miércoles, 2 de enero de 2013

"Después de más de una hora de lectura las muñecas se resienten"

Lo siento, no puedo resistirme a comentar algunas cosas del artículo que ha aparecido hoy en el CiberP@ís escrito por una tal Rosa Jiménez Cano y que versa sobre el Kindle Paperwhite.

En primer lugar decir que el artículo, en su conjunto, no está mal, pero sí en sus partes, y mucho.

La pifia menor son los dos primeros párrafos, en los que parece que se dice que es necesaria una luz para leer a oscuras con el Paperwhite. Y digo parece, porque realmente lo que la autora está diciendo es que sí, que una de las ventajas de este lector es esa: que no hace falta luz para usarlo durante la noche, con las ventajas que eso trae para quienquiera que duerma a tu lado, ya sea tu mujer, novia o gato.

Pero hay otras cosas que me dejan un tanto perplejo. Cito: 

 

Sin embargo, los que estén acostumbrados a lectores que no son táctiles se les saltarán las páginas. Prescindir de los botones en el lateral, que servían para pasar de página, es una ventaja relativa, pues a veces la sensibilidad de lo táctil provoca el descontrol. 

 

¿Y como es eso, hija mía? No sé, pero si tocas y mantienes tocado sólo pasa una página, si arrastras el dedo sólo pasa una página, si lo tocas con un lápiz sólo pasa una página, si lo tocas con un stylus solo pasa una página… No lo entiendo. 

Es justo al revés. Con los lectores de botones es más fácil que se pase página accidentalmente al cogerlo o sujetarlo porque, ¿coges tu tu tableta por la pantalla? Pero sí que la coges por los bordes, que es donde suelen estar los botones.

Sí que es cierto que podría tenerlos, ya que pasar página en un Kindle táctil con una sola mano es un poco complicado. Pero solo un poco.

Otra perla:

 

¿Es necesaria la iluminación? […] Ahora bien, tampoco es la solución perfecta. En la parte inferior, después de un uso prolongado no termina de iluminar de manera uniforme.

 

Vamos a ver. La iluminación irregular se nota desde el principio nada más te metes en una habitación oscura. Si en tu caso ha ido empeorando con el uso, me juego un gallifante a que te estabas quedando sin batería, cosa que seguro le ocurre a todos.

Y finalmente la última, la que más me ha llamado la atención de todas y la que es casi el motivo de esta entrada:

 

A cambio, también ha aumentado su peso. Después de más de una hora de lectura las muñecas se resienten.

 

Increíble. Cógete tu la última de Tom Clancy o mejor aún, un mamotreto de informática y verás lo que es que las muñecas se resientan.

De todos modos, el Paperwhite pesa 212 gramos. El Kobo Glo 185. El Odyssey 180, y 250 el i62HD Firefly. Todos ellos tienen iluminación y comparten, creo, la alta resolución.

En fin, que no creo que te cueste mucho sostener doscientos gramos en vilo, y si es así, piensa entonces que vas a tener el mismo problema con cualquier libro de papel.

Y como dice mi novia, ella se lo apoya en su generoso pecho. Y yo, en mi generosa… panza. Y ni pesa, ni hace daño ni molesta.

Así que si nos pagan por sacar pegas, al menos que estas sean reales y no inventadas o metidas con calzador.

 

domingo, 30 de diciembre de 2012

Android vs iOS

Lo siento, tíos, pero no hay color entre usar una tableta Android y un iPad. Gana el segundo por goleada. Pese a todas sus limitaciones artificiales, su pantalla más pequeña, su mayor peso y su peor pantalla frente a una Nexus 10, pese a todo eso, es un aparato mucho más ergonómico y manejable.

Ya sé que comparar ambas pantallas no tiene mucho sentido: ambas son de una calidad increíble, aunque supuestamente la del Nexus sea mejor, la diferencia es inapreciable durante el uso diario.

