De hecho, ahora ya también la tiene el MacBook Pro Retina, que según dicen los expertos es de lo menos ecológico y difícil de montar/desmontar que hay actualmente en el mercado.

De todo esto yo me quedo con la idea de que un poco imbéciles si que debemos ser, por creernos a pies juntillas lo que nos dicen, como si fuera tan fácil poner o quitar una certificación, y todavía más imbéciles por tragarnos que el Pro Retina cumple la EPEAT. Vamos, que poderoso es don dinero, y tonto el pueblo entero.