martes, 14 de agosto de 2012

Boox i62HD/M92: Guionado correcto con CoolReader

Esto me retrotrae a los tiempos del Papyre, cuando el firmware original era poco menos que una mierda pinchada en un palo. Funcionar, lo que se dice funcionar, lo hacía, pero con muchas limitaciones y cosas a medio hacer.

Pasado el tiempo fue cosa de gente de fuera de la empresa los que lo arreglaron todo lo que se podía arreglar, y entonces, sin ser para echar cohetes, al menos cumplía con su función.

Con el i62HD/M29 está pasando más o menos lo mismo, y supongo que, como con las versiones anteriores, en cuanto salgan nuevos aparatos, lo abandonarán.

No, no es que funcione mal. Hace lo que promete, pero podría tener algunas cosas solucionadas. El visor FBReader por defecto no funciona mal. Soporta diccionarios con un doble clic sobre la pantalla, y presenta el texto con más o menos acierto. También tiene muchas opciones y soporta gran variedad de fuentes.

Igual pasa con el CoolReader, que es un visor alternativo. La ventaja de este frente al anterior es que, en principio, aparte de diccionario, soporta anotaciones. Y digo en principio porque en el i62 estas no funcionan porque no han sido activadas.

Otra ventaja está en que se puede poner a dos columnas en horizontal, así como la creación de estilos propios a la hora de ver un formato de ebook mediante ficheros CSS. 

Esto último funciona más o menos aceptablemente, pero lo que no funciona es el guionado de palabras. Está bloqueado en ruso, y encima sólo lee el fichero interno, no el externo.

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Esto requiere algo de explicación. CoolReader puede leer ficheros de configuración de dos lugares: /usr/share/ ó una unidad externa, configurada a la hora de compilar el código fuente. En el i62 la externa es /media/flash, que se corresponde con la unidad de disco montable. Por lo tanto, si ponemos ahí alguno de los ficheros adecuados, CoolReader ignorará los internos y leerá estos. 

Tanto con los estilos para los formatos, por ejemplo fb2.css o epub.css, como para la configuración de ficheros, cr3.ini, funciona así. Pero no para los ficheros de guionado. En este caso los programadores de Onyx se han saltado a la torera la posibilidad de poner tus propias personalizaciones a la hora de cortar las palabras al final de la línea.

El motivo de ello es que esa parte está a medio hacer. No hay menú para elegir guionado, ni nada en el fichero INI o en algún otro lado. Está todo cableado dentro del programa, que va a la ruta interna sí o sí y carga el guionado en idioma ruso si está.

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Lo que he hecho con este hack ha sido cambiar la ruta interna por la externa y hacer que busque dos ficheros: primero irá a por “esSOLSTICIO.pdb”, y si este no está, cogerá “esSOLSTICIO.pattern”. Si tampoco lo encuentra, activará el guionado algorítmico, que por cierto tampoco funciona tan mal en castellano.

Es decir, si pones en /cr3/hyph/ uno de esos ficheros dentro de la unidad montada del i62, y aplicas el parche que he creado, el CoolReader usará uno de esos ficheros para hacer el guionado. Yo lo tengo en castellano, pero puedes coger el inglés y ponerlo con esos nombres.

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El proceso de instalación es un tanto barroco, pero tampoco quiero liarme con programas instaladores complejos ni nada semejante. El instalador realiza una operación muy sencilla: saca el fichero cr3 original y mete el nuevo modificado. El desinstalador borra el fichero nuevo interno y vuelve a meter el original.

En esta página de Mobileread tenéis la descarga del parche, que debe quedar descomprimido en la microSD así:

 

/apps/cr/cr3new

/apps/cr/install_cr3.oar

/apps/cr/remove_cr3.oar

 

Ojo con las mayúsculas y minúsculas, tanto en la microSD como en la carpeta interna cuando coloquéis el fichero de guionado. Un error hará que no se instale o no funcione bien, o incluso que perdáis la posibilidad de abrir libros con el CoolReader. En el caso de que os pase algo así, la solución más sencilla es bajaros una actualización de firmware y reflasheéis el aparato.