Otro cantar es la duración de la batería. Lo siento, no hay color, y menos aún cuando llevas usándola unos días. Cada vez dura menos. Ocurre como los Windows antiguos (léase XP sin SP3), que necesitaban una reinstalación periódica desde cero si querías que el rendimiento no terminara siendo una mierda.

Ocurre lo mismo con Android. Me da igual si se debe a los programas que instalas o a lo que sea: en un iPad la batería dura siempre lo mismo, en un Android no.

En el Nexus todavía no lo he hecho, pero en el Note II ya lleva un reset total porque de repente comenzó a gastar el 100% de la batería en unas cinco horas estando en reposo y nada de lo que intenté resultó excepto el borrado total (y no, no había instalado nada nuevo). De hecho creo que el problema estaba en el Google Now!, pero después de desactivarlo siguió consumiendo lo mismo.

De los programas Android que no están preparados para tabletas no voy a decir nada porque todo el mundo sabe lo mal que funcionan en una. 

Pero sí de los que se supone están adaptados. No tengo un solo programa que funcione bien del todo. 

  • Mantano: a veces no sincroniza con la nube, otras no visualiza algún PDF, otras enciende la tableta él solo.
  • Adobe Reader: no guarda las posiciones de los documentos.
  • IAnnotate, ezPDFReader, Repligo: son leeeeeeeeeeeeentos. Muy (demasiado) lentos. ¿He dicho que son lentos? Apenas los uso por ese motivo, pero las pocas veces que lo he hecho han terminado cerrándose sin más.
  • Moon+Reader Pro: pocos son los libros que lee bien. Cuando no se come la última letra de algunas palabras hace unos guionados de órdago, y cuando no simplemente repite párrafos o no se entera de que está siendo abierto desde otro programa. Y todo eso cuando no peta.
  • GMail: bueno, este va bien cuando no se cierra solo, pero hay veces en las que se queda autista y se cierra.
  • GReader: puede ser el único que funciona bien. Todavía no lo he visto hacer cosas raras.
  • Amazon Kindle: este va bien, pero tiene tan pocas opciones… Y bueno, no sincroniza bien.
  • CoolReader. Depende de la actualización, pero en general suele ir aceptablemente bien.
  • Instapaper y Pocket: estos dos adolecen del mismo problema: a veces no se actualizan y tienes que resetear el contenido. El problema viene cuando has enviado un montón de noticias y no sabes qué se ha añadido y qué no.
  • Lo que sí suele funcionar bien son las aplicaciones en la nube: DropBox, Box, SkyDrive…
  • Flipboard también suele funcionar bien.
  • News360: cuando no se queda pajarito no se puede pasar página.
  • Zinio: Cuando no se cierra sin más, hay que “zarandear” la página actual para que se “aclare”.
  • Navegadores. Estos en general, y en especial Chrome, lo que más hacen es colgarse ellos y colgar la tableta completa. Tienes que apagarla y luego mantener varias veces el botón de encendido apretado hasta que le da por reiniciarse.
  • WiFi: Lo siento, el WiFi es una mierda en la Nexus 10, al menos comparado con el iPad. Aparte de tener entre un 20% y un 40% menos de cobertura, a veces se queda gilipollas y aparece como conectado pero no lo estás. Tienes que apagarlo y volverlo a encender. Y de nuevo me la sopla si es cosa de mi WiFi o del proveedor: en el iPad eso no pasa. Ya se encarga el firmware de hacer lo que tenga que hacer para reconectar.

Bueno, esta es una pequeña lista de las cosas que ahora recuerdo que ocurren en Android y no en iOS. Si os fijáis no estoy hablando de una tableta chinorris (de esas no quiero ni pensar cómo irán), sino en LA TABLETA ANDROID por excelencia.

Con esto no quiero decir que el androide sea una mierda. Lo que quiero decir es que una tableta Android es una mierda. Estoy más que contento con mi teléfono androide. Como ya sabéis es un Galaxy Note II, y el de mi novia un S II y ambos funcionan al pelo y no dan ningún problema, y para más inri, algunas aplicaciones citadas tampoco presentan los problemas que he descrito arriba.

