martes, 10 de julio de 2012
De "Unseen Academicals" a "El Atlético Invisible"
domingo, 8 de julio de 2012
Instalando un segundo disco a un iMac mid 2011 (III). Software
Instalando un segundo disco a un iMac mid 2011 (II). Operación
domingo, 1 de julio de 2012
De Kindle a Boox i62HD (Review y cómo automatizar tareas)
El RFOG se ha cambiado de bando, o al menos eso parece. No es que sea un chaquetero, sino que simplemente se ha cansado de sus Kindles. La jugada todavía no ha terminado, porque le queda un cacharrín por vender. Os cuento.
En su haber, y a fecha de hoy, tiene un Kindle 2 USA y otro DX (no recuerda si USA o Internacional) prestado a una de sus hermanas. Luego tiene otro Kindle 2 Internacional que obra en las manos de la otra. Eso son préstamos en usufructo, lo que viene a decir que son propiedad de sus hermanas y que, salvo que se cansen o se les rompa, no los volverá a ver.
También poseía un Kindle Touch WiFi, que ahora es propiedad de su novia. El Kindle 4 que le regaló a ella lo tiene, en préstamo, la madre de RFOG. Queda un Kindle 3 de su novia que de momento duerme el sueño de los justos pero que seguro será vendido próximamente.
También ha vendido su Nook de primera generación (el de la pantallita), su Kindle 3 con funda de luz, y su Kindle DXG. Tiene apalabrado su Boox 6, que anda un poco corto de batería, y su PocketBook 903 Pro, que todavía sigue en venta.
Para el que le interese, su precio es de 250 euros portes incluidos a la península. Se ha interesado bastante gente en él, pero nadie se decide. Y de momento el precio no es negociable.
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Como veis, prácticamente se ha deshecho de su flota de lectores de e-books que no tiene prestados. El principal motivo de la venta es muy sencillo: hay que darles mantenimiento mensual si no quieres que se les rompa la batería, y hay que irlos actualizando. Si no los usas, claro, que lo que le ocurre a él.
Se queda con un Transformer Prime con teclado en castellano, un iPad 3 (más un iPad 1 que está usando su novia), y su nueva joya de la corona: un Boox i62HD.
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El Boox.
Es un aparato de última generación con pantalla HD, lo que quiere decir que en lugar de 800x600 píxeles de resolución tiene 1024x768, lo que se nota bastante. Claro, no es un iPad 3, pero sí que pinta mucho mejor el texto y te permite tener una fuente algo más pequeña sin pixelar.
Como es habitual últimamente, tiene pantalla táctil por infrarrojos y WiFi. Aparte de eso soporta la mayoría de formatos, cosa que a fecha de hoy ya no es tan importante ya que tenemos el Calibre para realizar las conversiones de forma automática.
Si queréis leer en detalle sobre el cacharro, podéis echar un vistazo a esta que ha hecho el amigo Aprendedor, que fue el valiente que pidió la primera unidad, al menos en la familia de Lectores Electrónicos.
Yo tengo poco más que añadir a la misma. Bueno, sí, alguna cosilla.
Para empezar, el firmware cumple con lo prometido, justito pero lo cumple. Lo más destacable del mismo es que puedes elegir qué programa quieres para visualizar los diferentes formatos. Tiene el PDFViewer para PDF y ePub, que es el visor con DRM de Adobe y que, según opinión generalizada de todo el mundo, es una mierda pinchada en un palo. FBReader y CoolReader son los otros dos visores.
Tengo que decir que mi gran favorito, CoolReader, me está desilusionando por los problemas que tiene, que ignoro si serán de Boox o del propio CoolReader. Pese a poder configurarlo externamente (aquí lo explico), sigue haciendo mal el silabeo, y el renderizado del texto es bastante malo. La única ventaja que le veo es la doble columna en apaisado, que se puede activar manualmente editando el fichero de configuración que está en el disco del lector. Por esos motivos, tiene a FBReader como visor principal.
También he intentado compilar el SDK y los programas que vienen de ejemplo, y como es habitual con la mierda de Linux, no he podido porque faltan paquetes y hay bugs que no solucionan ni así los maten…
La duración de la batería, o bien es exquisita, o bien el medidor no funciona. Una de dos, porque con cuatro rayas lo recibí y con cuatro rayas sigue al cabo de casi una semana de leer todos los días.
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Una de las poquísimas cosas que echo a faltar es la facilidad que tenía el Kindle de enviar libros de forma automática sin tener que conectarlo al ordenador. Con enviar el fichero por correo electrónico era suficiente.