Cuando tengáis la SD dentro del Onyx, navegáis por ella y ejecutáis install_cr3.oar. Si todo ha ido bien, cr3new se habrá convertido en cr3. Conservad este cr3 porque es el fichero interno original. El desinstalador lo volverá a meter en su sitio, borrando la actualización.

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AVISO: Esto va sin garantía de ningún tipo. 

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Una última cosa sobre el software en linux. Ni os imagináis lo que me ha costado poder compilar el CoolReader para el Onyx. En princpio hay un SDK listo para usar, que construye las partes Open Source, tanto para x86 como para arm, bajo linux. 

Pues no. El sistema de construcción, llamado “rake” es una mierda pinchada en un palo. Inestable e incoherente, unas veces compila y otras no.

El proceso de compilación se lleva a cabo mediante CMake, que es una variante de los makefiles de toda la vida. Pues bien, aquí no es culpa del software, sino de Onyx, que son unos dejados de tomo y lomo. Había ficheros CMakeFile.txt incompletos, con opciones faltantes, etc. Una verdadera chapuza.

Pero la chapuza mayor estaba en el propio CoolReader. Aparte de que la parte de Onyx está a medio hacer, había símbolos duplicados a la hora de compilar. Es decir, hay clases repetidas entre las bibliotecas del Boox y el CR, y de hecho me hago cruces de cómo los propios programadores de Onyx pueden generar las versiones finales.

domingo, 29 de julio de 2012

iCloud vs SkyDrive (para editar documentos)

Dicen que si envuelves una mierda en papel de plata y la rodeas de mucha publicidad, pese a su apestoso olor y consistencia, la gente dirá maravillas de ella. También dicen que a veces hay joyas ocultas que nadie se molesta en mirar…
Pues eso es exactamente lo que ocurre con estos dos productos. 
Por un lado tenemos a la súper publicitada iCloud. La gente anda como loca con el producto, que sinceramente no es para tanto ni funciona tan bien como se pretende que lo haga. Por un lado tenemos la parte de copia de seguridad de tus compras en los iPad, iPhones e iPod. Eso, creo, está funcionando más que bien. Pero no os emocionéis: restaurar los cuarenta gigabytes desde la nube de mi iPad muy bien puede tardar un día entero o incluso más, tiempo durante el cual tu dispositivo es poco menos que inútil. Desde un MAC esa misma restauración suele durar un par de horas como mucho. También tienes que mirar lo que valen 50 GB de datos en iCloud.
Tu decides.
Podríamos añadir que si no te fías o corres el riesgo de que la parte del iTunes en tu MAC se corrompa, tienes la posibilidad no sólo de sacar a mano dicha copia y guardarla donde quieras, sino también la del Time Machine, que te permite no sólo tenerla guardad, sino recuperar versiones antiguas.
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Vale. Eso no lo tiene SkyDrive. De momento, porque veremos qué hace Windows 8 con los perfiles compartidos. Si no pasa nada y si cumplen lo prometido, la parte tableta de este sistema operativo lo traerá con la misma transparencia que lo tiene iOS (con la ventaja de que también funcionará, en parte, para la versión escritorio, cosa que no ocurre con iCloud).
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¿Conocéis algo que se llama Conexión de documentos de Microsoft? Seguro que no, pero es algo que trae, al menos, Office 2011 para MAC. Ese programa te permite entrar no sólo en SkyDrive, sino también en otros servidores de Sharepoint… Una vez configurado, sólo tenemos que abrirlo e ir navegando por sus distintas carpetas y haciendo doble clic en los documentos pertinentes para que se abran localmente y luego se guarden en la nube.