Por lo tanto, Android gana a iOS (y por goleada, creedme) en teléfonos y justo al revés en tabletas.

Creo ser imparcial en la apreciación que os estoy comentando. En iOS existen otras cosas quizás más serias, sobre todo la falta de apertura del sistema, pero no son problemas en el sentido de cosas que no funcionan como deberían. Se trata de limitaciones impuestas y ya cuentas con ellas de partida. 

Sí, a mi novia con su iPad de primera generación el navegador se le cierra cada dos por tres (pero a mi en mi iPad 3 no), y el tema de sincronización de favoritos con iCloud simplemente no funciona, y existen aplicaciones churrimanguis que no terminan de ir bien… pero son las menos y ya se encarga el ecosistema de írselas comiendo.

En el caso de Android, las que he comentado son las mejores que he podido encontrar. Si nos ponemos a comparar las mejores aplicaciones de cada sistema… bueno, digamos que entonces Android sí que se hundiría de verdad en la más abyecta miseria de las miserias.

Luego está el tema de la seguridad. Siempre se ha dicho que el iPad está abierto de piernas en cuanto a la posibilidad de meterle mano. Es cierto, pero no existe el equivalente que haga lo mismo en Android. Me refiero a que no existe una web (o al menos yo no la conozco) que saque los puntos flojos de este último como está Seguridad Apple. Y me juego un gallinfante a que Android es tanto o más inseguro que iOS, y para muestra todas esas veces que tienen que retirar aplicaciones de forma masiva porque no son otra cosa que espías…

Hala, podéis llamarme puto fanboy de mierda si queréis, pero creo que estoy siendo justo con el tema.

Adiós Android, hola (de nuevo) iPad.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Ya no vale la pena comprar eBooks en Amazon

Me gustaría hacer una reflexión con vosotros. Es sobre la diferencia de precios entre el eBook y el pBook.
En las Españas de la charanga y pandereta nunca fue una ventaja el libro electrónico frente al de papel, más que nada por el contubernio de Libranda y la ley del precio fijo, ambas cosas seguro que auspiciadas por los poderes fácticos que financian las campañas electorales que, para asegurarse de que gane quien gane van a tener su connivencia, los financian a todos. 
Jugada maestra. O casi.
Porque llegó Amazon y puso los puntos sobre las íes. El mayor problema es que fueron unos puntitos chiquititos, apenas visibles que, salvo la excepción del Kindle Flash (que a veces no lo es tanto), se han ido diluyendo en casi nada.
Claro está no me refiero a los precios que ponen los autores noveles. Ahí la cosa sigue igual, pero tienes el inconveniente de que por cada obra decente que encuentras, hay cientos y cientos que están situadas entre lo infumable y las peores pajas mentales del autor.
El problema tenía solución: tener la cuenta de Amazon en USA. Lo mismo valía para otras tiendas (léase Barnes & Noble, por poner otro ejemplo destacable). En principio podías encontrar el mismo libro bastante más barato, y te aceptaban tu tarjeta de crédito española sin problemas. Lo único que tenías que hacer disponer de una dirección en USA. Mucha gente utilizaba direcciones públicas, como la de la Biblioteca del Congreso y cosas así. 
Pero hace un tiempo endurecieron las cosas y tenías que comprar con una IP norteamericana, con lo que tenías que buscar un proxy, con lo que la ventaja se redujo un poco ya que, al menos yo, ni aun cuando la compra se produjese por HTTPS (encriptada y potencialmente segura), usaría uno gratuito. Así que al precio del libro tenías que añadir el coste de la VPN, que tampoco es muy excesivo.
Pero últimamente la cosa se está desmadrando en cuanto a precios, por lo que ya no vale la pena hacer todo ese montaje para ahorrarte, si te ahorras, algo de dinero.
Porque la diferencia de precios entre la versión electrónica y en papel del libro es incluso a veces mucho menor que en el caso de España… e incluso me he encontrado con libros-e más caros que su equivalente en papel.
Os pongo el ejemplo de la entrada anterior
Últimamente Clancy (o quien se los escriba) se está acostumbrando al volumen doble por decirlo de forma suave. Yo lo llamaría timo, pero dejémoslo en el término anterior.
Se publica una novela, por ejemplo, En la mira. Pero no es una novela completa. Aunque ocurren hechos y el argumento más o menos se cierra, quedan grandes flecos, que por supuesto se finalizan en la siguiente. En este caso el título del libro es Threat Vector. Lo mismo ocurrió con sus dos obras anteriores sobre Jack Ryan hijo.
En fin, es lo que hay.
***
Pero vayamos al precio de los libros. A fecha de hoy, tenemos:

  • Amazon USA, En la mira. Tapa blanda, 10.99$. Edición Kindle: 10.24$
  • Amazon España, En la mira. Tapa blanda, 11,94€. Edición Kindle: 7.92€.

Te sale a cuenta comprarlo aquí, tanto en eBook como en papel. Fijaos que la diferencia en USA es de 75 centavos de dólar. En España, de 4 euros. Pese a la diferencia de precio, todavía está por encima de la barrera psicológica de los 5 euros para un eBook.
Pasemos ahora a la siguiente novela, que no está publicada en castellano pero sí en inglés original y se puede comprar tanto allí como aquí:

  • Amazon USA, Threat vector. Tapa dura, 14.03$. Edición Kindle: 14.03$
  • Amazon España, Threat vector. Tapa dura, 11.84€. Edición Kindle 10.66€.

Aquí la cosa se pone, incluso, más interesante para el mercado español. Si os fijáis, el precio es más o menos el mismo tras la conversión euro - dólar.
Vamos, básicamente esto demuestra que si quieres un libro, mejor lo compras en papel a no ser que tengas serios problemas de espacio, lo que viene a demostrar mi tesis.
***
Es obvio que no hemos entrado en la tónica de la piratería. Evidentemente comprarse un Kindle o cualquier otro cacharro para leer libros pirateados sí que sale a cuenta, pero este no es un sitio en el que se fomente esa práctica, que seguro se ha incrementado como consecuencia de los precios que hemos considerado.
No obstante parece ser que el mercado español está comenzando a hacerlo un poco bien. Desde luego mejor que el USA. Esperemos que los últimos juicios ganados contra el Agency Model sirvan para algo y veamos mejoras en todo esto.
Otra de las cosas que resultan más que evidentes es el hecho de que el precio del libro es completamente artificial y sujeto a los vaivenes del mercado. Uno podría esperar que un libro de tapa dura costase algo más caro que su equivalente en tapa blanda, pero vemos que no es así. Y lo mismo con los precios de los eBooks, que encima no tienen ese problema.
Un asco, vamos.
***
Pero lo peor de todo no es eso, y esto sí que es un tema personal. ¡La FNAC me ha timado tres euros! Porque yo lo compré algo más caro el otro día. Hay que joderse. Ya sabes, amigo lector, antes de comprar en tienda física, míralo en alguna electrónica. Lo mismo te sale más barato, y todavía más si juntas unos cuantos y los pides de una tacada, como suelo hacer yo.
Hala, hasta la próxima y felices fiestas a todos (en el ínterin me gustaría ver la cara que se les tiene que haber quedado a todos esos imbéciles -no hay otro nombre para llamarlos- que pensaban que el mundo se acababa realmente ayer). ;-)
 ***
Añado un enlace interesante que me apunta Jordi Balcels. Es un análisis sobre los precios de los libros en Amazon y una forma de seguimiento para comprar el que quieras cuando llegue al precio que quieras: http://meteteme.blogspot.com.es/2012/06/estudio-informal-sobre-precios-de.html

domingo, 16 de diciembre de 2012

En la mira (Tom Clancy): Mierda de traducción

Hay pocas veces que me quejo de una traducción, más que nada porque sé que a veces es difícil de hacer un buen trabajo porque el texto original no acompaña, pero esta vez no puedo reprimirme.
Hablo de En la mira de Tom Clancy, editado por Berkley este mismo diciembre. A todas luces es una edición americana exportada a España por, al parecer, Pearson, ya que en la contraportada aparece el precio de 14 dólares americanos. Para más detalles, el ISBN es 978-0-451-41641-4.