En el Boox (y ya de paso en cualquier otro) eso no es posible, por lo que o bien lo conectas a un PC, o bien te inventas algo.
Enchufarlo a un MAC tiene un pequeño problema, y es que el desmontaje de la unidad no se realiza de forma satisfactoria y, aparte del aviso del propio ordenador, el Boox se queda un poco pillado hasta que lo reinicias.
Una forma de evitar este problema es tener todos los libros en una microSD. Como no lee metadatos, puedes tener los libros que quieras sin que el aparato se ralentice.
Luego duplicas esa carpeta en el ordenador, o más bien creas una carpeta en tu ordenador con los libros que quieras que vayan en la SD del Boox (o de cualquier otro que tenga soporte para tarjeta externa). Cada vez que quieras añadir o quitar algo, lo haces sobre dicha carpeta.
Y luego te agencias algún programa de sincronización. En Windows tienes el Microsoft SyncToy, que es gratuito y funciona muy bien. En MAC todos los gratuitos que he probado adolecen de algún problema. No obstante, en un Bundle de esos que a veces te venden diez programas por el precio de uno, obtuve el FolderSynchronizer que funciona muy bien y es muy sencillo de manejar.
Ya sólo queda configurar el tema para que la SD quede como elemento de copia de seguridad de tu carpeta local y, cada vez que añadas o quites libros, sácala del lector, insértala en el ordenador y sincroniza.
Claro está, también puedes hacer eso enchufando el lector al ordenador.
viernes, 29 de junio de 2012
Los que no se enteran aunque lo tengan delante de las narices
Hablábamos ayer de periodistas listos, de periodistas corruptos o vendidos, y de periodistas tontos o que no tienen ni puta idea de lo que tratan.
En esta entrada os voy a presentar un caso flagrante de alguien que pese a tener internet a su disposición, y seguro que más medios documentales (por eso es un periodista), termina cagándola a lo grande.
Se trata de una historia de los e-books y aparece en la web de Telecinco. Aquí podéis (y debéis) leer lo publicado antes de seguir con mi entrada.
¿No os han sonado extrañas algunas afirmaciones? A mi sí, y mucho.
Comencemos con el Proyecto Gutenberg. Según la autora del artículo, porque creo que es autora aunque hoy ya no aparezca su nombre en él -nada que ver con luchas de género, ojo-,
hoy día es la mayor biblioteca digital que existe con más de 2000 ejemplares de libros gratuitos
Pues bien, si uno se va al propio sitio del proyecto, descubre que, en primera plana, dicen que tienen más de 39.000:
Project Gutenberg offers over 39,000 free ebooks: choose among free epub books, free kindle books, download them or read them online.
Pero seguimos con la frase que se las trae. “Es la mayor biblioteca digital que existe”. Pues entonces no sé qué será de Amazon, con más de medio millón de libros electrónicos, ni de otras tiendas online, que seguro rondan esos mismos números.
Ya veis lo que da de sí una frase de tan pocas palabras y un periodista que o bien no tiene ni puta idea de lo que habla o simplemente no ha tenido ganas de documentarse adecuadamente.
Del resto del artículo ya no puedo decir nada más, ya que pensaba que la novela de King se ofreció por capítulos en una web de suscripción pero según la Wikipedia también se publicó en e-book en 2000 y no en 2001 como dice la autora… y si nos atenemos a la definición de libro electrónico como obra literaria distribuida electrónicamente, sobre 1940 Roberto Busa preparó el Index Thomisticus y en 1965 Andries Van Dam y Ted Nelson ya publicaban obras de poesía en formato electrónico, todo ello según la entrada en inglés de la Wikipeida.
No creo que cueste tanto documentarse un poquillo o afinar en lo que se escribe.
lunes, 25 de junio de 2012
¿Responde Alejandro Sanz a Gómez-Jurado con una canción?
Justo acabo de volver a encender el MAC para escribir esto. Mi chica ha puesto una canción en el suyo y mientras el mío se apagaba nos hemos puesto a escucharla los dos… y de repente, deteniéndonos en la letra, se nos ha ocurrido que dicha melodía podía ser la respuesta de Alejandro Sanz a Juan Gómez-Jurado…
El sencillo se titula “No me compares”, y excepto por algún verso suelto, tiene toda la pinta de ser una respuesta en toda regla. Y para más inri, el título del álbum completo es “La música no se toca”.
Escuchad el vídeo, estad atentos a la letra y deteneos en el ahorcado final… Aquí.