Sí, habéis leído bien: carpetas. Las que quieras y con el nivel de anidamiento que quieras. 
¿iCloud? Sólo un nivel, al mismo estilo que la lista de programas de las iCosas. A todas luces insuficiente para cualquier trabajo profesional, aunque suficiente para uso doméstico y anecdótico, que parece ser el destino del sistema operativo de Apple para los equipos de escritorio.
Otra de las pifias de iCloud consiste en que cada programa tiene su nube, con lo que eso de tener centralizado todo en un mismo lugar y no repetir cosas (por ejemplo, yo podría editar un mismo DOC en Word y Pages) se va por el garete.
¿Qué pasa con la nube particular cuando borras un mismo programa en todos tus equipos? ¿Se pierde? ¿Se queda en el limbo esperando la reinstalación y ocupando espacio que quizás nunca vuelvas a recuperar?
Lo dicho, una porquería de servicio. Muy cool, muy fashion de la muette pero sólo eso y nada más.

viernes, 27 de julio de 2012

MacBook Pro Retina. Primeras impresiones

Bueno, pues llevo ya unos días con mi flamante MacBook Pro Retina y ya puedo hablar con conocimiento de causa sobre él.

Las principal mejora que publicitan es la pantalla Retina. En principio la cosa no tiene truco: tenemos una resolución increíble con una nitidez idéntica a la del iPad e iPhone. También han cambiado algunas cosas en la pantalla de selección de resoluciones: hemos pasado de que nos muestren las físicas a enseñarnos cinco resoluciones sin indicar nada más que una relación de tamaños de texto y espacio. De las cinco, la central es la nativa del Pro. Luego tenemos dos a cada lado. 

Una cosa curiosa que al parecer no está presente en este tipo de panel es la resolución nativa del mismo. Si os fijáis, en las pantallas tradicionales hay una resolución de pantalla que se ve perfecta, mientras que en todas las demás el resultado queda como borroso. Pues bien, en una pantalla Retina eso no pasa y todas tienen la misma claridad y precisión, lo que quiere decir que podemos trabajar con la que más nos guste.

No obstante, tener una pantalla de este tipo genera algunas complicaciones: algunos programas se ven horribles. Una muestra la tenéis con el cliente oficial de Twitter, que si bien para muchos -incluido yo mismo- es más que suficiente, en el Pro he tenido que sustituirlo por Twitterrific porque no es que se vea mal, es que se ve completamente horroroso, completamente emborronado.

Esto nos da una idea de cuán chapuceramente está construido un programa. Si tienes un Pro de estos, y el programa muestra el texto perfecto pero los gráficos escalados, los programadores que lo han hecho son de primera. Si te encuentras con que los gráficos se ven diminutos (independientemente de cómo se muestre el texto), estás ante programadores de segunda. Y finalmente, si te ocurre como con el cliente de Twitter, a esa gente no la puedes llamar programador…

A ver, que nadie se me sulfure, lo de la calidad del programador va medio en broma, pero lo de la chapucería nacional no.

Retomando el tema del Twitter, primero probé Tweetbot, pero está en versión Alfa y encima consume entre el 1% y el 10% de tiempo del procesador, con lo que la batería del Pro dura muchísimo menos. 

Ahora estoy con Twitterrific, tanto en el iPad como en el Retina. Dice que se mantiene sincronizado entre clientes, pero de momento a mi no me está funcionando.

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De todos modos, para aquellos acostumbrados a los paneles normales, no os podéis imaginar la calidad de la pantalla. Hay que verla para darse cuenta. Luego, cuando vuelves a un ordenador normal te das cuenta de lo mierdosas que son todas las demás pantallas, sobre todo las de los otros MAC, que pintan un texto bastante asqueroso.

La navegación Web, siempre que la hagas con Safari, también es exquisita en cuanto a calidad. Otros navegadores como Chrome no quedan a la altura del tema, y se ve todo como turbio, pero no tanto como con el cliente oficial de Twitter.

En mi caso, para minimizar este problema, tengo seleccionada la resolución mayor, que es casi idéntica a mi iMac de 27” pero en un tamaño de 15”. En algunos momentos sí que tengo que forzar la vista, pero son puntuales y con acercar un poco más la cabeza es más que suficiente.