Vale.

Lo compré ayer mientras hacía una visita relámpago para ver una tableta con Windows RT. Para no extendernos mucho, vi que el precio de 12,50 euros era bastante asequible para un libro de este tipo y dada mi afición al autor, pasé por caja.

Y la sorpresa ha venido esta mañana cuando lo he abierto y me he puesto a leer. La primera ha sido el tamaño del texto y los márgenes. Os dejo una foto de muestra.



Como podéis ver, las casi mil páginas podrían haber sido trescientas si hubieran usado un margen de página y un tamaño de letra algo menor, eso sin hablar del interlineado.
Pero la mayor sorpresa no ha sido esa, la mayor de todas es la traducción. Sin temor a que nadie me llame exagerado, la traducción es una mierda pinchada en un palo.

Como muestra, varios botones:

Si lo tomaban prisionera exprimirían su valor de inteligencia, … (página 11).

Cuando fueran emboscados por una fuerza mayor, el liderazgo correría. (página 11, más abajo).

En los bolsillos administrativos de sus portadores de placas balísticas, cada agente en la misión… (página 12).

…, Sino que los perros habían detectado movimiento y comenzaron a ladrar en cantidades tales que los salvaron de las pistolas de .22 (página 13).

Fijaos que son sólo dos páginas, las dos páginas en las que he anotado las pifias más evidentes, pero de las 11 que he leído todas están llenas de lo mismo.

Son completamente ininteligibles, y la verdad es que dan mucha pena. Casi me atrevería a decir que la traducción ha sido hecha por algún software para ello, y apenas revisada por algún becario falto de ganas.

Con la de traductores buenos que debe haber por ahí queriéndose ganar la vida…
Luego las editoriales se quejan de que los piratean, o de que la gente hace traducciones ilegales…

Desde luego que cualquier traducción de mierda hecha por cualquier grupo de aficionados sería mejor que la porquería de esta edición.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Google Nexus 10 vs. iPad (el que sea)

La culpa de esta entrada la tiene un compañero de trabajo, que me dijo que “si quieres conocer una tableta de verdad, cómprate un Nexus 10 y no la morralla esa del iPad” (Él no dijo morralla, dijo otra cosa). Y dicho y hecho: fui y la compré. Como lo hice un viernes, hasta el martes siguiente no la tuve en mis manos, y a fecha de hoy llevo unas dos semanas usándola en sustitución a la morralla del iPad

Lo cierto es que no es un mal trasto, pero mis sentimientos están un poco encontrados. Os cuento.

La pantalla se ve increíblemente bien. Si piensas que tras un iPhone o un iPad no podías encontrar un dispositivo con mejor calidad de pantalla, estabas equivocado.

Y cuando digo que se ve bien es que lo hace. Tras estar un rato trasteando con la Nexus y volver al iPad, en seguidas se nota que las cosas se ven como turbias y que falta nitidez.

No nos confundamos: el iPad se ve cojonudamente bien, pero la Nexus 10 todavía lo hace mejor. Por ejemplo, el programa de correo electrónico de la propia Google presenta el texto de los mensajes con una fuente diminuta, y en la Nexus se ve perfectamente.

Otra de las cosas que me encantan de Android (y aquí añadimos cualquier otro dispositivo que lleve ese sistema operativo) es el botón global de atrás, cosa que encuentro más que útil y que cuando vuelvo a iOS echo en falta.