De este modo la resolución de los gráficos queda casi idéntica a las 96 dpi estándar y no ves escalonado alguno, y el texto, aunque pequeño, también queda más que visible dada la calidad de la pantalla. Y si te queda demasiado diminuto, siempre puedes variar el zoom que la mayoría de editores de texto tienen.

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Compré la versión más grande, el i7 a 2.6GHz con disco SSD de 512 GB. Pero lo hice con un descuento puntual y se me quedó casi al precio del modelo inferior, y con ese tamaño de disco y lo que yo hago no tendré problemas de almacenamiento ya que nunca he llegado a ocupar más de doscientos o trescientos gigas. Y no lo hice por el rendimiento, sino por el disco.

No obstante, la combinación de procesador y disco hacen que este equipo sea rápido. Lo repito: rápido. No hay ningún tipo de retardo en casi nada, todo es instantáneo. Desde cargar un vídeo hasta abrir el Word o el Pages, que se toman su tiempo con un disco duro mecánico. Un test rápido me dio unos 390 Mb/s de escritura y 450 MB/s de lectura. Sin ser el rendimiento de Cruzier M4 del iMac, tampoco está mal.

Eso sí, como hagas algo más aparte de navegar o de mirar el correo el ordenador se calienta. Poco pero se calienta, y si haces más cosas más se calentará, hasta el punto de que tendrás que quitártelo de las piernas.

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Pesa muy poco más de los dos kilos, y la verdad es que no se hace muy pesado si no se calienta. De hecho lo he estado usando en el sofá con él sobre el pecho para leer un PDF y sostenido entre las rodillas y el pecho, tumbado, para escribir algo. Evidentemente es más pesado que el Air, pero tampoco es tanta la diferencia y, si sumamos el mayor tamaño de pantalla y su calidad, al Air le voy a dar pase de venta dentro de poco. (Por cierto, ¿Le interesa a alguien un Air del 2011 de 13”?).

Una cosa que no me ha gustado es que parece menos robusto que las versiones no Retina. Al cogerlo con una mano cruje un poquito y te da algo de yuyu. Se ve que al ser más fino cuenta con menores refuerzos internos. Y otra cosa: no lo sujetéis con una sola mano desde el lateral y hagáis presión sobre la zona de los altavoces…

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El sonido es acojonante, que es otra de las características de su venta. Pantalla, disco y sonido. Os puedo asegurar que se oye incluso mejor que un iMac, que debe tener altavoces, si no de más calidad, sí algo más grandes.

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Y finalmente está el tema de la batería. Se carga en unas dos horas y se descarga más que adecuadamente para durar lo prometido o incluso más. De hecho, pese a haber estándole metiendo el León Montañés, y luego todas las actualizaciones pertinentes, sólo he tenido que recargarlo una vez.

Y bueno, que sepáis que esta entrada ha sido escrita desde el susodicho equipo. :-)

domingo, 15 de julio de 2012

Haz lo que digo pero no lo que hago (de la App Store va la cosa)

No sé si conocéis qué es Scrivener. Por si acaso no, es una herramienta para escribir libros, cuentos, ensayos, guiones y otros temas literarios. Lo cierto es que es bastante buena en su cometido. El concepto se aleja bastante de un procesador de textos tradicional, porque da igual importancia a escribir tu texto como a mantener otras estructuras que un escritor necesita. Lo único mejorable para un usuario que escriba en castellano es que carece de soporte de diccionario y sinónimos en este idioma ya que se basa en el motor interno del OS X para realizar dichos menesteres, y dicho sistema es un poco pobre en cuanto a eso. Por lo demás, impecable.