Y pare usted de contar. A partir de ahí todo son pegas. Bueno, pegas no, más bien carencias en la experiencia de usuario, vista y comparada con iOS.

Le pese a quien le pese, y considerad que no soy precisamente un fanboy, iOS gana por goleada, y el iPad por doble gol a cualquier tableta Android aunque lleve la versión 4.2 y sea la crem de la crem.

Una de las cosas que más me molesta del androide son los enganches en los desplazamientos y otras zarandajas similares. Y no terminan de arreglarlo, no después de una espuerta de versiones y cambios. Todavía sigue habiendo atascos y autismos varios incluso en una tableta de última generación como es esta Nexus 10, pese a tener 2 GB de RAM y un procesador de ultimísima generación. Casi diría que un iPad 1 gana por goleada en este aspecto.

La pantalla es demasiado ancha y estrecha, y si bien un PDF de revista se ajusta bien en apaisado (mejor que en el iPad), todo lo demás deja mucho que desear. 

Desee programas que no le llegan ni a la suela de los zapatos de sus equivalentes en iOS (léase Mantano vs. GoodReader, CoolReader vs. iBooks, etc.), hasta programas que, siendo iguales, tienen un desempeño muy inferior. El ejemplo típico es Angry Birds Star Wars. Me lo he pasado completo en ambas plataformas, y en Android (y en el Nexus 10, que es lo último de lo último) a veces se engancha, mientras que incluso en el iPad 1 corre más que decentemente.

Supongo que tras varios años con tabletas androide ya debería haber aplicaciones suficientes, pero lo cierto es que no es así, y esto es algo que desmejora mucho a la plataforma. 

La verdad es que un teléfono Android le da cien mil patadas en todo a un teléfono con iOS, pero un iPad es lo mejor que hay a fecha de hoy como tableta, algo que ni Google (y todos sus adláteres) ni creo que Microsoft (al menos de momento) han conseguido.

Respecto a la Nexus 10, y ya para terminar, me gustaría comentar que mi Note II funciona incluso más suelto y fluido y que el tamaño de su pantalla es perfecto para aplicaciones como ReadLater o cualquiera sindicación RSS.

sábado, 10 de noviembre de 2012

"Semos" famosos

Iba yo con mi caballo… Bueno, no, más bien estaba mi novia leyendo sus cosas con su iPad cuando de repente me dice:

-¡Sales aquí!

Y empieza a leerme un párrafo de una entrevista hecha a Juan Gómez-Jurado. Le digo que me pase el enlace por correo y la leo.

Pues resulta que no sólo Gómez-Jurado se acuerda de este su humilde servidor, como se decía antes, al responder a la pregunta del entrevistador sombre el incendiario comentario cuando publicó La leyenda del ladrón. 

Y no sólo me ha llamado eso la atención, sino que el escritor muestra una honestidad increíble en todas las respuestas que ha dado aunque fueran en su contra.

Puede que su última novela no me haya gustado, y menos aún la forma en la que se le ha hecho bombo y platillo, pero hay que reconocer que el chaval los tiene bien puestos.

Entre algunas perlas que ha dicho está la siguiente:

 

Así, es muy difícil que este modelo pueda seguir manteniéndose, más aún si impresentables como Juan Luis Cebrián tienen los santos cojones de decir “no podemos vivir tan bien”, cobrando los 13 millones de euros al año que cobra. La única pretensión de un ejecutivo de un gran medio de comunicación es adelgazar las plantillas y poner a la mayor cantidad de becarios o personas que cobren lo menos posible para sacar a la calle un producto que no cuenta nada.  

 

Bueno, pues lo dicho, que semos famosos, pero el crédito es para Juan Gómez-Jurado.

viernes, 12 de octubre de 2012

Galaxy Note II: Android XXL

Soy el afortunado poseedor de un Samsung Galay Note II, el teléfono estrella del fabricante si obviamos el S III, que es la renovación del S II y como salga igual de bueno que este último, se van a volver a comer el mercado.

Lo comentaba mi jefe el otro día, que el mundo, ahora, es Android. Con todas sus pegas, con todas sus limitaciones… ¿Limitaciones? No, espera, eso no. Porque el iPhone es cerrado, y Windows Phone ya no os digo. Bueno, decir que este último es cerrado es un oximoron: simplemente su interfaz para desarrollar aplicaciones es muy limitada.

Android es abierto y permite hacer cosas que otros todavía sueñan…

Por lo tanto, a fecha de hoy, el androide gana por goleada a los otros dos. Cuando salga Windows Phone 8 veremos qué mejoras implementa, aunque no soy muy optimista. De iOS mejor no hablar: llevan 6 versiones mayores y apenas han variado una coma.

Sin embargo Android sí que ha evolucionado, y en el Note se nota, valga la rebuznancia, un montón.

***

La primera impresión al ver el teléfono, con su pantalla de 5,5 pulgadas, es que estamos ante una tableta pequeña. Eso significa que resulta un poco ridículo llevártelo a la oreja para hablar por él, aunque yo lo he hecho varias veces en público y nadie me ha mirado raro.

Su gran ventaja -e inconveniente-, es el tamaño de la pantalla. Imaginad que estáis viendo un teléfono Android normal y corriente a través de una lupa. Pues el efecto es el mismo: una letra gigantesca y algunos gráficos algo difuminados.

Eso sí, no hay efecto de pixelado aparente aunque acerques los ojos a la pantalla. En eso Samsung ha hecho los deberes: el suavizado de fuentes es exquisito, pese a tener tan solo doscientas y pico DPI de resolución. No obstante, si lo pones al lado de un iPhone notas la diferencia en la mayor calidad de la pantalla del último. No obstante, para un uso normal, la resolución es perfecta.

Una vez entras en las opciones y pones el tamaño del texto al mínimo, el teléfono queda bastante más adecuado, aunque hay pantallas (como la de llamar) que todavía quedan dibujadas como con esteroides y un tanto difuminadas por el tamaño.

Es el mismo caso que con las tabletas, aunque disminuido, sin llegar a ser tan incómodo. Por otro lado hay aplicaciones que permiten cambiar el tamaño del texto hasta convertir el teléfono en un dispositivo casi perfecto para leer (si no fuera por la pantalla retroiluminada) y navegar.

Lo que nos lleva al tema de la utilidad como dispositivo genérico de consumo y creación de contenidos no multimedia. Me refiero a usarlo para navegar por internet, leer las noticias (RSS y de las otras) y realizar todas esas tareas que uno antes hacía con un ordenador sobremesa o portátil. Y a responder a un correo típico, o chatear un ratín con los amigos/novieta…

Pues bien, para eso es perfecto. Más que perfecto, ideal. 

Como inciso, diré que puede resultar un gran terminal para la tercera edad, sobre todo si tiene problemas de visión. No os riáis, yo he visto a más de un abuelito/a levantarse las gafas, acercando y alejando el aparato de los ojos, para distinguir qué están haciendo.

Lo primero porque el teclado es grande y es bastante difícil de pulsar la tecla equivocada, como suele ocurrir en terminales con la pantalla más estrecha (léase iPhone, por ejemplo). Una vez que has tecleado un rato, el sistema predictivo es muy bueno, y almacena las palabras que has enviado aunque no estén en el diccionario y te las pone en primer lugar. 

Seguro que en más de una ocasión os ha tocado las narices (por no decir ota parte del cuerpo humano situada más abajo) la predicción de los teclados (léase de nuevo iPhone, los MAC de última hornada y en menor medida Windows Phone), cambiando palabras que no queríais por otras que dejan el texto sin mucho sentido. En el Note II (y supongo que en cualquier otro terminal con Android 4.1), eso se ha minimizado al máximo. Ya puedo escribir “pupidupi”, “ontherocks”, “monamug” sin que me ponga “pupita”, “onésimo” o “monagillo” (es un decir, no recuerdo por cuáles las sustituye en realidad).