Pues bien, hace como dos semanas anunciaron una actualización importante al programa. Y digo importante porque se trataba mayormente de una corrección de bugs. No obstante, entre la versión 2.2 y la 2.3 del citado programa, Apple hizo una serie de cambios a la App Store, mayormente la obligación de que todas las aplicaciones cumplieran con el sandboxing

Según la propia política de Apple, sólo las nuevas aplicaciones deberían cumplir esta regla, no obstante Scrivener fue rechazada por no implementarlo pese a ser únicamente una actualización bugs.

Pero el problema real no es ese, el problema real es otro. 

Parece ser que ninguna aplicación de Apple (léase Pages, iPhoto, etc.) cumple con las reglas del sandoxing. Por lo tanto se trata más de una repetición del ordeno y mando dictatorial al que nos tienen acostumbrados, con el añadido de que, según la gente de Scrivener, existen serios bugs en el sandboxing que todavía no están solucionados ni en Lion ni en Mountain Lion, por lo que absolutamente todos los procesadores de textos fallarán estrepitosamente según qué elementos de edición del sistema uses. Y quizás sea ese el motivo por el cual la propia Apple no transforma su Pages…

Al final, dadas las rigideces artificialmente impuestas por la compañía de la manzana, vamos a tener una serie de aplicaciones que si las hemos comprado de la App Store o bien no van a estar actualizadas o bien van a fallar… por culpa de Apple.

Es una situación bastante insostenible que se niegan a solucionar y, para más inri, una aplicación convenientemente preparada, podrá saltarse el sandoboxing como si no existiera dado los problemas de seguridad que tiene.

Un 0 para Apple, y a ver si se pone las pilas.

sábado, 14 de julio de 2012

Ahora sí, ahora no. Vivan las cerificaciones

Somos imbéciles. O al menos eso es lo que Apple piensa de nosotros. Os cuento una historia sobre certificaciones.

Todos (o la mayoría, no sé) de los equipos de Apple traen varias certificaciones. Una de ellas es la EPEAT, que parece ser que si se la dan a un equipo, aparte de ecológico, es de montaje y desmontaje fácil (o algo similar). He de reconocer que tampoco he mirado exactamente qué es EPEAT, pero para la tesis que quiero defender no hace falta. Simplemente es una pegatina más que puedes poner en la caja y en las características del equipo, y que se supone, como el valor en la mili, cumple una serie de requisitos más o menos estrictos.

Yo recuerdo haber pasado algunas de inmunidad electromagnética con serias dificultades, sobre todo cuando ves cómo le aplican nosecuantosmil voltios a tu cacharrín y ves cómo se cae y luego se levanta. También he pasado algunas especiales para poder ser homologadas y cumplir ciertas legislaciones locales. Estas han sido más fáciles, porque simplemente comprueban que tu equipo cumple con los mínimos exigidos por la ley.

Por lo tanto sé de lo que hablo. Y quizás algún día cuente una anécdota -si se le puede llamar así- de algo que me pasó tiempo ha y que casi hace que le prendiera fuego al laboratorio que las hizo.

Pues bien, hace unos días Apple dijo que sus equipos ya no tenían la certificación EPEAT. La gente empezó a quejarse, y días después Apple dijo que sí, que la volvían a tener.

¿Cómo puede ser eso? A ver, la tienen o no la tienen. Ojalá fuera tan fácil eso de ponerse y quitarse pegatinas. 

De hecho, ahora ya también la tiene el MacBook Pro Retina, que según dicen los expertos es de lo menos ecológico y difícil de montar/desmontar que hay actualmente en el mercado.

De todo esto yo me quedo con la idea de que un poco imbéciles si que debemos ser, por creernos a pies juntillas lo que nos dicen, como si fuera tan fácil poner o quitar una certificación, y todavía más imbéciles por tragarnos que el Pro Retina cumple la EPEAT. Vamos, que poderoso es don dinero, y tonto el pueblo entero.

martes, 10 de julio de 2012

De "Unseen Academicals" a "El Atlético Invisible"

[Nota: esto sale en dos de mis blogs, este y este].
Seguro que Terry estará revolviéndose en su tumba… Espera, espera, que todavía sigue vivo. Bueno, entonces lo que estará es llamándonos tontos del culo o algo así. A nosotros no, al traductor y a la editorial que acaba de publicar uno de sus libros: “Unseen Academicals”
No vamos a entrar en detalles sobre el precio, que directamente es un robo a mano armada en su edición electrónica (doce euros y pico) y casi, casi, lo mismo para la de papel (sobre dieciocho). De eso ya he hablado suficiente en otros momentos y lugares, y ya sabemos cómo tratan las editoriales a sus clientes, que prefieren el beneficio rápido aunque eso las condene al fracaso y al cierre a largo plazo a una sostenibilidad más razonable.
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Del libro lleva más de un año circulando una traducción no autorizada realizada por la comunidad. He de reconocer que sólo lo empecé a leer, pero me pareció justa y correcta. Y esto significa otro capón para las editoriales: como no lo hagan ellas, siempre habrá quien gane. 
Si sumamos la traducción no oficial, y el precio del ebook… pocos van a vender, lo que se sumará a la continuada queja editorial sobre la piratería sin darse cuenta que son ellos mismos los que la están fomentando. Bueno, sin darse cuenta no, más bien prevaricando y retorciendo la realidad y estirando de los hilos de los favores debidos…
***
Pero no quería hablar de eso. De lo que quiero hablar es de la traducción del título, que me parece no pésima, sino más que horrible, y encima por muchas razones.
A ver, Unseen Academicals, que es el original, tiene traducción directa al castellano: Los Académicos Invisibles. ¿Tiene algo de malo este título? Parece ser que sí, pero yo no se lo veo. En fin.
Bueno, pero es que resulta que el título sí que tiene trampa. Los Académicos, que realmente son magos en el universo de Pratchett, viven en un recinto que se llama Unseen Academy, que de nuevo traducido al castellano es La Academia Invisible. Pero según el argumento de la novela, resulta que nunca se los ha visto jugar al fútbol desde hace muchos años. 
Por lo tanto lo de unseen tiene doble sentido, por lo que podríamos interpretar lo de Unseen Academicals como “Los académicos nunca vistos… jugando al fútbol”. Y es que Pratchett es mucho Pratchett, y todas sus novelas suelen tener más de una lectura.
¿Pero de ahí a El atlético invisible? Simplemente hay que joderse, y mucho. 
Quiero creer que la traducción no acompañe al título, porque si no la hemos jodido a base de bien. Espero que Gabriel Dols Gallardo haya hecho bien su trabajo, aunque el título hace que empiece a dudarlo.
Pero ¿qué pasa si eres del Barcelona (por poner un ejemplo)? Eso de “atlético” no te va a caer muy bien que digamos…
Lo dicho, un dechado al buen hacer… Hay que joderse…

domingo, 8 de julio de 2012

Instalando un segundo disco a un iMac mid 2011 (III). Software

La segunda parte de esta entrada está aquí.
Bueno, si todo os ha ido bien, el MAC arrancará como siempre, pero ahora tendrá un disco más que tendréis que inicializar. En mi caso, sin contar nada externo al MAC, ahora tengo dos discos duros, uno SSD de 256GB y otro mecánico de 1TB, cada uno de ellos conectado a su propio puerto SATA III. El mecánico es el que viene de serie con el iMAC, el SSD es un Cruzier M4 (El de 2TB es el FireWire 800 que ahora uso de Time Machine):