Aparte de eso, tiene reconocimiento de escritura, que seguro comparten otros teléfonos, y que de nuevo funciona aceptablemente bien, aunque no tanto como la de un equipo Windows. Pero si escribes estilo máquina de escribir (letra a letra) o con grafía continua más o menos coherente, te lo reconocerá sin problemas.

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La calidad física del cacharro flojea un poquillo. Desde luego no da esa sensación de robustez de un iPhone o de un Nokia de los antiguos, más bien todo lo contrario, parece un poco delicatessen en cuanto a plásticos y componentes.

Eso sí, no pesa tanto como pudiera parecer una vez que lo has visto sin haberlo cogido antes. Y la pantalla en exteriores resulta bastante usable. En mi odisea buscándole una funda (que todavía no he encontrado), realicé varias llamadas y chateos mientras iba por la calle y no noté ningún problema al mirar la pantalla. 

La duración de la batería, hasta donde he podido comprobar, es exquisita. Venía cargada al 50% o así, y en unas seis horas de uso continuo (desde que lo saqué de la caja hasta que me fui a dormir), bajó al treinta y pico. Y al día siguiente, tras todo un día de uso, estaba algo por encima del 50%. Wifi y datos activados, leer noticias, chatear, navegar, etc.

A primera vista, la duración puede ser comparable a la de las tabletas. Desde luego, muy por encima de la del iPhone 4 y de cualquier otro teléfono Android.

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En general el desempeño es más que notable. Todavía no he visto que se atasque en un scroll como suele ser habitual en los androides, aunque dependiendo de la aplicación, tiene esa especie de parpadeo que ningún iOS padece. Y supongo que serán la forma de crear los programas, porque hay otros que no parpadean.

Todavía no he jugado, ni le he puesto ningún programa que consuma recursos de forma exagerada, pero siendo un cuatro núcleos con 2 GB de RAM supongo que estará a la altura de las circunstancias.

Eso sí, la visualización de PDF, en cualquier programa (léase Mantano, eZPDF, RepliGo, MoonReader+, …) es extremadamente lenta. Primero se pinta la página en baja resolución y luego pasa a resolución normal, al cabo de cosa de un segundo.

No obstante, los programas para leer ebooks funcionan muy bien, y la pantalla da para poder leer más que cómodamente.

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Una cosa que me ha vuelto loco han sido los gestos con el móvil. Ponlo boca abajo y dejará de sonar y de mostrar avisos. Si suena una llamada, te lo arrimas a la oreja y se activa, si lo zurres tocando la pantalla hace zoom, si le das palmaditas en la parte de arriba la lista de scroll va al principio (no en todos los programas), si pasas la mano por delante toma un pantallazo…

Una vez que te haces a esos gestos la cosa resulta de lo más natural, y creo que otros fabricantes deberían tomar nota, sobre todo en lo de ponerlo boca abajo. No sabía que Android tuviera esas cosas, pero ahora que las conozco resultan más que imprescindibles…

Esto nos lleva al uso del palito (el del teléfono, no el de uno, mal pensados). Aquí tengo sentimientos encontrados. Lo de que si te lo dejas olvidado te avise no tiene precio, pero el uso normal no es tan cómodo como aparece en los vídeos. Hay un retardo entre que sacas el stilus y se activan sus cosas en la pantalla, igual que cuando llamas al manejador de gestos, que te permite realizar acciones rápidas según qué pintes en la pantalla.

De todos modos esa parte no la he tocado todavía mucho. 

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Una cosa, antes de terminar: que ningún troll me salte que eso mismo que he descrito lo hace su terminal marca Guachindeil y que vale trescientos euros menos, o que es algo común a todos los modelos con el androide 4.1. Eso ya lo sé, pero tu Guachindeil Delmon no tiene una pantalla de 4.5 pulgadas, que es el elemento diferenciador.

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De todos modos, si se me escapa algo, ya haré otra entrada.