Mi primera idea fue restaurar la partición completa que tenía en el mecánico sobre el SSD. Pese a haber sido copiada sin problemas desde la partición de recuperación del iMac, y tras reiniciar el disco mecánico, dos cosas empezaron a ir mal:
Perdí la partición de recuperación que estaba en el de 1TB, y mi cuenta de usuario perdió algún tipo de token de seguridad y se fueron al garete la mitad de las activaciones de programas y la otra mitad dejó de funcionar bien, dando extraños errores. Por lo que tuve que restaurar de nuevo sobre el mecánico, desactivar algunos programas que llevaban activaciones, y luego realizar una instalación en limpio sobre el SSD, dejando el mecánico como disco para datos. 
En el SSD tengo el sistema operativo con todo, incluso un par de máquinas virtuales. En el otro todo lo que me voy descargando de internet, otras máquinas virtuales y el código fuente, que tengo duplicado online mediante SkyDrive. Tengo ambos discos ocupados en un 50% aproximadamente.
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Realicé una serie de pruebas de rendimiento sobre el Cruzier. Yo no sé dónde se sacan las tasas de escritura, pero las de lectura sí que acompañan. Recién instalado, con el sistema operativo en el disco mecánico, me dio unas tasas de 200MB/s de escritura y unos 600MB/s de lectura. Sí, 600. Ahí queda eso.
Justo ahora, con todo el sistema operativo instalado, el rendimiento del disco es el indicado:

La escritura ha tenido picos de 300, y la lectura de 600. Como dijo aquél, ahora vas y lo kaskas.
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¿En qué se traduce eso? 
Pues en 8 segundos de tiempo de arranque desde que aparece la pantalla blanca hasta que tienes el escritorio funcionando. Antes con el mecánico tardaba unos cuarenta segundos a aparecer el escritorio, y luego el disco se tiraba sus buenos cinco minutos rascando como loco. También era habitual que me apareciera la roseta multicolor de la muerte con bastante frecuencia. Básicamente siempre que tenía que hacer alguna tarea intensiva de disco y a veces hasta redimensionando ventanas.
Ahora, lanzar programas como Pages, Word, Excel o el propio iTunes son operaciones instantáneas. Y la rosa multicolor sólo la veo cuando accedo al disco mecánico y está detenido, porque si todavía no se ha parado tampoco tengo esos autismos a la hora de escribir en disco.
Incluso la máquina virtual Windows que tengo se levanta en un par de segundos, y los programas se lanzan de forma instantánea. Más que en PC (también con discos SSD pero mucho más antiguos y más lentos). Las que están en el disco mecánico van algo más lentas, pero no mucho más.
Digamos que tener un disco para el sistema operativo y otro para los datos es lo que realmente necesita OS X para disparar el rendimiento de todo.
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TRIM o no TRIM
La pregunta del millón. ¿He parcheado para activar el TRIM? Pues no. Os cuento.
Los discos SSD son memorias tipo flash como las SD y los USB, lo único que sensiblemente más rápidas. Este tipo de chips funcionan de forma completamente diferente a los discos tradicionales. Digamos que se presentan como una serie de sectores lineales como los discos, pero debajo hay otra cosa: chips de memoria estática.
Estos chips tienen tres comandos: lectura, escritura y borrado. Y una regla: antes de escribir hay que borrar. O escribir sobre borrado. 
Cuando el sistema operativo lee de disco, el driver del SSD traduce la orden de lectura ATA a la de lectura del chip o chips afectados. La lectura se realiza y no pasa nada.
Cuando el sistema operativo escribe en un archivo, el driver SSD traduce la orden de escritura ATA a una del chip. Si el chip está borrado, se escribe y no pasa nada. Si el chip no está borrado, primero se emite un comando de borrar y luego de escribir. Cosa curiosa el borrado es sensiblemente más lento que la escritura. Digamos que borrar es “peinar” las celdillas, dejándolas en punta. Cuando escribes, agachas las celdillas pertinentes y punto.
Cuando el sistema operativo borra un archivo, realmente no lo borra, sino que lo marca, dentro de la tabla de índice, como borrado. Por lo tanto, el contenido del fichero no se borra, tanto en un disco magnético como en uno SSD. Cuando se sobreescribe un sector de un fichero borrado (pero que no está borrado en sí), en un disco mecánico la cabeza pasa y reescribe sin problemas. En uno SSD no. En uno SSD hay que, primero borrar las celdillas y luego escribir. 
Para que os hagáis una idea: una operación de escritura sobre unas celdas no borradas puede pasar de una tasa de 250MB/s a 10 ó 20MB/s, como cuatro veces más lenta que en un disco mecánico.
Conforme vamos usando un disco SSD, vamos creando y borrando ficheros. Lo hacemos nosotros y lo hace el sistema operativo, y el driver del disco, que no es tonto, va usando partes borradas para escribir, hasta que ya no quedan de esas y entonces se utilizan las que están todavía sin borrar. Y viene la caída de rendimiento. Os aseguro que yo lo he experimentado con el PC y es enorme. De diez a uno, o más.
¿Cómo se soluciona eso? TRIM. Cuando un MAC (o un Windows o las últimas versiones de Linux) marca un archivo como borrado, mira qué sectores ocupaba y envía un comando TRIM para cada una de esas celdillas. Luego, el disco, cuando tiene tiempo libre, va ejecutando el comando de borrar sobre dichas celdas. Y cuando se vaya a escribir de nuevo, éstas ya están peinadas y nos ahorramos el comando de borrado y por tanto la caída de rendimiento.
Aquí hay un handicap, y es que si el disco no tiene tiempos idle no va a borrar nada, por lo tanto los discos SSD no suelen valer para los servidores. Con los mecánicos pasa lo mismo, que al tener una tasa de uso intensiva, la parte que calcula cómo evitar la fragmentación no tiene tiempo de actuar y el disco se fragmenta que da gusto, pero la caída de rendimiento de un disco mecánico fragmentado no es tanta como la de uno SSD sin celdas vacías.
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¿Qué pasa con mi Cruzier M4? Pues que según el fabricante tiene una cosa que se llama recolector de basura, que es una variante al TRIM pero sin TRIM, y que en concreto para los MAC, dicen, no es necesario activar el TRIM porque ellos ya lo hacen de forma automática con su recolector, y que de hecho, activar ambos es contraproducente. Ignoro si es cierto o no, pero en mi caso, y de momento (y sin activar el TRIM) todavía no he experimentado ninguna caída de rendimiento.
Parece ser que todos los Cruzier M4 llevan este sistema, y que si el tuyo no, actualiza a la última versión del firmware y lo tendrás.
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Desfragmentar, recuperar datos borrados
Los discos SSD no necesitan desfragmentarse (cierto es que, salvo excepciones, los mecánicos tampoco). Iba a decir que no se fragmentan, pero sí que lo hacen, en la misma medida que uno mecánico. La diferencia está en que dicha fragmentación no afecta para nada al rendimiento. 
Un disco SSD es una serie de chips uno al lado del otro, y el tiempo de acceso es prácticamente idéntico. Salvo en una lectura/escritura en modo ráfaga, bastante poco común salvo que estemos copiando ficheros grandes, el rendimiento es prácticamente el mismo ya que el tiempo de acceso a cualquier parte a partir de otra diferente es prácticamente el mismo.
Cuando un disco SSD se rompe los datos no se pierden. Se queda en modo lectura y punto. Al no tener partes mecánicas no hay nada que se pueda romper físicamente. Está claro que si una celda se rompe está rota, o que si sufre una sobretensión se puede ir todo al garete, pero no es lo habitual. Cuando un SSD empieza a tener problemas serios de escritura el firmware impide más escrituras, pero todavía se puede usar como dispositivo de solo lectura, aunque mi consejo es que copies los datos lo más rápido posible.
Finalmente, cuando un fichero ha sido borrado (y el TRIM o el recolector ha hecho su trabajo), olvídate de recuperar nada. Si formateas, formateado has. No hay vuelta atrás. Las celdas se han borrado y no queda rastro, no al menos desde el punto de vista de la calle. Supongo que los gobiernos y otras entidades tendrán sistemas para cortar los chips y fotografiarlos y encontrar las celdillas residuales no borradas, o restos de electrones atascados aquí o allí, pero a efectos prácticos olvídate de recuperar tus datos por cualquier medio. Así que afila tus copias de seguridad.